Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 1, No. 1, trimestre enero - marzo de 2005.

 

PAULO FREIRE Y LA COMUINICACIÓN ABIERTA EN LA PRÁCTICA EDUCATIVA

Por. Rodolfo Bórquez Bustos [1]

Cuando hablamos de comunicación, lo primero que se nos viene a la mente, es que dos o más personas intercambian ideas. Sin embargo en la cotidianidad del aula, generalmente las cosas no suceden de esta manera. Lo común es que el maestro “lo sabe todo”, por lo tanto es el “dueño” de la palabra, es decir él explica y los alumnos atentamente deben escuchar y raramente opinar, sobre todo si su opinión no coincide con la del maestro.

El gran pedagogo y comunicador brasileño Paulo Freire, dedicó toda su vida a explicar y difundir de manera teórica y práctica, los procesos de comunicación a nivel educativo. Éste gran pensador defendió la necesidad de promover la comunicación horizontal entre alumno y profesor, es decir que ésta se establezca de forma dialógica, donde ambos sean “dueños” de la palabra.

Freire sostiene, en su enorme producción escrita, que el animal está unido a su realidad, no puede separarse de ella, su actividad es él, y está determinada por su instinto, es un ser que no posee otra posibilidad que permanecer encerrado en sí mismo. Por lo tanto el animal al no tener la facultad de decidir, de elegir, al carecer de finalidades que proponerse y proponer, —ya que no tiene capacidad de objetivarse, ni objetivar su actividad,— al vivir inmerso en un mundo al que no consigue darle un sentido, al no tener un mañana ni un hoy, por vivir en su presente aplastante, el animal es ahistórico

En cambio el hombre, no está en el mundo como un objeto más, está más bien con el mundo, a través de la razón puede comprender ese mundo, darle un sentido, reflexionar, criticar, crear ideas nuevas y transformarlo. El hombre no se acomoda, sino que se integra al mundo, pero en este proceso de integración él tiene la posibilidad de luchar contra todas las formas de opresión que le impiden humanizarse. Así el ser humano se edifica a sí mismo, se hace sujeto; al construirse como persona transforma al mundo, se relaciona con otros hombres, construye cultura y hace la historia, historia que al mismo tiempo la puede reformar o transformar, por el solo hecho de ser sujeto y no objeto.

Este proceso hace que el hombre tenga conciencia, es decir, adquiere la capacidad de darse cuenta de ciertos acontecimientos, de analizar críticamente distintas situaciones, y puede llegar al fondo de la problemática observada, con el fin de aceptar, o modificar las dificultades detectadas. El hecho de que el ser humano sea conciente de su actividad y del mundo en que se encuentra, provoca que su actuar se realice en función de lograr ciertas finalidades. Su presencia creadora se plasma en las transformaciones que él efectúa, ello ocurre debido a que el hombre tiene el poder de separarse del mundo, no como el animal que vive adherido a él, por tal razón el ser humano no solamente vive sino que existe, y su existencia es histórica, en el sentido que posee la capacidad de vivir en un presente, heredar el pasado, y proyectarse en el futuro, en cambio el animal siempre vive en el ahora.

Freire reconoce que las fuerzas históricas opresoras, por medio de la cultura y la ideología, están constantemente empujando, forzando al hombre para que se acomode, o ajuste al mundo de las injusticias, de las arbitrariedades, a las diferencias sociales etc. Pero éste, al ser un sujeto por vocación, tener conciencia —estar con el mundo—, poseer disposición a la crítica y ser ontológicamente inacabado; tiene la posibilidad de resistir, modificar y cambiar el mundo que el poder dominante pretende implantar, pero ello no lo hacen los hombres de manera aislada, sino en relación con los otros hombres. Por tal motivo, uno de los rasgos más relevantes de los seres humanos, es que se comunican, se hacen en el diálogo, en la palabra, no en el silencio.

En su práctica social habitual, la comunicación constituye uno de los rasgos humanos más importante, en cambio el monólogo niega la naturaleza del hombre. La base de la comunicación es el diálogo cuyas características son: ser racional, y que ninguno de los interlocutores posea el monopolio de la iniciativa. Por medio del diálogo las personas expresan su intersujetividad. La forma más común que tienen los seres humanos para dialogar es a través de la palabra, que está ligada a la acción y a la reflexión. Por tal motivo, decir la palabra verdadera, es transformar el mundo.

Para este pensador brasileño, palabra y acción están unidas íntimamente, advirtiendo que la palabra sin acción es verbalismo, en cambio la acción sin palabra es activismo. Las personas se distinguen por su quehacer, que es acción y reflexión a la vez, vale decir, es praxis, es transformación del mundo, es reflexión y acción. Al mismo tiempo hay que señalar que la palabra no es privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos, ningún individuo puede decir la palabra por otro, si así ocurriera, sería robarle al otro el derecho a decirla.

Esta idea de diálogo, Freire la introduce a toda actividad educativa, señalando que los maestros deberían trabajar a partir del capital cultural de los alumnos. Este proceso se obtiene abriendo los procesos de comunicación con el educando, de lo que se trata, es de incorporar el bagaje cultural del alumno al curriculum, evitando así las constricciones de significado impuestos por la cultura dominante que tiende a subyugar la vida de los individuos.

La práctica pedagógica basada en la comunicación dialógica abierta, crea a nivel individual y colectivo, inmensas posibilidades de reflexión y acción, donde se destaca que el educador puede “leer” el mundo de los oprimidos, y que éstos últimos comprendan su mundo con el fin de transformarlo, abriendo la posibilidad de crítica y acción liberadora. En cambio si la relación pedagógica se sustenta en cerrar el diálogo, y el profesor se limita a aplicar el programa sin comprender el mundo de los estudiantes, evitando así toda posibilidad de intercambio de experiencias, estaríamos frente a un tipo de educación bancaria. Es decir, el maestro solamente trasmite al alumno los contenidos curriculares elaborados por las instancias administrativas del sistema escolar, dejando al margen todo el bagaje cultural del educando, el cual es considerado completamente extraño a los objetivos de los programas, olvidando la riqueza que pueden aportar la cultura de los educandos en los proceso de aprendizaje.

La educación bancaria Freire la caracteriza por ser de naturaleza narrativa, discursiva o disertadora, ello implica una relación entre un sujeto activo (el educador) que narra o diserta, y un educando, que es un objeto paciente que escucha, memoriza y repite. La tónica de este tipo de educación, es narrar sobre una realidad estática, completamente ajena a la experiencia existencial de los alumnos, la tarea del educador consiste en “llenar” a los educandos con los contenidos de su narración. El educador será mejor en la medida en que más llene los recipientes de su depósito, y serán mejores educandos mientras más se dejen “llenar” dócilmente. En lugar de comunicarse, el profesor hace comunicados y “deposita” sus conocimientos en los estudiantes, quienes lo reciben pacientemente, repiten, memorizan y archivan dichos “depósitos”. La concepción bancaria de la educación, refleja la sociedad opresora, y suscita una cultura del silencio.

El fin de este modelo bancario de educación, es adaptar, domesticar, ajustar a los hombres al sistema dominante, de hecho constituye una forma o práctica más de la dominación. En cambio el modelo dialógico, busca que el hombre participe, construya conocimientos a partir de su experiencia de vida, comprenda la sociedad opresiva, la critique, proponga y actúe para cambiar dicha sociedad. A pesar que la intencionalidad de la educación bancaria es mantener sometidos a los individuos a un mundo opresivo, éstos son seres que tienen como vocación ontológica humanizarse, por lo tanto tarde o temprano pueden percibir la contradicción en que la“educación bancaria” pretende mantenerlos, y percibiéndola pueden comprometerse en la lucha por la liberación.

--------------------------------------------------------------------------------

[1] Maestro de sociología. Universidad Autónoma de Guerrero. Coordinador del Cuerpo Académico “Educar para la Democracia”. E-Mail: rborquezbustos@yahoo.com