Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 1, No. 3, trimestre julio - septiembre de 2005.

 

La cultura de masas, y el papel de los medios masivos.
—La postura de Giovanni Sartori Y Edgar Morín—.

Flabiano Ojéndiz Aley *

Resumen


Este documento tiene por objeto ilustrar los contrastes y coincidencias de las teorías sobre la cultura de masas de los autores: Giovanni Sartori y Edgar Morín. El primero sostiene que la televisión está transformando al homo sapiens en homo videns, escribiendo que nuestro mundo mental se está encogiendo y se está volviendo más pequeño. Por su parte Edgar Morín apunta que se reprocha a la cultura de masas de ser una cultura degradada y es cierto pero ha producido sus obras maestras y existen, quizás, proporcionalmente, tantas obras mediocres en la “alta cultura” como en la cultura de masas, además sostiene que nunca ha reinado como reina absoluta la cultura de masas siempre tiene que negociar con otras culturas y muchas veces los mensajes de los mass media, lejos de lograr sus objetivos se vuelven contra ellos por parte del los receptores.

Introducción


La educación del siglo XXl se encuentra “amenazada” por la cultura que generan los medios de comunicación, cada día los maestros se encuentran con alumnos que casi no leen y cuando leen, se limitan a materiales didácticos y antologías de sus materias de clases cuando se les deja tarea. El constante comentario de programas de reality show y telenovelas (la Academia, Big Brother, etc.) se escucha por pasillos y grupos de estudiantes de las escuelas; gestos de aburrimiento cuando se le recomienda leer una obra literaria (novela, ensayo, etc.) nos hace preguntar ¿cuáles son las causas por las que el alumno no lee? Nos preocupa que cada día prolifere el vandalismo, la drogadicción y el alcoholismo en los jóvenes, creando una sociedad del miedo.

En cuanto a política se refiere, vemos una política vacía sin contenido, la indeferencia de la sociedad con los políticos, son signos de nuestro tiempo. El predominio de la imagen en los espots, los sondeos, la constante guerra mediática que libran los partidos políticos y personajes políticos en los medios de boletines informativos, desplegados en periódicos, etc. Convierten la política en lo Sartori denomina video-política y Edgar Morín denomina vedetizacion de la política.
Ante tales acontecimientos nos hacemos las siguientes interrogantes: ¿Los mensajes de los medios de comunicación masiva penetran en los sujetos por defaud? ¿Existe la posibilidad de resistencia de los sujetos ante los mensajes? ¿Se nos educa en las escuelas para la recepción de información? ¿Qué hacemos con los medios de comunicación masiva? Por último, ¿cuáles son los usos que deberíamos dar a los medios de comunicación Masiva? Estas son unas de los miles de planteamientos que podemos hacer referente a los medios de comunicación masiva.


Giovanni Sartori


(La televisión.)

Giovanni Sartori, uno de los mayores protagonistas del debate político contemporáneo y reconocido internacionalmente como gran experto en los problemas actuales de los sistemas democráticos de occidente, autor de la obra el homo videns, la sociedad teledirigida, donde explica que “la tesis central es que el video está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra está destronada por la imagen”(Sartori, 1997:11), resalta la omnipresencia de la televisión en los niños y les da el concepto de video-niño y afirma “la verdad es que la televisión es la primera escuela del niño (la escuela divertida que precede a la aburrida); y el niño es un animal simbólico que recibe su imprint, su impronta educación, en imágenes, de un mundo centrado en el hecho de ver”(1997:37) , un poco apocalíptico, exagerado y protagonista, Sartori alerta a los padres de familia y a la sociedad en general de la paideía de la televisión en niños que en un futuro se convierten en homo-videns en su edad adulta. Este medio de comunicación masiva – la televisión- según el autor “la televisión, a diferencia de los instrumentos de comunicación que la han precedido, destruye más saber y más entendimiento que el que trasmita” (1997:12) sin embargo, acepta que es útil siempre y cuando no desemboquemos en la vida inútil, en un modo de vivir que consista sólo de matar el tiempo, algo que ocurre regularmente en la mayoría de los casos.

Sartori afirma que “la televisión modifica radicalmente y empobrece el aparato cognoscitivo del homo Sapiens” (1997:17) esto porque en la televisión prevalece el hecho de ver sobre el del hablar, todo está en función de la imagen y como consecuencia “el teleespectador es más un animal vidente.”(1997:26) por todo este proceso el autor advierte que “el niño formado en la imagen se reduce a ser un hombre que no lee... adicto a los videojuegos”(1997:37) asegura que los únicos estímulos ante los cuales responde son casi exclusivamente a los estímulos audiovisuales, es decir a los del oído y a lo que vemos.

Somos formados bajo el bombardeo de la exposición constante a la televisión y los videoniños ven la televisión durante horas “antes incluso de empezar a hablar y de saber leer y escribir” (Revista Proceso:59) asegura que las palabras que explican las imágenes tienen poca función cognitiva.

Hace llamar la atención escribir que “nuestro mundo mental se está encogiendo, se está volviendo cada vez más pequeño”. La afirmación suena apocalíptica, sin embargo, asegura que lo dice para llamar la atención, también al decir que la misma escuela está dirigida por antiguos videoniños que a su vez ya no conocieron la cultura basada en la palabra, lo hace para llamar la atención a los padres y maestros.

La videopolítica, es un termino que acuña para referirse al aspecto del poder del video: su incidencia en los procesos políticos y posiciona a los gobiernos. Sin embargo, advierte que saber de política es importante aunque a muchos no les importe, porque la política condiciona toda nuestra vida y nuestra convivencia.

Hace una crítica a los sondeos que actualmente reinan en los gobiernos, como
si la democracia fuera sólo escuchar opiniones- que muchas veces no se sabe de lo que se está hablando- y es muy raro que se recojan opiniones profundas. Por último hace una distinción entre subinformación y desinformación aclarando que subinformación “entiendo una información totalmente insuficiente que empobrece demasiado la noticia que da, o bien el hecho de o informar, la pura y simple eliminación de nueve de cada diez noticias existentes...por desinformación entiendo una distorsión de la información: dar noticias falseadas que inducen a engaño al que las escucha” (1997:80). Esta caracterización es típica de los medios masivos de comunicación en México, que la mayoría de los políticos se apoyan de los medios de comunicación en sus campañas carentes de mensajes privilegiando la imagen del candidato. Sin contemplación sentencia: los medios de comunicación, y en especial la televisión, son administrados por la subcultura, por personas sin cultura, produciendo una incapacidad de pensar (pospensamiento) en el homo videns.


Edgar Morín


Edgar Morín es un Sociólogo Francés contemporáneo, autor de varias obras en las que destacan, el cine o el hombre imaginario, sociología, Tierra-patria, entre otras, es uno de los autores precursores del pensamiento complejo. Morín en su obra Sociología, considera que es necesario hacer una revisión de los tipos de culturas que existen actualmente y precisa que existen tres tipos de cultura: la cultura humanista, la cultura científica y la cultura de masas. Define a la cultura humanista como una cultura “que comporta una cantidad limitada de informaciones... estas informaciones conciernen al hombre, a la naturaleza, al mundo, a la sociedad, etc.”(Morín, 2000:141) según el autor, esta cultura permita una gran posibilidad de reflexión y agrega inmediatamente que esta reflexión siempre se encuentra poralizada sobre el bien y el mal, dios, el sentido de la vida, la moral, etc. La segunda cultura, es la cultura científica y resume: “es una cultura que comporta un formidable crecimiento de información... hay una hegemonía del conocimiento mesurable y cuantificable” (2000:142) y supone que esta cultura destruye las grandes interrogantes de la cultura humanística. La tercer cultura, es la cultura de masas —nueva era de la cultura de masas— de la cual el autor apunta: “está constituida por una enorme cantidad de informaciones que crece sin cesar, pero que se destruye sin cesar; convirtiéndose... se trata de informaciones carentes de estructura”(2000:142) es decir, en la cultura de masas , cada día hay una nueva nube que expulsa a la nube anterior metafóricamente. Define a los mass media como los canales universales de las diferentes culturas.

Edgar Morín, se mantiene al margen de los extremos expresando: “Se le reprocha a la cultura de masas de ser una cultura degradada: es cierto pero ha producido sus obras maestras y existen, quizás, proporcionalmente, tantas obras mediocres en la “alta cultura” como en la cultura de masas” (2000: 143) y advierte que los universitarios se equivocan al no ver más que la baja cretinización, sin ver la alta, es decir, la de la cultura universitaria.

Expresa, como casi dirigiéndose a Sartori, que la opinión adulta y la intelligentsia se inquita por la influencia peligrosa del cine, de los cómics, y también de la televisión, sobre la infancia y la juventud. Asegurando que “Radicales, marxistas, posmarxistas, liberales y conservadores tienden a ver en la cultura de masas una seudocultura y un engaño, unos ven en la cultura de masas el instrumento fundamental de esclavización, de alienación y de manipulación del pueblo. Pero un ala liberal, a veces postmaxista, ve, por el contrarios, en la difusión de la cultura de masas el inicio de un vasto proceso de democratización de la cultura”(2000:291) contrario a lo que profesa Sartori.

En contraparte a Sartori, explica que: “naturalmente, hay en la televisión una vulgarización de la cultura científica, una superficialidad de la cultura literaria, pero si tomamos ejemplo de las emisiones científicas , están perfectamente realizadas con la colaboración de científicos eminentes en su dominio.”(2000:143)

Dentro de sus criticas hacia la cultura de masa encontramos apunta que “el verdadero problema, es el modo del consumo de la cultura de masas. Es una cultura que no permite la reflexión, no solamente porque una emisión desplaza a otra, sino que se contempla en los momentos de relajación , de modo consumista, durante las comidas, antes de ir a dormir. La cultura de masas ofrece, de este modo, una escasa posibilidad de reflexión por culpa del modo de consumo y por la ausencia de una estructuración.”(2000:144) aquí encontramos coincidencias con Sartori, que sostiene que no existe la reflexión cuando se ve la televisión. Morín, argumenta que finalmente, la tragedia cultural moderna tiene su núcleo en la tragedia de la reflexión.

Semejante a lo que Sartori denomina la paideía (la televisión, primera escuela del niño), Morín dice que “los pedagogos y los instructores no son capaces de reflexionar sobre esta cultura que les resulta competidora, puesto que saben que los alumnos prefieren la televisión a sus deberes. Considerando que la cultura de masas desempeña un gran papel, introduciendo masiva y rápidamente al niño en el universo ya bastante infantilizado del adulto moderno...y esta adolescencia será capaz de consumir no solo el ritmo puro, sino el amor, valor mercantil número y valor supremo del individualismo moderno” (2000:356) alertando que la nueva clase de edad no es totalmente homogénea.

Sobre la percepción de los adultos, padres y educadores, asegura que está falseada de principio, desviada y coloreada, “el adulto se sorprende siempre al ver surgir una fuerza primitiva, fulgurante, o simplemente extraña a lo que él querría seguir concibiendo como inofensiva inocencia...me parece bien que aquello que atormenta o deja desolados a muchos adultos, inversamente, muchos adultos se tranquilizarán con lo que algunos les parecerán signos de adaptación no a la vida, sino a la mediocridad de vivir, en una sociedad mediocre y en un tiempo mediocre” (2000:362). Finalmente estos jóvenes, objetos de tantas angustias e inquietudes —aunque ellos mismos rechacen sus angustias e inquietudes, como, sin duda rechazaran sus necesidades de inútil fervor— se encaminan hacia la edad adulta, lo que Sartori denomina homo videns.

Morín menciona el hecho de que la vida política queda bajo la influencia de los mitos, de las ilusiones, de los errores, del ruido y del furor que generan los medios masivos de comunicación. En cuanto a la política en los medios de Comunicación Masiva, Morín retoma el caso de la muerte de Kennedy, escribiendo: “estuvimos presente, a pesar de quedarnos en casa, ante la televisión, junto al transitor, con los periódicos. Estuvimos telepresentes. Teleasistimos a la tragedia Kennedy. Teleparticipamos” (Morín, 2000:364). De esta manera resalta el impacto de la televisión en la sociedad, e ironiza que la mayoría de los hombres muere sin que su muerte sea percibida como muerte humana más que por sus allegados.

Mientras que el impacto de la muerte de Kennedy se debió a que el “el sistema de los mass media de occidente (prensa, radio, cine y televisión) habían hecho de él un “Olimpo”...en tanto que presidente joven, guapo, abierto y simpático, en tanto esposo feliz de una bella modelo-presidenta” (2000:364), agregando que la distancia-geográfica y sociológica nos hace insensibles a las peores miserias, y apunta: “le teleparticipación facilitada por los mass media modernos permitió anular la distancia para Kennedy. El privilegio de los olimpos modernos no es solamente de ser sobrehumanos, sino más bien que la ventaja primera de su superhumanidad es el poder ser humanos a distancia” (2000:365); sin embargo, se pregunta: ¿Podría democratizarse tal privilegio por debajo del olimpo? ¿Podrían los medios de comunicación modernos hacer que los humanos se comunicaran entre sí? Estas son las grandes interrogantes vigentes hasta nuestros días.

Edgar Morín advierte que la nueva era de la cultura de masas trae consigo crisis de la felicidad, pues las películas popularizan la crisis de los ricos privilegiados de la sociedad moderna, que llevan una vida al margen de toda necesidad: la sucesión de fiestas, de aventuras amorosas y de viajes, ya no aparecen como una vida de grandes vacaciones sino como una vida triste y vacante, carcomida por la soledad y la neurosis.

Por último, explica: “la cultura de masas se extiendo hoy fuera del estricto marco de los mass media y envuelve al vasto universo del consumo, del consumo del ocio, del mismo modo que nutre al microuniverso del interior domestico. Nunca ha reinado como dueña absoluta de los mass media, teniendo que ceder parte al estado y a las culturas políticas, escolar, religiosa y una parte (pequeña) a la intelligentsia.”(2000:299)


Conclusiones


La aportación de estos dos grandes autores a la teoría de la cultura de masas, es sumamente interesante; en primer lugar, porque se trata de autores contemporáneos que están viviendo el formidable avance de los mass media con sofisticadas tecnologías que cambian el modo de vivir de los seres humanos. Encontramos varias coincidencias y contrastes en sus teorías, pero en términos generales podemos decir que hay más diferencias que coincidencias; la más resaltada es que Sartori, niega la posibilidad que el sujeto pueda resistirse a los mensajes y generar su propio criterio, su reflexión, su participación ente lo visto.

Edgar Morín por su parte, admite que existe un proceso de negociación entre la cultura generada por los mass media y otras culturas, como la escolar, familiar, la del estado, etc. los que Althusser llama aparatos ideológicos del estado de información, a la prensa, radio y televisión y anota: “el aparato de información actúa atiborrando a todos los ciudadanos mediante la radio, la prensa y la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, .liberalismo, moralismo, etc.” (Althusser, 2000:42). Tal función parece en nuestra actualidad un poco desfasada en cuanto al estado, pues únicamente tiene el poder de las concesiones y los verdaderos que detentan el poder son los dueños de los medios (grupo Televisa y TV Azteca en México).

La televisión, se ha convertido en el aparato más utilizado en el mundo, pues según el informe anual publicado con motivo del Mercado Internacional de Televisión (MIPTV) por Erodata, “la duración media que cada individuo pasa ante la televisión ha aumentado en todo el mundo, salvo Asia, y representa tres horas y siete minutos por día... los estadounidenses siguen siendo los mayores consumidores de televisión del mundo occidental, con cuatro horas con 28 minutos diarias ante la pantalla...en América Latina, el consumo de televisión aumentó levemente, llegando a una duración media de tres horas con 16 minutos” (El Sur.22/04/05:36). Datos alarmantes, al saber que se trata de niños, que son los que se la pasan el mayor tiempo. Pero peor aun cuando nos detenemos a analizar el tipo de publicidad de la televisión mexicana, nos encontramos que la publicidad refleja el racismo oculto que existe en el país, los mexicanos creen que tener una piel clara es un signo de superioridad.

Para la directora del Programa Universitario de Estudios de Genero de la Universidad Nacional Autónoma de México, Marisa Belausteguigoitia: “cuando en la publicidad aparecen personas de piel oscura, se trata o bien de un niño indígena en un anuncio para pedir donativos destinados a alguna obra benéfica o bien de una mexicana típica en un anuncio de propaganda para México” (El Sur, 14-11-2004: 32). Esto quiere decir que la televisión mexicana está llena de estereotipos que poco o nada tiene que ver con la realidad de los consumidores, creyendo que la norma es ser joven, delgado y blanco.

En cuanto a lectura se refiere, tal parece que el tiempo esta dando la razón a Sartori, pues en México, según cifras de la UNESCO, “el promedio de lectura en México es de medio libro por persona al año” (El Sur, 24-04-05:32). Si comparamos este dato con el de los países desarrollados, la diferencia es abismal, agregando que en la última década ha desaparecido alrededor del 40 por ciento de los establecimientos de libros informó la Asociación de Libreros Mexicanos, A.C. pero no solo la televisión influye en la falta de lectura, la realidad es más compleja, debemos quitarnos los prejuicios que la televisión es mala y genera personas agresiva, mediocres y manipulables; en todo caso la única salida para resolver esta situación es Educar para la Recepción, porque no podemos pedir que desaparezca la televisión o pedir que trasmitan solo programas culturales y noticieros o tener monitoriado los medios para prohibir algunos programas considerados enajenantes.

Educar para la recepción, o alfabetización para los medios, como lo indican de una manera clara los mexicanos Mercedes Charles y Guillermo Orozco es “hacer que los sujetos receptores, individuales y colectivos tomen distancia de los medios de comunicación y sus mensajes, que les permita ser más reflexivos, críticos y, por tanto, independientes y creativos; esto es, que les permita recobrar y asumir su papel activo en el proceso de la comunicación” (Charles y Orozco, 1995:20) esta propuesta es sumamente interesante, pero es una lástima, como lo expresan los autores, que no haya suficiente apoyo de los gobiernos para llevar acabo estos programas aunado a la falta de lectura en la sociedad civil, de estos libros ,en las que tratan estos temas que solo se leen de manera aislada en niveles universitarios. Las aportaciones teóricas de estos estudios radican en “la consideración del receptor como un sujeto activo, determinado socioculturalmente, y capaz de crear, recrear y negociar los contenidos de los mensajes provenientes de los medios de comunicación” (1995:22). Es una lastima que estos programas se desarrollen al margen de los sistemas educativos.

La propuesta consiste en crear las condiciones para ejecutar programas la alfabetización para los medios de comunicación, la sociedad civil debe crear asociaciones, grupos, colectivos, federaciones, etc. Para poder incidir en la creación de una verdadera cultura de recepción y no seguir tratando estos temas solo en las universidades, “bajarlos” a los padres de familia, jóvenes, centros educativos en general, etc. Estas son las tareas del presente mediático que nos ha tocado vivir.

Bibliografía y Hemerografía.


Althusser, L. (2000): Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Ediciones Quinto Sol. México.
Charles, M. y Orozco G. (1995): Educación para la Recepción. Trillas, México.
Morín, E. (2000): Sociología. Tecnos, España.
Sartori, G. (1997) Homo videns, la Sociedad Teledirigida. Taurus. México.
Revista Semanal, Proceso No.1379, 6 de Abril del 2003.México.
Periódico Estatal, El Sur, 14 de diciembre del 2004. Acapulco, México.
Periódico Estatal ,El Sur, 22 de abril del 2005. Acapulco, México.
Periódico Estatal, El Sur, 24 de abril de 2005. Acapulco, México.


*Estudiante del noveno semestre de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica: Facultad de Ciencias Sociales