Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2008. ISSN: 1870-7505

 

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL Y LOS ORÍGENES DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL COMO DIMENSIÓN ALTERNATIVA  EN  LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE.
 

Mtro. José Sales Nava*

INTRODUCCIÓN

En este artículo se hace una descripción y una reflexión acerca de  cuáles han sido los intentos que a nivel mundial se han realizado con la intención de modificar la conducta depredadora que ha caracterizado al hombre moderno en relación con su medio ambiente natural, social y cultural. Muchos son los ambientalistas, educadores  e investigadores que desde diferentes enfoques han considerado a la educación ambiental como una alternativa viable para lograr un cambio importante en el comportamiento del hombre frente a la naturaleza y promover  el desarrollo sustentable, para garantizar una mejor calidad de vida para las generaciones presentes, sin desestimar las que están por venir.

DESARROLLO 

Los   criterios  que se formulan sobre el nacimiento de la educación ambiental, son muy heterogéneos debido a  que el concepto de educación ambiental presenta cierta diversidad porque engloba realidades muy distintas y adopta especificaciones y matices igualmente diversos. Por lo tanto,  los orígenes de la educación ambiental en el ámbito internacional, podemos ubicarlos casi de manera simultánea con los orígenes del interés que se ha observado por los problemas ambientales. Esto es, cuando la  sociedad, en términos generales, se cuestiona muy seriamente cómo mejorar lo deteriorado de su hábitat y, sobre todo cuando comenzaron a aparecer las denuncias de carácter público formuladas por la comunidad en general y la científica en particular, manifestadas en los informes en los que se ponía de relieve la gravedad de los problemas ambientales.

Debo aclarar que lo más relevante para este estudio, se presenta  históricamente  hablando en dos etapas fundamentales que nos permiten ubicar el nacimiento de este tipo de educación. La primera que va de 1970 hasta 1992 y, de este año hasta la actualidad.

Con respecto a los orígenes de la educación ambiental a nivel internacional, a manera de antecedente, Vázquez Torres (2001:275) ubicándose más allá de la década de los setenta, considera que las ciencias precursoras de la educación ambiental fueron, entre otras, la misma historia natural –con naturalistas de la talla de Darwin (1809-1882), Wallace (1823-1913), por citar algunos-, la cual se benefició con el avance de la biología y de una de sus ramas: la ecología, término  que fue introducido por Ernest Haeckel   a fines del siglo  XIX. Esta rama del conocimiento se manifestó ya en forma holística con Forbes (1887), quien caracterizó a un lago como un “microcosmos” y demostró que existen interacciones entre los componentes físicos (medio ambiente abiótico) y los organismos vivos (factor biótico). En esta visión holística es donde debe arraigarse la ecología, lo cual no se logró sino hasta finales de la década de los años 30 del siglo XX, cuando gracias a los excelentes estudios de ecólogos como Odum, en Estados Unidos de Norteamérica y Oving en Inglaterra, se consolidaron trabajos estupendos acerca de los ciclos de nutrientes de un ecosistema. En el siguiente cuadro ésta autora, nos presenta lo que ha sido el  desarrollo histórico del movimiento ambiental y ecologista  y el surgimiento de la educación ambiental.

Año de
referencia

EVENTO SUCEDIDO

1712-1778 *El filósofo y escritor francés Jean Jacques Rousseau, declara a la naturaleza como “nuestro primer maestro”.
1882 *En Estados Unidos de América se constituye el “Sierra Club” integrado por ciudadanos preocupados por la depredación de las bellezas naturales por la voracidad humana.
1889 *En Gran Bretaña se funda la “Royal Society for the Protection of Birds”; esta asociación de amantes de las aves agrupa en la actualidad a más de medio millón de afiliados.
1930-1940 *Surgen principalmente en Europa, asociaciones protectoras de animales que actúan en todo el mundo.
1948 *Surge la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (UICN), con 112 agencias gubernamentales y 293 organizaciones no gubernamentales.
1958 *En Atenas, Grecia, se desarrolla el Primer Congreso para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos.
1961 *Se crea la Fundación para la Naturaleza, también conocida como WWF.
1969 *En Suecia se efectúa la Primera Conferencia sobre el Medio Ambiente Humano y en Estados Unidos de América se funda, con extensiones hacia otros países, la asociación Amigos de la Tierra.
1971 *En Suiza se desarrolla la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano; además, se crea en París el programa El Hombre y la Biosfera, auspiciado por la UNESCO. Aparece también el núcleo inicial de Greepeace, en Vancouver, Canadá, como un organismo  que se opone a las pruebas nucleares en Alaska. Este mismo organismo posteriormente se dedica a evitar la caza de las ballenas y el vertido de sustancias tóxicas al mar.
En este mismo año fue fundada la Asociación Norteamericana para la Educación Ambiental (NAAEE), cuyos miembros trabajan en Norteamérica y 30 países más.
1972 *Se Realiza en Estocolmo, Suiza, la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente; se establece el Día Mundial del Medio Ambiente; se funda el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y se instituye el Programa Internacional de Educación Ambiental.
Por otro lado, el Club de Roma expone un informe sobre el estado del medio ambiente y los Límites del Crecimiento.
1973 *Se generaliza la constitución de grupos ecologistas españoles.
1975 *En Belgrado, se lleva a cabo el Seminario Internacional de Educación Ambiental, en el cual se consolida el Programa Internacional de Educación Ambiental.
Además, se suscribe en Canadá  la Convención Sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES). Los miembros son 120 países y el tratado está encaminado a controlar y a proteger a las especies más amenazadas.
1979 *Con base en el Convenio de Berna, aunado al Tratado de Washington sobre Tráfico de Especies, se intenta impedir la extinción de especies animales en peligro.
1980 *En Tibilisi, Rusia, se celebra la Conferencia Internacional de Educación Ambiental.
1981 *En España aparece la Revista Quercus que, desde esa época hasta la fecha, promueve el pensamiento conservacionista español.
1985 *En Bogotá, Colombia, se desarrolla el Seminario Universidad y Medio Ambiente.
1987 *En Montreal, Canadá, 42 naciones firman el Tratado de Montreal, por medio del que se comprometen a congelar el uso de clorofluorocarbonatos, además de  reducirlo a la mitad para el año 2000; en este mismo año, 1987, la Comunidad Europea formula una Legislación Europea para la defensa de los Ecosistemas Amenazados.
1992 *En Río de Janeiro, Brasil, se celebra la conferencia llamada Cumbre de la Tierra, o Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Asimismo, en Canadá, se realiza la Conferencia Mundial sobre Educación, Comunicación Ambiental y Desarrollo.
1993 *Se prolonga la Moratoria para Protección de la Antártica contra la Explotación Comercial; en México, se celebra en Guadalajara el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental.
1994 *Se publica la primera edición del Directorio de Educadores Ambientales, auspiciado por los propios miembros de la Asociación Norteamericana para la Educación Ambiental (NAAEE).
1999 *Se publica en San José de Costa Rica, Auspiciado por la WWF y la Unión Internacional por la conservación de la Naturaleza, la Lista de Fauna de Importancia para la Conservación en Centroamérica y México.

Muchos de los hechos y acontecimientos aquí descritos, tuvieron en principio un carácter conservacionista; pues, durante el siglo  XIX y principios del XX, prevalecía una actitud de conservación y defensa del medio ambiente.

Por otro lado, de acuerdo con esta  autora, el  avance científico de la ecología como rama del conocimiento y como una ciencia holística, sentó las bases para el surgimiento de otra disciplina holística, la educación ambiental. Por lo tanto, bajo este criterio, que no es muy variado del de otros autores, es a la ecología a la que debemos el surgimiento de esta nueva educación.

La historia del nacimiento de este nuevo paradigma educativo, nos ubica más fuertemente en el final de la década de los sesenta y el principio de la década de los setenta, periodos que marcan el despegue de nuevas concepciones educativas en las que la problemática ambiental aparece en si misma como uno de los ejes más importantes de la acción educativa dirigida a las personas: niños, jóvenes y adultos.

En alusión a este periodo, González Gaudiano (1993: 35 y ss) plantea que el origen de la educación ambiental lo podemos ubicar en dos direcciones: en primer lugar como campo de estudio relacionado con el medio y, en segundo lugar, en el campo pedagógico que expresamente tiene que ver con la  educación. Con respecto al primero, menciona que la educación ambiental como campo de estudio en el contexto del medio tiene una corta trayectoria. Ésta se inicia a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebrada en Estocolmo, Suiza en junio de 1972, en cuya Declaración de Principios se plantea la educación ambiental como una de las medidas tomadas en la  comunidad internacional para promover el cuidado de la naturaleza. En relación al segundo, menciona que en el campo de la educación, los orígenes de la educación ambiental pueden encontrarse fundamentalmente en diversos principios de la Escuela Nueva o Activa (finales del siglo XIX y principios del XX), tales como: la necesidad de contacto del niño con el medio socio-natural, la enseñanza activa, la observación y la experimentación. Esta escuela tiene como precursor a Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), crítico de la separación entre la educación del niño y la naturaleza.

Ya he mencionado que de manera institucional y formal, La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos, organismo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), definió en 1970 a la educación ambiental como el proceso de reconocer valores y aclarar conceptos para crear habilidades y actitudes necesarias que sirven para comprender y apreciar la relación  mutua entre el hombre, su cultura y el medio biofísico circundante. La educación ambiental también incluye la práctica de tomar decisiones y formular un código de comportamiento respecto a cuestiones que conciernen a la calidad ambiental.

 Bajo este planteamiento, encontramos que los objetivos de la UNESCO son:

  • Crear conciencia sobre el medio ambiente y sus problemas.
  • Proporcionar conocimientos que permitan enfrentarlo adecuadamente.
  • Crear y mejorar actitudes que permitan una verdadera participación de los individuos en la protección y mejoramiento del medio ambiente.
  • Crear la habilidad necesaria para resolver problemas ambientales.
  • Crear la capacidad de evaluación de medidas y programas en términos de factores ecológicos, políticos, sociales, económicos, estéticos y educativos.
  • Garantizar una amplia participación social que asegure una acción adecuada para resolver los problemas ambientales.

Estos planteamientos abrieron la ruta para que en distintos escenarios del mundo se planteara la necesidad de que, desde el ámbito de la educación se iniciara un proceso de acción que trate de reajustar los desequilibrios generados a la naturaleza, así mismo, facilitar un nuevo crecimiento personal, con nuevos valores, actitudes y normas para hacer frente a los problemas que nos plantea el medio socionatural. Tal es el caso de los Estados Unidos que en el Environmental Education  Act, aprobado por el Congreso Norteamericano, se define a la Educación Ambiental como el proceso educativo que se ocupa de la relación del hombre con su entorno natural y artificial, incluida la relación de la población, la contaminación, la distribución y el agotamiento de los recursos, la conservación, el transporte, la tecnología y la planificación rural y urbana con el medio humano total.
En el año de 1972, en Estocolmo Suiza fue establecido “El Programa Internacional de  Educación Ambiental”,  por recomendación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Dentro de la  Declaración de Principios de esta conferencia, se plantea que a través de la educación ambiental, la comunidad internacional deberá promover el cuidado de la naturaleza. En este mismo año, tuvo lugar, en Francia, el coloquio de Aix-en-Provence. En este coloquio se propuso ya una definición de la Educación Ambiental. En el documento final del evento se especificó que este tipo de educación debía centrarse en problemas concretos. La propuesta pretendía favorecer un enfoque interdisciplinario, consolidar el sentido de los valores, contribuir al bienestar colectivo y desarrollar un fuerte interés hacia el tema de la supervivencia humana.

Por otra parte, de acuerdo con la UNESCO/PNUMA (1983:13 y ss) en 1975, retomando la recomendación número 96 del Programa Internacional de Educación Ambiental de  1972, se plantea que el Secretario General, todos los organismos de las Naciones Unidas, especialmente la UNESCO y todas las agencias internacionales deberían, mediante consultas y acuerdos, tomar medidas para el establecimiento de un programa internacional de educación ambiental. Algunas directrices de dicho programa son: darle un enfoque interdisciplinario, escolar y extraescolar,  que abarque a todos los niveles de educación y estuviera dirigido al público en general, en particular al ciudadano ordinario que vive en áreas rurales y urbanas, joven y adulto, para tratar de enseñarle los pasos simples que puede tomar, en la medida de sus posibilidades, para manejar y controlar su medio ambiente.

De acuerdo con Batllori Guerrero (2001: 47 y ss), en el Seminario Internacional de Educación Ambiental, que tuvo lugar en Belgrado durante los días 13 al 22 de octubre de 1975, y que concluyó con un documento que se le conoce como la carta de Belgrado, se fijaron algunos conceptos básicos como metas de Educación ambiental: lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes, motivaciones y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente  en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales, para prevenir los que pudieran aparecer en lo sucesivo y mejorar las relaciones económicas, incluyendo las del hombre con la naturaleza y las del hombre entre sí.

En dicho seminario se definieron objetivos muy claros que es conveniente se consideren en una estrategia de educación ambiental:

  • Conciencia: ayudar a las personas y los grupos sociales a que adquieran mayor sensibilidad y conciencia del medio ambiente en general y de los problemas conexos;
  • Conocimientos: ayudar a las personas y grupos sociales a adquirir una comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos y de presencia y función de la humanidad en él, lo que entraña una responsabilidad crítica;
  • Actitudes: ayudar a las personas  y a los grupos sociales a adquirir aptitudes necesarias para resolver problemas ambientales;
  • Capacidad de evaluación: ayudar a las personas  y a los grupos sociales a evaluar las medidas y los programas de educación  ambiental en función de los factores ecológicos, políticos, económicos, sociales, estéticos y educacionales y
  • Participación: ayudar a las personas  y a los grupos sociales a que desarrollen su sentido de responsabilidad  y que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten medidas adecuadas  al respecto.

Otro evento importante en la historia de la educación ambiental, fue la Conferencia Intergubernamental de educación ambiental que se realizó del 14 al 26 de octubre de 1977 en Tbilisi, Georgia (ex URSS). Para muchos autores este fue el acontecimiento más significativo en el campo del tema que nos ocupa, dado que, en esta conferencia se establecieron lineamientos, criterios y directrices que habrían de inspirar todo el desarrollo del movimiento educativo en décadas posteriores.

Al respecto, González Gaudiano (1993: 27 y ss), haciendo referencia al informe final de la conferencia nos dice que:

  • La educación ambiental debe impartirse a personas de todas las edades, a todos los niveles y en el marco de la educación formal y no formal. Los medios de comunicación social tienen la gran responsabilidad de poner sus recursos al servicio de esa misión educativa.
  • La educación ambiental, debidamente entendida, debería constituir una educación permanente general que reaccionara a los cambios que se producen en un mundo en rápida evolución. Esa educación  debería prepara al individuo mediante la comprensión de los principales problemas del mundo contemporáneo, proporcionándole conocimientos técnicos y las cualidades necesarias para desempeñar una función productiva con miras a mejorar la vida y proteger el medio ambiente, prestando debida atención a los valores éticos. Esa educación contribuye a poner de manifiesto la continuidad permanente que vincula los aspectos del presente a las consecuencias del futuro; demuestra además la interdependencia entre las comunidades nacionales y la necesaria solidaridad entre todo el género humano.
  • La educación ambiental ha de orientarse hacia la comunidad. Debería interesar al individuo en un proceso activo para resolver los problemas en el contexto de realidades específicas y debería fomentar la iniciativa, el sentido de la responsabilidad y el empeño de edificar un mañana mejor. Por su propia naturaleza, la educación ambiental puede contribuir poderosamente a renovar el proceso productivo.

Con base a estos planteamientos, también establece algunos de los principios rectores de la educación ambiental y nos dice que esta debería:

  • Considerar al medio ambiente en su totalidad, es decir, en sus aspectos naturales y creados por el hombre, tecnológicos y sociales (económico, político, técnico, histórico-cultural, moral y estético).
  • Constituir un proceso continuo y permanente en todos los niveles de formación escolar en las fases de enseñanza formal y no formal.
  • Aplicar un enfoque interdisciplinario para adquirir una perspectiva global y equilibrada.
  • Insistir en el valor y la necesidad de la cooperación local, nacional e internacional para prevenir y resolver problemas ambientales.
  • Hacer participar a los alumnos en la organización de sus experiencias de aprendizaje, y darles la oportunidad de tomar decisiones y aceptar sus consecuencias.
  • Establecer una relación, para los alumnos de todas las edades, entre la sensibilización por el medio ambiente, la adquisición de conocimientos, la aptitud para resolver los problemas y la clarificación de los valores, haciendo especial hincapié en sensibilizar a los más jóvenes de los problemas del medio ambiente que se plantean en su propia comunidad.
  • Ayudar a los alumnos a descubrir los síntomas y las causas reales de los problemas ambientales.
  • Utilizar diversos ambientes educativos y una amplia gama de métodos para comunicar y adquirir conocimientos sobre el medio ambiente, subrayando debidamente las actividades prácticas y las experiencias personales

Además, en el informe final de este evento, se establecieron una serie de recomendaciones en las que se destaca la importancia de la educación ambiental y, en estas, quedan perfectamente establecidos la función, los objetivos y los principios rectores de la educación ambiental; además de las finalidades, las categorías y algunos de los principios rectores de la educación ambiental que ya hemos señalado con anterioridad.

En 1983, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), constituyo la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, más conocida como “Comisión Brundtland”; esta comisión se crea para estudiar de manera interrelacionada los problemas ambientales que afectan al planeta en su conjunto. Cuatro años más tarde se organizó el Congreso Internacional de Moscú y la Estrategia Internacional de Educación Ambiental que tuvo lugar en la URSS en 1987. Como resultado de este evento, se publica un texto conocido internacionalmente como Informe Brundtland, bajo el titulo de nuestro futuro común. Su principal aportación es la de haber establecido con claridad los vínculos entre los modelos de desarrollo y los problemas ambientales, a la vez formular una propuesta de acción que plantea el desarrollo sustentable, entendido como aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las formas de vida de las generaciones futuras. Esto significa tomar en cuenta el equilibrio social y ecológico como garantías de un planeta que evoluciona sin poner en peligro la idea de una humanidad en armonía entre sí y con la naturaleza. Este concepto se  empieza a trabajar en la educación ambiental. Un aspecto central del Congreso de 1987 fue la necesidad de enfatizar la formación de personas dedicadas a la educación ambiental y del que surgieron nuevas acciones y objetivos.

La década de los noventa inicia con una crisis ambiental profunda (deforestación, cambio climático, que se unen a hambrunas, guerras de enorme trascendencia ambiental, migraciones que están cambiando la faz del planeta, desequilibrios cada vez mayores entre el Norte y el Sur, entre otros). En este contexto se plantea la necesidad de una reflexión colectiva por lo que se lleva a cabo la cumbre de la tierra o ECO 92, con el que se designó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrado en Río de Janeiro, Brasil en el mes de junio de 1992, con la participación de jefes de estado y Gobierno de todo el mundo. Entre las consideraciones planteadas en los debates se pusieron de relieve los vínculos entre el desarrollo y el medio ambiente, y la necesidad de adoptar modelos y procesos de desarrollo sustentable. Los países en desarrollo reconocen que las causas principales de sus problemas ambiéntales son la pobreza y el subdesarrollo. Los países ricos plantean la necesidad de cambios fundamentales en el comportamiento económico, estilos de vida y procesos de desarrollo.

El resultado de este evento fue el Tratado de Educación Ambiental hacia las sociedades sustentables y de responsabilidad global, escrito en Río de Janeiro, Brasil y aprobado en las plenarias del Foro Global de la Sociedad Civil del 11 al 13 de junio de 1992; en su escrito dicen los firmantes: reconocemos el papel central de la educación en la formación de valores y en la acción social. Nos comprometemos con el proceso educativo transformador para crear sociedades sustentables y equitativas. Así mismo, intentamos traer nuevas esperanzas y  vida para  nuestro pequeño, tumultuoso pero todavía bello planeta. Además,  consideramos que la educación ambiental para una sociedad sustentable:

  • Debe generar, con urgencia, cambios en la calidad de vida y mayor conciencia en la conducta personal, así como armonía entre los seres humanos y de éstos con otras formas de vida.
  • Debe tener como base el pensamiento crítico e innovador, en cualquier tiempo y lugar, en sus expresiones formal, no formal e informal, promoviendo la transformación y la construcción de la sociedad.
  • Es individual y colectiva, tiene como propósito formar ciudadanos con conciencia local y planetaria, que respeten la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de las naciones.
  • No es neutra, mas sí ideológica. Es un acto político, basado en valores para la transformación social.
  • Debe tener una perspectiva holística, enfocando la relación entre el ser humano, la naturaleza y el universo de forma interdisciplinaria.
  • Debe estimular la solidaridad, la igualdad y el respeto a los derechos humanos, valiéndose de estrategias democráticas e interacción entre las culturas.
  • Debe tratar cuestiones globales críticas, sus causas e interrelaciones en una perspectiva sistémica, en su contexto social e histórico.
  • Debe facilitar la cooperación mutua y equitativa en los procesos de decisión en todos los niveles y etapas.
  • Debe recuperar, reconocer, respetar, reflejar y utilizar la historia indígena y culturas locales, así como promover la diversidad cultural, lingüística y ecológica. Esto implica una revisión histórica de los pueblos nativos para modificar los enfoques  etnocéntricos, además de estimular la educación bilingüe.
  • Debe estimular y potencializar el poder de las diversas poblaciones, promover oportunidades para los cambios democráticos de base que estimulen los sectores populares de la sociedad. Esto implica que las comunidades deben retomar la conducción de sus propios destinos.
  • Valoriza las diferentes formas de conocimiento. Este es diversificado, acumulado y producto socialmente, no debiendo ser patentado o monopolizado.
  • Debe ser planeada para capacitar a las personas a trabajar conflictos de manera justa y humana.

Con base a lo expuesto, queda claro que, 1992 es un año clave para el repunte de la educación ambiental como nuevo paradigma educativo. En éste tipo de educación, se ha depositado gran parte de la  responsabilidad  y el deber de  garantizar  la sustentabilidad en el desarrollo económico, político, social y cultural; además de estimular la formación de sociedades para el futuro socialmente justas y ecológicamente más equilibradas, para que se conserven entre sí una serie de relaciones  de interdependencia y diversidad.

Para ello es justamente necesario, sensibilizar a las poblaciones para que constituyan Consejos Populares de Acción Ecológica y Gestión  del Ambiente con el objeto de investigar, informar, debatir y decidir sobre problemas y políticas ambientales. Además, se requiere crear condiciones educativas, jurídicas, organizacionales y políticas para exigir a los gobiernos que destinen un porcentaje significativo de sus presupuestos para educación y medio ambiente.

De acuerdo con Batllori Guerrero (2001:48 y ss), un evento importante en la historia contemporánea de la educación ambiental, es el que se dio en el año de 1997. En este año tuvo lugar la Conferencia Internacional sobre  medio ambiente y Sociedad: Educación y Conciencia Pública para la Sustentabilidad, en Tesalónica, Grecia, organizada por la UNESCO y el gobierno griego. Reunió a 1200 expertos de 84 países y celebró los 20 años de Tbilisi y los cinco de la conferencia de Río. Entre los elementos más relevantes destacan dos:

  • Entender el valor de la educación como un medio indispensable para conseguir que las personas puedan controlar sus vidas y ejercer opciones personales para mejorarlas, tanto geográficas, políticas, culturales, religiosas etc., y
  • Reconocer a la educación como una educación para la sustentabilidad.

 

Un evento de mucha relevancia, fue el celebrado  el 16 de mayo de 2002 en la Ciudad de Guadalajara Jalisco, México. En este evento, las universidades, asociaciones e instituciones reunidas en el Seminario de Educación, Ciencia y Tecnología convocado por el Comité Nacional Preparatorio para la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible vertieron un amplio número de ideas, propuestas y recomendaciones que enriquecerán la postura que México asumirá en la Cumbre de Johannesburgo 2002. Ellas se sintetizan en la siguiente  declaratoria sobre educación y desarrollo sustentable (La Jornada, 2002:9).  
“1. La educación ambiental para el desarrollo sustentable debe formar parte de todos los ciclos escolares, desde el básico hasta el superior, así como de todos los espacios y ámbitos de la cultura, asumirse como un proceso de aprendizaje permanente en la vida y observarse como un principio que es de incumbencia para los distintos sectores, niveles y grupos sociales.
2. Concordamos en que esta educación no se limita a la incorporación de algunas asignaturas en los planes de estudio, sino que la sustentabilidad debe funcionar como un eje formativo que le confiere un matiz permanente a los currículos y a la vida académica en su conjunto.
3. La educación no sólo debe vigorizar el intelecto sino que le corresponde también incidir en la esfera de las emociones y capacitar para el desempeño social de los individuos, fomentar la madurez personal e inculcar los valores esenciales de la democracia, la equidad, la solidaridad y la justicia.
4. A la educación ambiental para el desarrollo sustentable le urge un nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje que forme capacidades para el reconocimiento y aprecio del territorio donde se vive, y que permita que las representaciones sociales sobre el ambiente y la naturaleza sean parte de la vida cotidiana y contribuyan a conferirle sentido y dirección.
5. Dicha educación es vital para la reducción de las desigualdades sociales y para lograr un angostamiento de la brecha que separa a pobres y ricos.
6. La educación ambiental para el desarrollo sustentable no debe dejar de cuestionar los sistemas de producción, distribución y consumo existentes en el mundo, pues la dinámica económica es también la fuente de numerosos problemas ambientales.
7. Tal educación no sólo debe procurar la conservación de la naturaleza, sino también servir de guía para generar y fortalecer las diversas formas de aprovechamiento y restauración del patrimonio cultural y natural.
8. Reconocemos los avances realizados en los últimos diez años y  celebramos los grandes esfuerzos empeñados por generar una visión interconectada de la realidad, que vaya sustituyendo la visión parcial en la que hemos sido educados. No obstante, aún estamos lejos de haber realizado las metas de la transdisciplina.
9. Coincidimos en que los alimentos, la salud ambiental, el cambio climático, la biodiversidad, la vulnerabilidad y el riesgo de los asentamientos humanos, el consumo energético y la gestión del agua son temas prioritarios que competen a la educación ambiental, por ser cruciales para la vida y el desarrollo.
10. Sostenemos que debe entenderse la educación no como un gasto, sino como la mejor inversión para el desarrollo sustentable. Que la educación ambiental para el desarrollo sustentable debe elevar su ubicación en las agendas políticas, ya que es una palanca fundamental para la concreción de resultados en los procesos socioambientales.
11. Reconocemos que los avances logrados en materia de educación ambiental, si bien se reflejan en diversos acuerdos internacionales, no se están inspirando lo suficiente en las líneas de acción emanadas de tales acuerdos. Las universidades son espacios útiles para difundir socialmente estos compromisos, así como para promover programas relacionados con el desarrollo sustentable, vigilarlos y evaluar su cumplimiento.
12.  Se reconoce que la participación social requiere alimentarse de un sano ejercicio del derecho a la información, por ser éste uno de los principales insumos de la corresponsabilidad. Las diversas tecnologías de la información al alcance deben utilizarse con este propósito.
13. Reconocemos que la sustentabilidad de la vida y del desarrollo no se van a lograr con abstracciones y lugares comunes, sino mediante la investigación sobre, en y para el ambiente. Que la educación ambiental para la sustentabilidad ha de ser un proceso de participación, con poder legal y corresponsabilidad ciudadana en el mejoramiento de la calidad de vida.
14. Hablar con amplitud e insistencia de la crisis ambiental ha tenido un resultado paradójico: nos ha acostumbrado a aceptarla y a vivir en ella cotidianamente. Por lo mismo, es urgente buscar alternativas creativas de comunicación para dimensionar el riesgo que implica el deterioro de la salud de los sistemas vitales, de los seres humanos y del planeta en su conjunto.
15. Es estratégico hacer análisis críticos del desarrollo y transferencia tecnológica, sus implicaciones éticas y su impacto en la salud a largo plazo.
16. Reconocemos que la generación y protección de innovaciones ayuda a diversificar las actividades generadoras de riqueza, incrementar la competitividad, fortalecer la economía y promover el empleo. La innovación debe ser, por lo tanto, un objetivo permanente de la educación ambiental para el desarrollo sustentable.
17. Las tecnologías de punta son útiles al desarrollo y deben ser reconocidas plenamente. Paralelamente, sin embargo, se deben reconocer más y mejor las aportaciones de las tecnologías y conocimientos locales y tradicionales.
18. Se deben romper las barreras que impiden acceder a las oportunidades económicas y al empleo, creando para ello una infraestructura más amplia de vinculación entre las instituciones de educación, ciencia y tecnología, y entre éstas y el sector productivo.
19. Se reconoce la necesidad de establecer sistemas de indicadores, con la participación de la sociedad, para evaluar el rumbo del país en materia de desarrollo sustentable. El aporte de las instituciones de investigación es invaluable para medir vulnerabilidad, riesgo, equidad, productividad, resiliencia, restauración y reconocimiento del patrimonio, entre otros indicadores, y en la evaluación educativa de los sistemas de gestión ambiental en los espacios universitarios.
20. Se reconoce que el ordenamiento territorial es una buena estrategia de planeación participativa que permite articular visiones y resolver conflictos. Que éste requiere una participación social en los diagnósticos y construcción de escenarios, así como en el seguimiento y oportuna actuación para transitar, a través de estas herramientas de gestión, hacia el desarrollo sustentable.
Por último, se hace patente el reconocimiento de que:
21. La educación ambiental no es suficiente para el cambio a la sustentabilidad del desarrollo, pero es imprescindible para ello.
22. Que las universidades deben ser consideradas como grupo principal en el escenario mundial, pues son sin duda interlocutores sociales y espacios de ensayo e interacción de formas de vida, que han demostrado su contribución en el avance de la percepción social y en su actuación en el aprovechamiento, conservación, protección y restauración ambientales.
23. Que comparativamente a lo que acontecía hace diez años, dentro del proceso preparatorio de la próxima Cumbre se observa cierto desánimo y una menor participación social, pero se reconoce que existe una mejor estructura de organización, lo cual permite asumir compromisos institucionales a escala local y nacional. Esto representa, también, una oportunidad para que el país avance en dirección de compromisos más fuertes y claros al desarrollo sustentable, y posicionar a México como soporte a la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible acordada por los Ministros de Medio Ambiente celebrada en São Paulo, Brasil, del 15 al 17 de mayo de 2002, que ha identificado a la educación ambiental como una prioridad de acción, y formar parte de la comunidad de naciones que pugna por la década de la educación para el desarrollo sostenible (propuesta por la Comisión sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas), y como un actor importante en el seguimiento de los propios acuerdos que se deriven de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo.”  

CONSIDERACIONES FINALES

Con base en este recorrido histórico por el que ha transitado la educación ambiental, podemos afirmar que  la cuestión ambiental no es sólo objeto de discusión científica, sino social y política, que ya no compete a una minoría, sino que es el patrimonio cotidiano de toda la humanidad.

Junto a los organismos internacionales y varios de los autores aquí expuestos, creo firmemente que sí se puede hacer algo si conseguimos que la población se encuentre educada para asumir su responsabilidad en el cuidado del ambiente, pero los resultados es probable lleguen a ser poco adecuados si no se cuenta con la colaboración de parte de las sociedades y los gobiernos  de todo el mundo. Es recomendable y pertinente proporcionar una educación ambiental basada en  los problemas ambientales y ecológicos del entorno, a los cuales no dudo que es sumamente sensible la población por los trastornos a los que se ve expuesta y que le crean una conciencia de “hacer algo” por mejorar las cosas.

A través de la educación ambiental podemos y debemos hacer extensiva esa conciencia sobre los problemas ambientales que viven otros países y que pueden revertirse gravemente hacia nuestro entorno o viceversa. Este giro eco pedagógico supone una nueva comprensión para entender las relaciones de los seres humanos con su entorno. Se trata en definitiva, de pasar de una educación basada en objetivos psicopedagógicos o de desarrollo de las personas, para integrar al mismo tiempo, criterios de índole ecológica o sea, el desarrollo equilibrado de las personas, conciliado con el desarrollo armónico de su ambiente.

BIBLIOGRAFÍA

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*Profesor-Investigador de Tiempo Completo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la UAG.
-Integrante del Cuerpo Académico en Formación “Educar para la Sustentabilidad”.
-Perfil ProMEP 2007-2010.