Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 2, No. 2. Trimestre abril-junio de 2006.

 

Pedagogía crítica y universidad virtual

Robespierre Moreno Benicio*

 

RESUMEN

En el presente ensayo se analizan y discuten los fundamentos teóricos y estrategias de la pedagogía crítica en el proceso enseñanza aprendizaje de la educación universitaria virtual, y a la vez, se establecen ciertos referentes desde los cuales se hace posible conciliar en circunstancias concretas dicha orientación pedagógica con los fundamentos e instrumentación didáctica, tal como se conciben en ésta  corriente 

  1. PEDAGOGÍA CRÍTICA Y UNIVERSIDAD VIRTUAL


La pedagogía crítica es una nueva teoría de la educación cuyos principios se exponen en este ensayo. Inspirada en la escuela de Frankfurt, en la herencia de Theodor Adorno, Max Horkheimer, Hebert Marcuse, Erich Fromm y en algunos educacionistas brillantes (Giroux, Freire, McLaren), la "pedagogía crítica" se erige como una concepción política, cultural y ética de la escuela que se  manifiesta a favor de las minorías, los pobres y las mujeres.
La teoría crítica se refiere a un tipo de crítica autoconciente, que tiene como intención desarrollar un discurso de transformación y emancipación social que no se aferre dogmáticamente a sus propias suposiciones doctrinales, es decir, se dirige a la “escuela de pensamiento” como al proceso de crítica continua en la que cualquier teoría debe ser confrontada con  el mundo que examina, que describe y que explica. En este sentido debemos enfatizar los beneficios de la autocrítica establecidos por la escuela de Frankurt como base en este mundo globalizado por las telecomunicaciones y la informática que entran a la cultura y a la vida cotidiana como una nueva representación de dominación. No hay que olvidar que la función social del positivismo es la de negar la facultad crítica de la razón. Ahora bien, enfrente de esta concepción se encuentra la postura de  la escuela crítica cuyo potencial se orienta  hacia el cambio social.
El nuevo paradigma que emerge sobre  la fusión de las Telecomunicaciones y la Informática (Telemática)  marca la ruptura definitiva entre el espacio y el tiempo, para configurar y moldear un nuevo tipo de sociedad: la sociedad ubicua, la sociedad red, la sociedad de la información o la sociedad del conocimiento.
En este proceso de síntesis tecnológica, subyace la fusión de grandes corporaciones transnacionales que monopolizan la información y la comunicación. Esta transferencia de tecnologías de la información más que en otro campo, equivale, a una transferencia de modelos globales de organización del poder. Gramsci (1971), Adorno y Horkheimer (1972) argumentaron que la dominación ha tomado una forma nueva de ejercer el poder. En lugar de ejecutar el poder por medio de la fuerza física (Policías), se ejerce a través de la hegemonía ideológica: las instituciones de cultura como escuelas, las familias, las iglesias, “los medios de comunicación”, etc.
En este modelo global la telemática es la base técnica, y su base económica es la política neoliberal. La fusión ­tecnología y economía hacen posible la noción de aldea global, de manera que en el mundo globalizado de hoy, es posible la comunicación en cualquier momento y en cualquier lugar; siempre y cuando se cuente con el apoyo de las tecnologías telemáticas.
La telemática es más que la multimedia (prensa, radio y televisión), ya que funde varios medios en uno sólo, permitiendo una comunicación bidireccional de ida y vuelta, en tiempo real. Destacando en sus aplicaciones las Teleconferencias para una comunicación interactiva de dimensión mundial.
En las teleconferencias sobresale la conocida red de redes (Internet), que conecta a millones de usuarios, a través del enlace de sus computadoras a casi cualquier parte del mundo. Aun, cuando su arquitectura de "telaraña" es anárquica, los cibernautas dependen de "puentes" propiedad de los gobiernos y de las corporaciones transnacionales poderosas.
Una consecuencia notoria de esta revolución telemática, es el cambio de una sociedad industrial a una sociedad postindustrial con un nuevo tipo de hombre/mujer (ciudadano). Estos hechos de grandes repercusiones sociales son atendidos por la antropotrónica, ciencia trasdisciplinaria, constituida como una antropología del ciudadano de la era electrónica, cuya nueva identidad sociocultural y conductual trata de investigar y comprender.


1.1 La universidad virtual en el contexto de mundo globalizado


El profesor de la universidad del nuevo siglo, corre el riesgo de ser un viajero del ciberespacio que en su camino itinerante, llega a descontextualizar su identidad y perder la perspectiva respecto a quién finalmente está prestando sus servicios educativos.
La aparición de la telemática educativa en el espacio áulico, viene a replantear el rol tradicional del docente para convertirlo en pedagogo virtual, el aula escolar tiende a ser cambiada por el aula virtual, así como también la universidad presencial orienta su extensión a la modalidad a distancia a través de la universidad virtual (La Universidad Pedagógica Nacional, UNAM, y el Politécnico están afrontando actualmente).
Esta nueva connotación de virtualidad (existencia aparente, imagen), responde a necesidades de la no coincidencia; del tiempo; del no espacio de los sujetos participantes del proceso educativo. De esta manera, los conceptos de espacio y tiempo se modifican y dejan de ser una forma a priori, el espacio se convierte en una imagen que hay que formalizar, modelar. El mundo virtual al experimentarse se deja ver y percibir volviéndose inteligible. La mediación de los mundos virtuales nos permite percibir físicamente un modelo teórico y comprender formalmente sensaciones físicas. Entramos a un contexto mediado por las relaciones de dominación y subordinación, la escuela de Frankfurt rechazó todas las formas de racionalidad que subordinan la conciencia y acción humanas a los imperativos de leyes universales.
El mundo de los iconos (imágenes), tiene la capacidad de sumergirnos en una ilusión funcional de lo real. Algunas de estas aplicaciones en el terreno educativo se concretan en el libro electrónico que se inserta en la noción de biblioteca virtual, en el campus virtual, y en general, en la consideración de una universidad del ciberespacio (inexistente en la realidad) pero que presta los servicios educativos como si fuera real. Advirtiendo que las verdaderas aplicaciones de realidad virtual en el campo educativo están por ser experimentadas, y que las repercusiones desde el punto de vista psicognitivo y sociocultural aun no son predecibles.
El manejo de los iconos y la semiótica (teoría general de los signos en la vida social), presenta algunos inconvenientes, como el señalamiento de que el lenguaje visual televisado, hace que se detenga el hemisferio neocortical izquierdo del cerebro (el cual regula el pensamiento analítico y el análisis lógico) y desencadena el procesamiento de la información. Ello favorece un estado alfarrítmico del hemisferio derecho, lo que en opinión de McLaren, abre el espacio privado del espectador a sentimientos y a asociaciones que se hallan a disposición de la colonización por parte de la industria de la publicidad.
La prospectiva, de las aplicaciones telemáticas con base en multimedia e internet y realidad virtual,  transportarán en los próximos años el proceso educativo hacia nuevos planos en donde la modalidad a distancia será una oferta educativa de gran demanda. Toda vez que, por medio de las teleconferencias el aprendizaje será independiente del tiempo y del espacio geográfico en que se encuentren los educandos. Aclarando que en este ensayo cuando se habla de la Educación a Distancia (EAD), se hace referencia a una educación superior para adultos, permanente y de carácter formal e informal.
Actualmente la configuración de espacios virtuales de aprendizaje o de comunidades de aprendizaje virtuales, no únicamente representan resolver el problema de traslado físico hacía un centro de estudios, o la posibilidad de acceder a estudios de acuerdo al ritmo de cada uno de los educandos. Por supuesto que, hay repercusiones que tienen que ver con el imaginario colectivo, como es sabido, las teleconferencias nos permiten salvar una distancia geográfica, pero no así una distancia psicológica y cultural. Aquí encontramos, el problema de la formación de identidades individuales y sociales que son un campo fértil para la investigación educativa, al disminuir las relaciones sociales cara a cara en la modalidad remota.
Esto me permite resumir algunos de los retos de carácter contingente a ser atendidos en el contexto de la universidad del nuevo siglo con base a:
Primero. Actualmente el establecimiento de múltiples centros de información y comunicación que imparten una EAD, en el marco del proceso de globalización mundial, conectados en redes mundiales de computadoras con la consiguiente atomización de los servicios remotos a nivel mundial. El derrumbe cibernético de las fronteras geográficas debilitará el concepto de identidad nacional. Eventualmente los usuarios de las redes de computadoras podrían organizarse en comunidades de aprendizaje en torno a temáticas muy específicas. Pero también es posible que, excedan el ámbito educativo para abordar problemáticas concretas de carácter político-social. Tal caso, sería la atomización de las comunidades cibernéticas quienes podrían establecer sus propias reglas para las emancipaciones o utopías particulares, respetando la pluralidad y la diferencia del otro.
Segundo. La expansión del uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTIC) a nivel mundial, dificultan el control de los saberes que circulan en el ciberespacio, particularmente los sistemas educativos nacionales deberán afrontar el problema de la legitimación de estudios impartidos por instituciones educativas internacionales. En este escenario la construcción de los saberes narrativos de los cibernautas puede presentar diferencias con los saberes científicos legitimados, al cuestionar una razón científica única e inmutable. Además una creciente matrícula en educación virtual, conllevaría a flexibilizar los sistemas educativos presénciales, y aceptar la cohabitación del otro, generándose una situación de competitividad entre ambos tipos de sistemas.

  • Se hace necesaria una enseñanza orientada al aprendizaje de todos los procedimientos capaces de mejorar la capacidad de conectar campos que la organización de los saberes cuida con celo. Se incrementará: todas las disciplinas referentes a la formación «telemática» (informáticas, cibernéticas, lingüísticas, matemáticas, lógicas, etc.). La Enciclopedia del mañana son los bancos de datos. Estos exceden la capacidad de cada utilizador. Constituyen la naturaleza para el hombre postmoderno. Y la universidad comienza o debería comenzar a desempeñar un nuevo papel en el marco de la mejora de actuaciones del sistema: el de la educación permanente.
  • El rol del docente en las tareas de la enseñanza, se ve modificado por la hegemonía de los sistemas telemáticos. Particularmente, la formación de profesores en EAD, demanda el conocimiento de los lenguajes multimedia. La autoridad del profesor tutor se ve desplazada en tanto que las relaciones sociales se virtualizan perdiendo cada vez más la posición de centro en el proceso de enseñanza aprendizaje. Por su parte, los alumnos, dependerán de su habilidad para la búsqueda y discriminación de información en grandes bases de datos, así como de su capacidad de integración a las comunidades de aprendizaje; y en general deberán orientar su acción bajo el principio de colaboración relativa como característica principal de la educación virtual.
Hoy unos de los grandes desafíos de la universidad del conocimiento tiene relación con que los cibernautas no se extravíen en la atomización de las fuentes de información, con problemas de identidad entre el yo individual y el imaginario colectivo. En pocas palabras el establecimiento escolar público, puede ser llevado a la fragmentación como el colapso de la esfera pública que Jürgen Habermas advirtió con la aparición de las multimedia. La fragmentación de la esfera pública, viene a recrudecerse después de la crisis del estado de bienestar, y el control que las potencias ejercen sobre los países en desarrollo vía el pensamiento único del modelo económico neoliberal que congela tanto al ser humano como a la historia, lo cierto que es que el positivismo puede ignorar a la historia, pero no puede escapar de esta.
Actualmente los impactos de la globalización, muestran como se ha minado la soberanía de los estados, y se ha aumentado la desigualdad y la pobreza. En pocas palabras, se ha producido una concentración de la extrema pobreza y de la extrema riqueza, estimándose que en el mundo la quinta parte más rica de la población dispone de un 80% de los recursos, mientras que la quinta parte más pobre percibe apenas el 5%, Datos adicionales, nos dicen que la miseria de la lógica del capitalismo global se refleja en el Reporte de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (1996), donde el total de la riqueza de 358 billonarios del mundo es igual a los ingresos combinados del 45% de los pobres de la población mundial.
Es cierto que algunos efectos de la mundialización han sido positivos al hacer posible el intercambio de bienes y servicios que con las barreras arancelarias no se hubiera dado, pero no se ha cumplido el pacto de que los que se quedan al margen de los beneficios reciban algún apoyo solidario. De suerte que después de medio siglo de desarrollo gradual hay un profundo derrotismo en los países del capitalismo avanzado en cuanto a que sus ciudadanos puedan mantener al menos el nivel de vida adquirido.
La lógica de la globalización, plantea dos dimensiones, por una parte los imperios-mundo en el cual el sistema usa el poder para redistribuir los recursos de las áreas periféricas al núcleo central, y por la otra las economías mundo en las cuales no hay un poder central único, sino varios poderes que compiten en el mercado. Presentándose el mismo efecto en ambos, esto es, la transferencia de recursos de la periferia al centro. Cabe agregar, que en el esquema de sistema-mundo, la geocultura es fundamental para la legitimación del sistema ya que por un lado se apoya en el neoliberalismo como ideología hegemónica, y por el otro, en el sistema de 'conocimientos dominante' o cientificismo que sirve de manipulación instrumental del mundo material, esto prueba que no existe la neutralidad.
Es decir, en el remolino de la globalización, el papel de los medios de comunicación viene a ejercer lo que Peter McLaren cita como una pedagogía perpetua; donde, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación cumplen una función legitimadora de la hegemonía dominante. Digamos que, el paradigma tecnoeconómico, con su racionalidad técnica, impone una pedagogía instrumental y gestionaria como dice Henry Giroux (1990); en este caso se prioriza el how now (saber como), más que un saber para quiénes, o saber qué (know what). En el orden del día, está la formación de sujetos con un perfil más técnico que social. Situación que en el marco de la universidad del nuevo siglo, viene a magnificar la necesidad de una pedagogía humanista ante la falta de contacto físico por el predominio de la virtualidad. 1.2 La pedagogía crítica en la universidad virtualExiste la necesidad de reconocer una psicología social crítica de los educadores entendiendo a la pedagogía crítica como una forma de pensamiento, que mediante una racionalidad crítica, pretende develar y desmitificar las relaciones de poder y subordinación que la política cultural dominante ejerce sobre la cultura dominada. La pedagogía crítica ­recuperando a McLaren- trata no sólo de explicar las resistencias que ejercen los actores subordinados; sino también, que a través de la comprensión de sus ritos, símbolos, gestos, etc., plantea emprender la transformación o emancipación por el cambio social.
El trabajo del análisis de la psicología profunda de Pierre Bordieu (1977a, 1977b)  para la teoría educativa: donde la escuela (escuela virtual) y otras instituciones sociales refuerzan y legitiman los sistemas de comportamiento y disposiciones basadas en las diferencias de clases, por medio de el discurso de prácticas y discursos de la clase dominante existente, lo que hace necesario ver a la pedagogía crítica desde un enfoque liberacionista, que es la antítesis de la pedagogía tradicional, que viene a enfrentar al ojo inquisidor de los medios de comunicación. Diríamos como McLaren ­que sí la política más los medios de comunicación confluyen en la "estetización de la política", la telemática educativa es la "estetización de la educación"; pero sumando a ello la pedagogía crítica, es explorar una posibilidad de desmediatizar el proceso educativo con base en la tecnología multimediática.
Las tecnologías telemáticas vista desde la perspectiva crítica contribuye a que los establecimientos escolares virtuales, provoquen la identificación de la pertenencia de los dialectos (étnicos, sexuales, religiosos o culturales), y sean una oportunidad para la emancipación. La pedagogía crítica llevada a los establecimientos escolares virtuales, significa que la multiplicación de los espacios públicos puede dar lugar a la configuración de espacios de contestación y lucha política no sólo en el lenguaje de la resistencia sino también en el lenguaje de la posibilidad por una democracia social.
La ruptura de los planteamientos de una sociedad transparente, en el marco del pensamiento postmoderno, en cuanto el respeto a la sensibilidad del otro, respeto a las diferencias, etcétera, encuentran su rechazo en la derecha 'retro', que plantea suprimir la diversidad. Hecho no gratuito, ya que desde la perspectiva de una diversidad de dialectos (raza, género, clase), y la pertenencia a alguno de ellos, implica la posibilidad de ruptura con la uniformidad o homogeneización que la globalización pretende imponer a nivel mundial, y en esa dirección, los medios telemáticos progresistas tienen una gran responsabilidad y compromiso.
En consecuencia, de acuerdo con McLaren, la pedagogía crítica se puede orientar hacia una alfabetización de los medios de comunicación como una práctica antihegemónica; desde esta mirada, la tecnología matiza su carácter totémico, y se devela su poder de control y manipulación que ejerce en la sociedad digitalizada. Al respecto, la comunicación digitalizada es una expresión de la conciencia empírica racional y un firme apoyo para el desarrollo de la cultura binaria; tal conciencia empírica racional, se expresa a sí misma en el ordenamiento racional y analítico del medio. Su capacidad de ordenamiento pretende abarcar la realidad en conjunto, ser universal. Las sociedades tendrán que elegir una conciencia diferente, formas distintas de pensamiento y conocimiento, y una cultura más receptiva, intuitiva y autónoma. Hoy día el desafío consiste en ver si la sociedad tiene el valor para explorar la alternativa, la propuesta siempre ha sido la liberación del hombre del miedo a establecer su soberanía (Adorno y Horkheimer, 1972).
La pedagogía crítica, establece el reto de allegarse de una ética de la compasión (humanista), de una ética revolucionaria multicultural, así como de acelerar la sensibilidad afectiva de los estudiantes. Se comparte sobre todo, la atención al problema del multiculturalismo, si tomamos en cuenta que la explosión de los dialectos generada por las multimedia, nos presenta la oportunidad de arraigar una pertenencia a dichos dialectos, más que el extrañamiento entre los mismos; lo que puede apuntar hacia las emancipaciones de las diferentes etnias, pueblos o sociedades.
La pedagogía crítica emancipadora, debe develar el doble discurso que a través de los códigos, signos e iconos, envían los medios de comunicación, en el que por una parte maneja el mensaje cognitivo, pero por otra manipula la dimensión afectiva; con una orientación ideológica que exalta los valores, y creencias de la cultura dominante. Entonces la tarea es, desmitificar el medio ubicándolo como tal, es decir, como un medio y no como un fin.
Resulta primordial, con base en la pedagogía crítica el de vigilar que la producción de conocimientos vía la telemática, no se estacione únicamente en el conocimiento técnico, o en el conocimiento práctico, sino que también, se incluya el conocimiento emancipatorio que plantea Habermas; a través de una racionalidad crítica que favorezca un aprendizaje crítico. La producción de los diferentes tipos de conocimientos y las relaciones de poder que subyacen en la política cultural, son factores que hay que tomar en cuenta, para comprender cómo los medios de comunicación influyen en la construcción de las subjetividades e identidades de los sujetos, con una clara orientación ideológica. Con esto digo que cobra relevancia la pedagogía crítica como facilitadora de una formación docente para establecer una ciudadanía alfabetizada crítica, e informatizada.
Es necesario que la pedagogía crítica, se provea de un contradiscurso capaz de desmitificar los mensajes ritualizados que los diferentes públicos reciben de los medios de comunicación. Lo que significa que no se debe dejar de lado las implicaciones de los medios masivos en el mundo moderno, ya que recordemos establecen una ruptura en las coordenadas espacio-temporal, generando una multiplicidad de públicos no especializados con una clase distinta de visibilidad que no necesariamente mantienen una relación dialógica cara a cara. Entendiendo como público al mundo permeado por nuevas formas de comunicación, un mundo en el cual la información y contenidos simbólicos circulan a través de la red global de alta velocidad y en la cual los individuos son capaces de interactuar con otros, y observar personas y eventos, sin que cada uno de ellos se encuentre en la misma localidad espacio-temporal. Yo afirmo que en esa multiplicidad de públicos actualmente tiene una oportunidad de concientización libertaria para los fines de la pedagogía crítica, es decir educarse para transformar.
El pensamiento trasformador de la pedagogía crítica puede y debe encontrar en las comunidades virtuales de aprendizaje, un espacio para hacer de ellas comunidades críticas. Tales espacios de resistencia y contestación, se facilitan por las tecnologías telemáticas que permiten la integración de dichas comunidades para el intercambio de mensajes, contenidos, etcétera. Por lo tanto, en las comunidades virtuales, los diferentes públicos mediante una alfabetización crítica e informática, puede plantearse el cuestionamiento de las estructuras que los han llevado a ser lo que son, y que de alguna manera quieren dejar de ser; a partir de una toma de conciencia que coadyuve a la transformación de un cambio social, reconstruyendo radicalmente el significado de emancipación con un sentido más humanitario y con justicia social. Solo así, la universidad virtual del nuevo siglo podrá adquirir un compromiso con la equidad, la libertad y la democracia, de otra manera, su función se reduciría a ser un apéndice más de una sociedad tecnocrática. CONCLUSIONESLa pedagogía crítica, tiene como fundamento filosófico-sociológico a la escuela de Frankfur. Debe de vincular la educación con los procesos culturales de las formaciones sociales a que alude, analizando, discutiendo y proponiendo alternativas que transformen: al proceso áulico virtual, de promoción al aprendizaje libertario y colaborativo.
Es necesario que la pedagogía crítica, se provea de un discurso y una práctica capaz de desmitificar los mensajes ritualizados que los diferentes públicos reciben de los medios de comunicación (alfabetización en medios de comunicación e información).
A través del pensamiento trasformador de la pedagogía crítica se puede y se debe encontrar en las comunidades virtuales de aprendizaje, un espacio para hacer de ellas comunidades críticas.
Las nuevas tecnologías de la información y comunicación que permiten la integración de comunidades para el reconocimiento, e identificación del currículum oculto en mensajes y contenidos de dominación psicológica y social, siendo este un medio actual de resistencia, contestación y trasformación (pedagogía crítica).
A través de las comunidades virtuales, los diferentes públicos mediante una alfabetización crítica e informática, pueden cuestionar las estructuras que los han llevado a ser lo que son, y que de alguna manera quieren dejar de ser; a partir de una toma de conciencia que coadyuve a la transformación de un cambio social,
La universidad virtual del nuevo siglo a través del educador tienen que asumir su compromiso con la equidad, la libertad y la democracia, de otra manera, su función se reduciría a ser un apéndice más de una sociedad tecnocrática.BIBLIOGRAFÍA
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*Profesor-Estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 12B. Maestría en Formación y Práctica Docente.
Responsable del Área Técnico-Pedagógica de la Subcoordinación de Educación a Distancia de la Región Acapulco-Coyuca