Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 11, No. 1. Semestre enero-junio de 2015. ISSN: 1870-7505

 

LA EVOLUCIÓN DE LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS SOBRE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

Justino Arziga Castañón*

 

En las últimas cuatro décadas la educación superior en México ha transitado por una senda que ha sido trazada por las circunstancias del entorno nacional e internacional.
 
Los factores nacionales que han influido en la manera de conducir las políticas de la educación, y en específico de la educación superior, emanan de las condiciones externas, de las tendencias que imponen las agrupaciones de países, en aras de generar una participación colectiva en el desarrollo económico, social, político y cultural.

Antecedente

En los años en que se desarrollaba la segunda guerra mundial, fuimos testigos de la urgente necesidad de unificar los esfuerzos de las naciones en el ámbito económico para evitar una debacle como la vivida en los años posteriores a la primera guerra mundial, con la lamentable etapa histórica de la “Gran Depresión” que afectó a todas las economías del mundo, en particular a la norteamericana.

Los esfuerzos unificadores para hacer frente a los posibles retos de una reiterada depresión económica mundial, se dieron en los acuerdos llevados a cabo en el complejo hotelero de Bretton Woods en New Hampshire, Estados Unidos en 1944. De estos acuerdos nacen dos grandes organismos rectores de la actividad económica internacional, con plena vigencia en nuestros días, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El alcance de las políticas de estos organismos no se limita al ámbito económico, su influencia permea en ámbitos tan distintos como la educación de un país.

Existen además otros organismos rectores de la economía internacional, ya sea derivado de clubes exclusivos de economías en desarrollo o de pactos y acuerdos comerciales entre naciones. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y los Tratados de Libre Comercio firmados por México en las últimas décadas influyen de manera determinante en la conducción y desarrollo de nuestra educación superior.

A finales de los años setenta, nuestro país inicia las primeras acciones para afiliarse a organismos como el General Agreement on Tariffs and Trade (GATT), como elementales para buscar abrir el comercio bilateral con otras naciones, y como una exigencia para poder permanecer en ese intercambio internacional de mercancías, en las que nuestro país aportaba principalmente recurso del sector primario para su venta al exterior (Alvarez, 1979)

Para 1982, recién estrenado el sexenio presidencial de Miguel de la Madrid Hurtado, se desata la peor crisis económica por la que haya pasado nuestro país, situación que tiene su cenit en la cesación de pagos por los servicios de la deuda externa, contratada principalmente con bancos privados de las principales economías del mundo.

En aras de lograr una solución pronta y sin muchos efectos adversos para la maltrecha economía de la nación, se recurre a organismos internacionales para adquirir préstamos que ayudaran a paliar la situación, principalmente lograr el equilibrio adecuado en la balanza de pagos y divisas suficientes para afrontar los pagos vencidos. El Fondo Monetario Internacional seria el organismo que proveería esa ayuda, no sin antes, establecer condiciones que asegurarán el retorno de los préstamos pactados. Dichas condiciones incluían recetas como las formuladas en el Consenso de Washington algunos años después, y como medidas principales incluían abrir las fronteras al intercambio comercial, eliminando o disminuyendo gradualmente las restricciones traducidas en aranceles comerciales, controles de cambio, licencias y embargos, etcétera.

De hecho, México pudo haber optado en ese momento por un nacionalismo económico (Cordera y Tello, 2011) que incluía un proteccionismo comercial, continuar el modelo de sustitución de importaciones y el fortalecimiento de la planta industrial.

Sin embargo, se opta por la vía que ya habían sugerido grandes economistas como Milton Friedman y Friedrich August Von Hayek para lograr el desarrollo económico de una nación, el neoliberalismo económico.

Este paradigma plantea que las fuerzas naturales del mercado, impulsarán el crecimiento de la economía, aplicando el mínimo de restricciones legales, y el Estado se reserva solo el papel de fomentar la participación de los agentes económicos.

Posterior al sexenio de Miguel de la Madrid, observamos las medidas tomadas al respecto que orientan la conducción de la actividad económica a una economía de libre mercado, principalmente con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el 17 de diciembre de 1992, con la inclusión de México en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico oficialmente el 18 de mayo de 1994, entre los diferentes acuerdos firmados.

Se gestaba y desarrollaba en México, una filosofía plenamente neoliberal, que tendría repercusiones en los ámbitos sociales, políticos, culturales, ambientales, etcétera. Especialmente en el ámbito de la educación, y más específicamente en la educación superior.

Proceso hacia la calidad de la educación superior

Para lograr el desarrollo socioeconómico de un país y sus regiones, la educación es un factor primordial, porque dotará a la persona del conocimiento necesario para ser productiva y además el ciudadano que se busca tener, de tal manera que su inclusión en la actividad productiva, redunde en fortalecer el bienestar colectivo.

A la par que sucedían los acontecimientos en el ámbito económico de nuestro país, se desarrollaban acontecimientos que definirían el rumbo de la educación superior. Las políticas generadas desde el Estado para sincronizar el desarrollo, imprimían de igual forma un matiz neoliberal en la actividad educativa. Esto es, lograr imponer un modelo de educación primordialmente basado en la racionalidad instrumental.

La educación superior en nuestro país, transita de un Estado planificador desde finales de los años setenta y a principios de los ochenta, a un Estado evaluador a finales de la década de los ochenta y que se consolida hasta nuestro días (Mendoza, 2002)

En el seno de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) comienzan las acciones para generalizar la práctica de la planeación de la educación superior, con la instalación del Sistema Nacional para la Planeación Permanente de la Educación Superior (SINAPPES)

En la XVIII Reunión de la Asamblea General de la ANUIES, celebrada en noviembre de 1978 en la Ciudad de Puebla, se aprobó la constitución del SINAPPES, compuesto por las instancias: Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior (CONPES) integrada en su consejo ejecutivo por funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y la propia ANUIES, las Comisiones Regionales para la Planeación de la Educación Superior (CORPES), las Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior (COEPES), así como de las Unidades Encargadas de los Trabajos de Planeación de las instituciones de educación superior en el país (UIP), (ANUIES, 1984)

Para 1982, con el inicio del nuevo sexenio presidencial, con la crisis económica heredada como lo anotábamos páginas antes, esta situación limitaría la disponibilidad de recursos para los proyectos y planes de desarrollo que por primera vez se formulaban de manera oficial gracias a la promulgación de la Ley de Planeación aprobada por el Congreso en 1982 y que mandataba a planear todos los asuntos de interés público en beneficio de un desarrollo acorde a las necesidades socioeconómicas del país (Poder Ejecutivo Federal, 1983). Por supuesto, en el ámbito de la educación se presenta el 15 de agosto de 1984 el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte el cual estableció las estrategias formuladas desde la administración pública para el sector educativo en su conjunto, en el documento se asentaron los lineamientos que conducirían el desarrollo de la educación en el país.

Meses antes y acorde con lo anterior, se presenta en el seno de la ANUIES el Programa Nacional de Desarrollo de la Educación Superior (PRONAES), el cual es aprobado por la junta de rectores en febrero de 1984. Este programa a su vez, establecería los lineamientos para el desarrollo de la educación superior.

El PRONAES desde sus inicios fue un plan fallido, la crisis económica no dio margen suficiente para realizar todo lo planteado en su contenido, los recursos escasos y la falta de consenso en su formulación previa -según los relata Mendoza (2002)- generó la necesidad de plantear un nuevo programa consensuado entre actores de la SEP y de la ANUIES.

El Programa Integral de Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES) se aprueba en el seno de la ANUIES en 1986, es un programa mucho más amplio en sus objetivos y toma en cuenta posturas de no solo de la CONPES, sino también de las Consejos Regionales para la Planeación de la Educación Superior (CORPES) y de las Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior (COEPES) atendiendo necesidades específicas con orientación a una mayor eficiencia en el gasto y la asignación presupuestal. Este último punto será el detonante para administrar los recursos escasos basados en los méritos obtenidos por las instituciones, y que se verá reflejado con la creación en 1989 de la Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA), de antemano emulando modelos de evaluación de otros países, lo que se buscaba eran resultados satisfactorios para esta práctica que redundaría en la concreción de una educación de más calidad.

CONAEVA establecería entre sus objetivos la evaluación externa de los programas educativos, a través de pares académicos, creándose para tal afecto los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) en 1991, en nuestro país este tipo de evaluación había sido norma entre las comunidades científicas, principalmente en los ámbitos de la investigación y el posgrado, pero no había sido práctica en los programas de nivel de licenciatura (Mendoza, 2003).

Con la creación de la CONAEVA, el Estado pasa a ser un evaluador de la educación superior, pero en el sentido estricto de la palabra, no es una función propia de la administración pública federal a través de su organismo rector de la educación, sino con la figura de organismos de carácter privado, creados por pares académicos y autosustentables. Es de hacer notar que en otros países, la evaluación de la educación superior está consignada en leyes que para tal efecto se promulgan, teniendo sustento jurídico y por lo tanto la obligatoriedad de ejercerla. En nuestro país, dicha evaluación es opcional y no obligatoria para las universidades e institutos de sostenimiento económico con recursos públicos, sin embargo, hacerla y lograr acreditar los programas educativos, significa reconocimiento oficial y apoyo extraordinario de recursos para proyectos y planes de expansión en matrícula y programas educativos.

En el sector de la educación superior privada, muy dinámica en las últimas dos décadas por la cobertura en matrícula y programas educativos, se crea también un organismo denominado la Federación de Instituciones Particulares Mexicanas de Educación Superior (FIMPES), que a través de mecanismos de acreditación bajo determinados criterios, otorga reconocimientos a las instituciones que lo logran asegurando con esto que son instituciones de calidad educativa.

Conclusión

Los organismos y procedimientos de evaluación y acreditación que se realizan en nuestro país, tienen su origen en entes autónomos y de pares que llevan a cabo un trabajo de verificación de estándares de desempeño previamente formulados por los organismos como los CIEES y los COPAES, éstos tienen carácter privado en su organización y gestión, avalados por la Secretaría de Educación Pública mediante convenio de colaboración. Sin embargo, los procesos de evaluación y acreditación de los programas educativos son de observancia voluntaria por parte de las instituciones públicas de educación superior, y las llevan a cabo principalmente para lograr “calificaciones” que les permita acceder a financiamientos extraordinarios y condicionados por las políticas educativas.

La preocupación por la calidad de los programas educativos de las universidades no es nuevo, el tema surgió principalmente en la transición de la década de los años 70 como resultado de la expansión de la matrícula y la masificación de la educación superior, la creación de instituciones que en muchas ocasiones no fueron planeadas y reguladas, y para el caso de la crisis de los años 80 la disminución del gasto público por estudiante en las universidades estatales a través de los recursos federales (Mendoza, 2003)

La preocupación por la calidad de la educación debería de ser independiente de los factores mencionados, todos los actores involucrados en las universidades (docentes, estudiantes, directivos, etc.) deben trabajar por una institución de calidad sin más mérito que buscar un mejor desarrollo socioeconómico de nuestro país.

Referencias bibliográficas

Álvarez, J. (1979) El ingreso de México al GATT: la problemática de nuestra adhesión. Boletín Mexicano de Derecho Comparado, 36, 683-721.

ANUIES (1984) Acuerdos de la VII Reunión Extraordinaria de la Asamblea General de la ANUIES realizada el día 27 de febrero de 1984 en Culiacán, Sin. Revista de Educación Superior ANUIES, 49.

Cordera, R. y Tello, C. (2011) México: la disputa por la nación (2ª. Edición) México: Siglo XXI Editores.

Mendoza, J. (2002) Transición de la educación superior contemporánea en México. De la planeación al Estado evaluador. México: Editorial Miguel Ángel Porrúa.

Mendoza, J. (2003) La evaluación y acreditación de la educación superior mexicana: las experiencias de una década. Disponible en: http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/CLAD/clad0048003.pdf consultado el 10 de marzo de 2016.

Poder Ejecutivo Federal (1983) Ley de Planeación. México: Cámara de Diputados.

 

* Mtro. Justino Arziga Castañón. Profesor – Investigador de la Licenciatura en Psicología de la Unidad Académica de Psicología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Coordinador del Cuerpo Académico "Educación, cultura y sociedad" Clave: UAGro-CA-114. Perfil PRODEP. Miembro del Padrón Estatal de Investigadores del Estado de Guerrero. Correo Electrónico: jarziga@yahoo.com.mx