Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 8, No. 1, semestre enero - junio de 2012. ISSN: 1870-7505

 

La información psicopedagógica del alumno como elemento de apoyo a la práctica docente

Justino Arziga Castañón *

 

Resumen

El quehacer docente universitario comprende el uso de estrategias, acciones e instrumentos orientados a la adquisición, comprensión y aplicación de conocimientos, habilidades, actitudes y valores en los estudiantes que lo harán apto para su desempeño en la vida; la labor del profesor como parte de este proceso es significativa y las decisiones que tome en cada etapa deben estar lo mejor informadas posible, conforme a este razonamiento la institución debe realizar un sistema de información que indique las características psicopedagógicas que guardan los estudiantes para ayudar no solo al orientador o tutor, sino también al docente, quien lleva a cabo estrategias y acciones de enseñanza complementadas con las estrategias y acciones centradas en el aprendizaje.

Introducción

Los modelos pedagógicos que encontramos en la educación universitaria provienen de paradigmas que han favorecido la formación profesional de los alumnos basados principalmente en la enseñanza, es decir, el profesor resulta relevante para la preparación de los estudiantes, cuanto más experiencia docente tenga el profesor mejor es la educación que imparte, cuanto más formación académica posea el profesor mejor será la enseñanza de sus alumnos, cuanto mas reconocimientos tenga el profesor en el dictado de conferencias, ponencias, debates, etc. mejor preparación tendrá el alumno que tome clases con él.

Dicha conclusión empírica no es difícil de demostrar, sólo veamos las cartas de presentación de universidades de prestigio académico y una de las principales fortalezas que presentan es la planta docente con la que cuentan, donde los grados académicos, las actividades de investigación, las conferencias, la participación en otras instituciones de prestigio, la publicación de libros, ensayos, etc. se hacen resaltar.

Y no es que sea solo una actitud presuntuosa, los méritos por estos esfuerzos bien valen la pena reconocerlos, la continua aceptación de estos patrones de demostración han hecho que la calificación de una universidad se base principalmente en esta cualidad.

En nuestro país el reconocimiento de las instituciones públicas como instituciones de alto rendimiento académico exige que los profesores tengan más y mejor preparación académica, para lo cual existen estímulos importantes como los que ofrece el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) 1 para obtener becas para el estudio de postgrados, desarrollar actividades de investigación, incentivos económicos en base al desempeño académico, entre otros.

En el caso de las instituciones privadas estas mismas promueven la continua superación académica de sus profesores, incorporándolos a programas de estudios de postgrados que incluyen actividades de investigación para las áreas públicas y privadas, además de la exigencia de una alta formación académica previa a su incorporación en la institución.

La actividad del profesor centrada en la enseñanza exige una profunda reflexión para reorientar la práctica docente a una actividad centrada en el aprendizaje. De antemano esta preocupación la vemos reflejada en las declaraciones de la UNESCO sobre el desarrollo de habilidades de los estudiantes para el autoaprendizaje, así como también en las recientes iniciativas de la unión europea por homologar procesos de enseñanza aprendizaje y reorientar los paradigmas en los que este se desarrolla producto de los acuerdos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) 2 , de igual manera las declaraciones de la Organización de Estados Americanos a través de la VIII Conferencia Iberoamericana de Educación señala la necesidad de “cambio de paradigmas en el terreno psicopedagógico que permita vencer no solo las resistencias de los actores del sistema educativo o la falta de preparación, sino, más allá, un aprovechamiento eficaz en términos pedagógicos”3 a partir de los nuevos escenarios en un contexto globalizado.

Desarrollar esquemas en donde se oriente el proceso educativo hacia el aprendizaje, requerirá de instrumentos que ayuden al profesor como sujeto facilitador a promover y fomentar en el alumno actividades de autoaprendizaje, reflexión crítica y expresión creativa.

¿Qué información requiere el profesor para decidir que acciones de estímulo académico tomar? ¿Cómo obtener esta información?

La información psicopedagógica del alumno

En los procesos de orientación educativa es necesario contar con diagnósticos de evaluación de los principales aspectos inherentes de cada estudiante, características del ámbito cognitivo (nivel de inteligencia, características de la personalidad, estilos de aprendizaje, hábitos de estudio, psicomotricidad, lenguaje, etc.) del ámbito académico (historia escolar, promedios académicos en áreas formativas como matemáticas, informática, idiomas, etc.) del ámbito socioeconómico (estructura familiar, nivel económico, nivel social, etc.) así como datos de índole personal (nombre, edad, sexo, religión, condiciones físicas y de salud, etc.) El conjunto de información que se obtiene del estudiante es la evaluación psicopedagógica (Bisquerra, R. 1998)

La evaluación psicopedagógica muestra las capacidades, deficiencias y necesidades que manifiesten los alumnos en los diferentes campos, con el fin de atender las problemáticas generadas por estas causas a través de mejoras en los procesos de enseñanza aprendizaje o acciones de intervención mediante la orientación educativa.

Las instituciones que por problemas de demanda no pueden ser selectivas con los estudiantes de nuevo ingreso, enfrentan el reto de aprovechar a la población estudiantil recibida y formarlos acorde con sus objetivos curriculares y perfiles de egreso, tomando conciencia de éstas potencialidades.

Los profesores de clases regulares pueden aprovechar esta información para estimular el potencial de los estudiantes, una buena coordinación con los departamentos de orientación pueden dar lugar a estrategias efectivas en conjunto para fortalecer los procesos orientadores y complementar con las actividades escolares de las materias.

Actualmente la práctica docente tiene muchos elementos de apoyo en el aula, elementos materiales que incorporan avances tecnológicos para facilitar el dictado de los contenidos de asignaturas, aunado a los procesos que involucra el uso de la tecnología educativa, elementos técnicos y administrativos que son proporcionados por la propia institución; pero también se deben incorporar elementos de información que apoyen la tarea educativa del profesor, si bien cierta información psicopedagógica debe mantenerse reservada, se debe analizar que tipo de información se puede compartir para cumplir con esta propuesta.

El complementar información para mejorar la formación del estudiante no solo responde a una necesidad exclusiva del profesor o de la institución, responde a un compromiso social de formar integralmente al hombre, porque la labor docente no se reduce al encuentro físico en el aula, implica la orientación posclase, la convivencia informal y en su caso la tutoría, la orientación educativa y la asesoría profesional.

La práctica docente ante las nuevas realidades educativas

Si bien la pretensión de las nuevas realidades educativas es reorientar los procesos de enseñanza por procesos orientados en el aprendizaje, debemos tomar en cuenta la dificultad que esto conlleva. Los escenarios resultan ideales para mejorar la educación en el ámbito superior, pero en la práctica nos encontramos con la resistencia de los docentes para implementar las estrategias y acciones de estos nuevos paradigmas, por lo que el trabajo requiere de doble esfuerzo.

Si tomamos en cuenta el contexto en el que se desenvuelve el proceso educativo, no en todos los casos el avance en la implementación de procesos centrados en la enseñanza serán semejantes, es evidente que las instituciones mas comprometidas con mejorar sus procesos registrarán mejores resultados.

Acciones docentes para favorecer el aprendizaje con apoyo de la información psicopedagógica

Diversas son las acciones que los docentes pueden implementar para favorecer el aprendizaje atendiendo a las características psicopedagógicas de los estudiantes, pero hablaremos de dos específicas, la ayuda en la orientación vocacional y la asesoría supervisada en las actividades escolares.

La vocación que los alumnos muestran hacia cierta profesión debe ser acorde con sus intereses y aptitudes, de tal manera que la motivación intrínseca sea suficiente para que el aprendizaje se lleve a cabo de forma significativa, no se recomienda tener alumnos desmotivados por no tener claro su vocación, por lo tanto es importante que los profesores reafirmen la elección que ha hecho el estudiante mediante la orientación en clase o extra clase sobre las alternativas y ventajas que ofrece la profesión en el periodo de estudio y en el desarrollo laboral.

La asesoría o tutela de los profesores para con los alumnos permite que éstos aprendan aún cuando muestran ciertos obstáculos que puedan ser superados por el aprendizaje cooperativo aportado por Vigotsky, así como también basado en la teoría de la zona de desarrollo próximo (ZDP) que los alumnos junto con el profesor pueden desarrollar de forma conjunta, si el profesor conoce las características que tiene el estudiante puede planear mejor sus estrategias de ayuda y asesoría, de esta manera utilizará los recursos de información que hemos venido explicando.

Conclusiones y recomendaciones

La información psicopedagógica no solo tiene utilidad para las actividades de orientación, tutorías o asesorías en el ámbito académico, sino que tienen el potencial de uso para los docentes en sus actividades de enseñanza aprendizaje, representa un instrumento que coadyuvaría en la consolidación para reorientar los modelos académicos de la instituciones de educación superior enfocados al aprendizaje y de cómo el alumno puede aprender de forma autónoma.

Las recientes iniciativas europeas e iberoamericanas en la educación superior nos demuestran que debemos actualizar nuestra visión de la actividad docente, no solo para ser mejores profesores sino también para contribuir en prácticas mas eficaces de la tarea educativa.

Referencias bibliográficas
 
Abbagnano, N. y Visalberghi, A. (1964) Historia de la Pedagogía, México: Fondo de Cultura Económica.

Alvarez, M., Fernández, A., Fernández, R., Flaquer, T., Moncosí, J. y Sullá, T. (2000) La Orientación Vocacional a través del Currículo y de la Tutoría, Quinta Edición, España: GRAÓ.

Ausubel, D. P., Novak, J. D. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas.

Bisquerra Alzina, R. (1998) Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica, España: CISS PRAXIS.

Díaz-Barriga Arceo, F. y Hernández Rojas, G. (2002) Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo: Una Interpretación Constructivista, Segunda Edición, México: McGraw Hill.

Monereo, C., Castelló, M., Clariana, M., Palma, M. y Pérez, M. L. (1995). Estrategias de enseñanza y aprendizaje. Formación del profesorado y aplicación en la escuela. Barcelona: Graó.

Rodríguez Romero, M. M. (1996), El Asesoramiento en Educación, España: Ediciones Aljibe.

Woolfolk, A. E. (1996), Psicología Educativa, Sexta Edición, México: Prentice Hall.

1. El Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) está coordinado por la Secretaría de Educación Pública del Gobierno de México, tiene como objetivo incentivar la labor docente para mejorar el nivel educativo de la universidad pública. http://promep.sep.gob.mx

2. Los detalles de esta iniciativa se muestran en la pagina de la Universidad de Valladolid http://www.uva.es/convergencia/index.php?mostrar=3034

3. VIII Conferencia Iberoamericana de Educación Superior. Sintra, Portugal, 1998. en la página http://www.oei.org.co/noticias8/noti01.htm

* Mtro. Justino Arziga Castañón. Profesor – Investigador de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero.