Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 3, No. 2. Trimestre abril-junio de 2007. ISSN: 1870-7505  

EDUCACIÓN Y DEMOCRACIA
“DUO INDISOLUBLE”

Francisco Priego Peñaloza*

 

PARA: CARLOS ALEJANDRO, JESÚS ANGEL Y ERICK DAVID

 

Como es del conocimiento abierto, la educación sigue siendo en este siglo XXI, al igual que en siglos pasados, un fiel representante viviente de esa oxidada y vigente lucha de clases: oprimidos y opresores.

Podemos sumar como evidencia a ese contexto del mapa político que representa a ese ya añejo antagonismo de clases el escenario de confrontación representados en dos tipos de educación o escuelas: la educación crítica (abierta) y la educación tradicional (cerrada).

La educación crítica, abierta (democrática) cimentada en el dialogo o dialogal y en un abierto respeto al educando.

La educación tradicional, autoritaria, monologal, con proyección de excelencia.

En los dos escenarios antes citados forman parte del paradigma de educación en nuestros días.

Cuando nos sumergimos en las múltiples “aguas” de aportaciones que hace para la educación el pedagogo universal de los oprimidos: Paulo Freire, y en forma particular si dirigimos nuestra mirada a su obra titulada: “La educación como practica de la libertad” (1969), localizamos en ella un mar de razones que no obliga a redefinir el concepto de educación al hacer este ejercicio, dicho significado no queda como simple espacio tradicional, o es decir, conceptual. En el esquema freireriano, la educación no es un espacio neutro. La educación esta sustentada en un compromiso ético pulcramente interiorizada por una vivencia democrática.

Como podemos darnos cuenta Freire, no se queda en un concepto pasivo –de educación- va mas allá, y lo considera como un verdadero vehiculo empapado de posibilidades para una responsable transformación social.

Democratizar la educación, democratizar nuestra vida cotidiana forma parte inseparables del engranage pedagógico crítico.

La democracia es una acción habitual en el mundo de Freire. No escribe de educación sin sostenerse, cimentándola en la democracia.

En ese mismo tenor se presenta en la pedagogía crítica el inmenso respeto que se le tiene al “que no sabe”: el anafalbeto.

Por otra parte, debemos aprender y aprehender la causalidad la razón de nuestros problemas. Debemos ser capaces de extraer los datos de la realidad con responsabilidad y coherencia. Y solo así aprendiendo – aprehendiendo estaremos respirando una causalidad autentica; este ejercicio nos proyectara a una atmósfera de consciencia critica.

Pero, aquí cabe traer y encender los famosos focos rojos: no debemos confundirnos; encontrar la causalidad autentica no es permanecer estáticos, detenidos en el espacio y en el tiempo. No, confundir una idea crítica con un dogma.

La causalidad autentica la misma conciencia critica siempre deberá ser sometida a un constante análisis. En un enfoque critico es únicamente insertándonos en ser analistas críticos de nuestros propios proyectos paradigmas etc. colocándonos en una vigencia de coherencia y atravesados por la ética podemos conocer y modificar la realidad.

Como es de comprenderse las aportaciones de Freire no se quedan estancadas en los límites de los espacios de un salón de clases, él nos hace sentir a la educación como una energía que nos lleva a la liberación; proyecta y busca la humanización como meta. Sin embargo, al llegar a la citada meta es continuar en un constante análisis crítico. Esto es volver a insistir en no dogmatizarse.

Una de las razones por las que Paulo Freire es llamado el pedagogo universal de los oprimidos, es que su método de alfabetización no consiste en una simple de leer y escribir  fuera del contexto de la realidad del educado. El motiva a que el alfabetizado debe leer y escribir su realidad; además considera que todos debemos caminar juntos: educador y educado.

Con las ideas de Paulo Freire podemos dejar aclarado que el acto de educar es una consecuencia y congruencia conductual. Es tonar al educado actor y autor critico de su realidad. Transformados de su estado de oprimido por espacios abiertos por una sociedad democrática.

La propuesta de educación conscientizadora freireriana, va destinada a involucrarse, a rechazar todo esquema positivista y toda forma de reproducción estructuralista, las cuales son  impuestas por la ideología dominante (el neoliberalismo) a través de su modelos educativo. Freire se opone a esa ideología procurando extender la democracia en los espacios de vocación ciudadana, esto es que la practica educativa (su praxis) “empuja” al campo de la ética a transformarnos a ser auténticos, autónomos y convencidos demócratas.

Freire visualiza a un hombre nuevo. Un ser pensante que se cuestione y que cuestione su realidad; comulga en refundar un horizonte en donde la política y la ciencia se tornen criticas en beneficio de una educación democrática.

En cuanto a ala educación tradicional (cerrada), debemos de decir que esta escuela la describen los pensadores de los modelos reproduccionistas como una especie de manantial de donde emergen reproducciones propias de las relaciones económicas, sociales y culturales que se respiran en la atmósfera de imposición ideológica de los grupos dominantes.

Recordemos que la presencia del autoritarismo y el monologo son símbolos sagrados e inmaculados de la escuela tradicionalista.

Nos atrevemos a citar que no existe escenario en la vida del hombre en donde no respiremos ambiente autoritario. Al señalar al monologo (autoritarismo) como esencia de los modelos de reproducción naturalmente es obligatorio agregar que esta reproducción en las escuelas tradicionalistas y en estos tiempos con su nuevo enfoque s de escuelas de excelencia, vienen a garantizar la existencia permanente y reproductiva de un modelo en el que podemos leer que se inscribe en un contexto de opresión; es decir,  ubicar con claridad (a través de la educación) la fuerza del opresor  sobre el oprimido para seguir ejerciendo y manteniendo el estatus quo.

La escuela tradicional imprime –obliga- a que el educado escuche, memorice y repita hasta lograr guardar celosamente los conocimientos (depósitos) es decir los comunicados recordemos que el antidialogo es una genuina característica de la educación tradicional, y agreguemos que el antidialogo provoca una relación de absoluta verticalidad. Esto en forma grafica lo observaríamos como el hecho de estar el más fuerte aplastando al débil.

El antidialogo bloquea toda relación participativa; es antiamistoso; es imposición; es un ambiente gélido una atmósfera tensa y sobresaturada de comunicados.

Este tipo de educación conocida también como bancaria, es propia y se encuentra enraizada e un buen numero de centros escolares por ejemplo: las escuelas de influencia religiosa, las militares, las de excelencia, etc., en todos esos sitios prevalecen los comunicados. Esto nos indica que el educador y el educado toman papeles de sujeto activo y objeto pasivo. Siempre existiendo y brillando una relación abismal.

Dialogo y antidialogo son dos enfoques tan opuestos como el escenario entre oprimidos y opresores. Mientras que el dialogo implica pensamiento critico y ser capaz de generarlo. Sin dialogo no existe comunicación verdadera y sin esta tampoco existe comunicación verdadera. El antidialogo es antihistórico, aislante, frío; llenando el espacio de un fuerte autoritarismo. Esto ultimo nos conduce a la perdida de la esencia del hombre; su relación con sus semejantes. Una característica básica en el hombre y en la sociedad de los humanos es la comunicación: el diálogo.

En los tiempos actuales  la especie de tsunami que significa el capitalismo, o es decir, el neoliberalismo (procreador de la sociedad de consumo del espectáculo frívolo, etc.) sigue imponiendo el modelo de educación monologal y autoritaria basada en instrucciones, las cuales serán escuchadas y aceptadas.

Así tenemos como la influencia del neoliberalismo y sus “ramas” nacidas de él como la citada sociedad de consumo, han procurado (y nos atrevemos a decir) que han logrado su presencia en la mayor parte del comportamiento humano, y llegan con éxito a utilizar la educación como una mercancía; como un objeto el cual se encuentra a la venta en las grandes y variados almacenes; expuesta y en exhibición en brillantes y luminoso aparador, estimulando a su consumo esperando ser comprado por el que tiene la condición económica o bien por el simple comprador compulsivo.

Como podemos darnos cuenta, no nos adelantamos al destino final que tiene la educación tradicional, ya la tenemos ya la estamos viviendo bien clara y definida.

A lo anterior debemos comprender que educación no significa aislarnos en un salón (encapsularnos) y educarnos a años luz de lejanía de los problemas cotidianos. Educación, o educar es modificar y romper la cultura consumista, la escuela del silencio (la tradicional); no volverse cómplices del monologo. Educación es compromiso y coherencia. Educación es un movimiento que va acompañado por una verdadera acción cultural que no se detiene hasta conseguir el cambio –de alguna manera propiciándolo, provocándolo- por medio de la concienciación de los individuos, por medio “del sacudidor” psicosomático que es la alfabetización.

La praxis llevada a la alfabetización es capacitar para que el propio sujeto logre por si a educarse, aprendiendo y aprehendiendo a pronunciar sus propias palabras a transformar su vida y construir su mundo en un contexto de comunicación humana y legitimada por lo esencial que nos debe unir y hermanar: el diálogo, dentro de un engranaje de respeto diversidad, interiorizados por la democracia.

 

BIBLIOGRAFÌA

 Bòrquez, Rodolfo. (2006): Pedagogía crítica. Editorial Trillas, México.

Freire, Paulo. (1968): La alfabetización de adultos. Crítica de su visión ingenua. Comprensión de su visión crítica en cristianismo  y sociedad. Editorial Siglo XXI, México

Freire, Paulo. (1969): La educación como práctica de la libertad. Editorial Siglo XXI, México.

* Estudiante del décimo semestre de la licenciatura en sociología de la comunicación y educación.