Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 3, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2007. ISSN: 1870-7505  

LA EVALUACION DEL APRENDIZAJE DESDE UNA OPTICA DE CREATIVIDAD DEL ESTUDIANTE Y RETROALIMENTACION DOCENTE.

Autores:* Dra. Francisca Jazmín Gallardo Tiznado(1)
             ** M.C. Dante López Román(2)

INTRODUCCION


Sin duda, el titulo de la presente reflexión abarca un conjunto de conceptos muy compactados, pero trataremos no perder de vista el deseo por generar conciencia acerca de las alternativas de un aprendizaje con mayor libertad y una evaluación menos controlada desde el aspecto docente.

En la cultura de evaluación general del sistema educativo tradicional, al cual no escapa la Unidad Académica de Ciencias Sociales, la forma de evaluar los conocimientos del estudiante es la calificación numérica por la vía de la prueba, teniendo como decisión final el veredicto del profesor. Sin embargo, en las transformaciones de la realidad global actual, la educación superior se ha visto en medio de  una serie de ajustes y desajustes, a tal grado que ha llamado mucho la atención la forma tradicional de evaluación como  un instrumento cuantitativo, dejando de lado el aspecto creativo y subjetivo del aprendizaje.

El aprendizaje acotado por los objetivos numéricos del programa educativo, dejando de lado el valor de las actitudes y   acciones del estudiante, ha probado estar rebasado en el ambiente educativo de crisis que se vive actualmente. Hoy,  cuando se pretende implementar  un nuevo modelo de universidad en la UAG, recuperando los conceptos de flexibilidad, calidad, movilidad docente y estudiantil  entre otros, la forma numérica y objetivos  de evaluación se manifiesta contradictoria y caduca en los nuevos tiempos y retos que enfrenta el nuevo modelo de universidad. Debido a este nuevo lenguaje se puede conjeturar que no puede haber calidad en la educación, sino se incorporan los instrumentos tecnológicos en el aprendizaje, pero sobre todo si el nuevo modelo educativo no incorpora la importancia del aspecto subjetivo y creativo del estudiante en el aula y en la vida cotidiana. De tal manera, que los actores de la educación universitaria, debemos hacer énfasis en el producto derivado del aprendizaje más que en una calificación numérica que solo servirá como carta de presentación o discriminación del egresado de nuestra institución de educación superior en el mercado laboral vigente. Esto último implicara valorar en su justa dimensión las habilidades y experiencias del alumno en la  construcción de sus conocimientos, más allá de una nota numérica o de la simple prueba de conocimientos.

EL LADO NEGATIVO DE LA EVALUACION NUMERICA


Creemos que lo anterior es congruente con la propuesta del constructivismo de dar la oportunidad a que el estudiante a través de sus experiencias de vida y aprendizaje enriquezca con sus compañeros el panorama cognoscitivo de su entorno. Lo cual no será posible si continuamos en la idea de evaluación que sirva de instrumento de control y motivación tradicional. A su vez, esto también seguirá produciendo actitudes  nocivas de superioridad e inferioridad en los estudiantes, desmotivación y baja autoestima, mercantilismo y competencia por  la nota numérica, incapacidad del estudiante para asumir y crear sus propios valores, falta de sentido crítico y reflexivo, incapacidad para resolver problemas de la vida y de la profesión, y falta de compromiso estudiantil. Por todo ello es necesaria la reorientación del proceso de evaluación  para arribar a un proceso de retroalimentación en dos sentidos: La socialización de conocimientos entre estudiantes y la influencia de las investigaciones de los estudiantes en el bagaje del propio docente.


En el primer aspecto, el estudiante interactúa con sus compañeros discutiendo temáticas de interés colectivo que le ayudarán a perder el temor a expresarse y transmitir su saber a los demás, lo cual, coadyuvará a que el alumno cree y recree las ideas o conocimientos plasmados en la literatura. Dentro de este marco el estudiante analiza, sintetiza, relaciona, reflexiona, critica, pero sobre todo, plantea ideas novedosas producto de la discusión grupal y orienta el conocimiento desde la recreación o planteamiento de nuevos enfoques cognoscitivos. En el segundo aspecto, las experiencias del profesor tenderán a orientar actitudes investigativas en el estudiante, pero en la búsqueda de la información y contacto con la realidad por parte del estudiante se enriquecerá la perspectiva del docente-investigador en el ámbito de innovación de las herramientas conceptuales para el ejercicio de la investigación dentro de proyectos colectivos.

Con base en estos dos elementos anteriores se debe diseñar la estrategia de evaluación cualitativa, ya que como consecuencia de esos dos elementos anteriormente descritos, se crean las condiciones necesarias para que el estudiante se convierta en generador de conocimientos, herramientas, métodos, técnicas e instrumentos de análisis y crítica del entorno social, lo cual constará en la elaboración de productos académicos construidos con la participación del colectivo y enriquecidos con la experiencia del docente. Evidentemente esta situación tiene la ventaja de estimular la creatividad estudiantil y generar expectativas de aplicación del conocimiento en el entorno inmediato del investigador. 

ARGUMENTACIONES A FAVOR DE UNA EVALUACION CUALITATIVA


Otro argumento o razón de peso para transitar hacia un nuevo tipo de evaluación  que  de énfasis al lado subjetivo del aprendizaje es que deberá considerarse la diferenciación entre el aprendizaje de niños(pedagogía) y el aprendizaje de adultos(andragogia); ya que en la Des de Ciencias Sociales  debe considerarse que en su mayor parte los estudiantes están sufriendo cambios en el modo de apropiarse de los conocimientos, prevaleciendo en la mayoría de los casos  adolescentes y jóvenes; por ello mismo se tendrán que hacer ajustes en cada uno de los programas de las materias, en los objetivos por unidad temática,  en las estrategias y en las metas del aprendizaje. Ello implicara reflexionar seriamente sobre los mecanismos de evaluación de los profesores y de la institución en general sobre todo por los efectos positivos que provocara en los estudiantes la motivación para generar sin tantas acotaciones los conocimientos necesarios para enfrentar la profesión  y la vida, pero mas todavía, generar en el estudiante una actitud investigativa que coadyuve a estudiantes con iniciativa  y búsqueda de alternativas para emprender actividades productivas vinculando el conocimiento con la practica social.           

  Finalmente, un mal que podrá ser erradicado si se arriba a un nuevo tipo de evaluación del aprendizaje será  la corrupción, dado que  los actores que participan en este fenómeno serán desarmados por el nuevo procedimiento basado en el producto colectivo de los estudiantes y el profesor, y no solamente en el criterio de este ultimo. Aunque al final con procedimientos cualitativos o cuantitativos de evaluación la corrupción puede darse, ya que ésta tiene un origen y una explicación mucho más compleja. 

PROPUESTA


            Una propuesta para formalizar esta nueva visión de la evaluación podría ser la asignación de categorías cualitativas  para cada nivel de evaluación que permita califaciones  no dispares, con el objeto de determinar un valor cualitativo- y  no cuantitativo como tradicionalmente se han hecho- al quehacer investigativo y creativo del estudiante. De esta manera la evaluación servirá como motivación y reconocimiento para el alumno, al valorizar el aprendizaje como producto, en donde confluyen las experiencias y aportaciones de los equipos de trabajo, teniendo como participantes del jurado calificador a los mismos elementos del grupo en cuestión. Esto obviamente tendrá que reglamentarse e irse perfeccionando con el objeto de evitar caer en ambigüedades y desánimo en el estudiante, ya que podría incurrirse en el extremo de que la evaluación no refleje el esfuerzo, calidad y expectativas del estudiante. Por esto mismo, deberán someterse a discusión y análisis los pros y contras de esta propuesta e irla enriqueciendo revisando las experiencias de otras instituciones de educación superior, pero también de nuestras experiencias propias.
            Específicamente, dos formas de operar el sistema de evaluación cualitativa propuesto aquí podrían ser las siguientes:

  1. Asignación de valores al desempeño del estudiante según el desarrollo integral reflejado en sus actividades académicas, interacción grupal, iniciativa propia, socialización del conocimiento y habilidad para aplicar este último al entorno social. Estos valores podrían ser: excelente, muy bien, bien, regular e insuficiente.
  2. Asignación de categorías para indicar el grado de motivación, acoplamiento a las actividades grupales, calidad del trabajo y aplicación de las herramientas teóricas y metodológicas a la realidad. Dichas categorías podrían estar representadas por las primeras cuatro letras del alfabeto ( A,B,C,D), e indicarían: excelente desempeño, buen desempeño, desempeño suficiente y desempeño no suficiente en el mismo orden.

Bibliografía

Cappelletti, Isabel..  EVALUACIÓN EDUCATIVA, Siglo XXI, México, 2004
Díaz barriga, Frida. ENSEÑANZA SITUADA, Mcgraw Hill, 2006
Solana, Fernando (Coordinador). EDUCACIÓN: Visión y Revisión, Siglo XXI, México, 2006

 

 

1.Doctora por la UNAM, Coordinadora del posgrado en Derecho de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la U.A.G  plaza PROMEP
2 Maestro en Ciencias Sociales y catedrático en la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la U.A.G.