Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 5, No. 4. Trimestre octubre-diciembre de 2009. ISSN: 1870-7505

 

Educar por Competencias a Nivel Universitario

Rodolfo Bórquez Bustos *

 

Durante mucho tiempo diversos autores han tratado de resolver el problema del aprendizaje escolar a través de diferentes modelos, por tal motivo en el transcurso de la historia de la educación hemos escuchado hablar e implementar modelos sustentados en el “el estímulo-respuesta”, como asimismo educar por “objetivos”, lo cual posteriormente va a ser modificado ya que era un principio demasiado estático y será  reemplazado por el término de “estudiar a partir de propósitos”, que hacía supuestamente más flexible el proceso de enseñanza aprendizaje. También hemos escuchado decir que se debe enseñar según la taxonomía Bloom, que en el fondo es la sistematización más acabada de cómo trabajar y medir el proceso de enseñanza por etapas específicas, las cuales evidentemente están guiadas por diversos objetivos que se deben alcanzar.  En el fondo todos estos modelos están inspirados fundamentalmente en la psicología conductista de Skiner, Thordike o Bloom, por no citar solo a los más emblemáticos. Posteriormente, con la incorporación al análisis educativo de la psicología genética de Piaget y el constructivismo de Vigotsky,  quedó de manifiesto que el proceso de aprendizaje era mucho más complejo que la aplicación de un simple estímulo que espera obtener una respuesta, estos autores tendrán en consideración diversas dimensiones fundamentales como son, los aspectos socio-culturales y psico-biológicos, del aprendiz. Por otro lado, la pedagogía crítica ampliará el análisis de los fenómenos educativos, reflexionando no solamente sobre el proceso de enseñanza aprendizaje, sino considerando a la escuela como una institución social donde se producen y reproducen todas las contradicciones de la propia sociedad y descartando que el proceso educativo se dé en un espacio cerrado y neutral, donde solamente se va aprender, sino muy por el contrario, esta corriente sostiene que en la escuela se reproducen diversos fenómenos sociales como son las relaciones de poder, la ideología y la hegemonía, pero también afirma que es importante constatar que en el seno mismo de toda institución escolar, se dan  luchas y resistencias.

En la década de los noventas, se habla de un nuevo paradigma que es considerado como la tabla de salvación para que finalmente la educación cumpla con un verdadero papel protagónico en el desarrollo de la sociedad. Nos referimos al ya conocido modelo de educar por competencias, (Argudín, 2006, Cázares y Cuevas, 2008). Será finalmente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos  (OCDE) y la UNESCO, (Delors, 1997), las instituciones supra nacionales que terminarán imponiendo a los diversos países este modelo. Su argumentación es contundentemente de sentido común, y por ser de sentido común, es muy convincente, fascinantemente incontestable, que al igual que los libros de Paulo Coelho reduce la realidad y seduce fácilmente al lector,  pero cuando se analiza su esencia y los intereses que mueve esta propuesta, simplemente se derrumba y se descubre en su discurso las intenciones profundamente ideológicas.

¿Cuál es el argumento de sentido común de este nuevo discurso?

1.- Estamos inmersos en una sociedad global, cuyo capital más valioso es el conocimiento, conocimiento que fluye a gran velocidad y que cambia con una rapidez inaudita, fenómeno  nunca antes visto en toda la historia de la humanidad.

Con este contexto a la vista, ¿Cuál es el papel de las universidades?

2.- Como universitarios tenemos que ser competitivos en el mercado, por lo tanto ser los mejores, los excelentes para poder contender con otros profesionistas de otras universidades.

3.- La función de las universidades es crear conocimientos nuevos para este mercado empresarial sediento de conocimientos nuevos, por supuesto que las empresas utilizarán ese conocimiento renovado para obtener mayores riquezas. Por lo tanto, tenemos que trabajar con las empresas hacer convenios, firmar acuerdo en torno a la creación de nuevos conocimientos, para satisfacer sus necesidades, o ser emprendedores, esto quiere decir crear nuestra propia empresa, nuestro propio negocio y estar bien armados con un conocimiento pertinente para competir con nuestros pares a nivel local, regional, nacional y global.

4.- Para poder verificar y ejercer un control del conocimiento adquirido por los estudiantes, se aplican una serie de exámenes: En primer lugar encontramos la prueba internacional elaborada por la OCDE, conocida como el Programme for International Student Assessment (PISA). Por su parte en México se aplican pruebas específicas como son, ENLACE a nivel básico y CENEVAL al ingresar y egresar de la educación superior.

5.- Para evitar que el concepto de competencia sea visto demasiado instrumental, se propuso extender su significado, dándole  un matiz más comprensivo, constructivista y holístico.  Este nuevo proyecto será elaborado por la OCDE a inicio de la primera década de este siglo y presentado en el 2005. Este modelo se denominó Definición y Selección de Competencias llave (DeSeCo 2005), el objetivo fue seleccionar las competencias consideradas esenciales para la vida de las personas y el buen funcionamiento de la sociedad.  Es decir, las competencias no deben solamente centrar su interés en el conocimiento y en las destrezas técnicas, a ellas se integran también la habilidad para abordar este mundo tan complejo en sus diversas dimensiones.

Este proyecto concentra las competencias o “key competentes”, en tres grupos del cual se derivan diversas competencias específicas según el interés y el contexto.

A) Competencias que permitan dominar los instrumentos socioculturales necesarios, para interactuar con los nuevos conocimientos que fluyen a gran velocidad. Es decir, se tiene que manejar un cierto tipo de lenguaje para poder acceder al conocimiento, por ejemplo comprender el inglés, el lenguaje de las ciencias y el de las computadoras. Asimismo se debe poseer información y un capital cultural previo, lo que por supuesto incluye el manejo de las nuevas tecnologías. Estas competencias se vinculan con las habilidades técnicas y comprensivas y se relacionan fundamentalmente con las competencias cognitivas instrumentales, estamos hablando de “aprender a emprender” y “aprender hacer”.

B) Competencias que faciliten interactuar en grupos heterogéneos con el fin de relacionarse bien con los otros, cooperar, trabajar en equipo, administrar y resolver conflictos. Estas competencias están relacionadas con aspectos valorativos, “aprender a ser”, “aprender en la diversidad” “aprender con el otro” “aprender a comunicarnos con respeto”. De aquí se derivan las competencias comunicativas, las de tolerancia y de solidaridad.

C) Competencias que impulsen actuar autónomamente, entender el contexto en que se desenvuelve, saber tomar decisiones, construir sus propios proyectos de vida. Estas competencias están vinculadas con lo que podríamos denominar la autonomía del sujeto y lo que Ulrich Beck (2003) denomina el proceso de individualización; esto quiere decir que frente a todas las posibilidades que nos da el contexto, el individuo debe tener la capacidad de elegir de manera autónoma lo que su propio criterio considere que es la mejor opción. Estas competencias se relacionan con el valor de la libertad individual, y la autonomía, o sea “aprender a aprender” pero sobre todo “aprender a re-aprender” de manera autónoma.

En efecto, se esta pasando de un modelo que todo lo centraba en el conocimiento, a un modelo que  incluye actitudes, aptitudes, disposiciones y valores. Los resultados y eficacia están correlacionados  siempre  por un proceso de evaluación, que necesariamente deben comportar una medición final. Aquí nos tropezamos con un primer problema ¿Cómo podemos medir aspectos tan subjetivos como son valores o actitudes?  Más aún, ni siquiera podemos medir objetivamente el conocimiento, o sea lo cognitivo, ya que la naturaleza del conocimiento es esencialmente subjetiva. Por mucho que apliquemos exámenes cerrados, test o baterías de preguntas “iguales para todos”, el resultado nunca será “objetivo”, ya que como profesor elegimos arbitrariamente ciertas preguntas y desechamos otras, este proceder sesga desde el origen la objetividad. Por otra parte, no podemos aplicar instrumentos de medición iguales o uniformes en un salón de clases que siempre va a ser heterogéneo. En este sentido Sacristán (2002: 343) tiene razón, al afirmar que la objetividad positivista es una ilusión imposible, ya que ni la selección de los contenidos de las pruebas de evaluación, ni el proceso de corrección de dichos contenidos, puede ser algo objetivo ajeno a las opciones del que selecciona, valora, y al final estampa una calificación a los alumnos.

Un segundo problema que nos presente este modelo de competencias. A todas luces la competencia cognitiva continúa siendo la más relevante, ya que es evidente que un ingeniero civil debe saber cómo se construye una casa, o un médico cómo se cura una enfermedad, el detalle es que esta competencia se establece en el marco de un sistema capitalista flexible global con todos los valores que ello implica, lo que se reduce en la formula  “para que uno gane, otros deben perder”, entonces cómo se va a promover en las universidades valores esencialmente humanos como son la solidaridad y la justicia social, cuando la competencia “reina” (la cognitiva instrumental), nos indica que el camino correcto es  ganar y aplastar al otro, ya que si te gana el otro, te habrán quitado a ti una opción de trabajo posible. En efecto, en la lógica del capital que rige el mundo global, es incompatible la competencia en conocimiento para ocupar un mejor sitio en el mercado (sea este como individuo o empresa), con los valores humanos de equidad,  o solidaridad social.

Un tercer asunto importante, las evaluaciones a través de pruebas que ya hemos mencionado, tiene como pretexto admitir a los “mejores estudiantes”. Curiosamente los alumnos que más frecuente reprueban, provienen de sectores sociales pobres, la prueba Enlace es un ejemplo, en los estados del sur este mexicano es donde más niños reprueban este examen, justamente ahí se ubican geográficamente los estados más pobres de la República, lo mismo  sucede a nivel de la educación superior, es en esta misma región donde se encuentran las universidades con más bajo nivel, este fenómeno si lo correlacionamos diríamos que a mayor pobreza entre los niños y jóvenes estudiantes, mayor reprobación en los exámenes de ingreso a los distintos niveles educativos y por otro lado; a mayor pobreza de los estados, menor calidad de sus instituciones educativas. Este fenómeno trae como consecuencia la conformación de una pirámide de exclusión educativa en los diversos ciclos escolares, definido por la formula mayor pobreza más abandono del sistema educativo.

Al respecto veamos lo que nos dicen los observadores independientes que han detectado este fenómeno. Según el estudio realizado por la asociación ciudadana Mexicanos Primeros (2009), 98% de niños mexicanos en edad de estudiar inician la escuela primaria, solo 62% de ellos termina la secundaria, 46% inicia la educación media superior, pero sólo termina un 25%, de éstos solo un 13% concluye una licenciatura. Estos datos nos muestran los grados de exclusión que caracteriza al sistema educativo mexicano, que por razones obvias deja afuera fundamentalmente a los niños y jóvenes procedentes de hogares pobres. Supuestamente el sistema de pruebas de ingreso se aplica para medir “competencias cognitivas” y así permitir que los mejores alumnos avancen en cada ciclo escolar, pero en el fondo este es un pretexto, ya que este proceso de selección cumple más bien  con la función de control y justificación de la exclusión permanente al derecho a la educación, fenómeno que golpea particularmente a los más pobres, ya que los de clase media o ricos, en su mayoría van a escuelas o universidades privadas, donde casi nadie es reprobado ya que estas instituciones educativas ante todo son negocios, y en consecuencia aceptan a todos los que postulan.

Un  cuarto problema está relacionado con la neutralidad axiológica de las competencias. Aparentemente este modelo se presente de manera neutral, favoreciendo a todos los alumnos por igual, evidentemente que no es así, ya que constituye el instrumento educativo que el capitalismo flexible en red necesita para hacer más eficiente los procesos de acumulación global. Veamos algunos ejemplos. La competencia de autonomía, en principio es una buena idea, pero en el fondo la tendencia dominante es que se debe evitar que el alumno construya una posibilidad utópica crítica que dé esperanza a un modelo social, económico y político a favor  de los que menos tienen, la autonomía más bien se entiende como la capacidad de auto construcción que el propio estudiante cultiva para contribuir a la creación de nuevos conocimientos que favorezcan  los procesos de acumulación capitalista a nivel local, regional, nacional y global. Esta expectativa ha quedado claramente confirmada cuando la OCDE ha manifestado que ya no se deben financiar a las universidades públicas, estás deben ser autofinanciadas, consiguiendo sus propios recursos por medio de acuerdos de colaboración con las empresas, es decir la función de la universidad pasaría a ser la productora de conocimientos que las empresas necesitan, de esta manera dejaría de ser la conciencia crítica de la sociedad, y productora de conocimientos con compromiso social.

 Este panorama trae como consecuencia que si no se asume este modelo, el Estado poco a poco reducirá el presupuesto a la educación universitaria pública, favoreciendo de esta forma las empresas educativas privadas, es decir en el caso mexicano, estarían excluidos los más de 70 millones de pobres que hay en el país. Este modelo ya se impuso en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, donde las universidades privadas ocupan un promedio de más del 70% del mercado, y donde en las pocas universidades públicas también se tiene que pagar fuertes cantidades de inscripción y colegiatura. Particularmente en el caso de chileno, la mensualidad promedio para estudiar en una universidad privada, fluctúa  entre 600 a 1000 dólares, y en una pública es de más o menos 600 dólares.  Por lo tanto los estudiantes deben pedir préstamos a un banco para financiar sus estudios, ellos al termino la carrera están obligados a pagar con jugosos interese el préstamo otorgado, si no pagan las instituciones financieras embargan algún bien del que firmó como aval. Este modelo excluye de un golpe a todos los pobres del sistema educativo universitario, ya que ellos no tienen el dinero ni el aval.

Hemos tenido que hacer este rodeo para mostrar finalmente lo que se esconde detrás del tema de las competencias. Sin embargo, consideramos que si asumimos el modelo de competencias desde una postura crítica, es decir, sustentado en una posibilidad utópica, en contra sentido al capitalismo flexible,  sí se podrían abrir nuevas esperanzas para los que menos tienen, pero este es otro objeto de estudio que tiene que ser fundamentado.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

Argudín, Yolanda (2006) Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes, Trillas, México.

Beck, Ulrich y Beck-Gernsheim, Elisabeth (2003) La individualización. El individuo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas, Paidós, México.

Cázares Aponte, Leslie y Cuevas de la Garza, José Fernando (2008) Planeación y evaluación basadas en competencias Trillas, México.

DeSeCo (2005) Definición y Selección de Competencias llave http://www.oecd.org/dataoecd/47/61/35070367.pdf 

Delors, Jacques (1997) La educación encierra un tesoro, Correo de la Unesco, México.

Mexicanos Primeros (2009), Informe, “Contra la pared, estado de la educación en el año 2009”.
http://www.mexicanosprimero.org/component/content/article/171-investigacion?showall=1

Sacristán Gimeno (2002) “La evaluación en la enseñanza” en  Sacristán Gimeno J. y Pérez Gómez, Comprender y trasformar la enseñanza, Morata, Madrid.

 

* Dr. Rodolfo Bórquez Bustos. Doctor de Educación, profesor investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero, perfil PROMEP.