Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 2, No. 1.Trimestre enero-marzo de 2006. ISSN: 1870 - 7505

 

LA COMUNICACIÓN COMO OBJETO DE ESTUDIO

.Por: Rodolfo Bórquez Bustos 1

            Todo tipo de comunicación humana es la que se da entre seres humanos, y los seres humanos se caracterizan por ser entes sociales, esto quiere decir que también son capaces de crear y transmitir valores, costumbres, normas etc., o sea vivir en cultura en el sentido amplio. Entonces tendríamos que concebir que la comunicación humana se encuentra ligada, unida y condensada con la sociedad y la cultura. En efecto, no hay comunicación humana sin sociedad, como tampoco puede existir la comunicación humana sin cultura y viceversa. Por consiguiente, cuando hablamos de comunicación humana, de una u otra manera estamos hablando de comunicación social y cultural ya que “siendo social la comunicación, se inserta necesariamente en la cultura, porque lo cultural impregna lo social y le da sustancia... sin sociedad y sin cultura... no hay comunicación... sin comunicación no hay ni cultura ni sociedad”2

            Fijar el objeto de la comunicación en términos generales, es difícil, puesto que todas las formas de vida que se dan en la naturaleza pueden constituir un objeto de estudio de la comunicación, Recordemos que en el sentido amplio la comunicación estudia la capacidad que poseen los seres vivos, para relacionarse con otros seres vivos, e intercambian información.

            Debido a esta dificultad, es que ciertos autores han discriminado algunas formas de comunicación y se han centrado exclusivamente en el estudio de la comunicación humana, pero ésta al sufrir un proceso de mimetismo o al conjugarse con lo social y lo cultural, hace también sumamente difícil construir una ciencia con un objeto y métodos propios, puesto que ya existen otras ciencias que han construido sus objetos de estudio —como son: la sociología, psicología, antropología, semiótica, historia, economía, etc.—en este campo.

            Algunos teóricos, para poder sortear este obstáculo, han optado por formalizar convencionalmente el objeto de estudio de la comunicación, evitando así entrar en su construcción a partir de la lógica del conocimiento, vale decir de la relación necesaria que se establece entre sujeto y objeto, con el pretexto de que “no hay tiempo que perder y que la ciencia debe dedicarse ya a lo concreto”.3

            Bajo esta argumentación se han fijado campos “empíricos” del quehacer de la comunicación, dejando pendiente o “sobre entendido”, la discusión sobre la construcción del conocimiento científico de esta disciplina.

            Otros científicos sociales, que se ocupan del estudio de los fenómenos comunicativos, han comentado que la comunicación es una ciencia nueva, y que actualmente está atravesando por un período de ordenamiento lógico de sus conocimientos, “la ciencia de la comunicación se encuentra en [la fase] de elaboración de su propia estructura de ideas o sistema, fase por la cual toda ciencia ha atravesado”4

            Este tipo de argumentación es muy recurrente en algunos autores, cuando se coloca en duda la fundamentación epistemológica de una ciencia, señalan que aún es una ciencia nueva, en formación y con esto se evita el debate. Desde una postura un tanto pragmática-positivista, Manuel Martín Serrano ha afirmado que la  construcción de un paradigma comunicacional, debe tener en primer lugar un marco epistemológico adecuado. Esto quiere decir que es necesario poner un vocabulario científico monosémico, o sea que todos entendemos lo mismo por el término “comunicación”. En el campo de lo social, este concepto es más bien polisémico, ya que significa cosas diferentes cuando se aplica a la comunicación de masas, comunicación interpersonal, comunicación artística, comunicación educativa o las formas de comunicación que establece el ser humano con las máquinas. En segundo lugar Martín Serrano señala, que es necesario construir una sintaxis lógica, que permita establecer las bases de un razonamiento hipotético deductivo. En tercer lugar, afirma que se debería establecer modos de experimentación, con el fin de poner a prueba los modelos lógicos.5

            Si bien es cierto, que desde una visión positivista, estos presupuestos son fundamentales en la construcción de cualquier ciencia, en el caso de la comunicación no se cumplen, ni parece tampoco que se dé a corto plazo alguna circunstancia histórica que sea capaz de promover esta tarea.

            A pesar de que el status científico de la comunicación no ha sido resuelto, las investigaciones que encontramos enmarcadas en el campo de la llamada “ciencia de la comunicación” o “estudios de la comunicación” son sumamente abundantes en todas partes del mundo. Sin embargo, a pesar de que muchas investigaciones poseen conceptos, procedimientos lógicos, hipótesis contrastadas con la realidad, su nivel de explicación teórica y sus métodos, los toma “prestados” de otras ciencias que ya han sido conformadas, como son la física, la sociología, psicología, antropología, semiología etc.

            Por otra parte, este razonamiento también es objetado por ciertos autores, quienes afirman que raramente una ciencia que se encuentra en proceso de constituirse, posee métodos propios. Como ejemplo se puede señalar que al inicio de la sociología positiva de Comte, tomó el método de la física.   La psicología conductista se sustentó en la biología. La propia biología en su génesis se inspiró en métodos derivados de la química, física y matemáticas.

            Sin embargo estas ciencias con el tiempo lograron conformarse como tales, al sistematizar sus conocimientos, construir un objeto de estudio propio y al dar una respuesta convincente y lógica a nivel metodológico y epistemológico. Tal fue el caso de la sociología, cuando Durkheim fijó el método y su objeto de estudio, en su obra Las reglas del método sociológico.

            En resumen, la comunicación aún se encuentra en una etapa de sistematización (ordenamiento) de los distintos saberes que ha arrojado este campo de investigación. La mayoría de estos estudios son interdisciplinarios y bidisciplinarios, pero aspiran a ser transdisciplinarios 6 De lo que se trata entonces es de “vincular esos conocimientos... que genera la multidisciplinariedad, a la explicación de la comunicación social, entendida como un proceso o sistema de procesos esenciales para la existencia social del hombre”.7

            ¿Este procedimiento podría ser una solución al status científico de la llamada ciencia de la comunicación? Creemos que no. Si bien es cierto que a través de este quehacer científico se resuelve transitoriamente el problema metodológico sin embargo se posterga (¿hasta cuando?) la fundamentación epistemológica, que toda ciencia debe tener. En estos términos sería difícil hablar de ciencia y/o teorías de la comunicación stristo sensu, ya que los datos empíricos obtenidos en la mayoría de las investigaciones vinculadas al campo de la comunicación, son interpretados teórica y metodológicamente a partir de paradigmas ya construidos por otras disciplinas científicas. En estos términos, los trabajos de investigación vinculados a los procesos de comunicación, tendrán que continuar siendo multi o pluridisciplinarios, lo cual no constituye una limitante, sino más bien una virtud, ya que de esta forma se amplia dichos estudios desde diferentes perspectivas teóricas y metodológicas. 

 

CITAS

1.Maestro de la Licenciatura de Sociología de le Comunicación y Educación. Universidad Autónoma de Guerrero. E-Mail rborquezbustos@yahoo.con.mx 
2.Sanabria Martín, Francisco. Estudios sobre comunicación, Editora Nacional, Madrid, 1975,  p. 30.
3.López Veroni, Felipe Neri.  Elemento para una crítica de la comunicación, Trillas, México, 1989, p. 7.

4.Gallardo Cano, Alejandro. Curso de teorías de la comunicación, UNAM, México, 1990,  p. 37.
5. Citado por,  de Moragas Spà, Miguel. Teorías de la comunicación, - Investigaciones sobre medios enAmérica y Europa-, Gustavo Gilli,  México, 1991,  p. 15.

6. La interdisciplinidad, es cuando se articulan más de dos disciplinas, para tratar de dar una respuesta a un              mismo objeto de estudio. Para ello se utilizan diversos métodos heredados de las distintas disciplinas       implicadas.           
La bidisciplina, es cuando dos disciplinas se vinculan para resolver un problema, por ejemplo La              sociolingüística o psicosociología.
En cambio la transdisciplinariedad, se tendría que realizar cuando distintas disciplinas recurriendo al      mismo método, trataran de resolver un problema común. Pero a este nivel de colaboración entre las distintas              ciencias sociales, aún no se ha llegado. Cuando se llega a esta etapa podríamos hablar de una sola ciencia             social, y no de “ciencias sociales”.
7. Gallardo Cano, Alejandro: op. cit.,  p. 35.