Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 1, No. 3, trimestre julio - septiembre de 2005. ISSN: 1870 - 7505

 

La arquitectura abierta de la Internet: aliciente para la educación en su uso crítico.

M.C. Aleida Leticia Tello Divicino

RESUMEN

Este artículo es una reflexión de algunos datos históricos del nacimiento de la Internet, los cuales propiciaron que su estructura tecnológica actual sea abierta. Plantea que esta característica de la Red de redes es una oportunidad para educar críticamente a los usuarios, de tal forma que puedan crear sus propios contenidos y se expresen a través de este multimedio de comunicación.

La arquitectura abierta de la Internet: aliciente para la educación en su uso crítico.

Si partimos de la idea de que el momento histórico en que es producida una tecnología, determina su contenido y los usos que se harán de ella en el futuro, encontraremos que Internet tiene características muy propias, condicionadas por el contexto en el que se desarrolló, y que son una gran oportunidad para educar en torno a su uso.

Manuel Castells (2001), ha expuesto que el contexto histórico en el que se desarrolló la tecnología que hizo posible el arribo de la Internet, marcó el carácter actual de la misma: “Internet nació de la insólita encrucijada entre la gran ciencia, la investigación y la cultura libertaria. Las grandes universidades investigadoras y los think-tanks especializados en temas de defensa, constituyeron puntos de encuentro fundamentales entre estas tres fuentes de Internet”(Pág. 31).

Internet fue construida para satisfacer una necesidad del departamento de Defensa de los Estados Unidos (militar). Fue desarrollado por la ciencia (Universidades) y definido por sus creadores (investigadores y muchos jóvenes estudiantes), en un contexto histórico en el que se proclamaba la libertad del hombre y de la información, como medio para alcanzar este objetivo.

El Modem, este aparato modulador/demodulador, que permite la comunicación entre computadoras gracias a que permite que la información viaje por líneas analógicas de transmisión de voz y/o datos, como las redes telefónicas, fue diseñado por dos estudiantes de Chicago en 1978 (Castells, 2001:386): Cristensen y Randy Sues, con el fin de no tener que reunirse para intercambiar programas microinformáticos, evadiendo el intenso frío del invierno y las grandes distancias de esta ciudad.

Esta no era la única razón que los movía a trabajar intensamente en el diseño de nuevas tecnologías; también se encontraba la filosofía de innovación para contribuir con la arquitectura de este naciente medio de comunicación. Siguiendo esta tendencia del libre intercambio de conocimientos, estos estudiantes difundieron gratuitamente en 1979 el protocolo Xmodem, que permitió la transmisión de la información sin que pasara por un sistema receptor.

De la misma manera, tres estudiantes de la Universidad de Duke y la Universidad de Carolina del norte, posibilitaron el primer sistema de conversación electrónica: el Usenet, y su software lo difundieron de forma gratuita.

“Esta cultura electrónica de origen popular marcó para siempre la evolución y el uso de la red. Aunque sus tonos más heroicos y su ideología contracultural desaparecieron con la generalización del medio a escala global, los rasgos tecnológicos y los códigos sociales que se desarrollaron desde su uso libre han moldeado su utilización” (Castells, 2001:387).

El desarrollo histórico que ha marcado la estructura actual de la Internet, esa colección de redes informáticas interconectadas que permite a las computadoras comunicarse directamente, nos deja lecciones sobre las cuales reflexionar: en el proceso de su construcción, coexistieron grupos y culturas con intereses distintos, los cuales contribuyeron a que su actual estructura sea abierta. Esto permite que las instituciones, empresas, grupos sociales, creen sus espacios, produzcan sus mensajes y establezcan diversas actividades en la red.

Para Castells (2001), “la arquitectura de la red está tecnológicamente abierta, y lo seguirá estando, permitiendo el amplio acceso público y limitando severamente las restricciones gubernamentales o comerciales a este acceso...” (Pág. 389).

Gutiérrez (1999) utiliza el concepto de “anarquía social”, para referirse a las posibilidades abiertas a los usuarios gracias a la libre organización de Internet, al no existir dueños o gobernantes del sistema. Sin embargo, Wise advierte que anarquía no es sinónimo de igualdad, y que los más listos, los más fuertes y despiadados marcarán la pauta, por lo que no podemos ver al universo electrónico como un lugar sin barreras (En Gutiérrez, 1999: 31).

Una de las barreras que se presentan para explotar los beneficios de Internet, es la causada por el factor económico. La mayor o menor capacidad adquisitiva de tecnología ha propiciado la llamada brecha digital (Norrís: 2001), entre los países que tienen mayor acceso a esta tecnología, frente a los que están haciendo una serie de esfuerzos para entrar al tercer entorno (Echeverría: 1999) , era o sociedad de la información; o como otros intelectuales han nombrado a los cambios provocados por la revolución tecnológica, vivida desde hace medio siglo, a la actualidad.

Otras de las limitaciones o ventajas para realizar las diferentes actividades que la red permite, es la habilidad para usarla. Las personas más capacitadas para emplear los recursos tecnológicos, tienen una gran ventaja frente a quienes no han aprendido a utilizarlos. La educación para su uso debe ir en dos grandes sentidos: el desarrollo de habilidades técnicas y la educación para utilizarla críticamente.

Las lecciones históricas de la Internet nos llevan a reflexionar sobre la importancia de la educación para su uso crítico. Debemos explotar su estructura tecnológicamente abierta, que permite la participación activa de los usuarios, para que se convierta en un espacio de diálogo y participación ciudadana, que en su momento plantearon los pioneros de su desarrollo.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS


Castells, Manuel (2001). La galaxia Internet, Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. España: Plaza & Janés Editores.
Gutiérrez, Alfonso (1999). Educación multimedia y nuevas tecnologías. (Primera impresión, 1997). Madrid: Ediciones de la Torre.
Echeverría, Javier (1999). Los señores del aire: Telépolis y el tercer entorno. España: Ediciones destino.
Norris, Pipa (2001). Digital divide. Civic engagement, information poverty and the Internet worldwide. Ed. Cambridge University Press.