Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 1. Semestre enero-junio de 2010. ISSN: 1870-7505

 

LA DEMOCRACIA Y SUS VALORES

Por María del Rocío García Sánchez*

 

La democracia es, un conjunto de procedimientos para formar gobiernos y para autorizar determinadas políticas. Pero este método presupone un conjunto de valores éticos y políticos que lo hacen deseable y justificable frente a sus alternativas históricas el autoritarismo o la dictadura.

Estos valores, a su vez, son el resultado de la evolución de las sociedades modernas, y pueden y deben justificarse racionalmente, mostrando por qué son preferibles y cómo pueden realizarse institucionalmente, lo que significa que no se trata de meras cuestiones de gusto, sino de cuestiones que pueden y deben debatirse pública y racionalmente, proponiendo argumentos razonables, tanto para entender sus características como para mejorar sus realizaciones.

Los valores democráticos son las características, las cualidades, las ideas y creencias aceptadas en una sociedad, como correctas y positivas para vivir con entendimiento; este conjunto de ideas y creencias ordenan el comportamiento humano y el sistema de reglas sociales, esto quiere decir que los valores democráticos son los que deben dirigirse a la sociedad para lograr que el proceso democrático se consolide y sea exitoso.

A. Axiología De La Democracia.

Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta.  La solidaridad frente a la indiferencia, la justicia frente al abuso, el amor frente al odio.

Los valores son creencias o convicciones de que algo es preferible y digno de aprecio. Una actitud es una disposición a actuar de acuerdo a determinadas creencias, sentimientos y valores. A su vez las actitudes se expresan en comportamientos y opiniones que se manifiestan de manera espontánea.

Aun cuando el tema de los valores es considerado relativamente reciente por la filosofía, estos están presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la justicia, la felicidad, la justicia, la libertad, la democracia, etc. Sin embargo, el criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio.

“La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:

  1. Durabilidad, los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros.
  2. Integralidad, cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.
  3. Flexibilidad, los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.
  4. Satisfacción, los valores generan satisfacción en las personas que los practican.
  5. Polaridad, todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.
  6. Jerarquía, hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.
  7. Trascendencia, los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.
  8. Dinamismo, los valores se transforman con las épocas.
  9. Aplicabilidad, los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona”. 1

Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. En este sentido, una verdadera democracia debe ser también participativa porque contribuye a la consolidación de valores como la democracia, la libertad y la solidaridad. La estabilidad social, el comportamiento de los ciudadanos y la preeminencia o ausencia de democracia son producto de una combinación particular de valores y actitudes.

La democracia moderna, es ante todo un método, un conjunto de procedimientos para formar gobiernos y para autorizar determinadas políticas. Pero este método presupone un conjunto de valores éticos y políticos que lo hacen deseable y justificable frente a los gobiernos autoritarios y retrogradas.

Estos valores, a su vez, son el resultado de la evolución de las sociedades modernas, y pueden y deben justificarse racionalmente, mostrando por qué son preferibles y cómo pueden realizarse institucionalmente, lo que significa que no se trata de meras cuestiones de gusto que, como es sabido son individuales y subjetivas, sino de cuestiones que pueden y deben debatirse pública y racionalmente, proponiendo argumentos razonables, tanto para entender sus características como para mejorar sus realizaciones.

Ponce de León sostiene que “la democracia como valor para estimular el Estado de Derecho es la conducción política y económica de todos por todos y para todos en el contexto del derecho sus principios, sus valores y sus contenidos fundamentales. Es la democracia un valor que debe estimularse en todas las modalidades de organización política que implica solidaridad, ocupación y preocupación constante por la calidad de vida y realización humana de todos, y para todos. El antivalor de la democracia, dice Ponce de León lo constituye el autoritarismo que obstruye el Estado de Derecho y la armonía social el cual se manifiesta dentro de las propias estructuras del Estado y en la sociedad en general. El autoritarismo se sitúa sobre todo en la deficiente conducción política que se observa en todos los niveles de gobierno y en todas las modalidades del Estado como organización política de nuestros días. El indebido ejercicio de la administración pública se debe a los deficientes sistemas de elección de los servidores públicos y también a las deficientes estructuras generales del Estado”. 2

El tema de la democracia está estrechamente vinculado al desarrollo de instituciones cada vez más eficientes, quedando atrás la discrecionalidad y la arbitrariedad de la actuación gubernamental.

La democracia mexicana requiere de la transformación institucional para dar paso a las reformas legales y políticas públicas que nos permitan resolver los grandes problemas nacionales y dar respuesta a las expectativas de los ciudadanos.

B. Teleología de la Democracia.

La democracia en nuestro sistema constitucional mexicano está consagrada en el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual establece que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

República (del latín res publica, la cosa pública) es considerada una forma de Estado basada en el concepto de que la soberanía reside en el pueblo, quien delega el poder de gobernar en su nombre a un grupo de representantes elegidos.

La República Mexicana es representativa porque las personas que son elegidas  a través del voto, son solo representantes de los ciudadanos en el poder; es democrática porque el poder reside en el pueblo y es a través del voto por el que se eligen a quienes nos van a gobernar; es federal porque las entidades federativas conservan su autonomía, a pesar de estar reunidos bajo un gobierno común.

En el Estado republicano teórico, en el que el gobierno se convierte en portavoz de los deseos del pueblo que lo ha elegido, república y democracia pueden ser dos conceptos idénticos. Pero las repúblicas que se han dado a lo largo de la historia nunca se han ajustado a un único modelo teórico, y en el siglo XX la república ha servido de forma de Estado a regímenes democráticos pero también a regímenes de partido único y dictaduras.

La soberanía que es de gran importancia política, social y jurídica porque constituye el soporte que juega en relación con la forma en que se ejerce el poder público, por lo que una primera definición general se encuentra en el artículo 39 constitucional, señalando que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Limitar la democracia a su mínima expresión, no tomar en cuenta las formas que la obstaculizan en el régimen político y las circunstancias económicas, sociales y culturales que le rodean conduce inevitablemente a convertir la democracia en oligarquía.

Vivir en una democracia significa que tanto ciudadanos como autoridades ejerzan con compromiso y responsabilidad sus derechos, sus libertades y sus obligaciones con apego a la legalidad y al respeto a los individuos. En la democracia, valores como el diálogo, la tolerancia, la no discriminación y el respeto a las minorías están en el centro de la calidad del sistema político.

Desde este panorama, pensar la democracia, implica reconocer la participación de todos los ciudadanos en los asuntos de gobierno; significa un enorme cambio cultural; implica que los ciudadanos comprendan la importancia y el papel que juegan los valores en una sociedad, pues solo con conductas éticas se consolidará la vida en libertad.

Para que una democracia sea realmente efectiva, se requiere que los poderes públicos, las instituciones, las asociaciones, los centros educativos, las familias, los medios de comunicación, etc., vayan conformando, día a día, la base de la convencida en democracia.

C. Valores De La Democracia.

Tres son los valores básicos de la democracia: la libertad, la igualdad y la legalidad.

La libertad es el más grandioso valor propio a los hombres, es aquel que le confiere dignidad y lo define como ser. La libertad es el derecho a escoger nuestro destino, el derecho a decidir cómo queremos vivir nuestras vidas teniendo como único limitante la libertad de los demás. La democracia participativa nos garantiza el derecho de todos a vivir en libertad con libre ejercicio de nuestra voluntad individual y colectiva sin ninguna imposición. Un pueblo no es libre si sus instituciones económicas, políticas, sociales y espirituales no están fundadas en la libertad democrática.

La igualdad es otro valor fundamental de la democracia. En relación a ella debo decir que en un gobierno democrático, la igualdad no debe ser una ventaja de los gobernantes sobre los gobernados, ni que existan grupos, clases o capas sociales privilegiadas con derechos especiales.

La igualdad dentro de la democracia debe significar que ninguna persona pueda pretender colocarse por encima del imperio de la legalidad y que todos los ciudadanos tengan la plena certeza de que pueden participar en la formación de sus gobiernos, en la autorización de políticas, que sientan a su gobierno como propio y que los representa. De tal suerte que en el caso de que el Estado actúe en forma inadecuado, los ciudadanos puedan involucrarse en el discurso público con el fin de hacer que el Estado sea receptivo a sus opiniones y propuestas.

La legalidad significa llevar a cabo el estricto cumplimiento de las obligaciones que la ley impone para garantizar la convivencia social. La legalidad es un atributo y un requisito del poder. Un poder legal es un poder que nace y se ejerce de acuerdo con las leyes.

Sobre la legalidad, decía Max Weber, que el ejercicio profesional del poder implica la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción y que este desempeño no sugiere la necesidad de que quien participa en la actividad política asuma las consecuencias éticas y jurídicas de sus actos, sino que rija  esta función con base en valores y convicciones republicanas.

El Estado de derecho cobra aquí importancia porque es un reclamo legítimo de las sociedades modernas, que exista un orden jurídico que proteja y regule los derechos de los ciudadanos. El  Derecho es un factor dentro de una sociedad que legitima la actividad de un Estado evitando el abuso y arbitrariedades en el ejercicio del poder. Condición indispensable dentro de un Estado de derecho moderno es que la eficacia de un sistema de justicia debe medirse por su capacidad de respeto a la legalidad y no simplemente por la calidad del servicio público de la justicia que asegure el respeto de los derechos humanos, permitiendo a la ciudadanía el acceso equitativo a la justicia.

Referencias Bibliográficas:

  1. PONCE DE LEÓN ARMENTA, Luís, Modelo Trans-Universal del Derechos y del Estado, Editorial Porrúa, Tercera Edición, México 2006
  2. SCHELER, Max, citado por: Frondizi, R. ¿Qué son los Valores? Ed. Fondo de Cultura Económica. México, 1987.
  3. SALAZAR Luis y José Woldenberg, Principios y Valores de la Democracia, Ed. Instituto Federal Electoral, México, 2001.

 

NOTAS:

1. SCHELER, Max, citado por: Frondizi, R. ¿Qué son los Valores?. Ed. Fondo de Cultura Económica. México. 1987, pp. 107-121

2. PONCE DE LEÓN ARMENTA, Luís, Modelo Trans-Universal del Derechos y del Estado, Editorial Porrúa, Tercera Edición, México 2006, p.159.

 

 

*Maestra en Ciencias Jurídico Penal del INACIPE; Profesora Investigadora del Programa Educativo de Derecho de la U. A. de Derecho de la UAG; Integrante del Cuerpo Académico “Educar para la Sustentabilidad”; Perfil PROMEP 2007-2010.