Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 9, No. 2. Semestre julio - diciembre de 2013. ISSN: 1870-7505

 

Marcas en el cuerpo. Privación afectiva en la infancia, a partir del paradigma fenomenológico existencial

 

Guadalupe Godínez Alarcón 1
María del Rocío García Sánchez 2
Joaquín Reyes Añorve 3

Bulfrano Pineda Abonza 4

 

 

RESUMEN

El maltrato infantil o abuso infantil se refiere a cualquier conducta de acción o de omisión en el trato hacia un menor, por parte de sus padres o cuidadores, que le ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza su desarrollo tanto físico como psicológico.

La Organización Mundial de la Salud considera que el maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

La crueldad dirigida a los niños es infame, y se convierte en un problema de salud mental, esta actitud muy enfermiza e incalificable de los agresores es consecuencia de alteraciones emocionales perturbadas.

El maltrato emocional y/o físico acarrea graves problemas psicológicos en el niño tanto en su etapa de formación escolar como en su etapa social.

PALABRAS CLAVES: Violencia, Maltrato emocional y/o físico, derechos, desafío

Introducción

Aunque las lesiones físicas de la violencia infantil a veces no se ven, el abuso tiene graves consecuencias para los niños que pueden durar toda una vida o hasta generaciones  y que se pueden manifestar con comportamientos de alto riesgo como la depresión, abusar del alcohol o las drogas o comer en exceso

En el presente artículo, buscamos dar una revisión comprensiva del fenómeno de la de privación afectiva en la infancia, a partir del paradigma fenomenológico existencial. Sin embargo, el “secreto” para solucionar un conflicto o radica en tratar de ganar… a como dé lugar, sino en el “arte” de que las dos partes ganen sobre la base del respeto a la dignidad e intereses del prójimo.

Agapao al principio…

Agapao  mira con ojos tan llenos de temor como de desafío.
Tiene un cuerpo menudo que parece siempre esperar el momento de golpear o ser golpeado: un cuerpo en espera, un cuerpo para recibir y rechazar al mismo tiempo: un cuerpo de mujer  abatida pero a la vez luchona, abandonado y cuidado ,  “maltratado” en ciertas partes olvidado.

Agapao  huye siempre pero no sabe bien de qué o de quién porque siente que ella misma es el mayor peligro, sus sentimientos y dolores los que más le amenazan. Por eso, los intenta lanzar lejos o hacer como si no existiesen y los tira  con una mezcla de satisfacción maniaca y de temor innombrable al descontrol y al vaciamiento.

Agapao es como un bebé grande con cuerpo de mujer aunque a veces parezca dura y aparezca en ella una mirada llena de dolor y de desconfianza. Lucha con uñas y dientes para vivir. No puede entender muchas cosas aunque lo intenta (con uñas y dientes) y le faltan palabras y pensamientos para dar una explicación a lo que no parece tenerla. Tiene marcas en su cuerpo y en su mente pero no entiende qué significan y quién o qué fue el responsable de las mismas, ni mucho menos por qué hay bebés a los que se les cuida y se les quiere y otros a los que se les golpea o se les ignora.

Su cuerpo está marcado, también su alma. Pasó su última niñez hasta la adolescencia con deberes, obligaciones,  que pudo correr, huir, salir  lejos de ser cuidada sufrió todo tipo de maltrato y abuso parecía un animal salvaje, no se dejaba abrazar, apenas hablaba… las marcas en el cuerpo dejan agujeros en el alma…

Como aprendemos a estar en el mundo

Los niños tienen algunos derechos básicos inalienables: a que los alimenten, los vistan, les den abrigo y los protejan. Pero además de estos derechos físicos, tienen derecho a una nutrición emocional, a que se respeten sus sentimientos y a que los traten de tal manera que puedan desarrollar y cultivar el sentimiento de su propio valor.

Los niños tienen también derecho a contar, en su comportamiento, con los límites adecuados impuestos por sus padres, a cometer errores y a que la disciplina que se les exige no se convierta en maltrato físico ni emocional.

Los niños tienen derecho a ser niños. Tienen derecho, durante sus primeros años, a mostrarse juguetones, espontáneos e irresponsables. Naturalmente, a medida que se hacen mayores, los padres han de alimentar su maduración asignándoles ciertas responsabilidades y confiándoles algunas tareas en el hogar, pero jamás a expensas de su condición de niños.(1)

Suceso N° 2 Agapao

“Cuando Agapao leyó este párrafo se preguntó ¿En qué momento se perdieron mis derechos y me dejaron de proteger y fui yo la que protegía a mis hermanos menores y estar al pendiente de la llegada de las mayores,  con tan solo seis años de edad, con miedo a quemarlos a no hacer lo que a mamá le gustaría, prepararles comida y que mis hermanas mayores la encontraran caliente,  abandono  física,  emocional y afectivamente, me convertía en un   adulto para cumplir deberes   disfrazados de “ayuda a mamá”, “es tu obligación” “estas aquí para eso” “no haces otra cosa” levantarse temprano a las seis de mañana e ir al mercado los fines de semana  con su canasta y en ocasiones bolsas de plástico, llenas y pesadas, compra para la semana,   colgadas de sus pequeñas manitas, y su cuerpecito indefenso entre tanta incertidumbre de gente adulta, y preguntarse si hacia bien o mal las compras, buscando lo más barato y buena mercancía  porque a mamá no le alcanzaba,  extender el dinero, tener derecho a comprarse una gelatina cuando daba permiso,  con miedo a perderse en ese inmenso espacio visto por ella a su corta edad, anhelando que mamá  fuera con ella, gritando en sus adentros tengo miedo, estoy sola y no sé si  regresar, y al mismo tiempo responderse tengo que regresar me esperan, mis hermanos para comer, es mi obligación llevar las bolsas, con miedo a perder el dinero , llegar y encontrarla con una mirada fija y amenazante “donde no hayas comprado lo que te pedí”, mis hermanas mayores durmiendo disque trabajan y tenían derecho a descansar, queriendo acorrucarme con ellas en esas sabanas calientitas al sentirme “quítate hueles a mercado” humildemente me bajo y me siento a esperar que mamá mande lo que sigue, alcanzo a ver que mi papá sigue en casa me dirijo a su cama y mamá grita “deja descansar a tu padre” donde están mis derechos para que se escriben”.

Cuando se abusa de un niño o niña, aún, las heridas pueden sanar pronto, pero las que no que dejan cicatrices y  que permanecen de por vida  son los recuerdos y estos se internalizan en el niño de hoy en forma de miedos o fobias, que afectan emocionalmente al niño(a) y se traducen  a futuro como traumas psicológicos en él o ella y posiblemente desencadenará en  cada uno de ellos un mal generacional, que se heredará de padres a hijos.

Ante todo se aprecia a la familia como una parte fundamental de la estructura social, donde se puede encontrar cariño, afecto, amor, protección, etc. SUCESO No, 3 “Agapao se preguntaba si su mamá la quería, no sentía su protección, se sentía devorada por la hiena mayor hermana que estaba cerca de ella, cuando mamá salía de casa tenía miedo de estar sola, se refugiaba en sus dos hermanas más chicas, mantenerse ocupada más le valía”, es prácticamente el ámbito donde también se genera y se solapa el maltrato madre-padre-hermanos-hijo (a)s.

El maltrato emocional, de carácter invisible o indeleble, el daño provocado por la violencia psicológica no tiene muchas posibilidades de detección y la única manera de advertir su presencia es observándolas externamente en distintos momentos, que son escasos debido a la ausencia de huellas directas, sobre el cuerpo del niño y en ocasiones la emotividad del niño no permite una detección inmediata de este problema.

Suceso N°. 3 Agapao

“mamá se molesta ahora, cuando Agapao habla levanta el labio superior y arruga la nariz, conducta constante, con una chingada dejas de hacer eso o te rompo el hocicó, con mirada desorbitada,  pecho hundido, hombros levantados, quijada temblorosa no sabe qué hacer como quitarse esa manía si entre más le dicen más lo hace y no puede contenerse no sabe cómo, llorar es la solución, refugiarse, aislarse y no salir con la familia es lo mejor,  “que vergüenza si lo haces en la escuela”. Estos hechos no permiten al niño (a) lograr sus metas en la escuela, son propensos a estar deprimidos y a auto considerarse como niños problemas y a ser estigmatizados por sus compañeritos como los indisciplinados y los ejemplos negativos del aula. “que difícil para Agapao aprenderse la tablas de multiplicar, divisiones, multiplicaciones, pero que miedo si mandan a traer a mamá, que desesperación no poder decir nada a nadie”.

Estos niños son víctimas ya que enfrentan problemas no acordes a su edad y experimentan diferentes tipos de miedos, sienten que no son queridos y sufren constantemente agresiones, gritos, desprecios, son privados de afecto, amenazados por cualquier travesura, insultos son motivo aparente.(2)

¿Cuál  es la realidad?

La violencia contra los niños y niñas es una realidad que preocupa al Fondo de las Naciones Unidas para la infancia en todo el mundo, pues se da en distintos países y trasciende diversas culturas. En el año 2006, las Naciones unidas publicaron un estudio internacional que pone en evidencia la dimensión del maltrato infantil y sus devastadoras consecuencias, señalando que 80.000 niños y niñas pierden la vida anualmente en América Latina como consecuencia de la violencia doméstica.

Las víctimas del maltrato infantil y el abandono son aquel segmento de la población conformado por niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años que sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo familiar o en las instituciones sociales.

El maltrato puede ser ejecutado por omisión, supresión o transgresión de los derechos individuales y colectivos, e incluye el abandono completo o parcial (UNICEF, 2006). El maltrato que viven los niños y niñas ha sido largamente silenciado, por siglos fue una conducta aceptada en la sociedad y en la familia bajo la consigna de “es por tu bien” miles de niños y niñas sufrían un trato degradante por parte de sus cuidadores. Es a partir del año 1962, cuando el pediatra Henry Kempe identifica el “Síndrome del niño maltratado” denunciando frente a la comunidad la violencia que sufrían los niños y niñas por parte de su cuidadores. Desde Kempe a la fecha han pasado cerca de 50 años, en la gran mayoría de los países del mundo, existen legislaciones que condenan el maltrato y el abuso infantil, se han implementado programas de reparación a las víctimas y se han establecido sanciones a los agresores, sin embargo el maltrato contra los niños y niñas continúa siendo una práctica frecuente y habitual en la mayoría de las sociedades.(3)

Tipo de violencia.

 

 

Maltrato emocional

Acción de carácter verbal o actitud que produzca daños psicológicos. Se manifiesta a través de la hostilidad verbal crónica (insultos, desprecio, crítica o amenaza de abandono) o constante bloqueo, por parte de cualquier integrante del grupo familiar, de las iniciativas infantiles de interacción (evitando o encerrando a los niños y niñas).
También se da cuando existe una falta persistente de respuesta a las señales y expresiones emocionales o conductas de los niños, niñas y adolescentes, que buscan proximidad e interacción, como llanto o la sonrisa

En México, los estudios realizados sobre este tema son escasos y más aún las publicaciones.
La mayoría de las agresiones físicas ocurren en el hogar, y al menos en nuestro medio el agresor identificado o altamente probable resulta ser, con mayor frecuencia la madre.

Suceso N°. 4 Agapao

“Mi madre, si ella, ya no sabía si me quería o porque lo hacía, porque a mí, que era yo para ella, que significaba,   ahora tengo ocho años son las once de la noche y yo siguiendo a mamá con mis pasos y mi mirada, esperando un reclamo no sabía en que apoyar se mantenía en silencio arreglando la cocina, ella no trabajaba fuera, esperando un no sé qué,  mis hermanas dormidas, papá se encontraba en cama se había quemado la piel, un accidente de auto, presencie el hecho,  medio cuerpo de la cintura hacia arriba, quemaduras de tercer grado según escuche no sé qué es eso, pero es grave, papá puede perder el brazo,  “ papá tengo miedo de que te vayas y me dejes, no te mueras escuche que puedes hacerlo, no me quiero quedar sola tu presencia hace que mamá no me pegue”  me  pasaron a dormir en un catre junto a la cama de mamá y papá por si se ofrecía algo en la noche, hoy amaneció la cama mojada, tengo tanto miedo que paso, no sentí, si mamá se entera me pega, me deslice poco a poco fui a buscar ropa y me cambie, pasaron días y días igual  la cama mojada, en la noche sentía que papá ya no amanecía, mamá se dio cuenta y me amenazo que me mandaría a vender piedras, la burla de mis hermanas era grande la miona, cochina, ya estas grande, porque me mojo en la noche no encuentro razón he dejado de dormir para sentir cuando llegue la orina mi pensamiento era que me tenía que avisar y así las cosas se arreglarían, mi mamá dijo que me sacaría del cuarto si seguía así, yo no quiero salir.

las naciones no prosperan si sus niños y niñas no sanan. Sufrir violencia durante la niñez es ser herido en el alma y no sanarse tiene como consecuencia infligir dolor a otros y a uno mismo más adelante. Ningún niño o niña debe ser víctima de la violencia”.(4)

Factores asociados al maltrato infantil

Larríaín y Bascuñan (2006) identifican las siguientes situaciones como factores asociados al maltrato infantil:

  • Recibir educación de un solo progenitor o por padres y madres muy mayores, sin apoyo de la familia extensa,
  • El hacinamiento y
  • La presencia de relaciones violentas dentro de la familia.

En este momento que tengo conocimiento teórico puedo concluir que el maltrato de Agapao se debió a el hacinamiento en que Vivian a la situación lamentable en que habitaban ocupando espacio pequeño a la capacidad de hijos que tuvieron, El fenómeno de hacinamiento es característico del ser humano ya que si bien en algunos casos puede ser generado por factores externos, en muchos casos también es especialmente producido por la negligencia y maldad del ser humano respecto del otro.

Suceso N°. 5

“Agapao cuenta ya con 10 u 11 años, mamá dio a luz a su noveno hijo que alegría, un hermanito, papá la llevo al hospital, que horror quedarme con mis hermanas, yo soy la cuarta de lugar, la mayor como siempre enojada y mala,  la segunda murió a pocos días de nacida , la tercera dándome por mi lado para que yo le ayude con sus actividades, las dos chicas en su mundo con los juguetes, dos hermanos, uno chillón, y consentido, otro bonito me gustaba su sonrisa, su pelo cafecito, ojos claros, tez blanca, su nariz afilada,  su parte callada, es angelical, jugueteaba con él, me ayudaba a su corta edad hacer algunas acciones, me gustaba me seguía a donde yo iba y le cantaba sonreíamos,  lavar, cocinar,  que pesado, pero era mi obligación, mamá dijo que cuidará de la casa en su ausencia, ella regreso después de tres días de ausencia, igual la extrañe y quería verla, abrazarla y decirle te quiero mucho, eso no era permitido a mamá no se le podía abrazar, papá dijo que mamá estaba delicadísima, permanecería acostada y que yo cuidaría de mi hermanito, no tuve derecho a decir no,  me dio alegría, mamá, no podía amamantar, me dieron una cama cerca de la cuna y de la cama de mamá por si necesitaba algo por las noches,  nuevamente a cuidar, preparar atole, mamilas, lavar pañales, bañarlo, y que no se fuera a caer, no tenía derecho a enfermarse, ni a llorar por las noches estar al pendiente que no se ahogara con la mamila, sentada en la cama cargándolo esperando que terminara de comer, sacarle el aire no sabía que era eso, ni a qué horas lo hacía,  noche tras noche, mi espalda me dolía, mis ojitos se cerraban, mis manitas se doblaban ante el peso de cargar,  por la mañana con mucho miedo lo dejaba y me iba a la escuela, mientras dormía hacia mi tarea, papá me ayudaba cuando llegaba de trabajar, me llevaba siempre algún detalle “comételo que no te lo quiten” que no vieran mis hermanas   preparábamos la cena, al preguntarme como me fue le decía lo bueno lo que para mí era  malo lo ocultaba, para no preocuparlo,  a él le gustaba que comiéramos todos juntos eran mis ratos libres donde yo podía hacer lo que quisiera papá me defendía.

“no importa si la violencia contra los niños y niñas tiene lugar en la familia, la escuela, la comunidad, una institución o el lugar de trabajo, los trabajadores de la salud ocupan el primer lugar en la respuesta a ella. Debemos hacer nuestro aporte para asegurar que se evite que dicha violencia tenga lugar y cuando tiene lugar, garantizar que los niños y niñas reciban los mejores servicios para reducir sus efectos perjudiciales” 
Dr. Anders Nordstrom, Director General Encargado, OMS.

Los padres deben tener en cuenta el aforismo martiano de que si se violentan “las fuerzas nobles de los niños, no se forman hijos fuertes para las conmociones y la grandeza de la patria” (5).

El vehículo idóneo de la violencia intrafamiliar es  -sin ningún género de duda- la agresividad, que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española registra como un “desequilibrio (psíquico) que provoca la hostilidad de una persona hacia las otras que lo rodean”. Viene del verbo agredir, que es sinónimo de  golpear, herir, acometer, embestir, arremeter, atacar y asaltar.

Por consiguiente, la violencia debe percibirse como una reacción emocional negativa, desencadenada por el miedo, el odio, la ira, la envidia, y caracterizada básicamente por su marcado efecto boomerang, es decir, se vuelve contra quien la padece, ya que lacera el cuerpo, la mente y el espíritu de la persona que experimenta esa reacción emocional negativa.

Al parecer, la violencia emerge de las estructuras más primitivas del inconsciente freudiano, o sea, donde se encuentra lo peor del ser humano, lo que lo acerca a la ancestral bestia salvaje que el hombre lleva dentro.

¿Por qué no siento?

Suceso N° 6 Agapao…

“que es lo peor del ser humano, que era lo peor de mi madre, su ambivalencia,  su incongruencia, o su amor a pedazos, ahora me pregunto tan mal le fue en la vida, cuanto odio tiene dentro, que envidia si mi padre la adora, vive para ella,  cuáles son sus miedos, porque el mío fue a los 12 casi cumpliendo los trece, se despertó uno muy profundo que no conocía,  el dinero ya no alcanzaba según mi madre, y no quería que papá supiera, él  trabaja dos turnos, aparte del aseo en casa, tejer unas carpetitas para venta,  me propuso si quería trabajar me  contrato una vecina que tenía tienda de abarrotes, cuidaba la tienda, y despachaba la mercancía, un día mi hermana menor llego y dijo: dice mamá que le mandes jitomate y salchicha, no me dio dinero y me pregunte qué hago, que le digo, al terminar la jornada y entregar cuentas calle por miedo a que me corrieran yo necesitaba trabajar para ayudar en casa, de ahí en adelante todos los días mi madre mandaba a pedir sin pagar yo sabía que era un robo, tarde tres semanas y me preguntaba que tenía que hacer no podía ver la cara  a la señora me daba vergüenza, me agachaba y ella me preguntaba si ya había comido, si quería un refresco, o me daba pena todavía, dentro de mi gritaba si me da pena robarle y no poder decir nada, delatar a mi madre que era más delito, mi padre no sabía que yo trabajaba lo hacía cuando él no estaba, le daba el dinero a mamá, inteligentemente a la cuarta semana me enferme de temperatura eso hizo que yo ya no fuera a trabajar,  me prometí nunca más robar para sobrevivir, sacar mi bestia, mi coraje, mi odio, mi padre dijo que yo me veía muy mal, que era el mal la vergüenza o el malestar físico de cargar con lo que no te corresponde cuando estas en el ideal y real ”.

De acuerdo con la Psicología Humanista, la naturaleza humana es buena y sana, no obstante todo lo que pueda argumentarse en contra de esa verdad filosófico-antropológica, ya que si la naturaleza del homo sapiens fuera realmente  violenta o agresiva, jamás hubiéramos alcanzado la categoría excepcional de personas humanas, sólo prisioneros de una oscura emoción que eclipsa nuestro mundo interior, y por consiguiente, no nos permite descubrir cuánto amor y felicidad se “ocultan” en el centro mismo de nuestro yo espiritual.

Maltrato infantil como secuela de la violencia intrafamiliar: secuelas corporales, psíquicas y espirituales.

Suceso N°. 7 Agapao.

“Que la naturaleza humana es buena y sana, quien los clasifica, quien los señala, con tanto niño desgraciado, que nos arruinan nuestra vida infantil, que nos pasan sucesos que no sabemos clasificarlos ni ubicarlos,   porque se empeñan en desgraciar su vida, en cortar nuestra infancia, adolescencia, y mostrarnos algo para lo que no estamos preparados,  ahora me pregunto yo me  puse  para eso,  busque el lugar y la persona, porque más destrucción, o castigo y de que me quería castigar,  yo busque que me tocaran unas manos ásperas, callosas, secas, viejas, arrugadas, mi parte más noble de ser tan solo una adolescente y que callaran mi boca con sus sucios labios y sintiera su lengua con una espesa saliva, me sujetara de la mano para no escapar, amenazante con un machete que en ese momento vi tan grande, diciéndome que con ese iba a matar a mi padre si no me dejaba, cuando lo que más adoraba y admiraba era a él y si no me lo quito la enfermedad porque ese asqueroso, repugnante anciano me lo iba a quitar, entregue mi vida, mi ilusión, mi alegría, mi cuerpo limpio, y solo porque mi madre me mando a traer unas chalupas para comer, al llegar me dijo te tardaste que estabas haciendo, nada había mucha gente, cuanto te sobro me pregunto, me quede callada como decirle que al anciano se le olvido cobrarme con dinero y se cobró con mi cuerpo. Este es el peor de los maltratos ya no es mi madre ahora también otro sin nombre.”

El hecho de que maltratar a un niño o adolescente no es más que herir su integridad biopsicosocialespiritual, y por ende, lastimar su inviolable dignidad humana. Dañar física, psicológica, moral o espiritualmente a un niño o adolescente equivale a violar los sagrados derechos humanos de una personita encantadora que les es tan necesaria a la familia humana como el agua a los peces, la luz a las plantas y el aire a  las aves.

Los niños que sufren el rechazo o el descuido tienen más probabilidades de desarrollar hábitos y rasgos antisociales al ir creciendo. La negligencia paterna o materna también está relacionada a los desórdenes de la personalidad y a los comportamientos violentos (Schore, 2003).

Pero…, lo que ignoran o desconocen los adultos que abusan de un niño o adolescente es el hecho indiscutible de que todo lo que daña al chico, afecta en igual a mayor medida a quien lo golpea corporalmente o insulta con palabras soeces u ofensivas. Conforme con esa línea de pensamiento ético-humanista urge tratar con cariño, dulzura y firmeza a nuestros “pequeños príncipes”, para que crezcan aptos para vivir en un mundo mejor, caracterizado por el amor, la paz y la solidaridad humana.

Agapao en su parte ahora adulta giro su mirar hacia la lectura y un día leyó y con esto se quedó, se los comparte.

Según Morris (1966), citado en Hernández (1998) los pilares de la postura existencialista se resume en:
1.- El ser humano es un agente electivo, capaz de elegir su propio destino.
2.- El ser humano es un agente libre, absolutamente libre para establecer sus propias metas de vida.
3.- El ser humano es un agente responsable de sus propias elecciones.

La meta principal de Agapao es responsabilizarse de su propia vida, no importando sus limitaciones físicas o su posición socioeconómica porque considera que aun en las peores situaciones los individuos tienen libertad de elección.

Referencias Bibliográficas

1.- Susan Forward con Craig Buck, Padres que odian, editorial Grijalbo, 2004, México.
2.- Zarate Mario, Heridas emocionales, editorial UPS, 2000, la Paz-Bolivia
3.- Cuadrigesima segunda sesión en Junio de 2006. Observación general No. 8
4.- UNICEF Únete por la niñez, publicado por el Fondo de las Naciones Unidas, 2011
5.- Valdés Galarraga, Ramiro, Diccionario del pensamiento martiano, editorial ciencias sociales, 2002.
6.- Schore, A. N. (2003). Trauma relacional temprana, el apego desorganizado, y el desarrollo de una predisposición a la violencia. In M. F. Solomon & D. J. Siegel (Eds.), Healing trauma: Attachment, mind, body, and brain. New York, NY: Norton.

 

1. Maestra en Psicoterapia Humanista, Profesora-Investigadora de Tiempo Completo de la Licenciatura en Psicología de la UAGro; Perfil PROMEP; Integrante del Cuerpo Académico en Formación “Educar para la Sustentabilidad”, correo electrónico cenself12@hotmail.com
2. Doctora en Derecho, Profesora Investigadora de Tiempo Completo de la Unidad Académica de Derecho Sociales-Derecho  de la UAGro; Perfil PROMEP; Integrante del Cuerpo Académico en Formación “Educar para la Sustentabilidad” correo electrónico: mrociogsz@yahoo.com.mx
3. Doctor en Derecho, Profesor Investigador del Tiempo Completo de la Unidad Académica de Ciencias Sociales-Derecho de la UAGro; Perfil PROMEP, Integrante del Cuerpo Académico en Formación “Educar para la Sustentabilidad” correo electrónico joaquin.reyes94@yahoo.com.mx
4. Maestro en Derecho, Profesor Investigador del Tiempo Completo de la Unidad Académica de Ciencias Sociales-Derecho de la UAGro; Perfil PROMEP, Integrante del Cuerpo Académico en Formación “Educar para la Sustentabilidad” correo electrónico bulfranopineda@hotmail.com