Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 1. Semestre enero-junio de 2010. ISSN: 1870-7505

 

 LA ESCUELA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN

Por Marco Antonio Basilio Loza*

 

 

 La globalización no sólo se orienta a la universalización de una cultura, sino también a su imposición. El fenómeno del globalismo que implica la transición del poder local al global, atiende al interés de una elite dominante de establecer un nuevo orden mundial bajo la hegemonía absoluta de los Estados Unidos, representando en el fondo, un proyecto político para gobernar al mundo. En el plan, esta presente la idea de universalizar la cultura occidental; es decir, de extender por todo el orbe las prácticas, modas, estilos de vida, expresiones y símbolos culturales occidentales, aprovechando la omnipresencia de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. El éxito de la rápida  propagación e imposición de la cultura estadounidense hacía las personas radicadas en otros continentes y regiones del globo, obedece al papel tan decisivo jugado por las instituciones que integran a la industria cultural a nivel  global, pero especialmente a las propiedades de los nuevos medios de comunicación, como Internet, telefonía móvil, cine, TV por satélite, etc. Con el nivel de penetración de estas tecnologías, es prácticamente imposible que las gentes establecidas en las naciones subdesarrolladas no imiten los estilos de vida propagados por los grupos dominantes de los países avanzados. No olvidar que de acuerdo con la teoría del desarrollo, los países periféricos aspiran a ser desarrollados, es decir, desean vivir como allá se vive.

El proceso de universalización e imposición cultural se lleva  acabo no sólo a través de los medios de comunicación, sino también a través de las instituciones educativas. Existen en el ámbito de la Sociología de la Educación, ideas fundamentadas en una relación entre ciertos rasgos culturales y la función desempeñada por la escuela. Por ejemplo, Bordieu sostiene que los centros escolares deben preocuparse por la reproducción de hábitos de clase; Althusser en cambio, se pronuncia a favor de la perpetuación de las ideas de los grupos dominantes; en tanto Berstein, se inclina por la perennidad de los códigos lingüísticos. En los tres casos citados, el funcionamiento de los centros escolares se orienta hacia la reproducción de la cultura o de uno de sus aspectos, relacionándolo con el ejercicio del  poder y la dominación.

En los tiempos de la globalización, el neoliberalismo está siendo llamado a desempeñar la función de reproducir las ideas y prácticas de las clases dominantes para legitimar el nuevo orden mundial; sin embargo, esto es posible gracias al papel trascendental de la industria cultural y en particular al de los centros escolares que lo han integrado en sus contenidos curriculares y convertido en el discurso pedagógico oficial.

Uno de los grandes problemas afrontados por los centros escolares a consecuencia de la globalización, es la estructuración de una nueva identidad. En una sociedad abierta y plural, la dificultad de construir el yo (lo que hace ser diferente a los demás en cuanto a experiencias individuales, cualidades, competencias, etc.), se hace más difícil, en tanto que la cultura local es alienada por la global, provocando un cambio de las prácticas culturales y propiciando que preguntas tan sencillas como ¿quién soy yo?, ¿a quien pertenezco? y ¿a donde voy?, sean difíciles de contestar. Las escuelas en el informacionalismo y la globalización tendrán que abocarse a la contestación de dichas interrogantes, contribuyendo a la construcción de una nueva identidad, fundada sobre la base de  la vinculación entre lo territorial y lo extraterritorial, lo local y lo global.

Otro más de los problemas generados por la globalización, es el debilitamiento de las instituciones pertenecientes a la sociedad civil y política, como la familia, la escuela, el pleno empleo y el Estado. Las instituciones educativas ya no pueden seguir educando con los mismos procedimientos de la sociedad industrial, ahora tendrán que educar para el cambio, a enseñar al alumno a pensar en la discontinuidad, a prepararlo para la toma de decisiones y a ser reflexivo; o sea, se le enseñará a vivir en una sociedad del riesgo.

La globalización al favorecer los movimientos migratorios exige también una educación multicultural. La creciente desigualdad social, los elevados índices de pobreza y marginación, resultado de la aplicación de las políticas neoliberales por parte de los organismos supranacionales hacía los países en vías de desarrollo, han fomentado las olas migratorias. Grupos sociales que ven amenazadas sus condiciones de existencia dentro de su comunidad se ven obligados a buscar mejores condiciones de vida fuera de ella, llegando a un lugar en donde comúnmente no serán bien recibidos.

El incremento de las corrientes migratorias como efecto del proceso de globalización ha transformado al multiculturalismo en una de las principales características de la sociedad actual. No obstante, este hecho desafortunadamente se está viendo más que como un fenómeno de emergencia social derivado de un contexto económico mundial, como un problema de orden público, trayendo consecuencias graves para la convivencia y solidaridad social en los lugares donde coexiste la diversidad cultural. La migración, al considerarse como una amenaza política a la identidad nacional, al ser visto como algo catastrófico y conflictivo ve al emigrante como el responsable directo de muchas de las calamidades sufridas por la sociedad, relacionándolos con la criminalidad, la ilegalidad, problemas demográficos y escasez de empleos; propiciando brotes de xenofobia e impidiendo la conformación de formas de vida basadas en la cohesión y solidaridad social. Por ello, es necesario construir sociedades plurales y abiertas, predispuestas a recibir culturas diversas que respeten el derecho a las diferencias, basándose en plena igualdad de derechos y deberes, independientemente de la pertenencia a grupos culturales deferentes. La diversidad cultural no debe considerarse más como un pretexto para ampliar la brecha entre clases y para legitimar las diferencias sociales. De allí, que la escuela necesite orientar sus esfuerzos a otorgar igualdad de oportunidades a estudiantes pertenecientes a grupos culturales diversos y a individuos con prácticas diferentes, valores y lenguas. Asimismo, deberá erradicar los prejuicios, la discriminación, el racismo, tratando de construir formas de vida basadas en la tolerancia, la solidaridad cooperación y ayuda reciproca entre grupos culturalmente diversos.

 La globalización exige también nuevas formas de conocer. Las transformaciones ocurridas en los últimos cuarenta años han dado lugar a un cambio, al surgimiento de una sociedad con nuevas características y problemáticas, haciendo obsoletos los conceptos generados por las Ciencias Sociales modernas y exigiendo otros más acordes a las circunstancias actuales. Ello habla de una crisis de la ciencia manifestada en el desajuste entre las formas de conocimiento tradicionales y el nuevo contexto social. Los problemas globales, tal y como se presentan -como sistemas complejos- están cuestionando la disciplinarización y la especialización, dando lugar a otras formas de conocer basadas en la convergencia disciplinaria. Para revertir estos momentos críticos de la ciencia es necesario generar diferentes formas de conocimiento, teorías y conceptos. La escuela y particularmente las universidades, deberán ser los espacios por excelencia  donde  se efectúe dicha tarea.

 La globalización obliga también a replantear las políticas educativas. En momentos de cambio, de  transito de una economía industrial a una de servicios, donde la capacidad para concentrar y consumir información se multiplica, se requiere reorientar las  políticas hacía la universalización, democratización y diversificación de la educación. No es ya prudente formar profesionales o técnicos univalentes, aptos para el desarrollo de actividades concretas, sino crear profesionales que se adapten fácilmente al carácter flexible del mercado laboral. Es pertinente también, avanzar no sólo en el mejoramiento de los aspectos cualitativos de la enseñanza, sino  progresar hacia el logro del 100 % en la cobertura educativa, haciéndola llegar a todos los sectores de la población sin distingos.

 

BIBLIOGRAFÍA

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* Docente e investigador del Programa Educativo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación perteneciente a la Unidad Académica de Sociología.