Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 1. Semestre enero-junio de 2010. ISSN: 1870-7505

 

 LA EDUCACIÓN EN LA ANTIGÜEDAD: UN ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE GRECIA Y ROMA

Por Marco Antonio Basilio Loza*

 

 

El presente trabajo, pretende hacer una analogía en torno al tema de la educación en dos grandes culturas de la Antigüedad: Grecia y Roma. Se inicia con una descripción de las características adquiridas por el fenómeno educativo en estas dos civilizaciones y se concluye con la comparación de sus rasgos más significativos.

LA EDUCACIÓN EN GRECIA
La educación en la antigua Grecia adquirió diferentes matices que corresponden a determinados momentos históricos. En sus inicios (en la etapa homérica), el acto de educar se relacionó con la enseñanza y aprendizaje de los conceptos de honor, valor, paz y guerra. En esta fase, se toman como ejemplo los relatos de Homero en sus obras: la Iliada y la Odeisea.
Homero, considerado educador de toda Grecia, refleja en Aquiles (personaje central de la Ilíada) al hombre valiente, noble y de alto rango desenvuelto en una realidad dominada por el espíritu heroico. En cambio en la Odisea, hace una descripción de la vida del hombre posterior a la guerra, de su existencia en la familia, en el hogar, y de su espíritu aventurero.

 El ideal de educación prevaleciente en ese momento histórico estaba directamente relacionado con el espíritu de combate, la expiación y el heroísmo experimentado por los grandes personajes. La tarea educativa se dirigía hacia la formación del individuo guerrero, destacando especialmente, el cultivo del cuerpo para hacerse diestro en el manejo de las armas.

 En los tiempos de Homero, la acción de educar no se desarrollaba en instituciones propiamente establecidas (en escuelas), sino al interior del clan y de la familia. Por tanto, se llevaba a cabo de una manera natural y no intencionada. Los hombres recibían enseñanzas para el conocimiento de las circunstancias que favorecían la paz y la guerra, mientras a las mujeres se les educaba para el trabajo en el hogar y la sobrevivencia de la familia.
Después de la etapa homérica, la educación en Grecia tomó direcciones diferentes al desarrollarse en dos de las grandes ciudades griegas: Esparta y Atenas.
En Esparta, la acción educativa estuvo estrechamente vigilada por el Estado, era un magistrado o legislador para la infancia el encargado de crear las condiciones para que el niño o adolescente se transformara en  adulto y en buen ciudadano. Esta iniciación no se llevaba a cabo aisladamente, sino de manera colectiva, aún así, estos círculos de iniciación nunca fueron considerados como escuelas públicas ni como instituciones estatales.
En cambio, en Atenas, existía una legislación escolar reguladora de la acción educativa en los diferentes estratos sociales. Los padres de familia quedaban obligados a enseñar a sus hijos la lectura y la natación; los estratos pobres, tenían que aprender un oficio; y las clases altas, recibían una formación más integral donde se les enseñaba música, equitación, gimnasia, caza y hasta Filosofía. En Atenas, si bien la educación estaba reglamentada por la Polis, no era de carácter público, los educadores no formaban parte del aparato gubernamental, eran maestros privados. Así, mientras los espartanos otorgaban mayor trascendencia al adiestramiento de las armas y la educación militar, los atenienses destacaban la educación  filosófica, intelectual y artística.
Tiempo después, hacia el año 500 a. J. C. se instalaron en Atenas, los sofistas, procedentes de Asia Menor y de las Islas Jónicas. Éstos consideraban que la educación debería ser exclusivamente de tipo intelectual, dejando de lado el cultivo del cuerpo físico. Debido a que los sofistas intercambiaban su trabajo de educar por dinero, fueron calificados como mercenarios, no obstante, su legado se considera importante porque inauguraron a través de los grandes maestros: Platón, Sócrates y Aristóteles una nueva etapa en la manera de instruir, iniciando la paideia, el arte de educar al niño. Este proceso debía pasar por tres fases: la primera, denominada palestra, consistía en iniciar al niño en los ejercicios gimnásticos y deportivos bajo la dirección del paidotriba (el que golpea al niño); la segunda, llamada didaskaleia, se orientaba a la enseñanza de las letras tutelado por el didaskalo (el que enseña al niño); y la tercera, el gimnasio, donde se continua la ejercitación del cuerpo, vigilado por el gimnasiarka. Posteriormente, ya a los 18 años el estudiante ingresaba al efebia donde se le daba el adiestramiento militar final, teniendo en Atenas una duración de 20 años, mientras en Esparta de 30.
Cuando se comienza a formar el Imperio de Alejandro Magno, se experimenta un cambio cualitativo interesante en el carácter de la educación, la enciclopedia domina sobre la paideia, y la educación, pierde su carácter privado para transformarse en un asunto de carácter público. El papel del nuevo maestro y el fin educativo era seguir impulsando el desarrollo del intelecto, pero con un componente mínimo de lo físico y estético. Asimismo, se pone énfasis en la enseñanza de la lectura, la escritura y el cálculo; sin embargo, también se perfeccionan las formas y procedimientos de castigo y gratificación.

El aprendizaje fue adquirido de diferentes formas en la antigua Grecia. En la etapa homérica se obtenía a través de las lecturas de las obras de Homero y de la práctica de los valores, así también, como de los actos épicos que se relataban. Se imitaba el espíritu guerrero de los héroes y sus actitudes enfrente de la guerra y la paz para conseguir las habilidades correspondientes en el manejo de las armas y el combate cuerpo a cuerpo.

En Esparta, el aprendizaje de los hombres tenía como fin lograr la perfección física individual y la formación del hábito de obedecer para construir el prototipo ideal del guerrero. El alumno, aprendía a desarrollar la fuerza, el coraje, la resistencia, el patriotismo, el valor, etc., mediante la educación física y las artes militares. A su vez, el cultivo del intelecto se realizaba esencialmente a través del aprendizaje por memoria de las leyes de Licurgo y de ciertos episodios de  poemas de Homero que magnificaban la guerra. De igual manera, el carácter cívico se aprendía a través de la imitación de las actitudes y prácticas desarrolladas por los nobles.

En el caso de las mujeres, la educación estaba ligada a la conservación de las tradiciones y costumbres de la familia. A través de la observación y práctica aprendían a formar su cuerpo para traer al mundo hijos fuertes y sanos, capaces de perpetuar las tradiciones espartanas. Asimismo, adquirían habilidades para el desempeño de las labores domésticas, no sólo con el propósito de educar a sus hijos, sino también para gobernar a los esclavos.

En Atenas, donde predominaba la educación cívica, el sistema educativo se fundamentaba en el individuo y desarrollo de la personalidad. El alumno aprendía baile, música y poesía, no como un medio de placer o de diversión, sino para influenciar positivamente el intelecto y la moral. La educación física no tenía el propósito de incrementar la fuerza del hombre, sino fomentar su gracia y armonía.

Con el tiempo, el sistema de aprendizaje en la sociedad ateniense dependió más de la práctica del maestro que de los propios libros; el alumno, aprendía a leer y a escribir practicando en una tableta encerada; el civismo y los valores, se adquirían más de la observación de la vida ciudadana que de los textos. Sin embargo, cuando el aprendizaje no se lograba con los métodos convencionales, la violencia, las amenazas y golpes eran el medio adecuado para conseguirlo, contrastando con los tiempos de los grandes maestros (Aristóteles, Platón y Sócrates), donde el aprendizaje se obtenía a través de los diálogos; es decir, mediante la discusión de preguntas y respuestas.

 

LA EDUCACIÓN EN ROMA

En Roma, la familia es la primera institución encargada de la educación. El Estado, a través de sus leyes, establecía que el padre como primera autoridad familiar era el patrón y artesano de sus hijos. La denominada ley de las Doce Tablas, vigente desde principios de la República hasta la mitad del siglo V a.C., autorizaba al padre deshacerse de  sus hijos nacidos con defectos físicos; a encarcelar, castigar, azotar o confinarlos a trabajos forzados por su mal comportamiento; y aún cuando fueran mayores de edad, comerciarlos o asesinarlos en caso de generar alguna revuelta.

Las mujeres desempeñaban un rol protagónico en la educación familiar, a la madre se le encomendaba la tarea de enseñar a sus hijos los primeros pasos en la lectura y escritura, para lo cual, solían utilizar letras móviles de marfil o de hueso. Mediante el juego, bajo la conducción y guía de la madre o de la nodriza, el infante iba desarrollándose en el hogar y sólo después de cumplidos los siete años era dirigido por el padre, del cual adquiría sus primeras formas de conocimiento, valores, tradiciones, hábitos, costumbres familiares y comunitarias, al mismo tiempo que era preparado físicamente y adiestrado para el manejo de las armas y procedimientos militares.
            Junto a la tradición de efectuar la educación en el seno  familiar, se inició el proceso de formación de escuelas, la enseñanza pasó a ser una actividad ejercida por el maestro. El pedagogo esclavo (el que ejercía la función docente en una familia) pasó a ser, primero, el esclavo maestro (el educador de diferentes familias), y después, esclavo liberto (el que enseña en una escuela propia); es decir, en Roma, los esclavos maestros (comúnmente de origen griego), transmitieron su propia cultura a los romanos mediante el oficio de la educación. Inicialmente esas enseñanzas fueron impartidas por siervos en el seno familiar; y posteriormente, por los libertos en los establecimientos escolares. Sin embargo, es difícil establecer si las escuelas fueron introducidas por los griegos, pues antes de dar inicio este proceso de aculturación posiblemente ya existían en el Imperio.
Se fundaron muchas escuelas de tipo griego en territorio romano, no obstante, fueron seriamente criticadas por los grupos dominantes. En estas escuelas de libre acceso, no sólo se enseñaba el alfabeto, sino también gramática y retórica. Los grupos de poder no veían con agrado que los grupos populares tuvieran acceso al aprendizaje del arte de convencer, pues representaba un peligro para su proyecto de dominación.
            En las escuelas con influencia griega, en Roma, se distinguieron tres niveles de enseñanza: el enseñante del alfabeto, gramático y retórico. El primero, libera del analfabetismo; el segundo, se aboca a la instrucción; y el tercero, hace elocuente al individuo. El enseñante del alfabeto enfoca su atención hacia el aprendizaje de las letras. Hacer aprender la lectura y escritura es su principal misión. El gramático se orienta hacia el perfeccionamiento del habla, la escritura, la lecturas en prosa y la poesía, encontrándose dividida en dos partes: metódica e histórica; la primera, estudiaría las reglas de hablar, y la segunda, se ocuparía de la lectura de los autores. El retórico  por su parte, se centra en el buen hablar y en la estructura del discurso para persuadir y convencer. En realidad estas escuelas eran centros culturales donde se aprendía un conjunto muy variado de conocimientos: lectura, escritura, buen hablar, conocimientos literarios y científicos. Ahora bien, el aprendizaje de estos conocimientos se obtenía esencialmente mediante métodos didácticos basados en la memorización.
El Estado también asumió la función de subsidiar el trabajo de los maestros. Fue Vespasiano el primero en disponer de dinero público para el pago de la cátedra de retórica, casi exclusiva para la formación de cuadros pertenecientes a la burocracia imperial. Sin embargo, es hasta el siglo IV d.C. con la reorganización iniciada por Diocleciano y con el edicto sobre el precio de las cosas, donde dichos honorarios quedan formalmente establecidos. Posteriormente Constantino en el año 333 dispone que los médicos y enseñantes debieran estar exentos de toda obligación civil y pública a fin de ejercer mejor sus actividades. Más tarde, Valentiniano en el año 370 d.C., destina un presupuesto para componer y restaurar los libros de las bibliotecas.
En Roma, el Estado desempeñaba un rol protagónico en la acción educativa: asignaba recursos para el pago de los maestros; regulaba el comportamiento de la gente que llegaba a la ciudad para educarse; y construía escuelas. No obstante, todas estas obligaciones tenían un trasfondo político: enseñar las habilidades administrativas de gobierno y preparar a los grupos dominantes para el ejercicio del poder.

 

COMPARACIÓN

Dado que los griegos fueron conquistados por los romanos, y muchos de ellos fueron llevados como esclavos para el servicio del Imperio, existe una gran influencia de la cultura griega hacia la romana. De hecho, muchas de las escuelas fundadas en Roma fueron de tipo griego; es decir, funcionaron de acuerdo a sus prácticas culturales, las cuales fueron reproducidas por este medio a lo largo y ancho de toda Roma. Por ello, existen grandes similitudes entre ambos pueblos, pero también diferencias:

1. En ambas civilizaciones la familia asume un rol protagónico en la educación. En ella se inicia la obtención de conocimientos básicos: el aprendizaje de la lecto-escritura y la interiorización de los primeros valores.

2. En  el seno de la familia romana y griega, las mujeres asumieron un papel importante, pues estaban encargadas de iniciar la educación de sus hijos, dándoles los primeros conocimientos y valores.

3. Tanto en Grecia como en Roma, la enseñanza se efectuaba mediante métodos didácticos convencionales basados en la coerción (la violencia, las amenazas y golpes) y la memorización, aunque había casos excepcionales donde se utilizaban métodos de características diferentes más enfocados a propiciar la reflexión y la generación de ideas nuevas, partiendo del planteamiento de problemas como el caso de la mayéutica de Sócrates.

4. El intento por controlar la acción educativa por el Estado se manifiesta en ambos países: en Grecia al formarse el Imperio de Alejandro Magno; y en Roma, con Vespasiano que fue el primero en disponer de recursos públicos para la educación.

5. En ambas civilizaciones, la educación se orientó básicamente a la formación militar, preparando físicamente al individuo para el manejo de las armas y procedimientos bélicos, aunque excepcionalmente, la educación también se orientó hacia la formación filosófica, intelectual y artística como el caso de Atenas.

6. Mientras en Roma, los padres hacían aprender a sus hijos las letras y el derecho; en Grecia, particularmente en Atenas, la misma ciudad les enseñaba las leyes, pero sólo después de que los muchachos habían recibido su primera educación por parte de sus padres.

7. En Roma, no había una inclinación hacia le educación artística, el canto y la música, pues consideraban que no debían ser practicadas por los varones; en cambio, en Grecia (específicamente en Atenas), tales actividades se consideraban básicas para la formación armónica del hombre

 

BIBLIOGRAFÍA:

Manacorda, M. (2009). Historia de la educación I. De la antigüedad al 1500 (11ª reimpresión). México: Siglo XXI.

Gadotti, M. (2008). Historia de las ideas pedagógicas (6ª reimpresión). México: Siglo XXI.

 

* Docente e investigador del Programa Educativo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación perteneciente a la Unidad Académica de Sociología.