Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 5, No. 3. Trimestre julio-septiembre de 2009. ISSN: 1870-7505

 

La educación en el antiguo Egipto: un análisis histórico de los tres imperios

Por Marco Antonio Basilio loza*

 

De acuerdo con algunos estudiosos del pasado, la historia de Egipto está dividida en cinco  períodos, que son: Predinástico, Imperio antiguo, Imperio medio, Imperio nuevo y Decadencia del imperio. El presente trabajo enfatiza sobre los tres periodos intermedios, debido a que es en ellos donde la cultura egipcia adquiere su mayor algidez, evitando analizar su fase inicial y final, debido a razones obvias: la primera, porque en la etapa predinástica la cultura del pueblo egipcio apenas se comienza a perfilar como una de las más importantes; y la segunda, porque en este último periodo  se experimenta  el derrumbe de dicha cultura.

La sociedad egipcia de la antigüedad al igual que las sociedades clasistas de hoy, han necesitado del Estado no sólo para regular y conciliar el comportamiento de las clases sociales que la constituyen, sino para que una de esas clases, imponga sus intereses sobre las otras; es decir, han requerido del Estado para el ejercicio del poder y la dominación.

La sociedad egipcia del imperio antiguo que abarca del año 3100 al 2160 a. C, tenía entre sus principales características la de poseer un Estado fuerte que centralizaba su poder en la persona del Faraón. Por tanto, tenía también  una estructura social diferenciada, en la que, por un lado, existían grupos dominantes preocupados por la implementación de un proyecto social y cultural compatible con sus intereses para  perpetuar su dominio, y por otro, había grupos ampliamente explotados, sin ningún privilegio que garantizaban la existencia  y reproducción de  la sociedad  a base  de su esfuerzo, trabajo y vida.

La educación desempeñaba un papel neurálgico en el proceso de dominación. La literatura sapiencial como instituto de oratoria, era un tipo de escuela donde se impartían a los grupos dominantes enseñanzas morales y conductivas para que fueran aptos en el ejercicio del poder y del gobierno;  su fin por tanto, lo constituía la formación del individuo político; sus medios, una fundamentación pedagógica basada en la autoridad suprema del enseñante (funcionario, sabio, escriba o un padre) y un aprendizaje del alumno fundado en la memorización.

Existieron varios ejemplos de este tipo de enseñanza en el reino antiguo, no obstante, todas ellas comparten la misma estructura: titulo sumario, marco narrativo que proporciona el contexto, momento en que ocurre la enseñanza, contenidos de aprendizaje, y fines de la fundamentación pedagógica entre docentes y discípulos.

El primero de esos ejemplos fue el de  Kaghemni que ocurrió en la tercera dinastía entre el año 2654 y 2600 a.C. La enseñanza estaba fundada pedagógicamente en el principio de autoridad del enseñante y en la memorización del discípulo. Lo que expresaba el maestro el alumno lo tenía que repetir, y lo que el maestro decía, no era otra cosa mas que los contenidos de aprendizaje que normalmente se referían al estudio de comportamientos sobre casos particulares. Si el docente decía “No se sabe lo que puede suceder, no se sabe lo que hace dios cuando castiga” el alumno lo tenía que repetir.

El segundo ejemplo lo constituye la enseñanza de Hergedef, príncipe hijo del rey Keops  en la cuarta dinastía (2600-2480 a.C.). El titulo sumario de esta enseñanza era:”Principio de la enseñanza hecha por el príncipe Hergedef, hijo del rey, para su propio hijo que él educa, de nombre Auibra” (Bresciani, citado por Manacorda M, 2009, p. 21). Dicha enseñanza estaba destinada a promover  consejos éticos y conductivos para el fortalecimiento de los lazos interpersonales. Por ejemplo, los alumnos debían de aprender consejos prácticos como “enmiéndate ante tus ojos. Procura que no te enmiende otro…  Funda un hogar: cásate con una mujer fuerte, te nacerá un hijo varón. Construye una casa para tu hijo…Ten una sepultura digna. Intenta adquirir una propiedad de tierras que reciban la inundación…” (Bresciani, citado por Manacorda M, 2009, p. 21)

El tercer caso, fue la enseñanza de Ptahhotep también de la cuarta dinastía (ca. 2450 a.C) que  resaltando los consejos del enseñante, se dirigió a la formación del hombre político. La educación consistió especialmente en la enseñanza del lenguaje  a través de la oratoria, la cual se utilizaba como medio para el ejercicio del poder, ubicado en sus dos polos: al mando y la obediencia. Su fin último era adiestrar al alumno en la aplicación eficaz de la técnica de mando para  obtener obediencia (habilidad que debía dominar quien pertenecía al grupo gobernante).

El imperio medio de Egipto abarca del año 2040 al 1786 a.C. En este periodo se observa un cambio cualitativo importante en el acto de educar que consiste en el paso de una enseñanza mediante la palabra hablada, a una enseñanza basada en la palabra escrita, utilizando como recurso principal de la enseñanza al libro de texto (la Kemit o Summa).

La Kemit, libro hecho con letras, era el instrumento básico en el que se apoyaba  el maestro para ejercer la enseñanza en sus alumnos. La relación pedagógica dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje adoptaba diferentes formas según las circunstancias del momento: de escriba a escriba, de padre a hijo o de escriba a alguien que consideraba como hijo.

Las letras contenidas en la Kemit o Summa jugaban un papel central no sólo en el acto de educar, sino en el ejercicio de la dominación por parte de los grupos gobernantes, pues eran utilizadas para el correcto desempeño de las tareas administrativas y de gobierno. Asimismo, dentro de este proceso, el escriba (el que es capaz de leer las antiguas escrituras, el que redacta en rollos de papiro en la casa del rey, el que es instruido por el rey e instruye a sus compañeros y el que conoce el ceremonial del palacio, etc.) desempeñaba la función de maestro al efectuar la transmisión de la técnica que permitía la  reproducción  y  perpetuación del conocimiento.

La sabiduría y la fortuna social del escriba nacía de sus libros, y éstos, sólo se estudiaban en la escuela. De igual manera, en este lugar, también se aprendía a obedecer, lo que convertía al escriba en persona buena. El estudio y la obediencia eran los principios fundamentales que hacían posible el ascenso social del escriba, pues gracias a ellos, los alumnos aprendían las pautas de comportamiento de la gente importante.

La función del escriba comparado con otras actividades u oficios, era excepcional, no existía otro trabajo donde se dieran órdenes como en éste. El escriba manda, ordena, como resultado de un proceso de delegación de responsabilidades de mandos superiores, lo que no ocurría en los otros oficios. La trascendencia de la labor del escriba, permitía que éste ocupara un lugar privilegiado dentro de la pirámide social, en contraposición de las personas que desempeñaban otros oficios menos prestigiados que ostentaban una jerarquía de menor nivel.

La labor educativa del escriba era importante, la transmisión del conocimiento a través de las letras se  llevaba a cabo  particularmente en la escuela, fuera de ella,  no era posible adquirir la habilidad para hablar y escribir. El acto de educar era un medio que servía para lograr un fin: la formación política de los grupos dominantes para el desempeño efectivo de las tareas de gobierno y del ejercicio del poder.

La acción educativa en el imperio nuevo (periodo que abarca de 1567 al 1085 a.C.), se encuentra ampliamente difundida a través de las denominadas antologías escolares, los cuales, contenían textos, ejercicios, himnos, sátiras de oficios, oraciones, etc. Estos documentos eran redactados por escribas. En ellos se narraban  las vivencias y prácticas comunes de la época. Se hablaba por ejemplo, del tema de la enseñanza, en el sentido de que era una actividad tendiente a mejorar la naturaleza humana, que es buena y no cansa; se aborda también el asunto de la sátira de los oficios, resaltando que el del escriba es un  tipo de actividad intelectual que protege del trabajo físico, ocupando un lugar privilegiado dentro de los niveles jerárquicos de la estructura social; asimismo, en esos escritos se trataba el tema de los castigos corporales, que sólo eran permitidos cuando el aprendiz mostrara conductas de resistencia sobre lo que debía aprender, o contrarias a las comúnmente aceptadas; de igual manera, en esas antologías cobraba relevancia el aspecto técnico del trabajo del escriba que consistía en adquirir una habilidad con las manos para escribir y con la boca para leer.

Existían también documentos que estaban destinados a la enseñanza de las matemáticas (papiros llamados Anastasi I, Moscú y Rhind). Estos escritos describían procedimientos básicos que debían ser aprendidos de memoria por los alumnos para aplicarse a la solución de problemas prácticos de la vida cotidiana. Por ejemplo, con el uso de estas formulas se resolvían problemas, como el cálculo de la superficie de los terrenos, de impuestos, volúmenes de los depósitos, etc.

Finalmente, otro de los documentos que encontramos en esta época es el de los onomástica   (antecedente de las enciclopedias actuales) que contenían una gran variedad de conocimientos divididos en forma lógica y relacionados con la vida práctica del momento.

Conclusiones

  • La educación en los tres imperios del Egipto antiguo tenía fines eminentemente políticos, ya que estaba ligada al ejercicio de la dominación y el poder.
  • Por lo mismo, la acción educativa se destinaba esencialmente a los grupos dirigentes.
  • Los medios utilizados para el ejercicio del proceso pedagógico evolucionaron de la literatura sapiencial como instituto de oratoria (del lenguaje hablado)  al lenguaje escrito, pasando de los documentos  de papiro, al uso de textos y libros más sofisticados como los llamados Anastasi y las Onomásticas ( estos últimos eran materiales parecidos a las enciclopedias actuales, donde se encontraban diferentes tipos de conocimiento ordenados de forma lógica)
  • El papel del docente era comúnmente desarrollado por el escriba, el cual recibía ordenes de una autoridad superior que le delegaba la función de educar a sus hijos o a otras personas pertenecientes a las elites gobernantes.
  • Los contenidos de aprendizaje, tal y como se observa en las diferentes experiencias educativas, eran esencialmente normas, valores y conocimientos prácticos que permitían al educando conducirse apropiadamente tanto en las actividades del gobierno (incluidas las militares) como en las de la vida cotidiana.

Bibliografía

Manacorda, M. (2009). Historia de la educación I. De la antigüedad al 1500 (11ª reimpresión). México: Siglo XXI

 

* Mtro. Marco Antonio Basilio Loza. Docente e investigador del Programa Educativo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación perteneciente a la Unidad Académica de Ciencias Sociales; miembro del Cuerpo Académico “Educación, Cultura y Sociedad”