Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 2. Trimestre abril-junio de 2008. ISSN: 1870-7505

 

El camino hacia el informacionalismo

Marco Antonio Basilio Loza*

Introducción

La sociedad moderna o industrial resulta de un movimiento que se empieza a gestar desde  mediados del siglo XVI  y llega a  su máxima expresión en el siglo XVIII. En este intervalo de la historia de la humanidad acontecen nuevas  transformaciones que trastocarían la forma de vida desarrollada en la sociedad feudal, que como se sabe, tenía un fundamento eminentemente agrario.El movimiento renacentista, los descubrimientos geográficos y científicos, y la primera gran revolución industrial fueron todos ellos acontecimientos que socavaron la estructura del feudalismo, al mismo tiempo que crearon las condiciones para el surgimiento del nuevo capitalismo industrial.

La economía de la sociedad feudal cuya fuente de productividad provenía de la fortaleza del sector primario, y concretamente de las actividades agrícolas y extractivas, sede ante un nuevo modelo de desarrollo, ahora basado en el trabajo industrial y en la aparición de nuevas fuentes de energía. Cabe señalar que este proceso implicó en el fondo, no sólo un cambio en las relaciones de producción, lo que dio cabida a la formación de una nueva estructura económica, sino a una autentica transformación social que permitió el paso del feudalismo al  capitalismo.

Por su parte, la llegada del informacionalismo no constituye un cambio de esta misma naturaleza, pues solamente se trata de un proceso de reestructuración de la sociedad capitalista en la que sus relaciones de producción y  estructura económica  si bien sufren un desplazamiento hacia el sector terciario de la economía, no experimentan alteraciones de fondo, pues siguen fundamentándose en la propiedad privada de los medios de producción. El informacionalismo es de este modo un tipo de capitalismo en  el que la fuente principal de  productividad lo constituye, por un lado,  la información, y por otro,  las nuevas  tecnologías que hacen que esta misma  fluya en grandes cantidades y a velocidades sorprendentes.

Ahora bien, tanto la transición de la sociedad tradicional-agraria a la industrial, como de ésta a la informacional, tienen gran parte de su explicación en tres grandes revoluciones tecnológicas que modificaron las formas de producir, y las estructuras sociales, económicas y políticas  vigentes hasta ese momento histórico: la primera de ellas acontece en el último cuarto del siglo XVIII y ha sido llamada por muchos la “primera revolución industrial”. Esta, resulta de la introducción de una nueva fuente de energía y un nuevo dispositivo tecnológico: el vapor y la maquina movida por éste; la segunda gran revolución tecnológica da cabida a la “segunda revolución industrial” que se empieza a gestar a mediados del siglo XIX y emerge como resultado de la introducción al trabajo productivo de una nueva fuente de energía : la electricidad ; finalmente, la tercera revolución tecnológica que desencadena a la “tercera revolución industrial”, ocurre en el último cuarto del siglo XX  y se caracteriza ya no por introducir una nueva fuente de energía al proceso de trabajo, sino por  concebir a  la información y  a las tecnologías de comunicación como la fuente principal de poder y productividad.

 

La primera revolución industrial

A mediados del siglo XVIII la sociedad vivía fundamentalmente de las actividades agrícolas; la incipiente industria estaba organizada a partir del sistema guildista o doméstico lo que presuponía la existencia de pequeños talleres basados en relaciones de tipo personal; las actividades comerciales eran muy limitadas, siendo sus instituciones todavía muy rudimentarias; las transacciones bancarias funcionaban con poco capital, utilizando  instrumentos de la época como los giros, letras de cambio y cheques. Estas condiciones económicas de atraso parecía que no constituían  el escenario adecuado para el surgimiento de un movimiento como lo fue la primera gran revolución industrial, más bien anticipaban un escenario de plena estabilidad social y retraimiento cultural.

Fue en la ciencia y la tecnología en donde se empiezan a notar los primeros cambios, de hecho sería muy complicado  explicar este movimiento industrial si no se consideran los avances científicos y tecnológicos de la época. En efecto, los resultados de la actividad científica y tecnológica del momento fuero rápidamente absorbidos por la industria e inauguraron una nueva etapa del trabajo: el trabajo  ejecutado con máquinas. De este modo,  el espíritu de la primera revolución industrial consiste en el paso del uso de la  herramientas  como instrumento dominante de trabajo, al  uso de la maquina. La introducción de estos artefactos y el uso del vapor como nueva fuente de energía revolucionó la actividad industrial, pues implicó no solamente la aplicación de  nuevas técnicas de trabajo, sino de procedimientos más económicos y más eficientes en la fabricación de productos.

Por otra parte, la incorporación de la maquinaria y el vapor al proceso de trabajo trajo consigo cambios en la naturaleza y funcionamiento del lugar de producción; del viejo sistema domestico se paso al sistema fabril, consolidando a la fabrica como el lugar por excelencia en donde habrán de desarrollarse las actividades productivas, lo que implicó por supuesto, una forma diferente de organización industrial y de disciplina en el trabajo. El viejo sistema doméstico o guildista estaba basado fundamentalmente en las relaciones personales del propietario con sus trabajadores, mientras que en el sistema fabril, las relaciones entre empleados y  empresarios comienzan a ser reguladas, tomando ya una doble forma; por un lado, establecen relaciones complementarias a fin de llevar a cabo el proceso de producción, y por el otro,  instauran relaciones de conflicto a partir de su relación de propiedad o no con los medios de producción.

El nuevo sistema fabril se erigió sobre la base del desarrollo tecnológico, ya que como resultado de éste, surgieron  plantas de producción modernas equipadas con máquinas, en las que un número indeterminado de trabajadores desarrollarían  sus actividades productivas.

Se crearon así las condiciones para que el trabajo de los obreros  se transformara en una mercancía, que como cualquier otra,  se podía vender y  comprar en el mercado de acuerdo con la ley  de la oferta y la demanda, más que de acuerdo con principios de carácter humanitario.

Sin embargo, la primera gran revolución industrial no sólo trajo consigo cambios en las formas de trabajo, sino  también en el conjunto social. En el nivel económico, la producción basada en el sistema fabril incrementó el volumen de mercancías lo que estimuló la actividad comercial, propiciando mayores necesidades de inversión y dando cabida a la aparición de nuevas y mejores instituciones bancarias; la estructura social sufrió serias modificaciones, pues de ser eminentemente rural, paso a tener una base industrial y urbana, favoreciendo el surgimiento de las ciudades y de sus problemas sociales inherentes; en la esfera cultural acontecieron también cambios importantes, el ciudadano común podía ahora comunicarse con personas de otros países gracias al impacto de la innovación tecnológica en el campo de la comunicación, al mismo tiempo que los libros y periódicos le fueron más accesibles; asimismo, la vida política se vio transformada por el impacto de la primera gran revolución industrial, la burguesía emergente se adueñó del poder de los estados nacionales, creando con ello, normas y leyes que le conferirían seguridad jurídica a sus propiedades e intereses. Del mismo modo, se crearon las condiciones para el surgimiento de un proletariado que debido  a su situación de clase (carente de toda propiedad, pero dueña de su fuerza de trabajo) estaba dispuesto a enfrentar los excesos de poder de las clases dominantes.

 

La segunda revolución industrial

Tanto en la primera revolución industrial como en  la segunda, la introducción de nuevas fuentes de energía desempeñó un papel nuclear en la transformación de la vida económica, política y cultural de la sociedad. El vapor (energía utilizada en la primera revolución industrial) lo mismo que la electricidad (energía utilizada en la segunda) propició cambios importantes en la producción, generando las condiciones para que el capitalismo avanzara hacia  una nueva etapa de desarrollo.

El avance de la ciencia y la tecnología consiguió nuevos resultados, innovadores inventos tuvieron lugar ya no como consecuencia de un trabajo individual, sino producto de actividades de investigación desarrolladas en centros especiales, financiados por grandes empresas:  las máquinas se hicieron más complejas, sometiéndose a un proceso de automatización y confiriéndoles cierto nivel de inteligencia; los medios de comunicación y transporte experimentaron una mejoría, creándose nuevos medios que de hoy en adelante harían mas fácil y fluido el proceso de comunicación; se establecieron nuevas formas de organización industrial, al mismo tiempo que el sistema bancario se modernizó, dando lugar a una nueva era del capitalismo: el capitalismo financiero; en el proceso de producción, se advierte un desplazamiento de las sustancias materiales por productos sintéticos, observándose un incremento sustancial en el volumen de producción. Cabe señalar, que estos cambios sólo pudieron concretizarse, gracias a la generación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos  que en el periodo de esta segunda revolución industrial se produjeron desde grandes laboratorios y centros de investigación financiados por las grandes firmas, a diferencia del periodo de la primera revolución industrial en donde estos conocimientos eran mayormente producidos a cuenta individual.

De este modo, la química,  pudo aplicarse con éxito a diferentes ámbitos de la vida productiva, los tintes químicos modernos, obtenidos del alquitrán revolucionaron la industria textil y tintórea, como lo habían hecho en su momento las pinturas de procedencia vegetal en los tiempos de la primera revolución industrial; en el campo de la refrigeración, se descubrieron  nuevos métodos de conservación de alimentos lo que mejoró su  forma  de almacenamiento y traslado; en el ámbito de la industria petrolera los conocimientos surgidos de la química  se utilizaron para mejorar la calidad del petróleo, de sus derivados  y de la forma de su transportación; de igual manera, la industria del caucho mejoró en cuanto al volumen de su producción, siendo un aliciente de ello,  no solo la aplicación de los conocimientos químicos, sino el crecimiento de la industria automotriz, ya que los neumáticos que usan en su sistema de rodaje eran producidos en aquel sector.

 La incorporación de la energía eléctrica también tuvo un impacto decisivo en el desarrollo de algunos sectores de la economía: en la esfera de los transportes se experimentó una evolución en su funcionamiento y  calidad del servicio prestado a los usuarios, dándoles la posibilidad de viajar en nuevos medios de transporte como  la locomotora eléctrica, el coche eléctrico,  el ferrocarril subterráneo, el aeroplano y el automóvil; en el campo de la información  aparecieron nuevos medios informativos que hicieron más fluida la comunicación, reduciendo las distancias entre el perceptor y el emisor, entre ellos,  el teléfono y el telégrafo inalámbrico.

 

La tercera revolución industrial

La llegada del capitalismo informacional o de la sociedad de la información  obedece a una revolución tecnológica que se desarrolla en el ámbito de la comunicación  y el campo informativo. Manuel Castells (2005) asume que a finales del siglo XX se está viviendo un intervalo de la historia de la humanidad que se caracteriza especialmente por la existencia de cambios profundos en nuestra cultura material, cambios que se han efectuado, gracias al arribo de un nuevo paradigma tecnológico que se encuentra organizado en torno  a las tecnologías de la información.

Lo que dinamiza y permite el acceso al informacionalismo es esta revolución tecnológica que está introduciendo modificaciones importantes en los diferentes niveles del conjunto social. Ahora bien., las innovaciones tecnológicas de hoy,  resultan de la aplicación del conocimiento científico y  de actividades de investigación derivadas de la ciencia.  De este modo, la ciencia aporta conocimientos al campo de  la tecnología a fin de que ésta los materialice en procesos y productos que impliquen un progreso en la vida social y cultural. En este sentido, se entiende por tecnología al conjunto de conocimientos que se aplican a un contexto específico, que indican un modo de hacer y que se orientan a la solución de problemas específicos. Entre las innovaciones tecnológicas que hoy día han revolucionado al campo de la información y la comunicación se distinguen aquellos dispositivos y elementos subyacentes que han sido el resultado de un proceso que se desarrolla esencialmente en los ámbitos de  la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones. Tenemos en este ámbito dispositivos tecnológicos como el ordenador, la radio, la TV por satélite, el software, el correo electrónico, el Internet, y el Chat. Pero como  señala el mismo Castells, el rasgo significativo de la revolución tecnológica, no lo constituyen en sí estas innovaciones tecnológicas, ni la información y el conocimiento por si mismos, sino su aplicación y uso con dispositivos que la procesan, la  almacenan y la distribuyen en grandes cantidades.

Ahora bien ¿en que consiste esta revolución tecnológica? Primero, es un movimiento  que se deriva del avance científico en el que  participan diferentes disciplinas como la física, las matemáticas, las ciencias de la comunicación y con más énfasis, la electrónica. Segundo, el detonante de este gran acontecimiento fue la sustitución del bulbo por el transistor y de éste por el circuito integrado. Ello implicó en lo hechos, un movimiento de trascendencia tal, que impactó socialmente, económicamente y culturalmente a la sociedad, permitiendo, por un lado, una mejor  comunicación entre sus miembros, independientemente del espacio geográfico de ubicación, y por otro, facilitando a los seres humanos su acceso a grandes volúmenes de información.

Como resultado de estos avances científicos y tecnológicos surgieron las primeras computadoras que fueron construidas sobre la base de un dispositivo elaborado con tubos de vidrio que contenían circuitos eléctricos: el bulbo. Éstas eran máquinas grandes, pesadas y de muy elevado costo, por tanto, poco accesibles para la población. No obstante, constituyeron la primera generación de computadoras, las cuales se  empezaron a producir en la década de los cuarenta.

 La segunda generación de ordenadores comenzó con un invento realizado en el año de 1947 por John Bareen, Walter Brattain y William Shockley, dicho invento fue el transistor. Con este dispositivo se construyeron máquinas menos pesadas, pero todavía muy grandes que ocupaban mucho espacio y dificultaba su traslado. Además, solo se podían utilizar con un lenguaje de programación llamado ensamblador, lo que los hacía de uso exclusivo de gente muy especializada.

Finalmente, el circuito integrado dio paso a la tercera generación de computadoras, los microordenadores, que son dispositivos que ocupan poco espacio, de muy escaso peso y por tanto, de fácil traslado. Con ellos se mejoraron los procesos de almacenamiento y procesamiento de información; se generaron programas que permitían desarrollar cálculos matemáticos, tareas administrativas y procesamiento de textos; se simplificaron también los lenguajes de programación, lo que hizo posible que las computadoras pasaran a ser de uso común y ya no exclusividad de gente con alto nivel de entrenamiento.

No obstante, el uso generalizado del ordenador y de las nuevas tecnologías de la información y comunicación no sólo revolucionó la vida económica y productiva, sino  también trastocó el conjunto de la vida social. La producción basada esencialmente en el sector secundario cedió ante la fortaleza adquirida por el sector terciario y de aquellas  empresas dedicadas a la producción y distribución de la información y conocimiento, dando a lugar a una economía informatizada y de carácter global; las instituciones bancarias mejoraron la calidad de sus servicios e incrementaron inmensamente sus capitales al efectuar con mayor rapidez sus transacciones financieras; las actividades comerciales experimentaron un crecimiento nunca antes visto al ejecutarse con una mayor fluidez ; por su parte, la organización empresarial también sufrió modificaciones importantes, de una empresa basada  en formas verticales de dirección , se transita a una empresa basada en estilos de dirección más horizontales, la empresa tradicional da paso a la empresa red, un tipo de empresa que necesita de alianzas estratégicas para poder afrontar la competencia que supone una economía globalizada; la estructura social está experimentando también algunos cambios, los grupos sociales conectados a la economía informatizada y a las tecnologías de la información y comunicación se ven fortalecidos por la incorporación de éstas a los procesos productivos; en la esfera cultural están aconteciendo igualmente modificaciones importantes, el ciudadano común tiene más opciones para  comunicarse con personas de todo el mundo gracias a las oportunidades de acceso que les ofrecen las nuevas tecnologías surgidas  en el campo de la comunicación; asimismo, la vida política se está transformando por la introducción de estas nuevas tecnologías, los procesos electorales de las democracias modernas parecen ahora depender de los programas informáticos y de los medios electrónicos, usados tanto para el conteo de los votos y medición de  las preferencias electorales, como para la difusión de las campañas políticas. En suma, estamos presenciando un movimiento profundo impulsado por el avance de las tecnologías de la información y comunicación que está desembocando en la conformación de un nuevo tipo de sociedad, que si bien preserva en términos estructurales las características más típicas del capitalismo, también ha adquirido unas nuevas que la han hecho ganarse un nombre diferente: el de sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad postmoderna o capitalismo informacional.

 

BIBLIOGRAFÍA

1.Barnes, H.E. (1976): Historia de la economía del mundo occidental. Ed. UTEHA. México, D.F.
2. Castells, M. (2005): La era de la información, Tomo I, II y III. Ed. Siglo XXI. Mexico, D. F.
3. Hobsbawnn, E. (1981): En torno a los orígenes de la Revolución Industrial. Ed. Siglo XXI. México, D.F.
4. Lucas, A. (2000): La nueva sociedad de la información. Ed Trotta, Madrid, España.
5. Zabala, G. (1990): La sociedad informatizada. Ed. Trillas. México, D.F.

 

* Catdrático de la Licenciatura en Sociología de la Comunicacion y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la UAG, miembro del Cuerpo académico Educación, cultura y sociedad.