Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 5, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2009. ISSN: 1870-7505

 

La Alianza por la Calidad de Educación

Marco Antonio Basilio Loza *


 En el boletín No. 119 publicado en el portal de Internet de la Secretaría de Educación Pública el 15 de mayo de 2008, el gobierno federal presentó  un proyecto que se inscribe en la estrategia “Vivir Mejor” y que plantea el inicio de una nueva etapa en la política educativa nacional, al que denomina: “Alianza por la Calidad de la Educación,” allí se distinguen dos objetivos básicos:

  • .Impulsar una transformación por la calidad educativa.

  •  Convocar a otros actores indispensables para esta transformación: gobiernos estatales y municipales, legisladores, autoridades educativas estatales, padres de familia, estudiantes de todos los niveles, sociedad civil, empresarios y academia, para avanzar en la construcción de una Política de Estado.

Asimismo, se proponen en dicho proyecto cinco ejes rectores:

  • Modernización de los centros escolares.

  • Profesionalización de maestros y autoridades educativas.

  • Bienestar y desarrollo integral de los alumnos

  • Formación integral de los alumnos para la vida y el trabajo

  • Evaluar para mejorar.

La Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) es un proyecto federal que se trata de implementar en los diferentes estados a través de la Secretaría de Educación Pública  orientado a construir una plataforma social que sirva como base para impulsar los cambios que la sociedad mexicana necesita en sus instituciones educativas. En él se distinguen, por tanto, dos aspectos relevantes que se hallan estrechamente vinculados: por un lado, el aspecto político que salta a la vista en el término “alianza”,  utilizado e incluido en el nombre del proyecto con la pretensión de hacer un llamado a los diferentes agentes sociales para que se sumen a la tarea de mejorar la educación, tratando de ajustarla a los nuevos tiempos y circunstancias sociales. Así,  los maestros, autoridades federales, estatales y municipales, sindicato, organizaciones magisteriales, alumnos, padres de familia, académicos, empresarios etc., son convocados a participar en  esta tarea. Por otro lado, se identifica también dentro del nombre del programa, su propósito central, que es elevar la calidad de los servicios educativos ofrecidos, para lo cual, se han diseñado programas como el de  escuelas de calidad y escuela segura, por nombrar sólo a algunos de ellos. Asimismo, se incluyen estrategias orientadas a mejorar los indicadores de la calidad educativa: implementación de  talleres de capacitación  y actualización docente, ejecución de actividades para mejora de infraestructura y equipamiento, utilización y aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos de formación, diseño de nuevos currículos centrados en el aprendizaje por competencias, evaluación de las actividades académicas de maestros y alumnos e implementación de nuevos procedimientos para seleccionar y promover al personal y demás autoridades educativas.


En lo aparente, la naturaleza y  contenido de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) en relación a sus fines y medios que plantea, no lesiona o afecta  los intereses de los principales agentes educativos, en concreto de los docentes. Sin embargo, en los hechos existe una franca y férrea oposición a su implementación. Los maestros de Guerrero así como de otros estados de la republica han puesto de manifiesto su desacuerdo con la ACE, al llevar a cabo magnas  movilizaciones, implementando estrategias que si bien producen una afectación a las actividades de la sociedad civil, -como el caso del bloqueo de la Avenida  Costera Miguel Alemán, arteria vital para el funcionamiento del puerto de Acapulco-, también son legitimas cuando se considera que se pone en riesgo algo tan valioso como el trabajo y el empleo, sustento y medio de vida no sólo de docentes, sino de toda la clase trabajadora.


Así, los profesores se resisten  a aceptar a la ACE no porque no estén de acuerdo en mejorar la calidad de su enseñanza; tampoco porque se oponen a la construcción de una mejor infraestructura educativa; o a un mayor equipamiento de los centros escolares; o a la utilización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el aula; o porque no quieran ser evaluados para mejorar su práctica y formación  profesional.  Se oponen al ACE, en primer lugar, porque ven en ella una imposición por parte del estado y no una propuesta concensuada; es decir, se considera como algo ajeno al magisterio, que viene de fuera y que trata de implementarse  sin su participación y consentimiento. Por ello, los foros, las mesas redondas, los simposios, los debates y las consultas a maestros, deberán ser actividades básicas y obligadas si es que se quiere avanzar hacia la mejora permanente de los servicios educativos ofrecidos por nuestros centros escolares. En segundo lugar, los docentes se contraponen al ACE, porque en cierto modo, implica modificar los criterios de selección y promoción de personal que han prevalecido hasta ahora, donde el maestro podía conservar su plaza mientras estuviera en activo, o en su defecto, cederla a terceras personas cuando se jubilara o so retirara del servicio. Es esta práctica consuetudinaria la que intenta sustituirse por el examen de oposición, ahora convertido en el muevo mecanismo que  dentro de la ACE servirá para controlar el ingreso y promoción de personal en la Secretaría de Educación Pública. En este sentido, no es que el docente no crea en las bondades de este nuevo mecanismo de control, mas bien, no cree en la neutralidad de una institución como la SEP al momento de efectuar el reparto de plazas, debido especialmente a la escasa autoridad moral que ha exhibido hasta ahora, incurriendo en  prácticas muy habituales y vistas a ojos de todo el mundo, como la venta de plazas, de cambios de adscripción, de categorías de carrera magisterial, de promociones, etc.  Ante tal perdida de credibilidad, el gobierno del estado tendrá que reconsiderar su postura en cuanto a este punto controversial de la ACE, dialogando con los profesores y consolidando acuerdos para garantizar el correcto funcionamiento del sistema educativo y la estabilidad social del estado de Guerrero.
 

La lucha contra el ACE, es pues para el maestro, una lucha por la defensa de su trabajo; de su plaza- la cual considera parte de su patrimonio-; del empleo que cada vez es más difícil de conseguir en el presente y será aun más complicado de obtener en el futuro.
Los profesores vislumbran ya este próximo escenario  que anticipa la creciente informatización de la economía; la robotización de las diferentes actividades económicas -resultado del desarrollo de la innovación tecnológica- y la ausencia de una política de pleno empleo que dará lugar a su precariedad, dejando sin oportunidades de trabajo a sus hijos. 
Ante este escenario por venir, cabe preguntar: ¿Quién que no viva de otra cosa más que del salario que se obtiene de un empleo seguro, no estará dispuesto a asumir su defensa?

 

 

* Docente e investigador de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales