Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2008. ISSN: 1870-7505

 

Educar en valores: el respeto de los derechos humanos

Justino Arziga Castañón*

 

Introducción:

El desarrollo histórico de los pueblos ha determinado la evolución en el respeto de los derechos humanos, los pueblos oprimidos han transitado de un Ser incorporado a los sistemas filosóficos, políticos y sociales de las metrópolis monárquicas, a un Ser reconocido por sus propios sistemas culturales y de gobierno, para ello ha sido necesario aplicar entre otros argumentos la razón de los fundamentos filosóficos y del derecho natural. Para lograr que las sociedades sean justas y equitativas, es necesario que las nuevas generaciones sean concienciadas en el respeto de los derechos de los semejantes, la pedagogía es un buen instrumento para lograr este propósito, debemos recurrir a la formación académica para fortalecer las pautas de conducta de los seres humanos y mantener la paz como una máxima de nuestras vidas.

Consideraciones Históricas

A través de la historia, encontramos en la lucha por el reconocimiento de los derechos elementales asociados al hombre y al ciudadano diversos acontecimientos que son puntos fundamentales para los derechos humanos.

Los derechos humanos históricamente están ligados a un movimiento desigual y de orientación contraria. Para Europa son el resultado del ascenso de la razón, para los países del resto del mundo son el producto de la pérdida de su proceso autónomo de la conciencia histórica y su incorporación a la razón del colonizador.

La ley natural como la naturaleza de los hombres estaba determinada por los Dioses, ni las leyes humanas ni la voluntad de los hombres podían ir más allá de la voluntad legisladora de la divinidad. La filosofía considera que la primera ley natural es la razón, mediante la cual los seres humanos establecen las normas que rigen su conducta frente a la sociedad y al Estado.

El derecho natural nace, en primer lugar, del amor propio que induce al hombre a la búsqueda de su bienestar y a la conservación de la vida; en segundo lugar, del estado de indigencia en que el hombre se encuentra en relación con la naturaleza. “Todas las acciones conducentes a favorecer la sociabilidad y todas las prohibiciones que permitan su preservación deben considerarse fundadas en el derecho natural. La razón y los derechos humanos son atributos de la naturaleza humana” (Galvis, 2005:21)

Se tienen antecedentes en la lucha de los derechos de los ciudadanos exigidos a los gobernantes haciendo uso de los postulados que se enmarcaba en el contexto jurídico, pero teniendo un carácter parcial, es decir, solo en beneficio de una parte de la estructura social. Por ejemplo, los acontecimientos de 1215 en Inglaterra cuando reinaba Juan Sin Tierra, quien producto de una pésima administración de los recursos pretendía elevar el pago de impuestos, la nobleza feudal se opuso a esta decisión, imponiéndole la Carta Magna que acotaba el poder para tomar decisiones que afectarán a los nobles y establecía que debía consultar con ellos decisiones de esta naturaleza para ser aprobada de común acuerdo. Otro ejemplo lo tenemos en la imposición que pretendía hacer la corona inglesa a las colonias de América

La revolución francesa fue el hecho político culminante en el proceso de reivindicación de los derechos humanos, con ella las concepciones de la filosofía demoliberal se hacen realidad política e ideológicamente.

El decreto del 1° de agosto de 1789 de la Asamblea Nacional, sobre la abolición de los privilegios feudales y la proclamación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, consagra la historia como la primera en aceptar la universalidad de la soberanía individual y de los principios de libertad e igualdad como fundamentos de la naturaleza humana.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano fue el punto de referencia para el desarrollo de todos los movimientos republicanos que vivió la Europa de la época, el siglo XIX es testigo de la confrontación político – ideológica que culmina con la abolición de buena parte de los regímenes monárquicos europeos, la instauración de la ideas republicanas, la revolución industrial y el desarrollo del capital fundado en la ley de la oferta y la demanda.

El legado universal de la Declaración tiene su mayor impacto en los movimientos independentistas de las colonias hispanoamericanas. Sus implicaciones también fueron decisivas en la ruptura de los bloques coloniales que giraban en torno de las metrópolis de Inglaterra, España y Portugal durante los siglos XVI y XVII en América, África y el Lejano Oriente.

El desarrollo del sistema de producción capitalista, acompañado de la concentración del capital y la progresiva pauperización de pueblos y comunidades marginadas de sus beneficios, no fue el contexto propicio para la eliminación de las desigualdades en las relaciones sociales.

El desencadenamiento de las guerras mundiales del siglo XX, motivadas por conflictos de índole política y social, agudiza el ambiente de violación a los derechos fundamentales del ciudadano. La creación de la Sociedad de Naciones de 1919 con el tratado de Versalles y posteriormente la Organización de la Naciones Unidad en 1945, revela la preocupación internacional por estos hechos.

Consideraciones Filosóficas

            Si nos referimos a los filósofos de la Grecia antigua, encontramos los primeros razonamientos por desligar al ser humano de la predestinación divina y encontrar en si mismos la razón que les otorga autonomía como algo inherentes a ellos, es decir, la conciencia de ser libres de decidir su destino. La máxima de Heráclito al expresar que “el único demonio del hombre es su propio carácter” tenia la intención de explicar que las únicas ataduras que limitan el comportamiento autónomo del ser humano es su propia conducta para consigo mismo y sus semejantes.

            Protágoras por su parte, señalaba que “el hombre es la medida de todas las cosas” en alusión a la capacidad de éste para decidir los caminos que puede tomar y sus potencialidades para hacer en su beneficio y de los demás los actos que definirán su propio destino, en la medida en que el hombre genéricamente hablando, obre de manera justa y equitativa es como la sociedad reflejará el estado interno en el respeto por la diversidad de género. Sócrates menciona en su expresión “conócete a ti mismo” el camino para la autodeterminación, para conocer las capacidades y las limitaciones personales en aras de lograr los fines que la persona se ha propuesto.

            Por otra parte, la filosofía Kantiana resalta el concepto de dignidad humana expresado en la obra Fundamentos de la Metafísica de las Costumbres, Kant señala que ser persona implica un valor intrínseco al que llamamos dignidad, en su obra expresa que “aquello que constituye la condición para que algo sea fin en si mismo, eso no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor interno, esto es, dignidad” de igual manera encontramos la expresión “mas el hombre no es una cosa; no es, pues algo que pueda usarse como simple medio; debe ser considerado, en todas las acciones, como un fin en sí”. La humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por ningún hombre (ni por otro, ni siquiera por si mismo) como un simple medio, sino siempre, a la vez, como un fin, y en ello precisamente estriba su dignidad, por lo tanto, el sometimiento de los pueblos o de los seres humanos necesariamente es limitar sus acciones libres, es considerarlos un medio para lograr un fin egoísta del opresor.

Para Kant dignidad es lo mismo que libertad, porque la libertad es el pleno uso del comportamiento autónomo de la persona humana, es decidir el destino que quiere para si, sin embargo, lo que hay es una simple explicación o aclaración, en otras palabras, hay un fundamento metafísico, un valor cognoscitivo, lo único que impone la razón práctica para el respeto a la dignidad humana es el imperativo moral.

Para Kant, los derechos humanos bajo estas expresiones los hace parecer como derechos innatos, (o mejor dicho, Derecho Innato, pues para él sólo hay uno) es algo distinto cuyo alcance, más bien, es el que él atribuía a las categorías puras como ideas innatas: condición de cognoscibilidad, condición de posibilidad o fundamento. El Derecho Innato sería así un Derecho cuya postulación es una condición de posibilidad o fundamento del orden moral o jurídico: la libertad, como independencia del arbitrio compulsivo de otra persona, siempre que se concilie con la libertad de los demás según una ley general, y es un Derecho que le corresponde a todo hombre por virtud de su propia humanidad.

La pedagogía y la escuela como instrumentos para la conciencia en el respeto de los derechos humanos

            Si los derechos humanos son derechos naturales que deben ser reconocidos en el individuo sin necesidad de recurrir a medidas coercitivas, ¿por qué derivar en conflictos para asegurar esta condición? No hay respeto de los derechos humanos mientras la sociedad no establezca mecanismos que manejen estas situaciones de conflictividad, a la vez que resulta por ende contradictorio asegurar el respeto de derechos de los individuos utilizando medios que perjudican los derechos de otros, ejemplos de lo anterior tenemos muchos en nuestra sociedad contemporánea.

            La presencia de fuerzas especiales de la ONU (cascos azules) en zonas de conflicto como Somalia, los Balcanes, Afganistán, Medio Oriente por mencionar algunos nos indica que es preciso la fuerza para lograr el respeto de los derechos humanos.

            ¿Qué mecanismos preventivos debemos operar para que las nuevas generaciones sean más concientes del respeto a los derechos de los demás y no solo sea una tarea exclusiva de los gobiernos defenderlos? En la historia no existen modelos de sociedades que vigilarán o hayan promovido el respeto de los derechos humanos, pareciera que las iniciativas derivadas de la Sociedad de Naciones a partir del inicio del siglo XX y de la Organización de la Naciones Unidas para mediados del mismo siglo, marcan las acciones más contundentes para lograr un equilibrio en la convivencia de la sociedad mundial, concientes de que los matices en el respeto de estos derechos en las naciones son resultado de las costumbres y de la cultura en general de los pueblos.

            Las nuevas generaciones de individuos deben asumir una cultura por el respeto de los derechos humanos, tal como son las estrategias y acciones que despliega la ONU a través de los pueblos en el mundo. La promoción de estos derechos recurre a medios de comunicación colectivos que busca llegar a la mayor parte de la población, teniendo un doble propósito, respetar el derecho de los demás así como también exigir el respeto de los nuestros.

            Independientemente del uso de medios masivos de comunicación en esta tarea social, la pedagogía y la escuela como espacio de aprendizaje resultan unas de las medidas más eficaces para promover entre los niños, jóvenes y adultos en la escolaridad respectiva, el respeto por los derechos humanos en las actividades mismas del curriculum formal y del curriculum real, ya muchos países han plasmado contenidos y actividades dirigidas a este fin en la educación básica; México desde que suscribió los acuerdos para promover el respeto de los derechos humanos en el marco de las reuniones generales de la ONU, ha concretado este propósito a través de las políticas educativas, atendiendo claramente esta necesidad.

            Los esfuerzos nunca serán suficientes ni definitivos para lograr esta concientización de la población, debemos participar todos como sociedad reconociendo primero el debate histórico en la evolución por el respeto de los derechos humanos, así como también sus fundamentos filosóficos y por supuesto sus fundamentos jurídicos como parte de las acciones para educar a la sociedad en su conjunto.

 

Bibliografía:

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* Mtro. Justino Arziga Castañón. Profesor – Investigador de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero.