Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 7, No. 1. Semestre enero-junio de 2011. ISSN: 1870-7505

 

El tamaño del rezago educativo en México

Rodolfo Bórquez Bustos1
Marco Antonio Basilio Loza2
Justino Árziga Castañón3
José Francisco Giles López4

 

Este texto tiene la intención de hacer un repaso de las tendencias del rezago educativo en México. Para ello se han obtenido los datos duros del censo realizado por el INEGI en el 2000. (INEGI, REZAGO EDUCATIVO EN MEXICO, 2000). En un segundo artículo, se analizará los resultados que esta misma institución nos da para el año 2010.

Siguiendo los parámetros del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el aspecto que define el rezago educativo lo constituye fundamentalmente la situación siguiente: en el país, la población debe ingresar a primero de primaria a los seis años de edad y posteriormente incorporarse al siguiente nivel de secundaria. De esta forma, se espera que los hombres y las mujeres al cumplir los 15 años tengan sus estudios básicos terminados, de no ser así, se considera que están en situación de rezago educativo. Por su parte, en este mismo sentido, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), considera que la población se encuentra en rezago educativo cuando tiene 15 años o más y no cuenta con la secundaria terminada, pero además no es atendida por el sistema escolarizado de educación básica.  El INEGI, con base a la información censal, que obtiene cada diez años estima que el rezago educativo tienen ciertas particularidades y se da cuando la población de 15 años y más se encuentra en diferentes situaciones dependiendo del nivel de instrucción logrado dentro del Sistema Educativo Nacional. Las situaciones que se pueden dar son las siguientes: primaria incompleta, que comprende entre uno y cinco grados; primaria completa, que corresponde a los seis grados del nivel; estudios técnicos o comerciales con antecedente de primaria; secundaria incompleta, es decir, con uno o dos grados aprobados; además, incluye a los hombres y a las mujeres que no tienen instrucción formal.

En México, con el fin de combatir el histórico rezago educativo, se han establecido una serie de preceptos jurídicos que como es la Ley General de Educación de 1993, que modifican los artículos 3° y 31 fracción I de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en donde se establece que "Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado (Federación, Estados y
Municipios) impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica y son obligatorias". Por su parte, en el Artículo 31 fracción I se estipula que "Son obligaciones de los mexicanos: I. Hacer que sus hijos o pupilos concurran a la escuelas públicas o privadas, para obtener la educación preescolar, primaria y secundaria..." De acuerdo a lo anterior, la educación básica obligatoria que antes de 1993 sólo comprendía los seis grados de primaria, se extiende a nueve años que corresponden al nivel de secundaria terminada. Esto es lo que dice la ley, pero lo que sucede en la realidad es muy distinto.

Es cierto que en los últimos 20 años en México se han hecho esfuerzos importantes en materia de rezago educativo por ejemplo, en 1990, seis de cada diez personas (62.8%) de 15 años y más se encontraban en rezago educativo, y diez años después, en el 2000, la proporción se redujo a 53.1%, lo que constituye todavía un porcentaje muy grande de población sin educación básica completa. Estos logros se han traducido básicamente en una mayor cobertura de la población en los primeros niveles de instrucción, a pesar de ello, aún falta mucho por hacer en términos de equidad, permanencia, eficiencia terminal, absorción y calidad educativa.

Desde la perspectiva de género, la proporción de mujeres en rezago educativo, históricamente  siempre ha sido mayor que la de los hombres, aunque esta diferencia tiende a reducirse. En 1990, el 64.8% de las mujeres de 15 años y más no habían terminado la secundaria, proporción que en el año 2000 desciende a 55%. En cambio los  hombres sin educación básica concluida, en el primer año del periodo representaban  60.6% y en el último 50.9%.

Con respecto a la proyección por edad, si miramos hacia adelante tomando en cuenta el pasado, comprobamos que del siglo XXI, en el grupo de 60 años y más, 85.6% de los hombres y 88.9% de las mujeres no tienen la secundaria terminada; en cambio, en el grupo de 15 a 29, años sólo cuatro de cada diez hombres (39.1%) y mujeres (39.4%) se encuentran en la misma situación. Esto quiere decir que en la década de los cincuentas del siglo XX, un alto porcentaje de niños y niñas no tuvieron la oportunidad de concluir la secundaria, y ya de mayores tampoco tuvieron esa posibilidad, anclándose en el rezago educativo.

En relación al tamaño de la población también se encuentran grandes diferencias, las  comunidades pequeñas muestran los mayores porcentajes de rezago educativo: en las localidades con menos de 2 500 habitantes, 79% de su población de 15 años y más no ha terminado la secundaria; mientras que los residentes de los grandes centros urbanos presentan los menores porcentajes, por ejemplo en las grandes ciudades con más de un millón de habitantes, las personas sin educación básica completa representan 41.3% de la población de 15 años y más. En todos los tamaños de los centros de población es mayor la proporción de mujeres que de hombres en rezago educativo.

Por entidad federativa también se observa una tendencia marcada, a mayor pobreza mayor rezago educativo. Por ejemplo en Chiapas y Oaxaca en el año 2000 siete de cada diez personas de
15 años y más ( y como siempre, siendo mayor la proporción de mujeres que de hombres), se encuentran en rezago educativo; en cambio, en el Distrito Federal sólo tres hombres y cuatro mujeres de cada diez, no terminaron la secundaria.

Como ya se señaló,  resultado del impulso que se ha dado a la educación en el país, la proporción de la población de 15 años y más en rezago educativo disminuyó en la década 9.7 puntos porcentuales, al pasar de 62.8% en 1990 a 53.1% en el año 2000; pero en números duros la situación ha empeorado; a nivel nacional el volumen de hombres y mujeres en rezago educativo en la década 1990-2000 aumentó de 31.2 millones a 33.3 millones respectivamente, equivalente en el último de los años a 53.1% de la población de 15 años y más. A lo largo del periodo el número de mujeres sin la educación básica terminada es mayor que el de hombres, siendo la diferencia en el año 2000 de 2.8 millones de personas. Anualmente en promedio se incorporaron 218 mil personas de ambos sexos a las filas del rezago educativo; siendo mayor la contribución de las mujeres (140 mil) que de los hombres (78 mil).

A parte de este aumento constante de los mexicanos al rezago educativo, hay que destacar dos aspectos importantes de este informe del INEGI. En primer lugar, en el país la contribución de hombres y de mujeres al rezago educativo históricamente ha sido diferencial, siendo mayor la proporción femenina, ya que la brecha entre los sexos se mantiene en alrededor de 4%. Así, en 1990, 60.6% de la población masculina de 15 años y más estaba en rezago educativo, proporción que en el 2000 rebasa ligeramente la mitad de dicho grupo de edad (50.9%). Por su parte, 64.8% de las mujeres del mismo grupo de edad en el primer año de la década formaban parte del rezago educativo, mientras que en el último esta proporción desciende a 55 por ciento. En segundo lugar, los estados con mayores grados de pobreza son los que más aportan al rezago educativo en el país.

Estas tendencias constituye una mala noticia para el desarrollo del país y para sus ciudadanos ya que contribuye a limitar el desarrollo personal, familiar y social de este grupo de población, dado que al no tener concluida la educación básica, no está en igualdad de condiciones con los integrantes de su generación que sí terminaron la secundaria. Este grupo de marginados, limita sus posibilidades para alcanzar una mejor vida de él y de su familia, es decir para incorporarse a un trabajo mejor remunerado, lograr una mejor educación y vida para sus hijos.

 

 

1 Sociólogo y Doctor de Educación. Docente e investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP. Miembro del Cuerpo Académico, Educación Cultura y Sociedad. Correo electrónico: rborquezbustos@yahoo.com.mx

2 Docente e investigador de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Integrante del Cuerpo Académico "Educación, Cultura y Sociedad", Clave PROMEP: UAGRO-CA-114. Perfil PROMEP. Correo electrónico: anamarc1998@yahoo.com.mx

3 Maestro en Educación. Profesor – Investigador de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP. Integrante del Cuerpo Académico "Educación, Cultura y Sociedad", Clave PROMEP: UAGRO-CA-114. Correo electrónico: jarziga@yahoo.com.mx

4 Doctor en Educación. Docente e investigador del Programa Educativo de Cirujano Dentista perteneciente a la Unidad Académica de Odontología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Integrante del Cuerpo Académico "Educación, Cultura y Sociedad" Clave PROMEP UAGRO-CA-114. Perfil PROMEP.