Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 7, No. 1. Semestre enero-junio de 2011. ISSN: 1870-7505

 

Comprender la mala educación en México

Rodolfo Borquez Bustos*

 

Cada sexenio los diversos presidentes de México no se cansan de repetir que sin una buena educación, no hay posibilidad de progreso en ningún ámbito. Todos han apostado a que en el país se implante de una vez para siempre un modelo  educativo de calidad. Para alcanzar este objetivo, se modificaron las currículas en todos los niveles, se cambiaron los modelos pedagógicos y didácticos, transitando de una educación tradicionalista, a una tecnológica para finalmente aterrizar en un constructivismo cuya misión es lograr que el alumno desarrolle ciertas competencias, como asimismo se han aprobado decretos de ley que hacen obligatoria la educación pre escolar, básica y media superior, incluso se piensa que para el 2020 todos los alumnos mexicanos habrán cursado en un 100% la preparatoria, es decir, en general se ha aumentando considerablemente la cobertura, y en estos  últimos años se han implementado una serie de procesos de evaluación e incentivos económicos tanto para maestros como para alumnos, teniendo siempre como objetivo alcanzar la calidad educativa. Sin embargo los avances han sido poco significativos comparados con el tamaño del discurso de la clase política en turno.

Los hechos hablan por sí solo. Hagamos una pequeña comparación. Corea del Sur hace apenas cincuenta años tenía un ingreso per cápita mucho menor que casi  todos los países latinoamericanos, el año pasado registró 13 mil 500 patentes internacionales en el Registro de Patentes y Marcas de Estados Unidos, contra apenas 500 de todos los países latinoamericanos juntos. Con estas cifras, solamente nos queda por comprobar que este país realmente está haciendo una revolución educativa de verdad.

Algo similar está haciendo Francia, el reciente presidente socialista electo François Hollande, antes de cumplir el segundo mes de gobierno suprimió  100% de los coches oficiales y los remató; lo recaudado se destinó al Fondo de Bienestar para ser distribuido en las regiones con el mayor número de suburbios pobres, uno de los objetivos es que los jóvenes asistan a la escuela. Asimismo aplicó una serie de medidas de austeridad a los altos mandos de la administración pública de todo el país donde se incluyó él mismo, ahorrando 345 millones de euros que serán destinados a  crear el 15 de  agosto del 2012, 175 institutos de investigación científica avanzada de alta tecnología, asumiendo la contratación de 2,560 jóvenes científicos desempleados, el propósito es, aumentar la competitividad y la productividad de la nación. Aquí también la educación está cambiando para bien del país.

Por su parte, Estados Unidos de América, para estar a tono con los tiempos educativos actuales, el Presidente Obama anunció recientemente un plan que consiste en la constitución de  un cuerpo selecto de maestros  de matemática y ciencia, que recibirán 20 mil dólares extra por año, la idea es que este batallón de maestros investigadores, sea la punta de lanza en capital humano para relanzar desarrollo económico del país.

Si observamos las reformas educativas emprendidas por países asiáticos como Japón, China, Singapur, Corea del Sur etc., veremos que la ecuación es perfecta, a mejores y acertadas reformas educativas, mayor es el desarrollo en todas las esferas de estos países; y esas reformas van desde lo más simple a lo más complejo. Por ejemplo, en la mayoría de los países asiáticos exitosos, los billetes traen leyendas como estas: “más educación para el desarrollo”, “la tecnología es la palanca para el progreso”, “competir con calidad” etc., mientras que en América Latina nuestros billetes traen la imagen de nuestros héroes nacionales con lemas históricos de antaño; mientras que en América Latina estamos anclados en el pasado,  mirando siempre la historia hacia atrás, los asiáticos la están mirando hacia adelante, viendo el horizonte del futuro. Esta actitud, por insignificante y anecdótica que parezca, muestra un gran contraste de perspectiva, de deseo, de interés y es justamente esta actitud la que hace la diferencia.

Pero además, en estos países asiáticos las autoridades han invertido en infraestructura educativa, en nuevas tecnologías de la comunicación e información, los maestros de educación básica y media superior, están obligados a cursar grados equivalentes a la normal, pero además se especializan a nivel universitario en el área del conocimiento donde impartirán clases, como asimismo los mentores deben poseer una formación multidisciplinaria y en investigación. El resultado ha sido el progreso de sus respectivos países, en todas las esferas.

No se trata de buscar culpables de la mala educación en México, sin embargo trataremos de comprender los porqué (s).

En primer lugar, el Estado mexicano, (aquí incluimos la responsabilidad principalmente del gobierno federal, los gobiernos estatales y los respectivos congresos),  preso de las políticas neoliberales impuestas por las instituciones supra nacionales, desde los años noventas,  ha sido incapaz de construir un modelo educativo, que responda realmente a un desarrollo local, regional y nacional, volcando todos sus esfuerzos solamente a reformar la educación para la competencia global, entonces estamos queriendo instalar computadoras en todas las escuelas,  se volvió una obsesión que todos los niños conozcan la lengua inglesa, y que aprendan a razonar matemáticamente, no negamos que todos estos aspectos propio de la competencia global son relevantes, pero no son los únicos. Las comunidades en México son muchas, los contextos regionales son diversos, la cultura nacional es mestiza, no en homogénea, por lo tanto la educación como proyecto nacional debe responder también a estos retos. Si en las comunidades no hay computadoras o electricidad, que los niños aprendan en el medio natural que es su medio, esta máxima ya había sido prevista por los grandes pedagogos como Montessori, Rousseau,  Decroly y muchos más, la calidad educativa no es una cuestión exclusivamente de computadoras, saber matemático o aprendizaje del inglés, es sobre todo un asunto de imaginación pedagógica que se adecue al contexto.

Por otra parte, el Estado mexicano en su afán de cumplir con los dictámenes del neoliberalismo global, a puesto a competir los sistemas educativos, abriendo el mercado a las empresas privadas lo cual no está mal, pero lo que sí está mal que gran parte de estas empresas educativas carecen de la calidad tan pregonada por el propio Estado ya que su afán es principalmente el lucro, solo en este actual sexenio se ha puesto mayor atención y han cancelado muchos programas educativos de universidades privados por no tener los parámetros mínimos que exige la ley.

Al mismo tiempo, no se atiende las necesidades que demanda la educación pública, encontramos miles escuelas a nivel de la educación básica, carente de una infraestructura mínima, principalmente en las zonas rurales y urbanas marginales, los maestros trabajan en “escuelas” con techo de plástico, en enramadas con suelo de tierra, sin baños ni agua potable etc. En mucha zonas urbanas tampoco la situación es muy alentadora, por ejemplo, a pesar que el DF con sus tres grandes universidades (UNAM, POLITÉCNICO, Y UAM), absorben la mayor población de estudiantes universitarios del país y a pesar que cuando postulan a dichas universidades no más de un 10% de estudiantes son aceptados,  hace 40 años que el Gobierno Federal no construye una universidad pública en la capital, solamente el gobierno de López Obrador creó la Universidad Autónoma del Distrito Federal. En definitiva, la clase política en México no está haciendo bien su tarea.

Finalmente, otro problema que el Estado no ha podido resolver, es el tiempo que pasa un estudiante de educación básica y media superior aprendiendo en las escuelas, en comparación a los alumnos de los países desarrollados, según los cálculos más conservadores, los estudiantes mexicanos asisten un 30% menos a la escuela que los estudiantes de Japón o Corea del Sur, esta situación debería cambiar, pero el propio Estado promueve los días festivos, “puentes” y vacaciones, aunado esto una cultura del ausentismo  por parte de los mentores, nos da como resultado una deficiente calidad educativa. Solo recientemente el gobierno ha empezado a promover jornadas únicas a nivel de la educación básica, con el fin de retener más tiempo a los alumnos en las escuelas realizando actividades educativas, deportivas y culturales.

En segundo lugar, veamos la situación de los maestros, mucho se ha debatido acerca de la calidad en el ejercicio de su profesión, este asunto tiene muchas aristas, una de ellas ha sido la herencia o venta de plazas, con la complicidad de las autoridades y del sindicato. Los resultados han sido catastróficos, ya que muchos maestros que ingresan no son evaluados y los resultados lo apreciamos en la mala calidad de los aprendizajes por parte de los alumnos. Solamente en el 2011 y 2012 se ha empezado a exigir que toda persona que quiera ocupar una plaza de maestro deberá tener el perfil y los estudios requeridos, pero además  pasar un examen de admisión.

El 70.1% de los 134 mil 704 maestros que presentaron el Examen Nacional de  Habilidades, Conocimientos y Competencias  Docente en el año 2012, para impartir clases a nivel preescolar y básico, obtuvieron menos de 5.5% aciertos es decir reprobaron el examen. Sin embargo, para evitar la pena y poder ocupar las plazas vacantes,  la SEP con el acuerdo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), tuvieron que bajar la escala de aprobación, aceptando aprobar a los maestros con un 30% de aciertos. Esta maniobra ha permitido a la SEP declarar que el 96.4% de los sustentantes “están calificados” para su contratación como maestro, (sic). Tabasco, Sinaloa, Jalisco y Guanajuato registraron el mayor número de maestros “no aceptables”. Esta realidad nos hace repensar y preguntarnos en qué tipo de escuelas normales los maestros se están preparando, qué reformas se deben implementar en estas instituciones, además reevaluar el programa de Carrera Magisterial, y terminar con la corrupción que impulsa los directivos de la SEP y el SNTE en el tráfico y venta de plazas como la herencia de las mismas, pero también con la venta de los exámenes  que se elaboran para ser evaluados los profesores en carrera magisterial.

El caso de los maestros universitarios es diferente, en las universidades públicas encontramos cada vez con mayor frecuencia que se institucionalizan rigurosamente el concurso de ingreso a las plazas vacantes, teniendo como parámetros los grados académicos, publicaciones de libros en reconocidas empresas editoriales o en revistas arbitradas o  indexadas, experiencia laboral, perfil etc. Además al profesor de tiempo completo en activo, se le evalúa permanentemente teniendo en cuenta principalmente la actualización, la calidad docente, los trabajos de investigación y el impulso a las tareas de extensión y vinculación.  Asimismo estos docentes compiten para alcanzar estímulos económicos y obtener la beca PROMEP, ingresar al CONACY o lograr  una beca para estudiar un post grado.

Sin embargo en este nivel no todo funciona bien, también encontramos una serie de problemas. El Estado ha invertido en cientos de institutos tecnológicos, donde se forman profesionistas técnicos, dejando con muy poco techo financiero a las carreras humanísticas y sociales. Cada vez con mayor frecuencia, las plazas vacantes a nivel universitario salen a concurso como “tiempos parciales” o bien como interinas, es decir “hora dada hora pagada”, lo que reduce las posibilidades a que un maestro viva de ese salario y lo orilla a trabajar en otros lugares, esta situación de penuria salarial, le impide dedicarse tiempo completo en una sola universidad y desarrollar plenamente todas las actividades sustantivas. Por otra parte, con la descentralización educativa impulsada por Salinas de Gortari en los años noventas, la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y los Centros de Actualización Magisterial (CAM) quedaron bajo la tutela administrativa de los respectivos estados de la república, y si en antaño existía un rigor en los exámenes de ingreso de los docentes en estas instituciones, hoy se hace repitiendo los mismos vicios del ingreso del nivel básico, es decir se vende, hereda a un familiar o “negocia” la plaza, con el beneplácito de las autoridades de la Secretaría de Educación y por supuesto del sindicato, ya no hay concursos externos donde se pueda competir académicamente.

La situación de los maestros que trabajan en el nivel universitario privado es aún peor, difícilmente existen contratos de tiempo completo, la mayoría de los docentes trabajan por horas con bajos salarios y sin prestaciones. Ahí normalmente se practica la vieja máxima de “mal pagado mal trabajado”, a pesar que la institución siempre obligan a los docentes “hacer más con menos”.

En tercer lugar, los empresarios también han tenido una gran responsabilidad, como ya lo señalamos, aprovechándose de la apertura del mercado de la educación en su mayoría han creado escuelas solamente con el fin de hacer dinero, pero no para fomentar la calidad. A parte de contadas excepciones, muchas de estas escuelas son caras, con fachada de buscar la excelencia educativa, pero al constatar sus prácticas educativas comprobamos que sus maestros son mal pagados, los sobrecargan de trabajo académico y administrativo y grupos numerosos para ahorra espacio y mano de obra, con instalaciones muchas veces improvisadas, en una casa hacen una escuela, y con la bendición de las autoridades que no sancionan cuando estas instituciones no cumplen con la norma. En México realmente no podemos decir que los empresarios están comprometidos con promover una buena educación. El aporte de contadas empresas consiste otorgar infraestructura a ciertas escuelas pobres, pero a cambio utilizan dichos donativos para obtener ventajas fiscales.

En cuarto lugar, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), es el sindicato más grande de toda América Latina, y es nacionalmente reconocido más por su función negativa que positiva. Dirigido históricamente por políticos que solo buscan su interés privado-familiar, impune a cualquier tipo de rendimiento de cuentas, marcado por la corrupción,  los excesos, el compadrazgo y amiguismo, aliado eterno a los gobiernos en turno, institución corporativa que cede todo a favor del Estado, sin tener un mínimo respeto de las demandas de sus agremiados, coludido siempre con los grupos y personajes de dudosa reputación ética y moral que controlan parcelas de poder, negociador privilegiado de las políticas educativas del Estado etc., este sindicato es quien negocia las plazas, vende espacios laborales en el sistema educativo, llega acuerdos políticos en lo obscurito e impone familiares en la Secretaria de Educación, y es uno de los grandes responsables de la catástrofe educativa en el país. Desmantelar esta institución y reemplazarla realmente por un organismo que represente genuinamente los interese de sus agremiados, es una tarea urgente que deben impulsar tanto las autoridades como los propios miembros de este sindicato.

En quinto lugar. La sociedad también tiene una gran parte de responsabilidad que nuestra educación sea deficiente, ya que no solamente no hacemos nada o muy poco. Por ejemplo la mayoría de los padres de familia están conformes con la educación que reciben sus hijos y además la consideran de buena calidad, esto es realmente insólito. Muy pocos grupos organizados piden cuentas a los gobernantes, al sindicato, o a los empresarios con respecto a la mala educación que se imparte en el país; más aún cuando los maestros citan a reuniones de padres de familia,  para tratar los problemas que sus hijos enfrentan en los procesos de aprendizaje, por regla general muy pocos asisten. Somos una sociedad mayoritariamente apática, culturalmente conformista, fácilmente bajamos las manos frente al poder y nos resignamos. Sin embargo, el Movimiento “Yo soy 132” conformado por jóvenes mayoritariamente universitarios, ha dado muestra que sí se puede hacer algo por el bien del país, es cierto que este movimiento inició vinculado a una protesta política en una coyuntura electoral, sería muy inspirador que estos jóvenes recuperara críticamente las políticas educativas en México, y propusiera algunas alternativas que favorezca la buena educación, es importante no perder la esperanza.  

* Sociólogo y Doctor de Educación. Docente e investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP. Miembro del Cuerpo Académico, Educación Cultura y Sociedad.