Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 2. Semestre julio-diciembre de 2010. ISSN: 1870-7505

 

FUNDAMENTOS DEL PARADIGMA CONDUCTISTA APLICADO A LA EDUCACIÒN. ALGUNAS OBSERVACIONES CRÍTICAS

Por Rodolfo Borquez Bustos *

 

RESUMEN

En este ensayo se aborda en la primera parte, el origen etimológico del concepto de educación, para cuestionar enseguida, cómo el conductismo entiende el significado de lo educativo.
Posteriormente el análisis se centra sobre los fundamentos teóricos del conductismo, destacando principalmente los conceptos de estímulo respuesta, reforzamiento positivo y negativo, y se dan algunos ejemplos prácticos al respecto.

En seguida, se relaciona el modelo conductista (que tiene su origen en la psicología), con su aplicación en la educación, destacando su aspecto racional técnico y la medición del conocimiento obtenido por los estudiantes.
Finalmente la argumentación establece algunas observaciones críticas en relación a los límites del modelo conductista que se aplica en los procesos educativos. 

DESARROLLO

Históricamente los problemas vinculados con la educación, se han comprendido principalmente desde una perspectiva de la enseñanza, del aprendizaje o del proceso que involucra ambos conceptos, por eso aún se habla que en las escuelas se lleva a cabo un proceso de “enseñanza-aprendizaje”; incluso la propia raíz latina de la palabra educación da cuenta de este fenómeno. En efecto, educar tiene dos acepciones o doble etimología latina, por una parte, “educare”, que significa criar, guiar, conducir, es decir instruir, adiestrar o enseñar al alumno; pero también en latín se acepta la palabra, “exducere”  que significa, encausar, encaminar, extraer lo que el alumno ya posee, es decir ya el maestro no enseña, más bien encausa para que el alumno aprenda por si mismo (Bórquez, 2006). En este sentido muchos profesores consideran que es un error “enseñar” que lo que debe promoverse es “el aprendizaje” autónomo del alumno, que ellos aprendan por sí mismos, que sean autodidactas.

De todas formas tanto en el análisis de “cómo enseñar” o “cómo aprender”, está presente principalmente la explicación teórica construida desde la psicología. Pero la psicología no es una ciencia que se construye desde un paradigma único, existen diversos modelos derivados de la psicología que tratan de explicar el fenómeno educativo. El conductismo es uno de estos modelos teóricos que explican el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Antecedentes y fundamentos del conductismo.
Se le atribuye a John Broadus Watson el haber creado la teoría conductista a inicios del siglo XX; sus principales ideas las plasmó en un texto titulado La psicología desde el punto de vista conductista, editado en 1913. Según este autor, sostiene que la psicología para lograr un estatuto de ciencia, no debía ocuparse de la conciencia ya que ésta no es observable (es un fenómeno subjetivo), sino más bien su objeto debe ser estudiar la conducta, que sí es un fenómeno que puede ser observado objetivamente. Para poder alcanzar este fin, la psicología no debe utilizar métodos de introspección ya que son subjetivos, debería recurrir a métodos objetivos como son la observación y experimentación empleados por las ciencias naturales. En este sentido, el conductismo se inspira en una concepción empírica, pragmática y positivista de las ciencias.

El conductismo es empírico, ya que su postura se fundamente en que el conocimiento constituye una copia de la realidad, la cual se puede llegar a conocer a través de un simple proceso asociativo. Es decir, el sujeto que investiga es un ente pasivo como un cuaderno en blanco, donde simplemente el objeto de la realidad se imprime en él. La materia prima de las percepciones del objeto, se transforma en la copia directa de las sensaciones, o constituyen el reflejo de la realidad.

 ¿Qué ha heredado el conductismo del empirismo? Ha heredado las ideas de que es el ambiente (natural o social), que imprime al sujeto el conocimiento a través de un proceso asociativo, por consecuencia el conductismo se fundamenta en una teoría anticonstructivista. El aprendizaje en consecuencia depende de los estímulos ambientales y convierte al sujeto en un ente pasivo, solo un receptor de las influencias externas. 

¿Por qué sostenemos que el conductismo es anticonstructivista? Debido a que el conductismo considera que el conocimiento del sujeto se construyen a partir de meras acumulaciones de relaciones asociativas, determinadas por las condiciones ambientales, que el sujeto no puede elaborar un conocimiento a partir de estructuraciones internas propias, (subjetivas) por consecuencias no existe construcción cualitativa de conocimientos nuevos, sino solamente pueden haber simples modificaciones cuantitativas, provocadas desde el objeto.

Por otra parte, la explicación conductual de los organismos es explicada fundamentalmente por el modelo de estímulo-respuesta. El estímulo condiciona las respuestas, pero en este principio hay ciertos matices. Hay estímulos que son operantes o instrumentales, éstos no se dan de forma automática por los estímulos que lo antecedieron sino que tienen la particularidad de ocurrir en forma deliberada, a esta forma de estímulos se les denomina estímulos discriminativos (ED); en cambio los estímulos que se dan como consecuencia a dichas conductas se les denomina estímulos reforzadores (ER). El conductista B.F Skinner (1991) se interesó de manera muy particular a estudiar el proceso de estímulo-respuesta en su dimensión de contingencias de reforzamiento.

Skinner (1979) señala que los reforzadores del estímulo pueden ser positivos o negativos, lo común en ellos es que ambos tienen el mérito de reforzar la ocurrencia de las conductas que anteceden. Daremos algunos ejemplos. El reforzamiento positivo generalmente placentero o gratificante, es ello observamos cuando a un niño en la escuela se le halaga por obtener una buena calificación y se le premia con un dulce o una estrellita, en este caso el niño tratará de repetir esta conducta para volver a ser alagado. En cambio el reforzamiento negativo provoca animadversión y es desagradable, aquí se elimina el estímulo que provoca una situación no deseada, si me duele la cabeza (situación desagradable), tomo un analgésico y así evito el dolor; si quiero evitar pasar un examen donde se requiere memorizar muchos conceptos (situación desagradable), y si el profesor señala que haciendo un trabajo de investigación con esmero evito pasar el examen, entonces realizaré un excelente trabajo de investigación y así exento el examen. El caso típico es cuando se le castiga a un niño por platicar en clase cuando el profesor está pidiendo que guarden silencio, entonces se le castiga enviándolo con la directora, el fin es que en el futuro disminuya ese comportamiento de mala conducta.

Para Skinner (1979) es importante mantener un programa de reforzamiento de las conductas, cuando se refuerzan todas las conductas operantes emitidas por un sujeto, se dice que se está realizando un reforzamiento continuo; en cambio cuando se refuerzan solamente algunas conductas, se dice que se está aplicando un reforzamiento intermitente. 

El conductismo en el campo educativo
A nivel educativo, el conductismo busca principalmente el reforzamiento con el fin de obtener en forma eficiente el aprendizaje del alumno. En este sentido, todo se puede enseñar solo hay que preparar al alumno a obtener respuestas acertadas a través del reforzamiento, o sea la enseñanza consiste en la disposición de las contingencias de refuerzo (Skinner,1970, p. 20), este mismo autor agrega que la enseñanza debe estar basada en consecuencias positivas, es decir debe aplicarse un reforzamiento positivo, y no castigos, ya que los actos punitivos provocan un control aversivo.

El conductismo sostiene que la educación constituye un medio que tiene la sociedad para controlar la conducta humana. Concretamente la escuela cumple dos funciones fundamentales, por una parte transmitir valores y patrones culturales, y por otra innovarlos. Para poder alcanzar estos objetivos se deben fijar de manera muy clara y concreta las metas. Los criterios son esencialmente tres para lograr los objetivos deseados:  

  1. Señalar claramente la conducta observable que se pretende que adquiera el alumno.
  2. Mencionar los criterios que se aplicarán en la ejecución de las mismas.
  3. Apuntar cuales son las condiciones en que debe producirse la conducta anhelada.

Para los conductistas trabajar un programa de estudio con objetivos es sumamente importante, y constituye un aspecto primordial del proceso educativo. En efecto, los objetivos guían el proceso de instrucción educativa, los objetivos generales son los que fijan las conductas deseables que al final se desean alcanzar, pero también se deben incluir objetivos más específicos, o “intermedios” que permiten allanar el camino para ir avanzando hacia el objetivo general. En este sentido, debe existir una plena congruencia entre ellos, entre el todo (que es el objetivo general), y la parte (que son los objetivos específicos). Se trata pues de entender que la conducta constituye una actividad compleja, pero al descomponer los objetivos generales en objetivos específicos, se puede paulatinamente entender y conducir dicha complejidad conductual y obtener el logro deseado.

En relación a la concepción que se tiene del alumno, el hecho que el programa o curruculum, establece de manera clara y específica los diversos objetivos, y que el maestro es el responsable de vehicular dichos objetivos para el logro de un “final feliz”, el alumno queda relegado simplemente a cumplir con lo que le indica el plan de estudio, los objetivos y el maestro, este último se eleva como “el que enseña”, “el que sabe”, dejando al alumno como un ente pasivo sin iniciativa y como un repetidor de conocimientos previamente elaborados, y no como un constructor de aprendizajes autónomos. El paradigma conductista, cree que basta con programar correctamente los insumos educativos, para que la conducta académica deseable sean obtenida. Esto trae como consecuencia un juicio valorativo equivocado en relación al “buen estudiante”, se cree que los alumnos bien portados, obedientes, disciplinados, repetidores de conocimientos que el maestro indica que deben aprender, son los ejemplos que hay que seguir, promoviendo de esta forma la pasividad en la población estudiantil, mutilando todo interés por la curiosidad y la creatividad intelectual autónoma, distinta a la establecida por el programa educativo.

De lo argumentado en el párrafo anterior, se desprende la concepción que el conductismo tiene de un buen maestro. En efecto, un buen maestro es aquel que es capaz de diseñar y aplicar una adecuada estrategia que tenga como objetivo final, alcanzar el reforzamiento positivo de la enseñanza. En este sentido, se destaca del buen maestro su capacidad de eficacia para aplicar hábilmente todo tipo de recursos tecnológico-conductuales, con el fin de alcanzar una enseñanza eficiente y que sus alumnos aprendan y logren los objetivos señalados en el programa de estudio. Tal como se señaló, el reforzamiento conductual debe ser positivo y no a través de castigos. Lamentablemente en México el conductismo ha sido en cierta medida mal comprendido, y se practica muy a menudo el castigo para lograr el cambio de conducta. 

En relación a la metodología de enseñanza, el enfoque conductista comparte la idea que la enseñanza debe ser programada, lo que antes se entendía como “el arte de enseñar”, paso a convertirse en una técnica sistemática que tiene como fin una enseñanza adecuada a los objetivos. En efecto, la enseñanza programada tiene como base central el control conductual que se hace en los laboratorios con cualquiera especie, usando una serie de técnicas fundamentados en principios conductuales.

Se puede sintetizar la enseñanza programada conductista como una técnica instruccional, que tiene las siguientes características:

  1. Define de manera explicita los objetivos que se tendrán que alcanzar en el programa educativo.
  2. El programa presenta de manera secuencial, la información según la lógica de la dificultad creciente que puede encontrar el alumno.
  3. La participación del estudiante se limita a una actividad de repetición y memorización del estimulo de la conducta.
  4. Con esta técnica cada estudiante avanza con su propio ritmo, todo depende de la capacidad de memorización que éste tenga.

 

La enseñanza programada ha sido asociada comúnmente con la enseñanza por medio de maquinas, hoy diríamos con la instrucción a través de computadoras, sin embargo también la enseñanza programada puede realizarse sin recurrir a ningún tipo de maquina. La característica principal de la enseñanza programada no lo constituye el medio técnico que se utilice (como puede ser el uso de computadoras, cañón, video etc.), sino mas bien el programa, el cual debe estar desarrollado secuencialmente en forma creciente y determinado por el objetivo que se pretende alcanzar, todo ello finalmente se medirá por la conducta lograda en los alumnos. Los programas de estudios sustentados en una postura conductista, se componen principalmente de tres etapas:

  1. Determinar los objetivos del programa como asimismo las variables que el objetivo comporta.
  2. Redacción del programa sustentado en objetivos generales y particulares.
  3. Rectificación y validación del programa.

 

En relación a la didáctica usada comúnmente en el modelo conductista de enseñanza Skinner a lo largo de su obra da algunos lineamentos que desde su punto de vista podrían mejorar la enseñanza, y estos son:

  1. El profesor debe tener claridad de lo que se va a enseñar.
  2. Enseñar desde lo más simple y avanzar paulatinamente hasta lo más complejo.
  3. Facilitar para que los alumnos avancen en el aprendizaje a través de su propio ritmo.
  4. Programar clase a clase el contenido de los temas que serán enseñados.

 

La aplicación de la evaluación en el campo educativo sustentado en el conductismo

En la enseñanza programada sustentada por el conductismo, se pretende que el estudiante no cometa errores, este es el ideal de la enseñanza. Antes que el alumno sea evaluado para comprobar si realmente ha aprendido se debe primero comprobar como ha avanzado en el conocimiento y habilidades enseñadas. La evaluación se sustenta fundamentalmente si los objetivos fueron o no alcanzados por el alumno, ello se hace en base a la conducta observada y a los criterios establecidos en el programa. Comúnmente estas mediciones se realizan a través de reactivos o como se conoce comúnmente como pruebas objetivas, considerando que solo por medio de esta técnica se puede evaluar objetivamente, evitando los juicios subjetivos del profesor que es quien aplica estas pruebas o exámenes.

De manera concreta el modelo conductista ha tenido varias áreas de aplicación en el campo educativo:

  1. La enseñanza programada, como ya lo señalamos en un inicio los protagonistas de este modelo fueron las maquinas de enseñanza y posteriormente los textos programados. Finalmente este modelo se implanto bajo la forma de cursos y programas o modelos de sistematización de la enseñanza.
  2. También se han impuesto programas de instrucción educativa asistida por software y coursware educativo, estos tienen los mismos rasgos que la enseñanza programada
  3. Las técnicas y procedimientos para modificar la conducta en la educación formal y especial. En este rubro se han aplicado diversos procedimientos y programas conductuales, tanto a poblaciones “normales” con problemas de aprendizaje como asimismo a jóvenes con capacidades diferentes.
  4. También el modelo conductista a nivel medio y medio superior, ha utilizado desde los año 60’s y 70’s sistemas d instrucción personalizada, lo que hoy conocemos como tutorías. 

Algunas observaciones criticas al modelo conductista
A lo largo de la historia de la educación el conductismo educativo principalmente el de Skinner y de sus seguidores, ha contribuido enormemente a la enseñanza en los centros escolares. Sin embargo este modelo tiene algunos límites.

Se considera que el modelo conductista no se sustenta en un a práctica  multidisiplinaria que tienda a dar respuestas o explicaciones totalizadoras del proceso de enseñanza aprendizaje. Su fundamento se limita exclusivamente a la enseñanza, y se fundamenta particularmente en una sola ciencia que es la psicología.

Hoy sabemos que la construcción de conocimientos en el aula no basta un buen profesor, que aplique un buen método de enseñanza, si no que también es importante comprender los procesos de mediación que inciden en el aprendizaje de los estudiantes. Los componentes de la mediación son múltiples, donde podemos destacar particularmente los siguientes: El contexto sociocultural del alumno; la edad que incide enormemente con los procesos de maduración intelectual; el género ya que las niñas o los niños aprenden de manera distinta; la clase social a la cual pertenecen los estudiantes, sabemos que un niño o joven procedente de una clase social media, media-alta vive generalmente en un ambiente intelectual propicio, y posee un mayor capital cultural que un niño de origen humilde, por lo tanto el primero tiene mucho más posibilidades de tener éxito en el aprendizaje; los aspectos culturales también son determinantes, Basil Bernstein (2005, 1998), que ha trabajado la temática de la determinación entre capital cultural y aprendizaje, comprobó empíricamente la hipótesis de que en el aula los profesores transmiten un conocimiento por medios de un lenguaje proveniente de las clases medias o altas, estructuras lingüísticas  que generalmente no son completamente comprendidas por los niños proveniente de hogares pobres, por lo tanto estos últimos están en desventaja con relación a los primeros.

Otro aspecto que el conductismo no considera, son las relaciones de poder y de resistencia que se establecen en la relación educativa entre profesores y alumnos, problemática actualmente tratada por muchos autores donde destaca Henry Giroux (1997). En diversas ocasiones los alumnos no quieren estudiar debido al autoritarismo del profesor, por tal motivo no se establece una relación armoniosa, pero otra veces los estudiantes se niegan aprender por el uso inadecuado de un modelo pedagógico-didáctico, sin embargo la mayor parte de las veces son las relaciones y prácticas sociales que determinan la falta de interés de los jóvenes por el aprendizaje. En las regiones rurales de México, se escucha cotidianamente decir a los padres, que sus hijos van a la escuela a “perder el tiempo”, que es mucho más provechoso que trabajen en las labores de siembra o recolección, así ayudarían al mantenimiento económico del hogar. También en numerosos hogares pobres, los jóvenes reflexionan de manera negativa, cuestionando si vale la pena estudiar, ya que al final de cuentas ellos serán obreros como sus padres. Podríamos aún citar muchos más casos de resistencia al estudio y aprendizaje que tienen su origen en aspectos más de origen social que psicológico (Bohórquez, 2006).

CONCLUSIONES

El conductismo, constituye un paradigma que tiene una larga tradición, en el campo de la psicología, argumentando como principal recurso la relación estímulo respuesta. Este modelo aplicado a la enseñanza en los procesos educativos ha tenido históricamente una gran aceptación, la prueba que hasta nuestros días en muchos centros escolares de una u otra forma muchos profesores lo aplican como modelo de enseñanza. Incluso institucionalmente los organismos educativos se sustentan en algunos de sus principios, como son los exámenes y/o pruebas, para asignar una calificación que apruebe o repruebe la supuesta incorporación de un conocimiento. En el caso particular de México, institucionalmente se aplican exámenes para medir y premiar. Si el alumno responde acertadamente a las preguntas del examen, se deduce muchas veces erróneamente (ya que la mayoría de las veces es un conocimiento memorístico y no sustantivamente incorporado), que ha adquirido las competencias cognitivas y las habilidades requeridas.  Estos premios no son solamente buenas calificaciones, sino más recursos para las escuelas.

Sin embargo este modelo de enseñanza, se limita justamente aplicar un método para enseñar, dejando al margen la otra parte del proceso, nos referimos al sujeto que aprende de manera autónoma, el conductismo en este sentido privilegia el conocimiento memorístico, la repetición, y limita el aprendizaje autónomo del estudiante, la iniciativa propia por parte del que aprende.

Otro límite del conductismo, es que se fundamenta exclusivamente en la psicología, dejando al margen las posibilidades de explicación teórico-práctica, desde otros horizontes de las ciencias sociales, es decir no realiza una actividad multidisciplinaria.

 

BIBLIOGRAFÍA

Bernstein, B. (1998), Pedagogía, control simbólico e identidad, Morata, Madrid.
Bernstein, B. (2005), Clases, códigos y control, Akal, Madrid.
Bórquez, R. (2006), Pedagogía crítica, Trillas, México.
Giroux, H. (1997), Teoría y resistencia en educación, Siglo xxi editores, México.
Morín, E. (2001), Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, UNESCO, México.
Skinner, B.F. (1991), Análisis de la conducta, Limusa, México.
Skinner, B.F. (1979), Contingencias de reforzamiento. Un análisis teórico, Trillas México.
Skinner, B.F. (1970) Tecnología de la enseñanza, Labor, Barcelona.

 

 

* Rodolfo Bórquez Bustos. Doctor de Educación. Docente e investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP: rborquezbustos@yahoo.com.mx