Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 1. Semestre enero-junio de 2010. ISSN: 1870-7505

 

LA EXCLUSIÓN EN LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS EN MÉXICO

Rodolfo Bórquez Bustos *

Justino Arziga Castañón *

Marco Antonio Basilio Loza *

 

INTRODUCIÓN

Este ensayo trata sobre la política educativa que se ha ido imponiendo paulatinamente en México desde inicio del presente siglo. La respuesta educativa que el gobierno mexicano ha encontrado para sustentar el modelo global neo liberal imperante y que se ha impuesto en el mundo entero, conocido popularmente como “globalización”, o sociedad del conocimiento, ha sido educar en competencias.
En este ensayo revisamos el origen del el concepto de competencias, la adecuación que se ha hecho en México y las consecuencias que está provocando. En este sentido principalmente prestamos mayor atención al proceso de exclusión que se ha impuesto con la aplicación del modelo educativo mexicano.
Asimismo, hacemos un repaso empírico del fenómeno de la exclusión educativa en México y en América Latina, según los datos aportados recientemente por el Rector de la UNAM y por instituciones dedicadas a observar la evolución del sistema educativo mexicano.
Finalmente concluimos apoyando lo que señala la Comisión Económica para América Latina (CEPAL); que el Estado en México como en América Latina, tiene que recuperar su papel rector tanto en lo económico como en lo educativo. Solamente de esta forma se puede garantizar la inclusión de los más pobres en los diversos niveles educativos.

DESARROLLO

El problema de la enseñanza y aprendizaje que impera en los centros educativos, es un tema sumamente complejo, que a través del tiempo se ha pretendido resolver por medio de distintos modelos. Los que nos dedicamos a la labor educativa, hemos atravesado por un número significativo de “modelos de enseñanza”, en cierta época se puso de moda el “infalible” modelos sustentados en el “el estímulo-respuesta”, como asimismo educar por “objetivos”, lo cual posteriormente va a ser modificado ya que era un principio demasiado estático y será reemplazado por el término de “estudiar a partir de propósitos”, que hacía supuestamente más flexible el proceso de enseñanza-aprendizaje. La taxonomía Bloom, que en el fondo constituyó la sistematización más completa de cómo trabajar y medir el proceso de enseñanza por etapas específicas, las cuales debían ser guiadas por objetivos precisos, claramente enunciados. Con diferentes matices, todos estos modelos están inspirados esencialmente en la psicología conductista y adoptado al  proceso educativo, la lista de los autores que apoyaron este modelo es bastante extensa, donde podemos destacar por su importancia a  Skiner, Thordike o Bloom. Posteriormente, con la incorporación al análisis educativo de la psicología genética de Piaget y el constructivismo de Vigotsky,  quedó de manifiesto que el proceso de aprendizaje era mucho más complejo que la aplicación de un simple estímulo que espera obtener una respuesta específica, estos autores tendrán en consideración diversas dimensiones fundamentales como son, los aspectos socio-culturales y psico-biológicos, del aprendiz. Asimismo la pedagogía crítica ampliará el análisis de los fenómenos educativos, reflexionando no solamente sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje, sino considerando a la escuela como una institución social donde se producen y reproducen todas las contradicciones de la propia sociedad y descartando que el proceso educativo se dé en un espacio cerrado y neutral, donde solamente se va aprender, sino muy por el contrario, esta corriente sostiene que en la escuela se reproducen diversos fenómenos sociales como son las relaciones de poder, la ideología y la hegemonía, pero también afirma que es importante constatar que en el seno mismo de toda institución escolar, se dan  luchas y resistencias ( Bórquez, 1986).

En los años noventas, se habla de un nuevo paradigma que es considerado como la tabla de salvación para que finalmente la educación cumpla con un verdadero papel protagónico en el desarrollo de la sociedad. Nos referimos al ya conocido modelo de educar por competencias, (Argudín, 2006, Cázares y Cuevas, 2008). Muchas instituciones internacionales abordarán el tema y harán diversas propuestas. Será finalmente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos  (OCDE) y la UNESCO, (Delors, 1997), las instituciones supranacionales que terminarán imponiendo a los diversos países este modelo. Su argumentación es contundentemente de sentido común, lo que reduce la complejidad de la realidad ya que no analiza la esencia y los intereses que mueve esta propuesta, ni menos las relaciones de dominación y poder que se establecen en su aplicación, aparentando ser una propuesta neutral, cuando en realidad sí tiene una postura a favor de los intereses de los sectores dominantes, lo que la hace ser un modelo fundamentalmente ideológico que justifica el status quo.
Este modelo de competencias ha sido adoptado paulatinamente por el Estado mexicano en todos sus niveles educativos. Desde fines de los ochentas, después que el Banco Mundial  (BM) hace un estudio del sistema educativo en México, el país iniciará la construcción del modelo de  competencias quedando oficialmente establecido a lo largo de este nuevo milenio
¿Cuál es el argumento de este nuevo discurso ideológico de educar por competencias?

Primeramente se afirma que estamos inmersos en una sociedad global, cuyo capital más valioso es el conocimiento, conocimiento que fluye a gran velocidad y que cambia con una rapidez inaudita, fenómeno nunca antes visto en toda la historia de la humanidad. Hace treinta años atrás para doblar el conocimiento existente, se necesitaba casi medio siglo, hoy en 6 meses el conocimiento se multiplica el doble. Esta es una verdad indiscutible, y muchos autores ya lo han descrito detalladamente, y hasta le han puesto nombre y apellido, “sociedad del conocimiento” (Tudesco, 2007. Beck, 2006. Lash, 2007. Lipovetsky, 2000)
Con este contexto a la vista, ¿Cuál es el papel de la educación y más particularmente de la educación superior? Adecuarse a estas nuevas circunstancias, el proceso educativo ya no puede centrarse en que “el profesor enseñe” ya que lo que hoy “enseñó” mañana ya cambió, esta es la percepción que se tiene de la llamada sociedad posmoderna, que se sustenta en el cambio constante, nada es perpetuo, todo es efímero, el cambia constituye un verdadero y constante vértigo que se desarrolla a gran velocidad, no estamos seguro de nada, lo que hoy es verdadero mañana ¿Quién sabe?, por lo tanto el paradigma también cambia, el alumno aprende y reaprende por cuenta propia, es autónomo ya no depende del conocimiento del profesor , aprende solo, por lo tanto nuestros estudiantes deben desarrollar la competencia de “aprender a aprender”.

En segundo lugar, los estudiantes deben ser competitivos en el mercado laboral, por lo tanto ser los mejores, poseer calidad de conocimientos y habilidades técnicas, ser excelentes, el fin último es encontrar un mejor empleo que los otros que compiten por el mismo puesto de trabajo que yo, entonces es importante que nuestros alumnos desarrollen la competencia de “aprender hacer y a emprender”, es decir el conocimiento debe ser útil para aquellos que lo necesitan para producir y ganar, nos referimos a las clases dominantes. De ahí que se piense que estudiar filosofía, literatura, o música “no sirva para nada”, ya que es difícil encontrar un empleo en estos campos del saber, el conocimiento entonces está sujeto a su “utilidad práctica productiva”, estamos hablando de un conocimiento utilitarista al servicio de las empresas.

Envueltos en esta lógica la función de las instituciones educativas a nivel superior y técnica, debe ser crear conocimientos nuevos para este mercado empresarial sediento de conocimientos nuevos, por supuesto que las empresas utilizarán ese conocimiento renovado para obtener mayores riquezas. Por lo tanto, tenemos que trabajar con las empresas hacer convenios, firmar acuerdo en torno a la creación de nuevos conocimientos, para satisfacer sus necesidades, o ser emprendedores, esto quiere decir crear nuestra propia empresa, nuestro propio negocio y estar bien armados con un conocimiento pertinente para competir con nuestros pares a nivel local, regional, nacional y global. ¿Podrán los 70 millones de pobres que actualmente sobreviven en México “crear su propia empresa”?

En tercer lugar, para poder verificar y ejercer un control del conocimiento adquirido por los estudiantes, se aplican una serie de exámenes como son, la prueba internacional elaborada por la OCDE, conocida como el Programme for International Student Assessment (PISA). Por su parte en México se aplican pruebas específicas como son, ENLACE a nivel básico y CENEVAL al ingresar y egresar de la educación superior. Estas medidas aparentemente aparecen como adecuadas, pero sabemos que no se puede medir cuantitativamente el conocimiento con instrumentos homogéneos, cuando a la población que se le aplica es heterogénea. Asimismo, ¿por qué el burócrata que confecciona las baterías de preguntas, elige un tipo de pregunta y no otras? Es decir nunca las preguntas son neutras, ya que tienen el sello e interés del que las elabora, sea cual sea la razón.

En cuarto lugar, con el propósito de evitar que el concepto de competencia sea presentado de forma instrumental, se propuso extender su significado, dándole un matiz más comprensivo, constructivista y holístico.  Este nuevo proyecto fue elaborado por la OCDE a inicio de la primera década de este siglo y presentado en el 2005. Este modelo se denominó Definición y Selección de Competencias llave (DeSeCo 2005), el objetivo fue seleccionar las competencias consideradas esenciales para la vida de las personas y el buen funcionamiento de la sociedad.  Es decir, las competencias no deben solamente centrar su interés en el conocimiento y en las destrezas técnicas, a ellas se integran también la habilidad para abordar este mundo tan complejo en sus diversas dimensiones.

Este proyecto concentra las competencias o “key competentes”, en tres grupos del cual se derivan diversas competencias específicas según el interés y el contexto. El Estado mexicano optó por esta alternativa que tendrá una serie de consecuencias.

1) Competencias que permitan dominar los instrumentos socioculturales necesarios, para interactuar con los nuevos conocimientos que fluyen a gran velocidad. Es decir, se tiene que manejar un cierto tipo de lenguaje para poder acceder al conocimiento, por ejemplo comprender el inglés, el lenguaje de las ciencias y el de las computadoras. Asimismo se debe poseer información y un capital cultural previo, lo que por supuesto incluye el manejo de las nuevas tecnologías. Estas competencias se vinculan con las habilidades técnicas y comprensivas y se relacionan fundamentalmente con las competencias cognitivas instrumentales, estamos hablando de “aprender a emprender” y “aprender hacer”.

2) Competencias que faciliten interactuar en grupos heterogéneos con el fin de relacionarse bien con los otros, cooperar, trabajar en equipo, administrar y resolver conflictos. Estas competencias están relacionadas con aspectos valorativos, “aprender a ser”, “aprender en la diversidad” “aprender con el otro” “aprender a comunicarnos con respeto”. De aquí se derivan las competencias comunicativas, las de tolerancia y de solidaridad. Nos referimos a los valores “aprender a ser”.

3) Competencias que impulsen actuar autónomamente, entender el contexto en que se desenvuelve, saber tomar decisiones, construir sus propios proyectos de vida. Estas competencias están vinculadas con lo que podríamos denominar la autonomía del sujeto y lo que Ulrich Beck (2003) denomina el proceso de individualización; esto quiere decir que frente a todas las posibilidades que nos da el contexto, el individuo debe tener la capacidad de elegir de manera autónoma lo que su propio criterio considere que es la mejor opción. Estas competencias se relacionan con el valor de la libertad individual, y la autonomía, o sea “aprender a aprender” pero sobre todo “aprender a re-aprender” de manera autónoma.

En efecto, se esta pasando de un modelo donde todo giraba o se centraba en el conocimiento, a un modelo que incluye actitudes, aptitudes, disposiciones y valores. Los resultados y eficacia están correlacionados siempre por un proceso de evaluación, que necesariamente deben comportar una medición final. Aquí nos tropezamos con un primer problema ¿Cómo podemos medir aspectos tan subjetivos como son valores o actitudes?  Más aún, ni siquiera podemos medir objetivamente el conocimiento duro, o sea lo cognitivo, ya que la naturaleza del conocimiento es esencialmente subjetiva. Por mucho que apliquemos exámenes cerrados, test o baterías de preguntas “iguales para todos”, el resultado nunca será “objetivo”, ya que como profesor elegimos arbitrariamente ciertas preguntas y desechamos otras, este proceder sesga desde el origen la objetividad. Por otra parte, no podemos aplicar instrumentos de medición iguales o uniformes en un salón de clases que siempre va a ser heterogéneo. En este sentido Sacristán (2002: 343) tiene razón, al afirmar que la objetividad positivista es una ilusión imposible, ya que ni la selección de los contenidos de las pruebas de evaluación, ni el proceso de corrección de dichos contenidos, puede ser algo objetivo ajeno a las opciones del que selecciona, valora, y al final estampa una calificación a los alumnos.

Otro problema que nos presente este modelo de competencias. A todas luces la competencia cognitiva continúa siendo la más relevante, es evidente que un ingeniero civil debe saber cómo se construye una casa, o un médico cómo se cura una enfermedad, el detalle es que esta competencia se establece en el marco de un sistema capitalista flexible global con todos los valores que ello implica, lo que se reduce en la formula  “para que uno gane, otros deben perder”, entonces cómo se va a promover en los centros educativos valores esencialmente humanos como son la solidaridad y la justicia social, cuando la competencia más relevante, la “reina” nos referimos a la cognitiva instrumental, nos indica que el camino correcto es  ganar y aplastar al otro, ya que si te gana el otro, te habrán quitado a ti una opción de trabajo posible en el mercado. En efecto, en la lógica del capital que rige el mundo global, es incompatible la competencia en conocimiento para ocupar un mejor sitio en el mercado (sea este como individuo o empresa), con los valores humanos de equidad, o solidaridad social.

Un tercer asunto importante, las evaluaciones a través de pruebas que ya hemos mencionado, tiene como pretexto admitir a los “mejores estudiantes”. Curiosamente los alumnos que más frecuente reprueban, provienen de sectores sociales pobres, la prueba Enlace es un ejemplo, en los estados del sur de México es donde más niños reprueban este examen, justamente ahí se ubican geográficamente los estados más pobres de la República, lo mismo  sucede a nivel de la educación superior, es en esta misma región donde se encuentran las universidades con más bajo nivel, este fenómeno si lo correlacionamos diríamos que a mayor pobreza entre los niños y jóvenes estudiantes, mayor reprobación en los exámenes de ingreso a los distintos niveles educativos y por otro lado; a mayor pobreza de los estados, menor calidad de sus instituciones educativas. Este fenómeno trae como consecuencia la conformación de una pirámide de exclusión educativa en los diversos ciclos escolares, definido por la formula mayor pobreza más abandono del sistema educativo.

Examinemos lo que nos dicen los observadores independientes que han detectado este fenómeno. Según el estudio realizado por la asociación ciudadana Mexicanos Primeros (2009), 98% de niños mexicanos en edad de estudiar inician la escuela primaria, solo 62% de ellos termina la secundaria, 46% inicia la educación media superior, pero sólo termina un 25%, de éstos solo un 13% concluye una licenciatura. Estos datos nos muestran los grados de exclusión que caracteriza al sistema educativo mexicano, que por razones obvias deja afuera fundamentalmente a los niños y jóvenes procedentes de hogares pobres. Supuestamente el sistema de pruebas de ingreso se aplica para medir “competencias cognitivas” y así permitir que los mejores alumnos avancen en cada ciclo escolar, pero en el fondo este es un pretexto, ya que este proceso de selección cumple más bien  con la función de control y justificación de la exclusión permanente al derecho a la educación, fenómeno que golpea particularmente a los más pobres, ya que los de clase media o ricos, en su mayoría van a escuelas o universidades privadas, donde casi nadie es reprobado ya que estas instituciones educativas ante todo son negocios, y en consecuencia aceptan a todos los que postulan.

Un  cuarto problema está relacionado con la neutralidad axiológica de las competencias. Aparentemente este modelo se presente de manera neutral, favoreciendo a todos los alumnos por igual, evidentemente que no es así, ya que constituye el instrumento educativo que el capitalismo flexible en red necesita para hacer más eficiente los procesos de acumulación global. Veamos algunos ejemplos. La competencia de autonomía en el proceso de aprendizaje, en principio es una buena idea, pero en el fondo la tendencia dominante es que se debe evitar que el alumno construya una posibilidad utópica crítica que dé esperanza a un modelo social, económico y político a favor  de los que menos tienen, la autonomía más bien se entiende como la capacidad de auto construcción que el propio estudiante cultiva para contribuir a la creación de nuevos conocimientos que favorezcan  los procesos de acumulación capitalista a nivel local, regional, nacional y global. Esta expectativa ha quedado claramente confirmada cuando la OCDE ha manifestado que ya no se deben financiar a las universidades públicas, estás deben ser autofinanciadas, consiguiendo sus propios recursos por medio de acuerdos de colaboración con las empresas, es decir la función de la universidad pasaría a ser la productora de conocimientos que las empresas necesitan, de esta manera dejaría de ser la conciencia crítica de la sociedad, y productora de conocimientos con compromiso social.

Este panorama trae como consecuencia que si no se asume este modelo, el Estado poco a poco reducirá el presupuesto a la educación universitaria pública, favoreciendo de esta forma las empresas educativas privadas, es decir en el caso mexicano, estarían excluidos los más de seis millones de personas analfabetas, 50 millones de pobres y 20 millones más en pobreza extrema, esto situación está incidiendo para que siga aumentando los 7.5 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan en el país (Narro Robles, José Rector de la UNAM 09/08/ 2010).

Este modelo con todo lo que implica, no solamente se encuentra enfrentado México, en toda América Latina prevalece la misma problemática, ya se impuso en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, donde las universidades privadas ocupan un promedio de más del 70% del mercado, y donde en las pocas universidades públicas también se tiene que pagar fuertes cantidades de inscripción y colegiatura. Particularmente en el caso de chileno, la mensualidad promedio para estudiar en una universidad privada, fluctúa  entre 600 a 1000 dólares, y en una pública es de más o menos 600 dólares.  Por lo tanto los estudiantes deben pedir préstamos a un banco para financiar sus estudios, ellos al termino la carrera están obligados a pagar con jugosos interese el préstamo otorgado, si no pagan las instituciones financieras embargan algún bien del que firmó como aval. Este modelo excluye de un golpe a todos los pobres del sistema educativo universitario, ya que ellos no tienen el dinero ni el aval.

En América Latina, esta situación de falta de compromiso social por parte de los respectivos estados, y proceso silencioso de privatización de la educación pública, se manifieste en hay 35 millones de personas que no saben leer ni escribir y 22 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan (Narro Robles, 06/07/2010). El mismo Rector de la UNAM ha señalado esta tendencia al afirmar que en el caso particular de México sólo uno de cada tres jóvenes tiene posibilidad de cursar estudios de educación superior (Narro Robles, 09/08/ 2010).

Hemos tenido que hacer este rodeo para mostrar finalmente lo que se esconde detrás del tema de las competencias. Detrás de las competencias se esconde el un sistema capitalista que tiene su manifestación económica en el modelo neoliberal de libre competencia, lo que hoy conocemos como globalización o sociedad del conocimiento. Sin embargo, no todo es negativo, en el sentido de si asumimos el modelo de competencias desde una postura crítica, es decir, sustentado en una posibilidad utópica, en contra sentido al capitalismo flexible,  sí se podrían abrir nuevas esperanzas para los que menos tienen, pero este sería otro objeto de estudio que tiene que ser fundamentado.

CONCLUSIÓN

A manera de conclusión, retomaremos lo que declaró este año la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que ha puesto los focos rojos al señalar que en la región se consolidó como la más desigual del mundo: el ingreso promedio por persona en el estrato más acaudalado supera 17 veces al que percibe 40 por ciento de personas en los hogares más pobres. Ese es el problema y la solución, según la CEPAL, pasa por replantear la forma en que el Estado fue relegado de las decisiones económicas en las pasadas tres décadas (La jornada 30 de mayo del 2010).

Es decir, a más adelgazamiento del Estado, menos recursos para desarrollar políticas sociales, a mayor iniciativa y libertad de mercado (neoliberalismo), mayor la ingerencia de las empresas privadas en el sector educativo, sector que lo explotan como cualquiera mercancía. La prueba más fehaciente en México y en América Latina es el crecimiento desmesurado de las empresas privadas educativas, muchas de ellas de dudosa calidad. Asimismo, comprobamos que la mayoría de los profesores del Sistema Nacional de Investigadores (SIN) dedicados al trabajo de docencia e investigación provienen de universidades públicas, la razón es evidente, la investigación cuesta y ese no es el objetivo de las universidades privadas.

Finalmente concluimos que las políticas neoliberales, que tienen como respaldo educativo la filosofía de las competencias, tendrán que ser cambiadas para poder incluir a la mayoría de los mexicanos que son pobres y que en la educación apuestan como un a esperanza de salir de su estado miserable.
El 22 de septiembre del presente año en se conmemoraron los 100 años de la UNAM, el Rector Narro Robles en su discurso en el Congreso de la Unión señaló que se da de subsidio a la educación superior el 0.7% del PIB y para investigación apenas el  0.4%. ¿Cómo queremos que México se desarrolle? (Noticia difundida en TV Milenio Noticias).

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

1. Argudín, Yolanda (2006) Educación basada en competencias. Nociones y antecedentes, Trillas, México.
2. Beck, Ulrich y Beck-Gernsheim, Elisabeth (2003) La individualización. El individuo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas, Paidós, México.
3. Beck, Ulrich (Compilador) (2006) Hijos de la libertad, FCE, México.
4. Bórquez Bustos, Rodolfo (2006) Pedagogía crítica, Trillas
5. Cázares Aponte, Leslie y Cuevas de la Garza, José Fernando (2008) Planeación y evaluación basadas en competencias Trillas, México.
6. DeSeCo (2005) Definición y Selección de Competencias llave. Disponible enhttp://www.oecd.org/dataoecd/47/61/35070367.pdf 
7. Delors, Jacques (1997) La educación encierra un tesoro, Correo de la Unesco, México.
8. (La jornada 30 de mayo del 2010), “Plantea la Cepal que el Estado retome papel protagónico en AL” Disponible http://www.jornada.unam.mx/2010/05/30/index.php?section=economia&article=024n1eco
9. Lasch, Scott, (2007) Sociología del posmodernismo, Amorrortu, Buenos Aires.

10. Mexicanos Primeros (2009), Informe, “Contra la pared, estado de la educación en el año 2009”. Disponible en
http://www.mexicanosprimero.org/component/content/article/171-investigacion?showall=1
11. Lipovetsky, Gilles (2000) La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, Anagrama,  Barcelona.
12. Narro Robles, José Rector de la UNAM 09/08/ 2010), Revista electrónica Contracorriente “Celebremos el bicentenario de otra manera, con el compromiso de buscar un México mejor”. Disponible en http://www.educacioncontracorriente.org/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=6858%3Ala-jornada&catid=16%3Anoticias&Itemid=36

13. (Narro Robles, José 06/07/2010), Periódico “La Jornada Error grave e histórico, no revertir la condición social en AL: Narro”

14. Sacristán Gimeno (2002) “La evaluación en la enseñanza” en  Sacristán Gimeno J. y Pérez Gómez, Comprender y trasformar la enseñanza, Morata, Madrid.
15. Tudesco, Juan Carlos (2007) Educar en la sociedad del conocimiento, FCE, México.

 

* Rodolfo Bórquez Bustos. Doctor de Educación. Docente e investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP

* Marco Antonio Basilio Loza. Maestría en Tecnología Educativa. Docente e investigador del Programa Educativo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación perteneciente a la Unidad Académica de Sociología de la Univeridad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP.

* Justino Arziga Castañón. Maestría en Educación. Docente e investigador del Programa Educativo de la Licenciatura en Sociología de la Comunicación y Educación perteneciente a la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP.