Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 12, No. 2. Semestre julio-diciembre de 2016. ISSN: 1870-7505

 

EL TRIUNFO DE TRUMP Y LAS TENSIONES GLOBALES

Rodolfo Bórquez Bustos *

 

Los acontecimientos que observamos en México desde que Trump ganó la presidencia en Estados Unidos, nos hace creer que gran parte de todo lo malo que está sucediendo y sucederá en nuestro país, es por culpa de este personaje, y lo calificamos de neo fascista, racista, misógino, imperialista, xenófobo etcétera, para hacer más creíble  esta apreciación.  
En realidad pensamos que Trump es parte del bosque, pero no es el bosque entero. Es decir, a través de su personalidad y bravuconeadas  podemos explicar cierto tipo de problemas que repercuten en México, como ha sido su postura contra los emigrantes, lo que ha ido provocado una crisis humanitaria, ya ha encarcelado y expulsado a emigrantes, esto provoca  que  familias enteras se tengan que separar. Sin embargo, hay otras circunstancias históricas que también son responsables de los males que hoy nos aquejan como sociedad. La postura política ultra conservadora  de este magnate es más bien la consecuencia o respuesta para encontrar una solución desde la extrema derecha, a la crisis que atraviesa actualmente el capitalismo global.
En efecto, el razonamiento del discurso de Trump es  demagógico y se sustenta en una lógica formal simple, puesto que sostiene  a través la manipulación mediática verbal, que todo  lo malo que sucede en EEUU (fundamentalmente falta de empleos, inseguridad, aumento de la delincuencia, venta y consumo de drogas etcétera), se debe fundamentalmente a dos causas externas, por un lado  haber firmado un TLC “injusto” para los Estados Unidos y por otra parte, el flujo sin control, de emigrantes ilegales proveniente principalmente de México.
Según Trump no hay trabajo suficiente en  su país, debido a  que los ilegales les quitan el trabajo a los norteamericanos. Sin embargo, se sabe y está suficientemente documentado, que son los trabajadores inmigrantes “sin papeles”  quienes hacen gran parte de los trabajos duros, que los norteamericanos no quieren hacer.
La otra afirmación falsa del señor Trump, es que hay mucha delincuencia en su país, debido a las personas malas que matan, violan, asaltan, y venden drogas. Sosteniendo que estos malhechores son ilegales y  mayoritariamente mexicanos o latinos en general.  Sin embargo, los datos oficiales indican otra realidad, los índices más altos de delitos que se cometen en EEUU son perpetrados por ciudadanos norteamericanos.
Asimismo, es verdad que el crimen organizado procedente de México comercializa droga en EEUU, pero no es menos cierto que son los capos norteamericanos los que realmente distribuyen y venden la droga es ese país, sin embargo éstos raramente son detenidos, juzgados y condenados, la razón es que en este país  hay un mercado de 90 millones de personas que consumen droga, lo que constituye un jugoso negocio que no debe ser “tocado”. Pero también las armas que usa el crimen organizado en México, son compradas “legalmente” en  EEUU, este comercio legal también produce grandes ganancias a los comerciantes norteamericanos.  
Otra afirmación engañosamente demagógica de Trump, es que  hay pocas fuentes de empleo en su país ya que las empresas norteamericanas invierten grandes cantidades de capital en México, además el comercio con México es injusto porque favorece a los mexicanos y no a su país.  ¿Es posible creer que esto sea así? ¿los mexicanos estamos sometiendo a nuestros intereses a la potencia más grande del mundo? pero lo más lamentable de este discurso, es que una gran parte de ciudadanos norteamericanos cree que todo esto es verdad, y en gran medida este factor fue lo que le permitió ganar la presidencia a este magnate, además gran parte de lo que se afirma, él mismo se contradice, ya que su argumento es profundamente conservador y nacionalista, pero en la práctica sus empresas actúan abiertamente a favor del libre mercado sin obstáculos ni limitaciones. Es decir por un lado Trump pide que el capital norteamericano regrese al país, pero por otro lado muchas de sus empresas gozan de buena salud instalándose en muchos países del mundo, redituándole grandes ganancias.
Algunos medios de comunicación comentan que el presidente Trump es un nacionalista y populista de derecha,  que pretende obtener el apoyo mayoritario de los ciudadanos norteamericanos usando todas las mañas mediáticas, una de las promesas que tiene mayor aceptación entre la población norteamericana, es la construcción de un muro en la frontera sur, para evitar que los emigrantes ingresen ilegalmente al país,  como asimismo expulsar a los inmigrantes ilegales y también está expidiendo  órdenes ejecutivas, que prohíben la entrada de ciertos ciudadanos árabes que según él apoyan a grupos terroristas.
 Lo peligroso y lamentable de este discurso agresivo y beligerante, es que tiene una aceptación cada día más creciente en la población norteamericana (como también en algunos países europeos), y ellos sí creen que eliminando esas causas, Norteamérica será nuevamente esa gran potencia que siempre ha sido, no importa las consecuencias humanas desastrosas que puedan ocurrir.
En rigor, no debemos sorprendernos, el gobierno norteamericano está haciéndolo lo que históricamente siempre ha hecho: oprimir, someter y hacer dependientes  a los países que se ven débiles y que no concuerden con sus posiciones. Evocando falsas causas justas, han intervenido militarmente en muchos países, como han sido los casos de Cuba, Santo Domingo, Vietnam, Laos Camboya, Irak etcétera, recordemos también que a México le robaron gran parte de su territorio del norte inventando una guerra. En muchos momentos de su historia, la política exterior norteamericana ha sido intervencionista, ya que ocupan territorios de algunos países con el fin de apropiándose de sus riqueza, pero también es profundamente inhumana. Un ejemplo reciente fue la política anti emigrante del presidente demócrata Obama, tan querido y respetado  por millones de norteamericanos  y mexicanos, bajo su gobierno expulsó a casi tres millones personas que no acreditaron su estancia legal en Estados Unidos, 47 por ciento sin antecedentes penales.
En este contexto pensamos que las causas más profundas de las actuales políticas ultra conservadoras de EEUU, no tienen su origen en Trump, sino en el modelo capitalista neoliberal de acumulación que está enfrentando grandes problemas y que las élites que manejan el poder global no pueden resolver debido a su complejidad.
Cada etapa de desarrollo del sistema capitalista ha tropezado con grandes obstáculos, y ha encontrado siempre una estrategia para sortear dichos inconvenientes. Tal como lo han señalado algunos pensadores clásicos como son,  Kondratieff, Lenin, Trotsky, Schumpeter o Mandel. Evidentemente que este no es el espacio para describir detalladamente la postura de cada uno de estos autores, quienes tienen a veces puntos de vista teóricamente cercanos y otras veces opuestos; sin embargo donde sí todos coinciden, es que el capitalismo se desarrolla en etapas sucesivas de estabilidad, bonanza o crecimiento, y crisis. Las salidas de las crisis, siempre dependen de la toma de decisiones endógenas o exógenas.
Mandel conecta la dinámica de las ondas largas del desarrollo del capitalismo, con el surgimiento y la estabilización de las revoluciones tecnológicas, destacando que las etapas de ascenso (1848-73, 1893-1913, 1940-67) coinciden con la introducción de innovaciones radicales en la actividad productiva, mientras que en los períodos económicos declinantes, se difunden nuevas formas de organización del trabajo lo que contribuye para desarrollar la próxima oleada de innovaciones.
Este mismo autor distingue cuatro explicaciones para comprender el desarrollo y las crisis del capitalismo. Primeramente la que él denomina tesis “tecnologista”, que atribuye el auge y la decadencia de cada onda expansiva del capitalismo a la aparición y generalización sucesivas de nuevas tecnologías. En el caso actual el desarrollo del conocimiento tecnológico ha impactado en la producción de bienes, y en las relaciones laborales, ya no se necesita una mano de obra obrera abundante, las nuevas tecnologías hacen el trabajo que en antaño hacían miles de trabajadores, este fenómeno provoca un aumento del desempleo, desaparición del peso político de los sindicatos, implementación de nuevas formas de contrato laboral favorable a los patrones (trabajo a medio tiempo, por honorarios, a destajo sin prestaciones,  etc.), de esta forma cambia la relación entre capital y trabajo, los trabajadores se debilitan, ya no pueden negociar nada, deben aceptar cualquiera condición laboral que le proponga el patrón. Asimismo, el producir un conocimiento renovador ha provocado una nueva revolución, situando al conocimiento como el capital más importante en esta etapa del capitalismo global.    
La “tesis hegemonista” que asocia estas fases con los cambios de liderazgo internacional entre las potencias dominantes. Este fenómeno se dio por ejemplo en los años setentas, cuando el liderazgo de Margaret Thatcher, junto con Ronald Reagan inciden de forma determinante al proponer el fin del modelo capitalista sustentado en el Estado Keynesiano de Bienestar, modelo que fue hegemónico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, donde se combinaba la democracia plena, bienestar social y capitalismo. Thatcher y Reagan critican este modelo y promueven el neoliberalismo guiado por la plena libertad de un comercio sin fronteras. Posteriormente esta propuesta termina imponiendo entre los años setentas y ochentas, bajo el nombre de globalización o mundialización.
 Actualmente este modelo empieza a mostrar de manera franca una profunda  crisis, ya que el resultado ha sido enriquecer solamente a ciertos sectores minoritarios, quienes a nivel mundial a través de sus empresas monopólicas controlan la mayor parte de la riqueza de todo el planeta, en detrimento de una  mayoría de personas que se empobrecen sin encontrar solución a sus problemas de no tener empleo, educación, vivienda, derecho a la salud, etc. Este empobrecimiento mundial, ha orillado a gran parte de estos pobres, a emigrar hacia los países capitalistas desarrollados en busca de encontrar un posible horizonte para sobrevivir.
Por otra parte, los refugiados que huyen de los conflictos bélicos que golpean sus países, donde la causa siempre es el control de la riqueza, especialmente apropiarse del petróleo, también buscan llegar a los países desarrollados en busca de mejorar sus empobrecidas vidas. Estos dos grupos sociales están expuesto a todo tipo de vejaciones, prácticamente sobreviven sin tener asegurado el respeto a sus derechos humanos, muchos de ellos ven como única salida buscar en los países ricos desarrollados una posibilidad de encontrar trabajo y rehacer sus vidas. La respuesta de algunos países europeos como Alemania, España o Francia ha sido discreta, acogen a una minoría, el resto permanecen en campos de refugiados o los expulsan. Sin embargo, en algunas ocasiones, esta estrategia se combina con los convenios que promueven la creación de empleos en sus países de origen, con el propósito que los emigrantes, vuelvan a sus raíces y encuentren una forma  de vida digna. Por el contrario la respuesta del gobierno de Trump está siendo expulsar a los emigrantes ilegales, construir muros y mayor vigilancia en la frontera, la salida no es humanitaria, es militar y represiva.
Esta tendencia ultraconservadora de extrema derecha, se empieza también a manifestar fuertemente en Inglaterra país que abandonó la Unión Europea, en Holanda el líder islamófobo y antieuropeo Geert Wilders, a pesar que su partido perdió recientemente las elecciones, continúa teniendo una presencia importante en el electorado, al igual que la neo fascista Marine  Le Pen en Francia.  
La “tesis endogenista” pone el acento de la crisis del capitalismo en los procesos cíclicos de valorización y desvalorización del capital. Hoy el sector dominante donde se produce mayoritariamente los procesos de acumulación del capital es en el sector terciario (servicios), los únicos países que continúan sosteniendo de forma importante el sector industrial son principalmente China y Alemania; Japón por su parte es el mayor productor de patentes de nuevas tecnologías.
 Estas tendencias endógenas del capitalismo global lo empujan a conformar una nueva división social del trabajo a nivel mundial. Las empresas automotrices por ejemplo, en diez países maquilan las piezas, lo arman en cuatro países y de ahí lo distribuyen a nivel del mundo. Frente a esta realidad México se convirtió en un país maquilador, abandonando completamente producir para mercado interno y lo poco que producimos, en un 80% se va al mercado norteamericano, no pudimos desarrollarnos como país emergente (como lo hizo Singapur, China, Corea del Sur etc.), fuimos incapaces de crear buenos empleos bien pagados, dejamos que los trabajadores agrícolas abanderaran el campo destruyendo la economía agraria, dejamos a la deriva a los desempleados, no contemplamos el gran número de jóvenes que tenemos dispuesto a incorporarse al trabajo productivo (el bono demográfico positivo), provocando de esta manera  que muchos de estos sectores sociales emigraron a los Estados Unidos y hoy sufren las consecuencias.
Sin embargo, hoy México gracias a esta nueva realidad, las élites en el poder, tienen una magnífica oportunidad para dar un viraje, aprovechar la crisis del capitalismo  global y desarrollar un modelo competitivo que nos humanice y no excluya a los que menos oportunidades tienen. La responsabilidad de la situación crítica que actualmente atraviesan los emigrantes ilegales mexicanos, no solamente la está provocando Trump, sino el propio gobierno y empresarios mexicanos incapaces de crear suficientes  fuentes de empleo para evitar que nuestros compatriotas emigraren a EEUU.
La “tesis institucionalista”, aquí se subraya el papel determinante de las estructuras político-sociales, es decir en el seno del propio capitalismo se alienta para que las organizaciones  obreras, empresariales y el Estado negocien solidariamente para impedir que una crisis profundice el descontento social. Pero en realidad, actualmente con la extensión global del capitalismo, estamos en presencia de un nuevo fenómeno que se manifiesta  con la perdida de la soberanía de los estados nacionales, debilitamiento de las organizaciones obreras, campesinas, y de los sectores medios y la construcción de nuevas instituciones de poder a nivel supra nacional, como son la OCDE, el BM, el FMI.
En efecto, es en esas instancias donde se toman las grandes decisiones de cómo debe funcionar el mundo, la clase política de los estados nacionales deben seguir dichos lineamientos y con mayor razón “los de abajo” no poseen grandes espacios para negociar y cambiar el curso de la historia de sus países, es el neoliberalismo de libre competencia quien impone las reglas, este es el modelo que domina y que se ha impuesto, tan es así que la empresa mexicana Cemento Chihuahua, está participando en la licitación para construir el muro propuesto por Trump, “negocios son negocios” que importa que estos negocios perjudiquen a los ilegales emigrantes mexicanos. El capital no funciona con principios éticos sustentado en la condición humana, no tiene fronteras ni nacionalidad, su principal forma de ser,  es la ganancia, sin importarle las consecuencias de ninguna índole.
La tarea que tenemos que enfrentar, no es buscar razones ideológicas simples de sentido común a la crisis que atraviesan en el presente los emigrantes ilegales radicados en EEUU, sosteniendo que toda esta triste situación se debe  exclusivamente al racismo de Trump, sí, este personaje es parte del problema, pero más bien es la consecuencia de un sistema irracional que se ha impuesto de manera dominante en el mundo, llamado neoliberalismo o globalización.
Buscar salidas a este fenómeno debería ser un trabajo prioritario entre los que creemos que es posible construir un mundo mejor. Para ello, primero que nada, debemos reflexionar profundamente para entender la complejidad de la actual realidad, cuestionándonos de cómo se está desarrollando el modelo capitalista neoliberal a nivel global, analizando todas sus dimensiones, contradicciones, estructuras y sistemas, como asimismo las consecuencias que está provocando, y de este modo poder visualizar soluciones posibles. Es una tarea inmensa...pero hay que hacerla primero desde el intelecto, desde el pensamiento y vincular las soluciones posibles a la práctica. Sin la construcción de horizontes posibles, que visualicen un modelo de sociedad centrado en la defensa del genuino desarrollo de los derechos humanos, no habrá jamás paz en el mundo, todo lo contrario tendremos probablemente la amenaza latente de la presencia en diversos países de muchos Trump que podrá encantar a personas, pero también a sociedades completas como lo hizo Mussolini o Hitler en su momento, y esto podría ser la peor pesadilla para el mundo y para la vida civilizada.

 

 

* Dr. Rodolfo Bórquez Bustos. Sociólogo y Doctor de Educación. Docente e investigador de tiempo completo del programa educativo de Sociología de la Comunicación y Educación de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PRODEP. Correo electrónico: rborquezbustos@yahoo.com.mx