Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 2. Trimestre abril-junio de 2008. ISSN: 1870-7505

 

EL DESAFÍO DEL ORDEN DE LO REAL A NIVEL EDUCATIVO (SEGUNDA PARTE)

Mtro. Rodolfo Bórquez Bustos*

A mi querido hermano Juan Carlos, Post mortem.
Que descanse en paz. 07 junio 1948- 02 de julio 2008

Nota La primera parte apareció en el N° 1 de esta misma revista electrónica octubre-diciembre del 2007

CONCEPTO AMPLIADO DE EDUCACIÓN

Entendemos desde una postura crítica, que educar no es lo mismo o equivalente a ensañar o transmitir una cantidad de conocimientos determinados. Para nosotros educar es contribuir para que el estudiante pueda construir conocimientos de manera autónoma, formar un carácter e introyectar valores acordes a las diversas dimensiones de lo humano, utilizando todos sus recursos como son la racionalidad, la conciencia emancipadora, el talento, las habilidades etc; es también dotarlo de autonomía suficiente para que alcance a razonar y decidir con la mayor libertad posible, desechando las influencias triviales y lugares comunes; es fomentar el desarrollo de una vida espiritual propia y diferenciada, de gustos y criterios auténticos; es abrir brechas que conduzcan a cuestionar y modificar las diversas formas de alienación; es construir constantemente un pensamiento desde la crítica donde la búsqueda no esté centrada en las respuestas sino en las preguntas, en los problemas es decir problematizar la pregunta y tener la mente lo suficientemente abierta para cuestionar todas las posibles respuestas. Estos son los desafíos que constantemente debe enfrentar la educación, contribuir a formar un mejor ser humano.

Pero como el pensamiento muchas veces está inducido por los objetos que sirven como mediadores de nuestros parámetros, la educación debe reflexionar y enfrentar desde los límites de lo dado, debe desentrañar las diversas instituciones y procesos formadores de nuestras subjetividades. En definitiva, la educación debe reconocer en los alumnos su capacidad de sujeto, entendiendo por sujetos no a los individuos dados de una vez para siempre, sino los individuos entendidos en medio de múltiples relaciones sociales, productos a la vez que productores, creadores de esas relaciones sociales pero a la vez objetos de la acción de esas prácticas. En este sentido todos los individuos tienen subjetividad pero no todos son sujetos, la educación debe tener como meta, formar sujetos, no entes limitados a ser simplemente individuos. El sujeto no es ente fijo, conformado de una vez para siempre identificable con un conjunto rígido de características o propiedades, cosificado, asumido como substancia. Un sujeto constituye la concreción, la realización constante, contradictoria y cambiante de un sistema de relaciones sociales caracterizada por su capacidad de acción y de autoproducción.

El pensamiento crítico que fundamente una teoría crítica de la educación, ha de ser la de recubrir a todo individuo con la capacidad de ser sujeto, es decir, de conformar consciente y autónomamente su vida y de buscar constantemente una explicación del mundo desde fuera de los parámetros dominantes. En este sentido, haremos primeramente un rodeo, donde analizaremos el capitalismo global actual desde su represtación ideológica-cultural, para posteriormente analizar las prácticas educativas dominantes, para finalmente plantear desde una visión crítica los retos del futuro de la educación superior.

Por otra parte, consideramos que es fundamental entender el papel que está jugando la educación superior a la luz de su contexto, pero este contexto no puede estar sujeto exclusivamente a la coyuntura pragmática inmediata, actual. Es importante fijar la dialéctica espacio-tiempo que contemple no solamente la contradicción como único eje, sino que incluya las diversas mediaciones que se articulan en el tiempo y en los múltiples espacios, por ejemplo el actual sistema mundo global ha sido producto de un sinnúmero de articulaciones que se han ido plasmando en el tiempo, con diferentes ritmos según la región geográfica, por lo tanto para nosotros es primordial analizar el pasado, para comprender el presente, y deducir los posibles escenarios del futuro.

Al respecto Braudel sostenía acertadamente, que la historia debe ser estudiada en “su larga duración incluso de muy larga duración” (Braudel, Fernand. 1989, p. 65). Asimismo afirmaba que los acontecimientos son polvo, no tienen sentido, al menos que los insertemos en las tendencias de larga duración. Considero que esta postura nos dará luz para saber el origen y desarrollo del sistema histórico que prevalece actualmente, he incursionar sobre el modelo que están imponiendo las fuerzas dominantes de la función que debe desempeñar la educación superior.

EL DESPLIEGE IDEOLÓGICO-CULTURAL DEL CAPITALISMO GLOBAL Y SUS CONSECUENCIAS

El actual capitalismo histórico ha ido edificando una visión del mundo, un sentido, un entramado de significaciones. En una definición descriptiva donde se puede medir y clasificar, podríamos señalar junto con Tylor que la cultura está constituida por las creencias, costumbres, leyes, formas de conocimiento arte etc., que los individuos adquieren en tanto que miembros de una sociedad y que pueden ser estudiados científicamente (Citado por Thompson, John B. 1993, p 141). Sin embargo esta definición fundamentada en una concepción positivista es muy pobre, ya que no se trata solamente de “medir” o “clasificar científicamente” estos fenómenos, saber por ejemplo el tipo de costumbre o lenguaje que manejamos, también es importante comprender el sentido que los sujetos le dan a estos fenómenos.

 Creemos que una concepción interpretativa de la cultura nos abre un espacio de análisis mucho más rica. Al respecto Weber sostenía que son los hombres quienes conforman la sociedad, pero el hombre se caracteriza por ser un animal inserto, situado en tramas de significación que él mismo ha tejido. Tomando como argumento esta postura, considero que la cultura constituye justamente ese conglomerado de significaciones que él mismo hombre ha construido. Cultura es entonces, esa urdimbre de significaciones que toda sociedad crea para sí misma y que le permite reconocerse como tal. Nuestra tarea consistirá en descifrar el significado que son ya  reveladores para los individuos que están insertos en ese conglomerado de significaciones. En efecto los seres humanos no solamente tenemos costumbres, lenguajes, hacemos ciertos artefactos etc., sino que también le damos un sentido a nuestros actos, todo actor que ejecuta una acción le da un significado, se trata de descubrir el significado por ejemplo de la idea que tenemos de progreso y lo que hacemos para poder progresar.

A partir de estos principios elaborados principalmente por Paul Ricoeur, el sociólogo inglés  John B. Thompson, define a la cultura como “el patrón de significados incorporados a las formas simbólicas –entre las que se incluyen acciones, enunciados y objetos significativos de diversos tipos– en virtud de los cuales los individuos se comunican entre sí  y comparten sus experiencias, concepciones y creencias. El análisis cultural es, en primer lugar y ante todo, la elucidación de estos patrones de significado, la explicación interpretativa de los significados incorporados a las formas simbólicas” (Thompson, John B. 1993, p 145).

 El capitalismo a lo largo de su historia ha elaborado una cierta concepción del mundo es decir diversos significados, con la intención de perpetuar el sistema, este  proceder lo “moviliza”  a través de la ideología.

La ideología es la manera en que el “significado movilizado por las formas simbólicas, sirve en circunstancias específicas, para establecer, mantener y reproducir relaciones sociales asimétricas en términos de poder” (Thompson, John B. 1993, p 170). Este autor señala que las formas simbólicas son todas las acciones y lenguajes, imágenes y textos que producen los sujetos y que son reconocidos por ellos y por otros como constructos significativos.  Es  decir, la ideología sirve para movilizar significados en el mundo social, con el propósito de reforzar a los individuos y grupos que ocupan posiciones de poder. Son las maneras en que “el significado sirve para establecer y sostener las relaciones de dominación…los fenómenos ideológicos son fenómenos simbólicos significativos en la medida en que sirven, en circunstancias históricas particulares, para establecer y sostener las relaciones de poder” (Thompson, John B. 1993, p 61). Es importante subrayar, que el soporte de la ideología lo constituyen primordialmente las formas simbólicas que movilizan una intencionalidad en un contexto histórico y socialmente estructurado. Esta intencionalidad tiene como fin, hacer perdurar las relaciones de dominación que son socialmente siempre asimétricas.

A través del despliegue en el tiempo, el capitalismo histórico utilizó diversas formas ideológicas para mantenerse como sistema dominante; la ideología que movilizó principalmente a partir de la Revolución Inglesa de 1688 y Francesa de 1879, fue liberalismo en su más amplia acepción.

Recuperando el pensamiento de Nietzsche quien sostenía que solamente los seres ahistóricos admiten una definición exacta, diremos que el liberalismo como fenómeno histórico no puede ser encuadrado en una sola definición, pero sí nos podemos aproximar a sus características por medio de una descripción de este fenómeno.

Consideramos que el liberalismo heredera una serie de tradiciones como son, el Humanismo, el Renacimiento, la Reforma Protestante, La Ilustración, el Constitucionalismo el proyecto de la modernidad etc. Uno de los aspectos más relevantes consiste en que el liberalismo promueve la libertad individual en todas sus dimensiones, nos referimos a la libertad religiosa, libertad política, y de pensamiento en general; pero dichas libertades deben estar sujeta a ciertas reglas que se elaboran en un Estado Republicano, donde el principio de equilibrio de poderes, de pesos y contra pesos, rigen la actividad  política, donde nadie tiene el monopolio del poder, es decir la mayoría convive en paz con la minoría, en este tipo de sociedad el soberano es el pueblo.

La Revolución Inglesa de 1688 contra Jacabo II, promueve como principio la tolerancia religiosa y el establecimiento de un gobierno constitucional. Pero será la gran Revolución Francesa de 1789 que recuperando el proyecto de la modernidad, fijará definitivamente las bases sólidas del liberalismo que acompañará la justificación del capitalismo histórico. La idea de Montesquieu sobre la división de poderes, “el poder ataja al poder”; la búsqueda constate de valores que favorezcan el desarrollo humano como son la libertad, igualdad y fraternidad; la declaración de respetar los derechos humanos; la libertad económica, el concepto de soberanía que recae en el pueblo elaborada por Rousseau etc., serán una parte importante de la ideología liberal en el cual se apoyará hasta nuestros días el capitalismo histórico.

Sin embargo, el aspecto más notable es que esta ideología justificará la vocación universal de estos principios, lo que le vendrá como anillo al dedo al capitalismo global, al mismo tiempo su aplicación consecuente traerá una serie de inconvenientes, principalmente por que se abría una posibilidad a que las clases pobres adquirieran derechos que a la larga podría poner en jaque al propio sistema. Pero también, el capitalismo a lo largo de la historia, y producto de la lucha organizada de los excluidos, supo “dosificar” la aplicación de estos principios con el fin de reproducir sin grandes complicaciones sus formas de dominación. Por ejemplo, primero aceptó el voto censitario, después lo proclamó “universal”, pero excluyó a las mujeres, solamente en el  siglo XX aceptó el voto femenino. Algo similar sucedió con la creación de sindicatos y partidos opositores al sistema. Primero fueron fuertemente reprimidos, luego aceptado bajo ciertos condiciones, finalmente aceptados para que participen libremente en el juego democrático.

Veamos este ejemplo para ilustrar lo dicho anteriormente. En Europa Occidental, incluidos los partidos obreros (la socialdemocracia y los socialcristianos) en el sistema, negociaron con los sectores dominantes, logrando a la larga aumentar el bienestar de ciertos sectores de la población, pero la condición impuesta, fue parar cualquier tipo de cambio que pusiera en peligro el fundamento mismo del capitalismo.  En la post guerra,  serán justamente los partidos socialdemócratas que servirán como interlocutores para frenar el posible peligro del avance obrero hacia la toma del poder, negociarán con los representantes  le las clases dirigentes, logrando que aumente el nivel de vida de los trabajadores, y así calmar sus aspiraciones. Producto de este acuerdo, nace el Estado Benefactor o asistencial, que mostrará la cara “más amable” del capitalismo histórico.

El cumplimiento de una serie de medidas que favorecían a los trabajadores en los países regidos por un capitalismo desarrollado, fue interpretado como un progreso verdadero en beneficio de los más pobres. El avance de la democracia en el mundo también se considera como la consolidación universal de la ideología liberal, asimismo, la plena libertad de comercio es interpretada como un triunfo del valor de libertad.

Pero los datos duros  nos muestran muchas dudas con respecto a lo señalado anteriormente. Por ejemplo el desarrollo tecnológico en el mundo es totalmente asimétrico, mientras que en los países ricos un alto porcentaje de personas usan tecnologías de punta en distintas actividades, en los países pobres que es donde viven la mayoría de la población mundial, un pequeño porcentaje tiene acceso a las nuevas tecnologías; asimismo, mientras que en los países ricos los pobres están protegidos por un mínimo de seguridad social, en los países pobres los más pobres están abandonados a su suerte; ya no digamos las posibilidades que tienen en los países pobres la mayoría de las poblaciones provenientes de estratos pauperizados a los servicios educativos y de salud, estas opciones son prácticamente nula en relación a los que viven en sociedades ricas.

Por otra parte, sabemos que cotidianamente los estados pierden soberanía con respecto a los estados ricos y a ciertas instituciones internacionales económica-financieras; los partidos políticos se han alejado cada día más de los ciudadanos, ya nadie les cree a los políticos, los ciudadanos decepcionados de la democracia participan menos en asuntos públicos  y en los procesos electorales. La libertad económica sin límites ha provocado una concentración cada vez mayor de la riqueza, ampliándole el número de pobres en el mundo, la falta de empleo en todos los continentes es un hecho reconocido por diversas instituciones internacionales, la degradación del medio ambiente constituye otra verdad incuestionable. En realidad “la abrumadora mayoría de los trabajadores mundiales, que viven en zonas rurales u oscilan entre éstas y los suburbios de la ciudad, están en peores condiciones que sus antepasados de hace quinientos años. Comen menos bien y ciertamente tienen una dieta menos equilibrada”. (Wallerstein, Immanuel. 2001: B, p. 91)

 Es decir la ideología liberal que es en el fondo el discurso de la modernidad promovido a través del capitalismo tardío monopólico global, se ha agotado, ya no puede engañar más, “el liberalismo como proyecto político efectivo ya cumplió su función y está en proceso de derrumbarse bajo el impacto de la crisis estructural de la economía-mundo capitalista…Estamos entrando en un periodo de transición que podría prolongarse alrededor de cincuenta años y que puede describirse como una “bifurcación” de primera magnitud cuyo resultado es incierto. No podemos predecir qué visión o visiones del mundo o que sistema o sistemas surgirán de las ruinas del actual. No podemos predecir qué ideologías nacerán ni cuántas habrá si es que las hay” (Wallerstein, Immanuel. 2001: A, p.p. 92-93). Es decir estamos viviendo una época de máxima incertidumbre.

Muchos son los rasgo distintivo de este tiempo, algunos autores lo han catalogado como posmodernidad, –concepto polémico que superficialmente suele atribuirse a una serie de características como son la complejidad tecnológica y la saturación de información que proveen los medios masivos de comunicación– caracterizado por las representaciones con las cuales tratamos de captar algo más profundo del sistema internacional, del capitalismo multinacional de nuestros días y nos es imposible lograr una representación de totalidad. También se piensa que es la tecnología la causa de la fragmentación en nuestra cultura, debido a que nos es imposible representar la complejidad del capitalismo tardío o multinacional.

Atribuimos la lógica de la fragmentación de la cultura posmoderna a la variedad y vertiginosidad de los cambios tecnológicos, pero esto que constituiría la materialidad que explicaría la lógica de las representaciones culturales, es lo que Fredrich Jameson (1991) dice que es la representación posible de un irrepresentable, y esta “representación posible”  sería la lógica misma del capitalismo multinacional. Es decir la posmodernidad constituye la expresión cultural del capitalismo actual.

 La modernidad se caracteriza por la confianza en el constante progreso, por la búsqueda de una razón globalizante que dé cuenta del momento histórico y su devenir, un fuerte sentido de la vida signada por responsabilidades acerca del mundo, responsabilidad por el otro, es decir promueve el valor de la solidaridad y del imperio de la razón. Esta modernidad correspondía al capitalismo industrial con sus fábricas, sus organizaciones obreras.

La posmodernidad  en cambio se sitúa en un momento histórico diferente que corresponde al capitalismo tardío, a una sociedad de consumo, a una sociedad de la informática, de la robótica, a la ampliación global de las relaciones comerciales y de los medios masivos de comunicación, a una sociedad de una tecnología sofisticada. Sin embargo, no toda nuestra cultura es posmoderna pero sí el posmodernismo tiende a marcar los modelos culturales en nuestros días.

Algunos autores como Jurgen Habermas no están de acuerdo en denominar al momento actual como posmodernidad, pero sí considera que las características que definen a nuestra cultura contemporánea están enmarcadas en lo señalado por algunos posmodernistas.

En este sentido Lipovetsky (2000) menciona que en la época actual asistimos a una nueva fase en la historia del individualismo occidental, lo que constituye una verdadera revolución a nivel de las identidades sociales, en la dimensión ideológica y en lo cotidiano, esta revolución se caracteriza principalmente por: un consumo masificado tanto de objetos como de imágenes, una cultura hedonista que apunta a un confort generalizado, personalizado, la presencia de valores permisivos y “light” en relación a las elecciones y modos de vida personales.

Estos cambios, radicales a nivel de la cultura y de los valores morales, implican un quiebre de la sociedad disciplinaria tan investigada y descrita por Michel Foucault y la instauración de una sociedad mas flexible basada en la información y en la satisfacción de las necesidades individuales, el sexo sin compromisos y en el culto a lo natural.
 
La cotidianeidad tiende a desplegarse con un mínimo de coacciones y un máximo de elecciones individuales privadas, con un mínimo de austeridad y un máximo de goce, con la menor represión y la mayor comprensión posible.

Lipovetsky (2000) afirma que en la sociedad posmoderna la aspiración es poder planificar una vida "a la carta" como cuando vamos a un restaurante y elegimos diversos platillos del menú. Esta sería la utopía de los tiempos posmodernos, como el mito que caracteriza a Narciso, tal como en  la modernidad lo caracterizaba  Prometeo.

En el capitalismo industrial, la sociedad permanecía ordenada y disciplinada, debido a que el sistema político democrático era de tipo autoritario, ya que se tendía a sumergir al individuo en reglas burocráticas uniformes, a eliminar lo máximo posible las elecciones singulares en pos de una ley homogénea y universal, también se promovía la primacía a la voluntad global o universal que tenia fuerza de imperativo moral que exigía una sumisión y abnegación a ese ideal. En definitiva, el control de las mentes y las conciencias, permitió el control sobre los cuerpos y las prácticas sociales de los sujetos.

Pero en el capitalismo global o flexible que tiene como expresión cultural a la posmodernidad, el control social se ejerce de una manera distinta. Ahora dicho control se despliega a través de la seducción, de una oferta de consumo, de objetos o de imágenes, consumo de hechos concretos o de simulacros. En este aspecto, los medios masivos de comunicación juegan un papel fundamental. En esta oferta para el consumo encontramos desde los objetos más comunes, como son el vestuario, perfumes, bebidas, cigarrillos o diversos tipos de autos, donde una bella rubia asegura que podrá ser conquistada si compra ese modelo; hasta los servicios más inverosímiles, como son clínicas que ofrecen un servicio de hotel de 5 estrellas con los médicos más acreditados, o sistemas educativos que ofertan programas donde aseguran que al término de unos meses los estudiantes hablarán un perfecto inglés o manejarán de maravilla diversos paquetes computacionales.

Como de lo que se trata es que el mercado regule libremente todo el proceso de comercialización del producto ofertado, el control económico-financiero es muy “flexible” y el control ético, prácticamente es nulo por parte de las  autoridades. Este es el motivo de por qué estamos invadidos de “clínicas” que prometen dejarte delgada y bella, y muchas personas que se someten a ese tratamiento, terminan terriblemente afectadas en su salud, o “estéticas” que son sitios de prostitución, discotecas donde se consume abiertamente drogas, gimnasios donde se prescriben substancias prohibidas, o escuelas “patito” donde en el mejor de los casos tienen buenas instalaciones y un estricto control administrativo, pero con maestros de dudosa calidad, que a veces ni siquiera están titulados en el área que enseñan.  Entonces todos nos preguntamos ¿Quién autoriza el funcionamiento de dichos establecimientos que defraudan a la vista de todo el mundo? Por supuesto que son las autoridades, que en una mezcla de corrupción e impunidad, y so pretexto de que sean las fuerzas vivas del mercado que decidan “libremente”, hacen la vista gorda, dejando a su suerte a los consumidores.

 Otro aspecto importante de la cultura posmoderna, es que abrió definitivamente una pluralidad de subculturas las cuales corresponden a diversos grupos sociales y que adquieren su propia legitimación a existir y a coexistir con otras subculturas con igual o similar reconocimiento social. Así por ejemplo observamos el florecimiento de nuevas  religiones, asimismo la conquista y el reconocimiento de los derechos de las mujeres o de las personas con preferencias sexuales diversas etc.

Lipovetsky (2000) señala que la cultura posmoderna es profundamente materialista, descentrada y heterodoxa, porno y discreta, renovadora y retro, consumista y ecologista, sofisticada y espontánea, espectacular y creativa; el futuro no tendrá que escoger una de esas tendencias sino que por el contrario desarrollará las lógicas duales, la correspondencia flexible de los contrastes. Se diversifican las posibilidades de elección individual, se anulan los puntos de referencia fijos, ya que se destruyen los sentidos únicos y los valores superiores, dando un amplio margen a la elección individual. En el fondo estamos viviendo el fin del pensamiento único.  

Sin embargo esta lógica que puede parecer un paraíso terrenal esconde una nueva forma de control social. Con este discurso nos desencantarnos de cualquiera utopía posible, ya que hace desaparecer la capacidad de esperanza del sujeto, se plantea el fin de las ideologías, el fin de la historia, por lo tanto el fin del sujeto, en consecuencia el fin de cualquier tipo de cambio que vaya en contra de los preceptos posmodernos. Hoy estamos inmersos en una nueva subjetividad, tal vez más efectiva que la subjetividad moderna anterior.  Ello implica nuevas formas de control a través nuevas formas tecnológicas. Por ejemplo el trabajo ya no es controlado directamente por la presencia de un jefe de taller, sino a través de la observación de video grabadoras, o por medio de computadoras a las que se les tiene que reportar sobre el trabajo realizado, incluso muchos trabajos se realizan de manera independiente, sin asistir físicamente a un centro laboral específico, “gracias” al control técnico-informacional-comunicativo. El clásico “jefe” que vigila presencialmente al trabajador paulatinamente desaparece, es el trabajador que se controla solo en base al trabajo final que él elabora de manera individual y en “solitario”, acompañado exclusivamente por el instrumento tecnológico que juega un papel de mediación.
 
Sin embargo este capitalismo histórico cuya representación cultural toma la forma de posmodernismo, el cual se sustenta en un individualismo exacerbado y en la eficacia técnica, ha traído como consecuencias  una serie de efectos que golpea el fundamento mismo de la condición humana: me refiero a la degradación permanente de nuestro medio ambiente, la pérdida constante de empleo, aumento global de la pobreza, disminución constante en la participación ciudadana organizada, exclusión y discriminación de grandes grupos humanos, falta de solidaridad con los que menos tienen etc.

En este sentido debemos replantear la cuestión social, la necesidad de pensar las condiciones de un nuevo contrato social, de reformular una concepción de lo equitativo, y de lo justo, de crear formas inéditas de solidaridad, de buscar modalidades originales de recomposición del tejido social.

Consideramos que este es el problema fundamental y que desde la educación se puede contribuir a la búsqueda de salidas posibles. Recordemos que la construcción del mundo moderno encuentra su origen en la Ilustración, que fue una propuesta educativa.

EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR FRENTE AL CAPITALISMO GLOBAL

La mayoría de los modelos educativos a nivel de la educación superior han planteado prácticamente como consigna: “educar en competencias” para que los egresados se incorporen a la sociedad del conocimiento caracterizada por el manejo cambiante de nuevas tecnologías, del saber práctico, y por la extensión de diversas formas de comunicación global. Este nuevo fenómeno trae consigo que el conocimiento fluya y cambia con una rapidez no conocida hasta ahora. Todo ello suena coherente, lógico y racional. Sin embargo la educación no puede limitarse exclusivamente a esta meta.

Tenemos que ser claro en términos de plantear que el fortalecimiento de la responsabilidad social de las universidades, no sólo está vinculado a mayor autonomía y libertad académica, sino al reconocimiento de la educación superior como un derecho humano y un bien público, que a pesar de la creciente “presión” del mercado por asociarla a mejores desempeños laborales y productivos, no puede limitarse a una visión “economicista”.

En este sentido, compartimos completamente la advertencia que han hecho expertos de América Latina y el Caribe, quienes elaboraron un documento base para la discusión y llegaron a ciertas conclusiones durante la Conferencia Regional de Educación Superior 2008, (CRES-2008, Versión electrónica) que se llevó a cabo entre el 4 y el 6 de Junio de este año en Cartagena de Indias, Colombia. Este evento fue coordinada por el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) dependiente de la UNESCO y el Ministerio de Educación Nacional de Colombia. Uno de los aspectos relevantes de esta actividad académica, es que constituye una instancia preparatoria para preparar una postura común Latinoamericana y del Caribe para ser presentada en la Conferencia Mundial de Educación Superior (CMES), que se llevará a cabo en París en el 2009.
 
En dicho documento se rechaza la idea que los modelos educativos persigan únicamente los parámetros de calidad que impone la economía global, donde el desarrollo está asociado a la ganancia y al progreso de la  producción de las riquezas materiales, puesto que ello implicaría ajustarse exclusivamente al mercado, y cumplir con las demandas del modelo económico dominante que es el neoliberalismo. Alertan sobre los riesgos de tratar de ajustar los conocimientos y sus usos al fortalecimiento de un modelo económico de acumulación privada, y destacan que la universidad debe ser un bien público, una institución que tenga como referente a la sociedad, y no el mercado.

Si bien reconocen que ante las demandas y problemas actuales, estas instituciones deben abrirse al medio social, esto no significa limitar su tarea central a la inserción profesional y a dar respuestas pasivas a las estructuras económicas. Más allá de ser funcional, y acoplarse al mercado, la educación superior tiene que cumplir con un papel civilizador y que tenga como horizonte las necesidades humanas.

Los especialistas, coordinados por José Dias Sobrinhos, ex director de la Facultad de Educación de la Universidad Estadual de Campinas, Brasil, abordaron el tema de calidad, pertinencia y responsabilidad social de la universidad latinoamericana y caribeña; afirmaron que las respuestas de la enseñanza superior a los problemas vigentes en las sociedades de la región deben basarse en la capacidad reflexiva, rigurosa y crítica, que siempre debe mantener la comunidad universitaria.

Por otra parte, sostuvieron que es imprescindible la autonomía, sin la cual la universidad no puede repensar sus compromisos, y la libertad académica, que permite definir prioridades y tomar decisiones de acuerdo con los valores públicos que fundamentan la ciencia y el bienestar social.

Frente al modelo global de desarrollo donde prevalece en la mayoría de los países, la exclusión de grandes sectores e incluso de la humanidad, lo que fomenta pobreza, violencia, hambre, analfabetismo y depredación de la naturaleza, la universidad debe cumplir con un papel social civilizador, comprometido con las necesidades de los más débiles. También advirtieron que la educación superior debe enfrentar graves retos, como son encontrar soluciones a las nuevas formas de exclusión  entre los que tienen todo y aquellos que en rigor están prácticamente descartados del mundo del trabajo digno, de la cultura, educación, tecnología, ciudadanía, y con ello de cualquier posibilidad de vida digna. (CRES-2008, Versión electrónica).

Teniendo en cuenta estos principios generales expuesto a lo largo de este texto, sostenemos que la educación superior debe abarcar algunos aspectos concretos que a continuación brevemente resumiremos.

1.- EL CONOCIMIENTO QUE SE ENSEÑA EN LAS UNIVERSIDADES DEBE SER PERTINENTE

Es decir:

a) Darle importancia al contexto físico-cultural

Todo proceso educativo que pretenda comunicar un conocimiento, información o sentimiento, debe estar contextualizado. El hecho de exponer una idea, necesita del contexto desde donde se enuncia para ser comprendido. Como asimismo se debe contemplar quien culturalmente “esta frente de mí”. Es decir, los maestros tenemos que tener claro “donde” y “desde donde” se lleva a cabo el proceso educativo. Los psicólogos saben bien que para obtener una eficacia cognitiva es imprescindible la contextualización del conocimiento que se quiere transmitir. El río Papagayo tiene características diferentes al de la Amazona o al Sena. Como igualmente educar a un indígena de la montaña de Guerrero o Chiapas, no es igual que a un niño del DF, su contexto cultural que le da un significado y sentido al entorno, es distinto. Por tal  motivo, todas las llamadas evaluaciones para medir la calidad educativa, copiadas de modelos que se aplican en “países desarrollados”, están sesgadas desde su origen, ya que son homogéneas, siendo dado que tanto los sujetos a quienes se les aplica, como el contexto físico-cultural donde se encuentran insertos, son heterogéneos.

b) Se debe promover el conocimiento que contenga el todo en la parte y la parte en el todo

Generalmente en las universidades heredamos las formas de enseñanza de la escuela primaria, secundaria y preparatoria, donde los objetos aparecen aislados, asignando a disciplinas específicas su estudio.

La tierra, la sociedad, el ser humano no puede comprenderse si aparecen sus propiedades separadas unas  de otras. El ser humano como todos los fenómenos que nos rodean son muldimencionales. En efecto, somos a la vez biológicos, psíquicos, sociales, afectivos, racionales. Asimismo en la sociedad podemos observar fenómenos económicos, históricos, religiosos, sociales etc. Pero si los separamos no logramos conocerlos, por tanto comprenderlos; hay que recomponer el todo para entender la parte. De esta forma, un conocimiento pertinente debe ser aquel que reconozca la  multidimencionalidad humana y educativa. Sí es posible recortar una parte para su estudio, pero no se puede aislar del todo. En las universidades tenemos que educar desde una concepción de totalidad concreta, donde el todo se funda en la parte y la parte constituya una dimensión más de la totalidad.

Esta postura se plasma concretamente en los procesos educativos sustentados en  sistemas curriculares modulares donde las disciplinas se condensan no se separan.

c) Se debe reconocer la complejidad del conocimiento

Morin nos dice que el concepto complejo (complexus) significa “lo que está tejido junto …hay complejidad cuando los diferentes elementos que constituyen un todo son inseparables y existe un tejido interdependiente” (Morin ,Edgar. 2001, p37). Por consiguiente, el pensamiento complejo no disocia lo político, económico y educativo, más bien lo considera inseparable. Hoy por ejemplo el mundo global enfrenta una carencia en la producción de alimentos, la explicación debemos encontrarla desde la complejidad, es decir preguntarse a cómo las políticas económicas modernas impulsaron el abandono del trabajo y la producción agrícola en el mundo, pero además debemos indagar la repercusiones que han causado la falta de créditos o financiamiento para el campo, como asimismo el uso de ciertos granos que se han utilizado para energéticos (producción de etanol), el desarrollo de  nuevos países emergentes, etc. De esta manera, un fenómeno es explicado desde diferentes horizontes que son a la vez inseparables, de un todo, cada uno de estos elementos permanecen interdependientes, uno solo separadamente y visto de manera aislada, no puede explicar el fenómeno

2.- EN LAS UNIVERSIDADES SE DEBE ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUMANA.

No es posible que el capitalismo global deshumanice cada vez a nuestra especie, y a nivel educativo no se contemple este fenómeno. Para conocer al ser humano tenemos que ser capaces de responder a una serie de preguntas. ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿Hacia donde vamos? Conocer lo humano, es situarlo en su devenir. En nuestro largo andar, los humanos nos hemos manifestado a la vez como homo sapiens y homo demens, es decir racional y delirante, faber y ludens trabajador y lúdico, empíricus e imaginarius, empírico e imaginador economicus y consumans, económico y dilapilador,  prosaicus y poeticus, prosaico y poético. (Morin, Edgar. 2001, p55).  De esta forma el hombre no solo es un ser racional, técnico, también hace poesía, fabrica y consume, juega, imagina y delira. Entonces por qué en la universidad solamente se educa para desarrollar el conocimiento racional-técnico. De hecho hoy existe una tendencia a eliminar las materias vinculadas con el conocimiento artístico, filosófico, humanístico y deportivo, por considerarlo a que no aporta nada al saber práctico, al saber útil para el futuro profesionista. Grave error, es fundamental incorporar conocimientos que abarquen la totalidad de las expresiones humanas. Lo humano también está marcado por la complejidad.

3.- EDUCAR PARA LA IDENTIDAD TERRENAL

Por todo lo argumentado a lo largo de este ensayo, es evidente que nunca el ser humano había estado tan cerca de comprender que es un habitante del planeta tierra. En esta época  las diversas formas de telecomunicaciones nos conectan constantemente con el mundo, con sus desgracias naturales, guerras, música, paisajes diversos etc. Pero también nos conectan con el recalentamiento global, las amenazas de guerras nucleares, las crisis económicas, el desempleo etc. En efecto, como lo definió Ronald Robertson vivimos en un mundo “glocalizado”, donde existen múltiples estratos y jerarquías que establecen una serie de intercambios culturales a nivel transnacional. Desde nuestra localidad no podemos evitar que seamos a la vez un todo global, constituido por el planeta tierra. Lo que pasa en el mundo nos concierne también a nosotros, a pesar de estar físicamente situados en una localidad específica. De esta manera, la ruptura creciente de la capa de ozono producto del uso de contaminantes provenientes esencialmente de países desarrollados del norte, provocan problemas de salud principalmente en países fríos del Sudamérica. En este sentido Ricardo Lagos ex presidente de Chile, le preguntaba a George Bush por qué los chilenos tenías que sufrir cada vez con mayor frecuencia cáncer a la piel debido a la destrucción de la capa de ozono, siendo dado que USA era el principal responsable de que esto estuviera sucediendo.

4.- EDUCAR PARA LA VIDA

El fin del siglo XX nos legó una huella de marcada violencia que está íntimamente vinculada  con la muerte, como son: Las dos guerras mundiales, sistemas totalitarios como fueron el fascismo, nazismo, estalinismo, la proliferación de armas nucleares que ponen en peligro la sobrevivencia de la tierra, la degradación de nuestra biosfera que envenena a diario nuestro medio ambiente y en consecuencia nuestras vidas, el sometimiento técnico sin límite que se ejerce sobre la naturaleza, que ha provocado la muerte de una serie de especies vivas como son: árboles, plantas, animales ríos, lagos etc., la autodestrucción del propio hombre causado por el consumo de drogas, la proliferación de nuevas  bacterias que pensábamos que estaban controladas, se han transformado y resisten a los antibióticos, el sida y la fiebre aviar son nuevas pandemias que amenazan a la especie humana. La muerte causada por accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de niños en México, en Acapulco en lo que va del año (enero –mayo) se han registrado casi 300 accidentes con un alto número de personas atropelladas; hay que fomentar una educación vial.

Hoy nos encontramos en un  crucé de camino ambivalente: por un lado la ciencia y la técnica nos han permitido superar obstáculos que amenazaban al hombre, le han abierto caminos hacia el progreso y la emancipación humana, pero al mismo tiempo han creado un sistema que nos orilla a la muerte y a la destrucción.

Las biotecnologías, la genética y la manipulación molecular del cerebro, podrán eliminar una serie de enfermedades hereditarias y congénitas. Seguramente la mente humana podrá desarrollar capacidades hasta ahora desconocidas, pero ¿Qué uso le daremos a estos nuevas esperanzas de vida? ¿No se transformarán en nuevas formas de poder que someta al propio hombre? El futuro es incierto, la esperanza está ahí, haciendo antesala, pero sin ninguna certeza científica ni determinación histórica. El futuro está por construirse y para ello tenemos que estar preparados de la mejor manera, por tal motivo hay que educar para que todo estas nuevas esperanzas ayuden a desarrollar la vida no la muerte.

En los programas se debe contemplar una educación para la vida, que incluya desde una visión crítica todas las dimensiones que amenazan a la especie humana, animal y vegetal, fomentando de esta manera la esperanza de vida.

5.- EDUCAR INCLUYENDO LAS CONTRACORRIENTES DEL PENSAMIENTO

Frente a la depredación global de la naturaleza, hay que fomentar la ecología y promover el desarrollo sustentable. A la investigación cuantitativa centrada exclusivamente en los datos mesurables, se debe enseñar también el aporte de la investigación cualitativa que nos muestra los  fenómenos no desde la explicación, sino desde la comprensión subjetiva, donde incluye y no separa al sujeto del objeto. Debemos educar a resistir a la vida insustancial, utilitaria, centrada principalmente en las frivolidades del consumo. Se debe fomentar el interés por una vida que busque el amor, la pasión, el festejo la poesía, es decir hacer renacer la vida dionisiaca. Frente al consumo desmedido, hay que educar en la búsqueda de la moderación, de la templanza. Enfrentados a la tan usual indiferencia cuando se ve sufrir al otro, hay que educar para la solidaridad. También se debe procurar emancipar a los estudiantes educándolos en una perspectiva donde se considere  que las relaciones humanas no pueden ser medidas o determinadas por el dinero, que el amor, la amistad, el conocimiento etc., son bienes humanos que emancipan al hombre y que no deben ser mediados por el valor del dinero.

En definitiva debemos fomentar esta visión crítica, que va en contracorriente de lo que comúnmente está dado como visión dominante.

6.- ENFRENTAR DE LA MEJOR MANERA LAS INCERTIDUMBRES

A través de la historia de la humanidad, hemos aprendido que en el mundo todo está por hacerse, que nada está hecho de una vez para siempre, que todo esta abierto a ser modificado dispuesto a ser reconstruido. Pero esta constante construcción, siempre es incierta. Por mucho control que tengamos sobre los diversos fenómenos que nos rodean o que nos aprestamos a conocer, siempre este conocimiento estará limitado por la incertidumbre. Quien iba a imaginar que en el siglo XX iban a ocurrir dos guerras mundiales, que el SIDA iba a ser una enfermedad que acabaría con millones de vidas, que gobiernos socialistas que prometían liberar a los ciudadanos de sus cadenas, los someterían a dictaduras totalitarias sin precedentes, que un día el PRI iba a ser derrotado en un proceso electoral.

En las sociedades tradicionales se vivía en la certeza de un mundo inalterable, que debía asegurarse muchas veces a través de ciertos sacrificios. Sustentada en la razón la modernidad también tuvo esa pretensión de creer que avanzamos inexorablemente hacia el progreso, que las ciencias nos abrían definitivamente la infalibilidad del futuro.  Hoy sabemos que esto no es posible, lo único cierto, es que la última palabra del futuro no está dicha, y que el futuro día a día hay que construirlo. En efecto, la incertidumbre es lo único cierto. Hay que educar para comprender un futuro que está dominado por la incertidumbre, día a día el mundo cambia y nosotros debemos día a día construir nuestras propias esperanzas.  Basta poner como ejemplo un hecho cotidiano bien estudiado por la sociología de estos últimos años. Actualmente raramente un trabajador termina donde fue empleado por primera vez, una gran mayoría cambia de sitio por lo menos tres veces a lo largo de su vida laboral. Este fenómeno no puede ser controlado de manera certera, el propio trabajador en el transcurso de su vida irá buscando otra alternativa, cualquiera que sean sus circunstancias.

7.-  EDUCAR EN LA ACCIÓN COMUNICATIVA

A pesar de vivir inmersos en un mundo interconectado globalmente, en nuestras prácticas cotidianas cada vez nos comunicamos menos. Por lo acelerado del mundo moderno, los padres se comunican menos con sus hijos, los profesores menos con sus alumnos,  los directores menos con sus empleados. La comunicación humana cada día está siendo más reemplazada por medios electrónicos, nos comunicamos  (más exactamente nos “conectamos”) por e-mail, en el chat, a través de imágenes etc.,  Cuando estamos en familia en casa y por “casualidad” comemos juntos, tenemos prendida la TV lo que interfiere para que nos podamos comunicar. Cuando vamos en el coche preferimos escuchar música que hablar con nuestro acompañante. Escuchamos música con audífonos lo más fuerte que soporten nuestros tímpanos, para no escuchar al otro. Las discotecas son el ejemplo vivo de la incomunicación humana, todos se mueven al ritmo desenfrenado de la música, o toman una copa “acompañados” pero sin cruzar ni una sola palabra.

Para comprender al otro nos tenemos que comunicar, la comunicación dialógica es una actividad primordial en la construcción de las sociedades democráticas, sin diálogo no hay democracia. Esta habilidad la estamos perdiendo. Hay que educar para dialogar, en el dialogo comprendemos al otro, esta justamente es la misión espiritual de la educación.

Por otra parte, la práctica pedagógica basada en la comunicación dialógica abierta, crea a nivel individual y colectivo, inmensas posibilidades de reflexión y acción, donde se acentúe que el educador puede “leer” el mundo de los oprimidos, y que éstos últimos comprendan su mundo con el fin de transformarlo, abriendo los caminos de la crítica y acción liberadora.   En cambio tal como lo señala Paulo Freire (1987, pp. 70-73), si la relación pedagógica se sustenta en cerrar el diálogo, y el profesor se limita a aplicar el programa sin comprender el mundo de los estudiantes, evitando así toda posibilidad de intercambio de experiencias, estaríamos frente a un tipo de educación bancaria.   Es decir, el maestro solamente trasmite al alumno los contenidos curriculares elaborados por las instancias administrativas del sistema escolar, dejando al margen todo el bagaje cultural del educando, el cual es considerado completamente extraño a los objetivos de los programas, olvidando la riqueza que pueden aportar la cultura de los educandos en los proceso de aprendizaje.

La educación bancaria, Freire (1987, pp. 74-ss) la caracteriza por ser de naturaleza narrativa, discursiva o disertadora, ello implica una relación entre un sujeto activo (el educador) que narra o diserta, y un educando, que es un objeto paciente que escucha, memoriza y repite.   La tónica de este tipo de educación, es narrar sobre una realidad estática, completamente ajena a la experiencia existencial de los alumnos, la tarea del educador consiste en “llenar” a los educandos con los contenidos de su narración.   El educador será mejor en la medida en que más llene los recipientes de su depósito, y serán mejores educandos mientras más se dejen “llenar” dócilmente.   En lugar de comunicarse, el profesor hace comunicados y “deposita” sus conocimientos en los estudiantes, quienes lo reciben pacientemente, repiten, memorizan y archivan dichos “depósitos”.   La concepción bancaria de la educación, refleja la sociedad opresora, y suscita una cultura del silencio.
 
El fin de este modelo bancario de educación, es adaptar, domesticar, ajustar a los hombres al sistema dominante, de hecho constituye una forma o práctica más de la dominación.   En cambio el modelo dialógico, busca que el hombre participe, construya conocimientos a partir de su experiencia de vida, comprenda la sociedad opresiva, la critique, proponga y actúe para cambiar dicha entorno.

8.- EDUCAR PARA UNA CIUDADANÍA ACTIVA

Con la mala reputación que tiene la clase política en el mundo entero, no podemos dejar exclusivamente en manos de los políticos nuestro futuro. Tenemos que participar en las actividades públicas para mejorar nuestras condiciones de vida. Un pueblo pasivo que no participa en los asuntos públicos, delega el futuro de sus hijos a las buenas o malas decisiones de la clase política.

Es  importante que desde la universidad otorguemos el espacio suficiente para que los alumnos libremente argumenten, propongan, debatan, y decidan sobre los diversos problemas que enfrentan los procesos educativos, de esta manera estaremos formando estudiantes con valores democráticos, con juicio, con opinión quienes a su vez estarán predispuestos en el futuro inmediato a participar  en la toma de decisiones en su hogar, barrio, lugar de trabajo, club deportivo, junta vecinal etc. Al ser buenos ciudadanos estaremos contribuyendo para mejorar nosotros mismo y por extensión construir un mejor país. 

9.- FOMENTAR UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD


Primeramente hay que aclarar que el concepto de calidad no puede ser equiparado a la idea exclusiva de obtención y retención de ciertos conocimientos, es decir no puede enmarcarse solamente en la medición cuantitativa de aprendizajes de ciertos conocimientos sugeridos en la curricula; si así fuera el problema estaría falsamente planteado ya que la educación estaría ubicada solamente en una dimensión, que es la del conocimiento.
Sabemos que de manera creciente se le está atribuyendo a la educación un valor económico, constantemente se escucha decir que el conocimiento constituye el valor más importante para las empresas, que el conocimiento innovador al servicio del mercado es más relevante que el dinero etc., de esta visión se desprende un tendencia de someter los procesos  de evaluación y de calidad educativa a la lógica empresarial,  por tal razón se plantea que la calidad educativa debe estar asociada  a conceptos tales como: eficiencia, productividad, costo-beneficio, rentabilidad, adecuación a la industria, al mundo del trabajo y sus traducciones se expresan finalmente en resultados sustentados en exámenes que miden conocimientos exclusivamente desde una perspectiva  cuantitativa.
Como ya lo  hemos afirmado, consideramos que la educación (en general y superior  en particular) debe ser considerada como un derecho humano y un bien público social. Con esto queremos decir que los estados tienen la obligación y el deber fundamental de garantizar este derecho, si a través mecanismos de selección similares a los del mercado se excluye a la mayoría de la población al acceso a la educación, quiere decir que esta educación no es de calidad. La calidad debe estar  asociada a la pertinencia tal como la hemos definido en el primer punto (contexto, no disociar la totalidad, aprender a captar la complejidad etc.), y tal como la define la UNESCO; pertinencia se refiere al papel y el lugar de la educación superior en la sociedad, como locus de investigación, enseñanza, aprendizaje, compromisos con las comunidades y mundo laboral etc. Por lo tanto una buena educación superior está vinculada con la participación de sus actores en la vida social, económica y cultural de la sociedad, en especial con el entorno, sin  perder la perspectiva de universalidad. Entonces una educación de calidad es la que puede perfilarse en esta perspectiva de pertinencia, relevancia, marcada por una responsabilidad social y compromisos públicos.
Por ejemplo, para el caso mexicano que tiene una población mayoritariamente “apolítica”, con poca participación en asuntos públicos, sería interesante que a nivel de la educación superior se educara cualitativamente para ser mejores ciudadanos, como ya lo explicamos en el punto anterior.
Igualmente, tomando en cuenta criterios de equidad y justicia social asociados al concepto de educación como un bien público, como ya dijimos no es de calidad un sistema educativo que excluye muchas veces a la mayoría de la población nacional como es el caso de México donde menos de un 20% que culminan la educación media superior llegan a cursar estudios a nivel superior, y mientras que en las regiones más pobre la cobertura disminuye aún más. Hay que abrir el derecho y las posibilidades reales para que la mayoría de nuestros jóvenes asistan y permanezcan hasta el final de la carrera en las universidades. Tampoco se trata solamente de ofrecer el acceso, y hacerlo formalmente “obligatorio” sino también que los alumnos no deserte a mitad de la carrera, que permanezca hasta haber finalizado sus estudios.
Una educación de calidad, tampoco puede ser considerada un centro educativo donde sus alumnos sacan “buenas calificaciones” en pruebas sustentadas en exámenes estándar que miden solamente memorización de contenidos y el aspecto racional del conocimiento, marginando todas las otras dimensiones del ser humano.
Es una perversión promover la idea de calidad, cuando el estudiante es “exitoso” y para alcanzar el “éxito” debe ser “excelente” y para ser “excelente” debe competir en conocimientos, ser el mejor y en una competencia brutal dejar en el camino a todo aquel que se le ponga por delante, es decir derrotarlo. Recordemos que para que haya triunfadores debe haber también perdedores.  Esta idea empresarial de que para ganar otros tienen que perder y salir derrotados, constituye un valor detestable para la ética sustentada en valores humanos, ya que rompe con un principio humano primordial, que es la solidaridad, podemos competir pero al mismo tiempo trabajar solidariamente en equipo, “todos ganamos” nadie pierde. En lugar de promover la idea de destruir en la competencia educativa al otro, hay que tenderle la mano y apoyar en lo que el otro es débil, pero aprovechar a conocer las virtudes habilidades conocimientos de aquel que es débil en un área, pero que es fuerte en otras, “todos aprenden de todos” para que todos seamos mejores de lo que somos.
Seguramente estarán pensando los lectores, “pero en la vida económica el mundo es de competencia”, eso es cierto, pero desde un pensamiento crítico y teniendo frente a nosotros la crisis y bifurcación del capitalismo global, es importante fijar horizontes utópicos como posibilidad alterna a lo parametralmente dado, si no fuera así ¿De qué manera podemos visualizar posibilidades de vida más humana?
Finalmente, consideramos que una educación de calidad es aquella que promueve principalmente la autonomía y el respeto por los valores humanos. Es cuando un estudiante aprende por si mismo, aprende a pensar de manera independiente, cuando su conocimiento y el proyecto de su vida depende de él mismo, es cuando literalmente el maestro acepta gustoso encontrarse no en una relación “maestro discípulo”, sino de igualdad de posibilidades frente al conocimiento y a la vida, es cuando un maestro solo aspira a transmitir humildemente algunas ideas en un marco de respeto a la diversidad, y con su actitud y práctica educativa, demuestra  ser un ferviente promotor de los valores humanos.

 

BIBLIOGRAFÍA

Braudel, Fernand. (1989) La historia y las ciencias sociales. Alianza Editorial, Madrid

Conferencia Regional de Educación Superior 2008, (CRES-2008), Tendencias de la Educación Superior en América Latina y el Caribe, Versión electrónica,    http://www.cres2008.org/es/index.php

Freire, Paulo. (1987) Pedagogía del oprimido, Siglo XXI, México 1987

Harvey, David. (1998) La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural, Amorrortu editores, Argentina

Jamenson Fredric. (1991) El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado, Paidos, Barcelona.

Lipovetsky, Gilles. (2000) La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo
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Morín, Edgar, (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, UNESCO México.

Thompson, John B. (1993) Ideología y cultura moderna. Teoría social en la era de la comunicación social, Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, México

Wallerstein, Immanuel. (2001: A) Después del liberalismo, Siglo XXI, México

Wallerstein, Immanuel. (2001: B) El capitalismo histórico, Siglo XXI, México

Maestro del Programa Educativo de Sociología de la Comunicación y Educación, Unidad Académica de Ciencias Sociales. Universidad Autónoma de Guerrero. Acapulco, México.