Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 4, No. 4. Trimestre octubre-diciembre de 2008. ISSN: 1870-7505

 

El impasse en la aplicación de la Alianza por la Calidad Educativa en el estado de Guerrero 

PRIMERA PARTE (LO POLÍTICO)

Por: Rodolfo Bórquez Bustos *

En los últimos años se han realizado múltiples evaluaciones al sistema educativo mexicano, y los resultados coinciden en que existen profundas deficiencias que se manifiestan principalmente en un bajo rendimiento escolar, alta deserción, inequidad y exclusión de amplios sectores pobres al derecho de asistir, permanecer y/o terminar los ciclos  en los distintos niveles del sistema escolar, (1) muchos niños y jóvenes asisten a la escuela con severas carencias alimenticias, falta de infraestructura material y tecnológica en miles de escuelas. Se ha detectado asimismo que un sin número de profesores no poseen una formación profesional aceptable tanto a nivel del conocimiento de las materias que imparten, como en el uso de herramientas sicosociopedagógicas. Igualmente quedó de manifiesto algo que ya se sabía, nos referimos a la existencia de una corrupción muy arraigada en las instancias sindicales y de gobierno, cuya expresión más evidente ha sido la comercialización, venta o doble plazas, trafico de recursos,  el sometimiento de la educación a los intereses de los grupos políticos, donde uno de los tantos “premios” es obtener trabajo como maestro sin meritos académicos a través del amiguismo o compadrazgo. Estas, corruptelas, carencias y debilidades del sistema escolar  mexicano, se multiplican en el estado de Guerrero, que aún permanece en los últimos lugares en aprovechamiento educativo.

Esto nos hace pensar, que a todas luces la educación México necesita urgente una reforma de fondo que esté a la altura del mundo global. El gran dilema es saber de cómo se debe proceder para hace esta gran reforma educativa: ¿Consultando y llegando a consensos con los sectores involucrados en los procesos educativos, o a través de la imposición vertical? Trataremos de responder más adelante a esta  importante pregunta. Primero contextualizaremos el marco en que nace esta propuesta de reforma.

Es innegable que estamos inmersos un el sistema mundo, cuyo máximo valor es la libre competencia en todos los niveles, en consecuencia el modelo educativo mexicano ha tenido que  “acomodarse” paulatinamente a estas nuevas circunstancias, pero ¿Cuál es concretamente esta nueva realidad?

Para nadie es un secreto, que el capitalismo tardío actualmente se manifiesta por la extensión y profundización a nivel global de nuevas formas sociales, económicas y técnicas de explotación global, cuya expresión cultural se percibe como una cierta postmodernidad, e ideológicamente se nos presenta como una sociedad neutra, cuyo progreso está íntimamente ligado al conocimiento y a la tecnología. Según este paradigma dominante, la competencia trae la prosperidad, para alcanzarla tenemos que ser competitivos y el Estado social reducirse a su mínima expresión y convertirse en Estado gerencial. Por su parte los estudiantes deben formarse como “emprendedores”, es decir, estar armados de conocimientos y de un óptimo manejo de las tecnologías de la información y comunicación, con el fin de luchar por encontrar un lugar de reconocimiento en esta sociedad “del conocimiento”. Evidentemente que este conocimiento debe estar al servicio de las grandes empresas globales que tienen como propósito estratégico, lograr acumular la mayor cantidad de riqueza.

 Este es el modelo dominante en todo el mundo y según la élite dirigente, en este camino debemos orientar los propósitos de la educación. Esta ha sido la línea que ha impuesto la OCDE, el FMI, el BID etc., a la mayoría de los estados nacionales. Estas instituciones globales con características supranacionales, comparten la idea que el mundo debe ser gobernado por los principios de competencia, de esta forma “mágica” el mercado regula a la sociedad de manera automática.

Sin embargo muchas veces la realidad es “terca”. Constatamos que la actual crisis financiera ya nos orilló a una recesión global, que la riqueza en el mundo tiende a concentrarse en muy pocas manos, que el desempleo no cesa de aumentar incrementando la pobreza global, que la destrucción del medio ambiente y el recalentamiento global de nuestro único hogar donde podemos vivir –la tierra–, es cada día mayor. Esta realidad innegable, demuestra las debilidades del este modelo conocido popularmente como neoliberalismo, cuya verdadera naturaleza es lisillanamente la manifestación más brutal del capitalismo a nivel mundial.

Mientras en la UNESCO, ciertos sectores progresistas proponen entre otros temas un modelo educativo sustentado  en “aprender a aprender”, evitar las exclusiones, ampliar el acceso a la información, cultura y educación etc.,(Delors, Jacques: 1997), la OCDE y las otras instituciones globales citadas, extrapolan el pensamiento de Darwin aplicándolo a las relaciones sociales humanas, sosteniendo que en la lucha por la competencia, el más fuerte triunfa sobre el más débil y esto es “naturalmente” bueno en el desarrollo de la sociedad, por lo tanto hay que poner a competir a los estudiantes, privilegiando el conocimiento, las destrezas o habilidades para el trabajo, y así facilitar los procesos de acumulación capitalista global.

Esta lección fue muy bien aprendida por la clase política y empresarial de México, y desde el sexenio de Carlos Salinas se ha ido paulatinamente imponiendo una propuesta, con nombres distintos pero buscando el mismo fin: que la educación sea un eslabón fundamental en la integración del país al nuevo capitalismo global.  Desde esa época se afirma que la educación debe ser: modernizada, descentralizada, de mejor calidad, más competitiva, formadora de emprendedores, provista de tecnologías etc. Pero nunca se explica cual es el fin verdadero de esta reforma.

 El actual gobierno nos presentó la última versión de esta propuesta, que como ya lo señalamos, había estado siendo tejida por la clase política y los sectores dominantes desde hace bastante tiempo, le han puesto un nuevo nombre y apellido:  “Alianza por la Calidad Educativa” (ACE); acuerdo que fue aprobado en el mes de mayo del 2008 el mero día del maestro, y que al pretender implementarse  ha provocado una serie de inconformidades, de hecho esta propuesta ha sido ratificado solamente por 14 gobernadores en toda la República.

En primer lugar con respecto a la forma.  La ACE fue negociada “en lo obscurito” por el gobierno panista y por el corrupto sindicato del SENTE encabezado por la Mtra. Elba Esther Gordillo, máxima dirigente quien como sabemos posee el título de “lidereza vitalicia”, título obtenido gracias a que echó mano en el proceso electoral, de todas las mañas que conoce de sobra, “destrezas” propias de los sindicatos charros como son: acarreo, amenazas, corporativismo, presiones, otorgamiento de dadivas etc.

Si tomamos en consideración algunas experiencias de reformas educativas de fondo que se han llevado a cabo en otros países (España y Chile) exitosamente, diremos que ahí previamente fueron convocados diversos  sectores quienes construyeron conjuntamente  una propuesta que finalmente tuvo consenso. En la discusión sobre el contenido de la reforma, participaron todos los sectores involucrados e interesados en la problemática educativa, tales como investigadores especializados sobre la temática, asociaciones de padres de familia, profesores organizados, federaciones estudiantiles, Estado, Sindicato, etc. Todos estos grupos, de una u otra forma, a la larga contribuyeron en la elaboración del texto final. En el caso mexicano toda la propuesta de reforma educativa, fue cocinada sin consultar a los sectores involucrados directa o indirectamente en los procesos educativos. En este  sentido la ACE desde su origen carece de legitimidad y de consenso.

En el caso particular del Guerrero se pretendió imponer esta alianza pero sectores considerables del magisterio particularmente la Coordinadora y algunas bases del SENTE se opusieron, proponiendo el uso de las herramientas más básicas de la política, es decir el dialogo con las autoridades: “la política es la actividad a través de la cual los grupos humanos toman decisiones colectivas... [por tal motivo] la política nos convierte en seres humanos al hacernos usar la palabra y la persuasión en la deliberación en común de lo que a todos afecta ” (Del Águila: 2000, p.21). Si el gobierno, hubiera entendido la política en estos términos educativos y éticos de colaboración para lograr metas o acuerdos comunes, el problema se hubiera resuelto como finalmente se resolvió: a través del diálogo y el consenso. Sin embargo el gobierno durante todo el conflicto quiso jugar a las “vencidas”, primero no escuchando, después convocando a reunirse con autoridades educativas que no tenían capacidad de decisión, o bien se negaron a escuchar las posturas de los mentores, finalmente dándole “largas” a las problemáticas planteadas por los profesores, con el fin de desgastar el movimiento frente una opinión pública mal informada por los medios oficialistas y mayoritariamente, hostiles a los reclamos y acciones realizadas por este sector del magisterio.

 Este clima provocó tensión y radicalización del movimiento magisterial, que duró más de 80 días y culminó con la paralización parcial de la educación básica en todo el estado, y la toma de oficinas públicas, del Congreso del Estado, y de calles, principalmente en Chilpancingo y Acapulco. Los maestros con o sin razón, sentían que la aplicación de este acuerdo en ciertos apartados los podría afectar. Sin embargo el gobierno de Guerrero desde un inicio no entendió este principio básico de la política: buscar acuerdos a través del diálogo y que estos acuerdos realmente se cumplan.

Después de la presión  ejercida por los maestros a lo largo de más de 80 días, si el gobierno hubiese continuado con su postura de no ceder a sus demandas, probablemente éstos habrían paralizado el puerto de Acapulco. Finalmente el gobierno, temeroso y derrotado en su estrategia de jugar a las “vencidas” logró  entender que el dialogo y la búsqueda de acuerdos era el camino más viable para resolver el diferendo, llegando ambas partes al acuerdo de suspender temporalmente la ACED, hasta que se presentaran a través de foros abiertos, propuestas alternativas que formulen proyectos para el desarrollo de la calidad educativa, adaptada  a la realidad de Guerrero. Surrealismo puro ¿no hubiera sido más fácil y racional, haber llegado desde el inicio del conflicto a este acuerdo, evitando esta larga crisis política que mermó la débil educación y economía del estado? Esto nos demuestra la falta de oficio de la clase política gobernante, como dirían los jóvenes de hoy “son chafas”.

Algunos políticos deberían releer (o tal vez  ¿leer por primera vez?) a algunos clásicos de la sociología política, nos referimos a Max Weber y Karl Popper, quienes con diferentes matices, ontológicamente plantean un camino relativamente simple para entender el fondo de la realidad política: Weber señala que el poder político se ejerce cuando el actor lleva a cabo su propia voluntad utilizando cualquier medio –como puede ser la persuasión, manipulación, fuerza coacción etc.,– con el fin de provocar obediencia, pese a la resistencia de los otros. Es decir el poder político es la posibilidad de obtener acatamiento a pesar de la resistencia de los demás. Por algo el Estado (corazón del poder político) posee el monopolio legal del uso de la fuerza.

Sin embargo Popper aclara, que esta relación de mandato por parte de las autoridades políticas y obediencia por parte de los ciudadanos,  no se dan en el vacío, esta relación está mediada por la complejidad de los sentimientos, costumbres, reglas etc., que rigen las acciones de los actores. Por lo tanto, el universo político siempre está organizado, las élites toman decisiones de ordenar o abstenerse de hacerlo, qué ordenar, y cómo hacer para que se cumplan sus órdenes. Por su parte los ciudadanos son libres de decidir si acatan estas órdenes, en qué forma hacerlo o bien no cumplirlas. Este es el meollo y el objeto de estudio de la ciencia política. (Genco, Stephen: 1999).Este  es el a-b-c- elemental de la política, sin embargo al parecer nuestros dirigentes de Guerrero lo desconocen, en consecuencia no solamente carecen de oficio, sino además no tienen conocimiento de lo político.

En relación al contenido ¿Qué propone la ACED y en qué no están de acuerdo los maestros? Esta temática la desarrollaremos en la segunda parte de este ensayo.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Del Águila, Rafael: (2000), La política: el poder y la legitimidad, en Manual de ciencia política, Trotta, España

Delors, Jacques: (1997), La educación encierra un tesoro, UNESCO, México.

Genco, Stephan: (1999) Nubes relojes y el estudio de la política, en Almond, Gabriel A. Una disciplina segmentada. Escuelas y corrientes en las ciencias políticas, FCE, México.

 

CITAS

1 La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoció que México tiene un rezago superior a 20 años en la cobertura de educación superior en comparación con naciones de desarrollo similar. El subsecretario del ramo Rodolfo Tuirán, resaltó que si en 2012 el país llega a la meta de 30 por ciento de cobertura, en 2020 “alcanzaríamos el nivel de Chile (45 por ciento) y en 2030 el de Argentina (60 por ciento), es decir, hay un rezago de 22 a 23 años”. Emir Olivares Alonso, publicado en el periódico La Jornada, 4 de diciembre de 2008.

 

*Maestro de la Licenciatura de Sociología de la Comunicación y Educación, U.A. de Ciencias Sociales. Universidad Autónoma de Guerrero.