Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 6, No. 1. Semestre enero-junio de 2010. ISSN: 1870-7505

 

EL SENTIDO DE LA EDUCACIÓN DESDE UNA VISIÓN LOGOTERAPÉUTICA

Por Guadalupe Antúnez  Nájera*

 

RESUMEN
Se proponen herramientas teóricas-practicas que los alumnos en el entorno escolar que corresponda,  puedan utilizar para clarificar sus objetivos académicos y posibilitarse a sí mismos, la autotrascendencia. Se sugiere que los profesores enriquezcan la teoría pedagógica y práctica docente, dándole un  mayor contenido humanista-logoterapéutica a su práctica profesional.

Glosario de términos: Educación, Valor, Autoestima, autotrascendencia y Persona.

En la actualidad los diferentes modelos educativos han sido insuficientes para que se aprenda a vivir  resolviendo el vacío existencial de los individuos. El campo de la logoterapia abarca y propone instrumentos que puede utilizar la persona para resolver sus expectativas  existenciales a pesar de que  aún no se elaboran teorías pedagógicas destinadas a enriquecer  los procesos de la educación desde esta perspectiva.  De los Modelos Educativos más recientes, el de la aplicación de la Tecnología Educativa asociado al Modelo de Competencias distancia a los individuos de sí mismos y de los demás, los  acota en un marco donde ser competitivos y exitosos se convierten en metas obligadas a costa de perder todo un conjunto de valores que modelan la conducta y que hacen posible la trascendencia existencial. Por ejemplo, la familia ha dejado de ser un valor prototipo de la sociedad y su contenido ha sido trastocado por el concepto de trabajo, porque  lo primero para muchos individuos es el  desarrollo profesional y la mejoría de su estatus, y en segundo término  la integración familiar.  De este modo,  la familia como instancia de cohesión social pierde su fuerza y sus áreas de influencia en la dinámica de la realización se reducen a unos cuantos miembros de la familia.

La logoterapia  enseña que el hombre es un ser capaz de apelar a su voluntad de sentido   con la finalidad de activar su poder de elección y decisión.  Esta perspectiva aplicada al campo educativo a partir de los primeros años podría orientar al  educando  en el desarrollo de las distintas capacidades  psicomotrices, intelectuales y  emocionales entre otras.  El filosofo y psiquiatra Viktor E. Frankl que ya en 1990 confirmara  no haber escrito sobre educación de manera particular y objetiva, en un Congreso realizado en Bueno Aires, en ese mismo año  planteó la necesidad de orientar a los niños a la búsqueda de un sentido positivamente valioso a sus acciones considerando herramientas fundamentales al juego y otras experiencias en diferentes circunstancias y que la educación recibida y vivida en la familia es de fundamental importancia para el desarrollo del individuo.  En contraposición,  se sugería que la idea de que la desunión  y la inestabilidad en la familia debilitan su estructura y se podrían presentar otros modelos de familia en vez de familiarizarnos y estimularnos con una familia prototípica. Si en la propia familia ya sea tradicional o reconstituida hay amor y comprensión de las fatigas, congojas  y necesidades de cada integrante, “si se aprende a vivir en la unidad y la solidaridad, están puestas las bases de la permanencia de la Institución Familiar”. (Prof. María Cristina Araujo Azarola). Si un niño es educado en el amor la tolerancia y  el respeto  puede considerarse que está preparado para socializarse en el siguiente entorno educativo formal.  Sin embargo,  en mi experiencia de vida la educación sigue siendo para mí una “instrumento de doble filo” una herramienta que puede enriquecer los valores y complementarlos con una más amplia visión de la realidad o bien  distorsionar las estructuras emocionales en función del paradigma educativo aplicado por el docente, de cómo piensa el profesor y cómo explica las ideas, el manejo de conceptos. En esta perspectiva,  el docente ya no es generador de nuevos conocimientos sino repetidor de contenidos e información preconcebida.

Estudios recientes como los de la doctora Hadynger demuestran la existencia de una enorme cantidad de niños agresivos y adolescentes en estados agudos de depresión. Efectivamente, cuando los niños y adolescentes viven en un ambiente de abandono,  desamor y por consiguiente carecen de protección familiar,  los sentimiento de tristeza los conducen a un estado de  depresión y  vacío existencial. Detrás de la melancolía hay desamor,  así como detrás de la agresividad,  hay un profundo malestar de abandono que se constituyen  como un obstáculo para  alcanzar el equilibrio espiritual  y la armonía;  es entonces,  que se requiere fortalecer la autoestima y la personalidad para resolver el bienestar y la felicidad de los mismos. A pesar de ello, no hay dicha completa ni felicidad eterna, la vida como un péndulo oscila entre el bien y el mal entre la felicidad y la infelicidad entre la unión y desintegración familiar. El bienestar de las personas depende del equilibrio entre el fracaso y la victoria. “El sueño de una sociedad de bienestar perpetuo es un sueño engañoso. ¿Qué podemos hacer para experimentar la felicidad y a la vez aprender a lidiar con la infelicidad y el fracaso?”. En la medida que vayamos encontrando las respuestas correctas   habrá de disminuir la agresividad y  las depresiones.  Todo lo cual   conduciría a  potencializar las fortalezas para un desarrollo educativo de forma integral:   si hay condiciones de vida para alcanzar el bienestar se  instaura con ello,  las mejores condiciones para una formación educativa integradora de valores  para la vida.

En la actualidad, y derivado de nuestro contexto social se percibe que los jóvenes arriban a las aulas universitarias sumamente marcados por las problemáticas familiares. Sin saber cómo resolver las contradicciones internas de sus hogares en vías de desintegración familiar. A muy corta edad sufren de abandono en sus personas porque la mayor parte del tiempo,  el trabajo de los padres los mantienen fuera del hogar y alejados de sus hijos. De este modo, la desatención se convierte en abandono y la atención se vuelve marginal. Inevitablemente en este  panorama,  los lazos que relacionan a cada uno de los integrantes de la familia se involucran con rupturas comunicacionales donde el diálogo es lo que menos existe y si no se comunican en su microambiente menos en su entorno escolar y  social, ello dificulta la docencia y la convierte en un reto.

¿Cómo opera la logoterapia en la disyuntiva planteada con anterioridad?

Los padres y maestros no solo somos  facilitadores de enseñanza y aprendizajes para niños, adolescente y jóvenes, sino que debemos dotarles de  amor y mostrarles diversas oportunidades en la vida. Potencializar sus capacidades es fundamental para que sean felices, pero que su vida no esté limitada solamente a recibir. Antes de resolver sus necesidades los individuos requieren de descubrirlas por sí mismos.  Los niños y adolescentes sobreprotegidos regularmente por la escuela y familia no se desarrollan plenamente ni adquieren una personalidad autentica. “Las personas siempre tienen algo que dar y se convierten en personas maduras competentes y fascinantes sólo cuando empiezan a dar”. Viktor E. Frankl menciona que ser persona significa que nos involucremos en el mundo. Dar y recibir van unidos, las generaciones anteriores pensaban solamente en dar, actualmente hacemos que nuestros hijos sólo piensen en recibir y de esta manera impedimos que desarrollen una personalidad responsable con orientación y sentido.   

Por las consideraciones planteadas con anterioridad, una sugerencia atractiva para la enseñanza y el campo educativo podría consistir en que el docente utilizando las herramientas logoterapéuticas promueva en los alumnos el coraje y la firmeza  para tomar decisiones congruentes con su vocación profesional; es factible que los individuos  exacerben sus limitaciones cuando no tienen coraje para vivir con dignidad y decoro. En esta misma orientación, fomentar en los individuos en el contexto escolar,  el reconocimiento de sus potencialidades, teniendo confianza en los logros que ellos puedan obtener por sí mismos, para no depender solamente de lo que el maestro pueda aportar con sus enseñanzas. Fortalecer también su personalidad y autoestima porque dentro y fuera del aula son personas que se necesitan así mismas, y dependiendo de su voluntad siempre estarán en condiciones de trascender y obtener cada vez éxitos mayores. 
 

 

* Licenciatura en Derecho con Maestría en Psicoterapia Humanista. Profesora - Investigadora de Tiempo Completo en la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero. Perfil PROMEP, colabora en el Cuerpo Académico "Psicología Clínica". Adscrita al PE de Psicología y Psicoterapeuta del  CISPG en el Campus Psicología.