Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 5, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2009. ISSN: 1870-7505

 

VALORES QUE FORTALECEN AL HOMBRE DESDE LA  PERSPECTIVA DE LA LOGOTERAPIA.

Guadalupe Antúnez Nájera*

RESUMEN
Para hablar de las dimensiones humanas del valor el sentido y la espiritualidad se considera en este artículo el enfoque de Viktor Emil Frankl, y su teoría de la Logoterapia, orientada por la práctica de principios y valores que siendo típicos e irrepetibles como la experiencia, enriquecen y facilitan al hombre el descubrimiento de sus aspiraciones de armonizar su vida y encontrar un sentido a su existencia.
Glosario de términos: Valor, experiencia, espiritualidad, libertad y responsabilidad.

De acuerdo a la tesis logoterapeutica y del análisis existencial la configuración de la vida plena de sentido depende incondicionalmente del descubrimiento y la puesta en obras de valor. El hombre mediante la incesante relación consigo mismo y con el mundo exterior se entiende como un descubridor de valores que a su vez  aplica o modifico en su vida cotidiana.

Los valores son objetos, contenidos espirituales, que mueven al hombre efectivamente,  suscitan emociones. A cada valor percibido corresponde un sentimiento. Cada sentimiento es transformado de acuerdo a  emociones o estímulos externos.

En la concepción existencial del hombre, el valor fundamental es la captación de nuestra propia existencia y la de las demás personas o cosas del mundo. En esta misma línea de pensamiento el hombre al cobrar conciencia de si mismo cobra conciencia de los demás y pone en práctica todo su potencial en el desarrollo de sus propios valores.

Para Gabriel Marcel, pensador existencialista francés, la esperanza es el valor cumbre que orienta la existencia humana. En tanto que para Heidegger solo en el reconocimiento de la  contingencia el hombre es capaz de desarrollar  valores para enfrentar situaciones de conflicto o de crisis existencial. Sartre en su argumento de lo absurdo,  la ausencia de sentido determina el valor principal de la existencia. Bajo esta última orientación, se percibe la amargura de vivir la desesperanza y repulsión que como antivalores impulsan a los individuos al reencuentro de diferentes modelos de existencia.

En esta misma perspectiva existencial, Alfried Längle, sostiene que los valores tienen el poder de mover: pues los valores se distinguen por esa su particular cualidad de tocar internamente a la persona. Los valores no son algo de lo que nos podemos apoderar corporalmente, sino algo que sentimos con el corazón, son magnitudes dinámicas, semejantes a espejos en los que se concentra y se potencializa la fuerza vital de una persona. Los valores orientan al hombre hacia ellos, lo hacen una persona  intencional: o al revés, lo que es lo mismo; los valores hacen pie en la intencionalidad de la persona y retan, con ayuda de la fuerza del sujeto, a un objeto exterior, que tiene una correspondencia interior. Los valores nos sobrecogen, antes aún de que nosotros nos apoderamos de ellos. Nos afectan, antes de que hagamos algo con ellos.  

Por su parte Viktor E. Frankl, propone que las acciones del  hombre son determinadas por impulsos y manifestaciones que orientan y dan sentido a su vida tales como la espiritualidad, libertad y responsabilidad. En referencia a la espiritualidad esta no es solamente una manifestación originaria sino el sustento mismo de la existencia humana, porque es el hombre el único ser sobre en el planeta que puede tener conciencia de si mismo y de su dimensión espiritualidad.   La espiritualidad es una fuerza intangible que no requiere de la existencia física para manifestarse. Es esa capacidad de sustraerse de demarcaciones temporales y espaciales, porque puede estar en el pasado, presento o futuro en todo aquello que el hombre puede tocar, percibir y sentir. El valor espiritual del hombre no se aboca exclusivamente a resolver contradicciones o contingencias del instinto sino que dota al hombre de la posibilidad de trascender y armonizar los intereses vitales de su existencia.

En el segundo plano, al señalar Viktor Frankl a la libertad como  valor primordial, esta tampoco requiere de una demostración palpable de su existencia,  porque siendo la libertad un valor determinado por la sociedad y cuestionada por el determinismo filosófico, su trascendencia radica en que la libertad se presenta ante el hombre, al  margen de estas posturas en pugna,  como una  capacidad espiritual de elección  en la experiencia de vida. Esta vivencia de la libertad no se refiere a una libertad absoluta y total sino que se refiere a una libertad marcada y delimitada en términos de los contextos que le rodean y en ello radica la originalidad de la definición de Frankl: “la libertad es la capacidad que tiene la persona espiritual de tomar una actitud u otra frente a los determinismos o condicionamientos impuestos ya sea por la herencia o por la sociedad. El hombre es libre para el cumplimiento o realización del sentido concreto de la existencia personal”.

Finalmente, y en tercer término es indispensable destacar la importancia del concepto de responsabilidad como pilar y base de la existencia desde la perspectiva de la logoterapia,  el hombre que se realiza y se coloca a si mismo frente a una posibilidad verdadera de trascendencia es el que vive con responsabilidad de su vida  y de su conciencia. El hombre se enfrenta en primer lugar a su propia conciencia y a todo un mundo que se le opone prácticamente desde su nacimiento, pero al irse socializando tiene que asimilar formas de vida y contextos en donde prevalece el deber ser sobre el ser, y es en este sentido en el que surgen los conceptos de libertad de elección con responsabilidad. El hombre es responsable de elegir lo que puede y debe ser, en la disyuntiva de que debe elegir tomando en cuenta las consecuencia y desde luego siendo responsable de las mismas. 

Para la logoterapia el ser humano tiene posibilidades de realización de valores para darle sentido a su vida. Esta realización implica un recorrido por los diferentes ámbitos de la conciencia humana mediante lo cual se ponen en práctica los valores de creación, de experiencia y de actitud inherentes a la actividad humana esencial, clasificados de la siguiente manera:
a. VALORES CREATIVOS: Se  producen y  concretan por la actividad de hombres y mujeres y son valores de creación que cada uno realiza ya sea en el ejercicio de su  profesión u oficio y en las actividades practicas de su vida cotidiana.
b. VALORES EXPERIENCIALES: La experiencia humana es el conjunto de principios universales generalizados y a estos principios o sentidos universales se les designa con el nombre de valores, tanto el sentido como la experiencia tienen una carácter único e irrepetible y mientras que el sentido es algo concreto, el valor se amplía a diferentes situaciones típicas y repetitivas, por lo tanto el valor y la experiencia son definiciones universales y abstractas que pertenecen al mundo de  los sentidos. Los valores experienciales son aquellos que el ser humano recibe gratuitamente del mundo en forma de goce o vivencia estética, el carácter contemplativo de la naturaleza o el encuentro humano en una relación afectiva.
c. VALORES DE ACTITUD: Los valores actitudinales son desarrollados por el hombre frente a la vida como su mayor aspiración frente al sufrimiento irreversible. Son una postura que el ser humano toma ante aquellas situaciones irreparables fatales e irreversibles que necesariamente se asocian a los efectos de culpa, sufrimiento, dolor y muerte.

A manera de conclusión:
En su paso por esta vida, el hombre para armonizar su existencia requiere de la asimilación y puesta en práctica de todo un conjunto de valores que le den sentido a su vida.   Los valores universales, son la pauta para lograr la autotrascendencia espiritual que como objetivo fundamental de la logoterapia le es posible al hombre alcanzar.

 

* Lic. en Derecho con Maestría en Psicoterapia Humanista. Actualmente está cursando la Especialidad de Logoterapia de Grupo. Ha cursado diferentes diplomados como son: Aportaciones del Psicoanálisis a las Ciencias Sociales, Anatomía emocional e Integración emocional y Logoterapia. Es Profesora Investigadora de Tiempo Completo en la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero. Cuenta con Perfil PROMEP y pertenece al CA Psicología Clínica. Adscrita al PE de Psicología y Psicoterapeuta del  CISPG en el Campus Psicología.