Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 7, No. 2. Semestre julio-diciembre de 2011. ISSN: 1870-7505

 

Globacultura un cambio en el país, jóvenes de hoy: viejos del mañana

Lennyn Piña Castrejón 1
Argenis Jossimar Salmerón Torres 2
Abel Piña López 3

 

Resumen

Este artículo pretende analizar el efecto de la globalización como un proceso que se manifiesta y reproduce en diferentes formas, en complejos escenarios y en casi todas las sociedades del mundo. Desde hace cuatro décadas numerosos sociólogos investigan el cotidiano desenvolvimiento y el cambio de las sociedades en base a los efectos de la globalización, por supuesto, refiriendo a especificidades sociales y culturales. Por una parte, el efecto globalizante como nuevo estimulo capitalista que determina no sólo novedosos aspectos económicos, políticos y sociales, sino que impone rasgos culturales. Por otra lado, la globalización como modelo capitalista que provoca acomodos y resistencias culturales en sociedades desarrolladas e incluso múltiples expresiones de oposición y ajuste material y simbólico a nivel local.

Palabras claves: Globalización, Globacultura, Transición Demográfica.  

Abstract

This article analyzes the impact of globalization as a process that is manifested in different ways and played in complex scenarios and in almost every society in the world. For four decades numerous sociologists investigate the daily unfolding and changing societies based on the effects of globalization, of course, referring to social and cultural specificities. First, the effect as a new stimulus globalizing capitalist novel that determines not only economic, political and social, but imposes cultural traits. On the other hand, globalization as capitalist model that causes accommodations and cultural resistance in developed and even many expressions of opposition and material and symbolic setting locally.

Key words: Globalización, Globacultura, Transición Demográfica

Las globalización como objeto de estudio adquiere un sentido constructivo y resistente a la totalización, con efectos que aparecen no solamente en los aspectos visibles de la explosión de los estilos de vida urbanos en jóvenes, en cambios simbólicos de las etnias y del género, sino como dice Canclini (2010) en los lugares que el estado, padre y madre de las totalizaciones no ha logrado convertir en continuidades y homogeneidades, fueran éstas necesarias u excesivamente represivas.

Por otra parte, Beck (1997) señala que la globalización influye en la homogeneidad social, ya que esta conlleva expresiones y experiencias culturales de diversos países, sea por el intercambio cultural, extranjero o los distintos mecanismos publicitarios de estilos de vida globales. Así la  globalización y la cultura sufren un enlace, que se ha denominado globacultura a un nuevo estilo de vida en el que se combinan expresiones económicas, sociales y culturales, tanto en espacios globales como locales. El desenvolvimiento de la globacultura trae estilos de vidas paradójicos ya que manifiestan rasgos sociales y culturales estandarizados y diversificados, estilos de vida que asume la mayoría de los miembros de las sociedades modernas, alcanzando mayor notoriedad en los jóvenes.     

La importancia  del planteamiento biológico que hacen los sociólogos para el presente siglo en base a los jóvenes de hoy: viejos del mañana, una característica de la apariencia social, que describe la transición demográfica como: el paso de una sociedad a otra distinta, un conjunto de modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos.

La respuesta al  planteamiento sociológico en base a la juventud, nos describe una realidad distinta de ser joven. En caso contrario, la vejez, una edad donde no se pueden cumplir las actividades fisiológicas, ser viejo y no cumplir determinados roles, para La Consejo Nacional de Población. (CONAPO) (2010) La transición demográfica es un proceso que, aunque en diferentes fases, está presente en todos los países y regiones del mundo y expresa un cúmulo de transformaciones en todos los ámbitos de la actividad humana, que se plasmaron en la reducción de los altos niveles de fecundidad y mortalidad.

Entre los procesos más importantes que han acompañado a este cambio se encuentran, por un lado, la intensa industrialización y urbanización que tuvo lugar desde principios del siglo pasado y, por otro, la generación y difusión de tecnologías para el cuidado de la salud y para la planificación familiar. Según González (2007) la transición demográfica es simplemente una realidad continua que describe la vivencia diaria de la gente común y corriente.

En base a lo anterior, los estilos de vida de los jóvenes en la actualidad son complejos y sufren transformaciones significativas que pueden ser producto de numerosas rutinas sociales de vida cotidiana, usos sociales de construcción de identidades y prácticas de interacción mediadas simbólicamente. Por lo tanto, es importante definir el significado del ser joven, identificar las nuevas tendencias en relación con ellos, y prestar especial hincapié en la gran heterogeneidad de realidades que enfrentan en base a su nivel económico, educativo y lugar de residencia, no obstante, no es sencillo ya que hay grandes diferencia ante los estilos de vida juveniles.

Al respecto percibimos que las expresiones joven, juventud y juvenil se usan de manera indistinta para relacionar una etapa de desarrollo humano irrepetible y relativamente corto. Según Gonzales (2007) Para la definición de joven es posible individualizar y registrar una edad personal que se sitúa entre ser infante y ser adulto. Se es joven solo nueve años, de los quince a los veinticuatro. Con la expresión  juventud reconocemos colectivos de personas de poca edad, cuyas manifestaciones más visibles son: el movimiento, la energía y el vigor, y con la palabra juvenil identificamos actitudes propias del joven y de la juventud tales como: la alegría, la vivacidad, la frescura y espontaneidad. “La juventud es una etapa de transición entre la niñez y la adultez, en la que los niños se transforman en personas autónomas e, idealmente, se preparan para independizarse de sus familias de origen e incorporarse al proceso productivo”. (CONAPO: 2010, p.7).

En la actualidad cada joven se define conforme a su edad y sus vivencias personales, en cierto sentido, lo que exteriorizan a primera vista es: el movimiento, la alegría, la espontaneidad, sus formas de actuar y sus diferentes maneras de vestir, por lo que el ser joven en la actualidad significa un nuevo estilo de vida, así la globacultura permea una condición y manifestación de estilos de vida juveniles estandarizados y diversificados, por lo tanto, este proceso es una realidad global,  que marca de manara definitiva etapas de desarrollo en ámbitos importantes.

Anteriormente cuando se hablaba de desarrollo demográfico no solo se refería a este, sino también al desarrollo económico y social, de tal forma que un alza en la tasa de natalidad, coincidía en un alza en la economía, y por tanto un mejoramiento en la calidad de vida, este proceso se percibía de forma natural, con ello el incremento de los jóvenes y la fuerza de la producción. Pero actualmente el avance de la juventud está en riesgo no solo porque el desarrollo económico y social son limitados, sino porque el desarrollo demográfico ya no existe.

En efecto, este ha sido remplazado por la transición demográfica. Por ejemplo, (CONAPO 2010) estima que actualmente, existen alrededor de 1200 millones de jóvenes entre 15 y 24 años de edad, lo que representa la cifra más alta de la historia, y se espera que llegue a cerca de 1300 millones en 2030. Lo que representa cerca de la quinta parte de la humanidad (18%). Por varias décadas, el mayor contingente de la población (alrededor de la tercera parte) han sido los menores de 15 años. Sin embargo, como parte del proceso de envejecimiento que implica la transición demográfica, la estructura etaria de la población experimenta su propia transición a la adultez.

La transición demográfica nos muestra que existen menos nacimientos de niños y una baja en el número de jóvenes, y un aumento en el número de personas mayores. De acuerdo con El (CONAPO 2010) se espera que en el próximo lustro la presencia de la población de adultos entre 25 y 44 años de edad supere al resto de los grupos de edad, al tiempo que se incrementará la proporción de adultos mayores. Es posible advertir que la población joven a escala mundial crese de manera limitada, aunado a esto el estándar de años-persona prolonga la existencia de población adulta debido a las mejoras de los servicios sanitarios y médicos en referencia a las mejoras tecnologías.

Los esquemas planteados por sociólogos para el presente siglo son: que los jóvenes han entrado a una situación de riesgo donde se identifican distintas posiciones; las que tienen que ver con aspectos de la cultura como actividades de percepción y construcción de lo material y simbólico, las que se presentan en el grupo familiar, en la localidad, en instituciones que nos rodean, y finalmente, los riesgos que provoca la propia naturaleza.

Por ejemplo catástrofes naturales. Para el primer aspecto la percepción y construcción de la seguridad humana se ve impedida por factores externos entre los que destaca la temporalidad limitada de nuestra existencia. Por ejemplo, (CONAPO 2010) señala que la causa principal de muerte entre hombres y mujeres jóvenes son los accidentes, mientras que por esa causa mueren entre 10,000 a 15,000 hombres jóvenes y entre 5,000 a 10,000 mujeres por año. La segunda causa de muerte para los jóvenes son la lesiones intencionales, y una tercera causa de muerte tanto para hombres y mujeres jóvenes son los tumores, enfermedades infecciosas y parasitarias.

Para la segunda posición está marcada una nueva tendencia en el grupo familiar, los (NINIS) personas que no estudian, ni ejercen una fuerza laboral, otros son los que predominan en las relaciones de soltería, del mismo modo se identifican más vínculos de unión libre o de pareja que de matrimonios. Al predominar las situaciones de soltería es posible imaginar menores posibilidades de nuevos nacimientos, también se puede especular en la variación de las preferencias sexuales. La última, las catástrofes representan una actitud de relativa indiferencia.
              
Hasta hace una década, la pirámide poblacional del mundo presentaba un perfil muy joven, caracterizado por una ancha base correspondiente a la población infantil. Sin embargo, el núcleo poblacional se ha ido transformando paulatinamente y con esto la sociedad se caracteriza, presentando más rasgos de vejez que juveniles, por lo que la tendencia será, una cantidad más de adultos mayores.

La transición demográfica nos indica que en las sociedades del mañana se contará con menos niños y jóvenes y con más personas de la tercera edad, una evolución futura de la población de la tercera edad, cuyo auge es más elevado, por lo que  se plantean enormes retos para las políticas sociales, debido a que tendrán que emprender un giro radical en su enfoque en la atención de las problemáticas propias del envejecimiento, en este caso no sólo se trata de ampliar la oferta de servicios ya existentes, sino que habrán que incorporar nuevas estrategias y programas que permitan satisfacer las necesidades emergentes con oportunidad y equidad. Algunos especialistas reiteran que en los próximos años el número de adultos mayores en el mundo se duplicará.

Según, (CONAPO 2010) La estructura etaria de la población se reflejará con claridad en el ensanchamiento de las partes medias y superiores de la pirámide. Para el año 2030 se prevé un crecimiento de la población en edades productivas, del cual la juventud actual será parte troncal. Veinte años más tarde, en 2050, estos jóvenes formarán parte del grupo más numeroso de población mayor de 60 años en la historia de la humanidad

El Instituto Nacional y Geografía (INEGI) en referencia a una comparación de acuerdo con la esperanza de vida por género. En los países desarrollados, la esperanza de vida de las mujeres es en promedio 77.06 años, y con respecto a los varones es de 73.1 años. Una diferencia notable  aproximadamente cinco años.

Para la última década, México ha sufrido importantes cambios en su estructura poblacional.    La globalización ha trasformado de manera significativa la transición demográfica del país, la conjunción de ambos elementos genera escenarios diversos en las condiciones de vida de la población, lo que provoca impactos diferenciados en los elementos de la dinámica demográfica (fecundidad, mortalidad y migración) que determinan el ritmo de la transición y su efecto sobre la estructura etaria de la población.

Según la revista Ciencia (2011). La pirámide poblacional de nuestro país –la distribución de la población de acuerdo con su edad– ha cambiando de manera inusitada en los últimos años. México, de haber tenido una población joven y en crecimiento, paulatinamente se ha ido transformando en una población envejecida. El resultado de esta tendencia será una cantidad cada vez mayor de personas adultas mayores, rasgos notorios en la población mexicana sobre el envejecimiento que están estrechamente relacionado a un deterioro corporal sobre el cuerpo.

 

Año

Tasa bruta de mortalidad1

Tasa de inmortalidad infantil1

Esperanza de vida total2

Esperanza de vida de hombre2

Esperanza de vida de mujeres2

Tasa global de fecundidad3

Tasa bruta de natalidad1

2010

4.57

15.38

76.63

74.20

79.06

1.97

17.04

2015

4.83

12.73

77.64

75.24

80.04

1.91

16.09

2020

5.22

10.71

78.89

76.12

80.86

1.87

15.16

2025

5.74

9.18

79.20

76.85

81.55

1.86

14.11

2030

6.40

8.00

79.79

77.46

82.12

1.85

13.03

2035

7.21

7.10

80.28

77.96

82.60

1.85

11.25

2040

8.17

6.41

80.68

78.38

82.99

1.85

11.59

2045

9.24

5.87

81.02

78.73

83.31

1.85

11.25

2050

10.37

5.46

81.29

79.01

83.57

1.85

10.97

1/ Por mil. 2/ Años de vida a partir del nacimiento. 3/ Número de hijos nacidos vivos por mujer al final de su vida reproductiva. Fuente: Conapo,2010

El envejecimiento de la población también obligará a grandes cambios culturales, y estructurales,  que necesariamente pasarán por una redefinición del significado social de la vejez y de las formas de integración social y cultural de los adultos mayores. Por ejemplo, según Trujillo y Giovanni en la revista Ciencia (2011) reiteran que los cambios culturales están marcando una diferencia notable para personas mayores de sesenta años, o de la tercera edad. Ha disminuido el movimiento, la energía y el vigor, la alegría, la vivacidad, la frescura y espontaneidad, y con ello la dinámica ciudadana y la productividad, de la misma manera, atribulen que “la vejez es sólo un proceso normal en la existencia de todos los seres vivos. ¿Cambios? Sí, pero pueden compensarse si nosotros mismos, la familia, la sociedad y el gobierno nos proponemos y realizamos las adaptaciones e innovaciones necesarias”. (Trujillo, Giovanni: 2011. p.54)

En base a lo anterior, los cambios estructurales de la ciudad ya no son planificados para las personas de la tercera edad,  Así mismo, es importante que las modificaciones de la ciudad aporten una sensación de seguridad, movilidad y autoestima.

No hay por qué desarraigarnos de nuestro entorno, si no es absolutamente necesario (por ejemplo cuando la casa es muy grande, pensada  para una gran familia, y ahora ya sólo viven en ella dos personas, o sólo una…). Fuimos atesorando muebles, biombos, mesitas, herramientas, que ahora reducen nuestro espacio y tropezamos, caemos. ¡Ah!, ¿y qué decir de nuestros compañeros de viaje: gatos, perros…? ¡Nos quieren tanto!, pero se atraviesan y a veces nos causan caídas. (Trujillo, Giovanni: 2011. p.56).
 
Por otra parte, las principales instancias médicas del país, como son la Academia Nacional de Medicina, La Academia Mexicana de Cirugía y la UNAM, junto con el Instituto de Geriatría, urgieron hacer modificaciones al sistema de salud para que éste responda las necesidades de una población cada vez más envejecida.

Las expectativas para el 2030 y hasta el 2050 de las construcciones para las ciudades posmodernas tendrían que enfocarse a cambios de tipo simbólico y estructural que incluyan tanto jóvenes, adultos y viejos. Estas contribuciones de cambio demográfico, contribuirían de manera que no se omita el problema, ya que las principales demandas de los organismos sociales es promover una vejez sana y adaptada a la sociedad.

En lo que respecta a los egresos hospitalarios de adultos mayores de 60 años se han duplicado en los últimos diez años. Los hogares con personas mayores consumen 50 por ciento más recursos en salud que el promedio; los adultos mayores tienen una probabilidad del doble al triple de ser hospitalizados, con respecto a las personas en edad media de la vida.

Para poder atender las necesidades de los adultos mayores se necesita contar con un modelo de atención adaptando al anciano, un plan alternativo que  debe considerar poner en marcha un servicio que cubra las necesidades del adulto mayor, trabajar para fortalecer las competencias geriátricas de los prestadores de servicio en atención primaria, aplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más allá de reflexiones sobre si el proceso de envejecimiento es parte de un proceso de desgaste, y por ello la manera en que se envejece constituye una especie de “biografía” que refleja la experiencia vivida, o –como opinan algunos- es parte de un proceso biológico programado en nuestra especie, las diferentes sociedades viven de modos distintos esa etapa de la vida. (Cortes: 2011, p.11) 

La transición de la vejez
           
La globalización ha hecho que la transición demográfica de nuestro país experimente un proceso acelerado de crecimiento de la población, a partir de los años 30 comenzó la primera fase del descenso de la mortalidad, a su vez la natalidad marco un notable crecimiento demográfico, para mediados del siglo XIX el país sufrió otro cambio notable en la variación poblacional, por ejemplo las estimaciones del (CONAPO) ubicó en 46 nacimientos por cada mil habitantes; mientras que para el año 2000 este indicador descendió a 21 nacimientos. La fecundidad de las mujeres mexicanas disminuyó de 7.0 a 2.4 hijos por mujer en promedio, en el mismo periodo. Se espera que en las próximas cinco décadas la natalidad siga descendiendo hasta alcanzar 11 nacimientos por cada mil habitantes en 2050. 

Por parte de La Comisión Económica para América Latina (CEPAL)  se destaca que 4 de cada 10 mexicanos son adultos mayores, lo que presenta restos en materia de productividad. En México, por ejemplo 24.5 por ciento de los derechos de tierra estaban en poder de ejidatarios y comuneros de entre 60 y 75 años de edad y el 15 por ciento de los propietarios tenían más de 75 años en 2009”
 
El verdadero reto ante la transición demográfica de nuestro país es contar con la infraestructura para atender las necesidades de las personas adultas mayores. Incluso, existe evidencia de que la dependencia económica del adulto mayor está cambiando: seguramente, como muchas de estas personas permanecen en el ámbito laboral después de la edad jubilatoria, seguirán formando parte de la fuerza laboral del país”. (Lozano, Calleja, Figueroa, Chaparro, 2011, p.12).

Esto ha llevado a algunos sectores a plantear que el envejecimiento de las personas mexicanas sea no un buen indicador de aprovechamiento de la fuerza laboral, debido a que las personas mayores ya no les resulta fácil adoptar cambios y transformaciones tecnológicas, puesto que siguen arraigados a las costumbres y a las formas tradicionales en sus procesos cotidianos.

El valor que tiene los ancianos es dependiendo del ámbito social. Un ejemplo de una sociedad tradicional en las cuales se conservan las tradiciones y la vejez son considerados como un valor especial, por lo que su memoria es de gran utilidad en ese entorno. Por otro lado en las sociedades industriales y en proceso de desarrollo los ancianos son relegados con distintos modos para ser recluidos.

A su vez, José Luis (2011) menciona que en algunas sociedades, el hecho de alcanzar una edad avanzada se considera gozoso, sobre todo si se generó una amplia descendencia. Se convierte, por así decirlo, en el símbolo del éxito del grupo, y jamás se le apartaría de él.

Hay que mencionar que las personas que alcanzan los 60 años y más, llegan a una etapa del desarrollo humano en cual son llamados: viejos. Etapa en la cual experimentan el desgaste del cuerpo y quizá enfermedades de carácter irreversible, o sea el envejecimiento, y seguramente después: la muerte. Mientras tanto se realizan preguntas.

Aunque pareciera que envejecer es un proceso que depende exclusivamente de una serie de fenómenos físicos y biológicos por los que atraviesa el cuerpo, reconocer la existencia del conjunto de significados que se construyen sobre sí mismo, y que derivan en la construcción de un cuerpo social hace que replantemos la trama de significados del proceso de envejecimiento. “Tal vez habría que empezar por preguntarnos cuándo se es viejo en una sociedad. La respuesta tendría que estar necesariamente vinculada a los criterios específicos de cada sociedad”. (Vera, 2011, P p.22-24).

Finalmente la vejez, que podría ser la etapa sociológica en la cual la edad implica el paulatino deterioro de habilidades físicas, e incluso la aparición de enfermedades o accidentes que pueden afectar la personalidad y los estilos de vida  de los viejos, dando paso a la dependencia familiar o institucional. Asimismo hay que tener en cuenta que el envejecimiento poblacional se considera como situación improbable; hoy es claro que, que para este país, la vejez ya ésta a la vuelta de la esquina.

Bibliografía:

Beck, U. (2008). ¿Qué es la globalización? (1ª .ed. de bolsillo). España: Paidos
Canclini, N. (2010). Sociedad sin relato. (1ª Ed.) Madrid, España: Katz.
Consejo Nacional de Población: (2010). Diagnostico mundial de la juventud (1ª Ed.) México, D.F.
Instituto Nacional y de Geografía (2005), II Conteo de población y vivienda 2005, México INEGI.
Lozano, Calleja, Figueroa, Chaparro, México Envejece: perfil demográfico actual, en revista: Ciencia, enero-marzo 2011.
Gonzales, L. (2007). Ensayos sociológicos sobre la comunicación educativa global y la globacultura (1ª. Ed.). México, Colección Mástextos.
García, Trujillo, Muros y Silencio, revista Ciencia, enero-marzo 2011.
Vera Cortes, José Luis, Antropología de Vejez: el cuerpo negado, revista Ciencia, enero-marzo  2011.

En internet:

<http://www.conapo.gob.mx. 2010>

1 Estudiante de Sociología de la Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Guerrero. lennyn_bono@hotmail.com
2 Estudiante de Sociología de la Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Guerrero. goheniz14_@hotmail.com
3 Estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales de la Universidad Politécnica de Querétaro. dogas_71@hotmail.com