Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 8, No. 1. Semestre enero-junio de 2012. ISSN: 1870-7505

 

¿Modernidad y posmodernidad? Dos categorías complejas

Lennyn Piña Castrejón *

 

Para el inicio del proceso de la posmodernidad, Anderson (2000) presupone que las raíces de dicho término no provienen de Europa ni de los Estados Unidos, sino que emerge de Hispanoamérica. Al principio, el término fue usado para describir un grupo conservador dentro del propio modernismo; un reflujo que representaba una sociedad de discreto perfeccionismo del detalle y del humor irónico en el arte y la cultura, cuyo rasgo más original fueron las nuevas posibilidades de expansión autentica. Sin embargo, el mismo autor quien interpreta a Toynbee llamó a la Guerra Franco-Pursiana “edad posmoderna” que destacaba el auge de una clase obrera industrial en occidente y el resto del mundo. Por una parte, el esfuerzo de las sucesivas inteligencias por dominar los secretos de la modernidad y volverlos contra de occidente, por otro, las clase que se distinguía no tanto por dominar, sino por romper la historia de una época.

Hay diferentes posturas que sostienen que la edad posmoderna es un proceso de constante cambio y un rompimiento de una época dominada por la modernidad, sin duda que con los análisis de la cultura moderna, en el campo de la ciencia, la tecnología, la economía y los aspectos político-ideológicos se llega a estas conclusiones. Para Anderson (2000) la edad posmoderna supone una familiaridad con lo moderno; un proyecto referente a las trasformaciones y al desarrollo de las ciudades que están en condiciones de adoptar dicha edad, sobre todo en el plano social, cultural y político-ideológico.

Para el siglo XIX, el posmodernismo Hispanoamericano abrió un nuevo paradigma de la historia, permanecía dentro de la sociedad moderna occidental; clase media, prospera y acomodada marcada como una civilización, producto de la historia, que rompería con este proceso la trayectoria de la historia misma, por lo menos en cuanto a ellos y los de su clase. La misma burguesía del Reino Unido, Alemania, y el norte de los Estados Unidos hizo que estallara la primera guerra general posmoderna, que se refería a reescribir el esquema de desarrollo humano. La civilización occidental permaneció desenfrenada por los cambios en la cultura y tecnología que se había hecho universal. En cierto sentido, una política global que sustentaría una sola potencia bajo la condición de asegurar el futuro del planeta.

Hacia finales de los años cincuenta la lógica de la posmodernidad pasó por una designación negativa, que no definía sino el mismo sistema moderno o evolución de la sociedad moderna. De esta manera Córdova (2000) plantea que la misma lógica posmoderna crea una cultura. Así una  novedosa forma de pensar, de ver y de sentir la vida, fundando una nueva historia. Por ejemplo, en los Estados Unidos esta lógica, se usaba para designar una era en la que los ideales modernos del liberalismo y del socialismo estaban a punto de derrumbarse, la autonomía y la libertad se convertían mas tarde en una liberación económica, social, cultural y política del individualismo; “laissez-faire y el laissez-passer se transforman más tarde en el impulso cultural del individualismo y el mercado, junto con la riqueza, liberan al hombre para buscar lo nuevo y su propia conciencia” (p.138).

La sociedad posmoderna se separaba con un tono más suave, como clase de la cultura contemporánea, para trascender así en el tiempo y el espacio a través de una nueva creación histórica. La lógica de la posmodernidad se tornaba como una nueva sensibilidad entre las nuevas generaciones de América, llamadas “mutantes culturales”, cuyos valores buscaban la oportunidad de expresión, un linaje totalmente diferente y más amplio de tendencias que habían radicalizado o bien rechazado los rasgos dominantes de la modernidad, una configuración que abarca las artes visuales, la música, la tecnología, y la sensibilidad en general de una nueva cultura.

Uno de los pilares del posmodernismo es efectivamente el arrastre del proceso  modernista, en el que se desarrollaron: las ciencias, las tecnologías, la economía y los aspectos político-ideológicos, este pilar ha constituido el desarrollo del conocimiento, sustituyendo lo divino y un estado racional descartando lo religioso, para alcanzar las leyes explicativas de la certeza y por lo tanto un progreso reflejado en el futuro y en una renuncia hacia un pasado. Así de la misma manera la creación de una nueva era  posmoderna, que ha sido la estación de clasificación en la cual la modernidad se ha convertido en lo que tenemos ahora. De acuerdo con Anderson (2000) lo moderno, sea estético o histórico, es siempre en principio lo que podría llamarse un presente absoluto. Por tanto lo que viene después es virtualmente inherente a la descripción del término.

En el libro de Anderson. Los orígenes de la posmodernidad, está marcada una perspectiva que articula la construcción del posmodernismo, está se fundamentada primero en el amplio camino de la historia, que describe ambientes: geográficos, políticos e intelectuales, en segundo lugar, no solo pretende explicar dichos orígenes, sino mediante la cultura y las  artes describir un sistema que ha sido aceptado por la necesidad social para desviar o más bien ocultar la lógica de lo moderno-global, que justamente juega un papel estratégico en la lógica cultural, dicho sistema es sinónimo de  consumismo y superficialidad económica y comunicativa, indispensable para la concepción de una cultura universal ayudado y respaldado por una ciencia y una tecnología que son utilizadas con fines económicos e ideológicos. Por tanto, el propósito de Anderson (2000) es seguir a modo de tentativa, alguna de las condiciones que acaso puedan relevar a lo posmoderno, no en cuanto a idea, sino en cuanto a fenómeno.
   
Al parecer el posmodernismo sigue tomando un rumbo que lo constituyen las estructuras modernas, pues se desarrolla en espacios no independientes del carácter moderno, sino totalmente todo lo contrario, llenos de modernidad, ha sido llevado por un rumbo equivocado, y ese rumbo  es seguir exactamente la misma dimensión como sucesor de la ideología moderna. Por ejemplo, el nuevo mundo irónicamente del arte, que refleja lo clásico y abstracto de la realidad de ciertas épocas se ha trasformado en un pasatiempo para la clase burguesa, un nuevo mercado del arte y de la música, como carácter meramente del consumo. Sin embargo, Lyotard (1993) declara que la apuesta de la posmodernidad como un todo no era exhibir la verdad como una afirmación, sino plantear perspectivas que causaran el retorno de la voluntad humana. Es decir la critica a la modernidad y sus valores.

Precisamente el vínculo entre Anderson (2000) y Lyotard (1993) es describir el surgimiento de una sociedad posindustrial, en la que el conocimiento se ha convertido en la principal fuerza económica y de producción. Por su parte Córdova (2000) hace referencia a que esta época está formada por grandes contrastes y contradicciones, por los profundos cambios culturales operados en tan solo cuarenta años. “el proceso mundial de la cultura se ve condicionada cada vez más por el impacto de la industrialización de los sistemas productivos y de servicios, cuando estos se producen, reproducen, conservan y difunden según ciertos criterios industriales y comerciales, aplicando estrategias económicas en vez de una política de desarrollo cultural”. (Pp. 146-147). Por ejemplo el planteamiento que sugiere Córdova (2000) es ver la posmodernidad como fin último de la modernidad, el estadio de desarrollo más alto política y económicamente, en otras palabras países más industrializados, “aquello que esta después de lo moderno y que no puede ser sino lo ultramoderno: una modernidad todavía más moderna que la de ayer”. (p.147)

En este sentido se entiende que la posmodernidad postula que la crisis de la modernidad ha alcanzado su clímax, provocando un abismo entre la racionalidad y la sociedad, por lo tanto la crisis de la modernidad es ineludible, la destrucción de la historia como ideas modernas, sustituidas por otras ultra modernas. De la misma manera Córdova (2000) que interpreta a Habermas cree que el proceso posmoderno de las ciudades representa el agotamiento del antiguo modelo de modernidad. Sin embargo, el teórico encuentra la modernidad como un proyecto inconcluso, es todavía un proyecto que podría producir un cambio social en cuanto a una relación cada vez más estrecha entre la razón y el sujeto. Precisamente es conveniente repensar lo que ha pasado efectivamente con nuestra modernidad.

No podemos olvidar que el espíritu de la modernidad, formo un nuevo sentido en el orden social, una evolución sucesiva de orden moderno, primero como visión para la  restructuración de las ciudades, en segundo este mismo espíritu del progreso de los ilustrados para el posmodernismo se ha marchitado, las vanguardias han envejecido y la idea de una nueva edad se alza como cambio incuestionable, esta edad trae consigo la lógica cultural de una ultramodernidad que impregna la textura de la sociedad capitalista, deformándola para flexibilizarla y crear una cultura diferente del trabajo.

Para este punto de reflexión Jameson (1991) clasifica el posmodernismo como un representante del presunto final de un moderno dilema que sustituyo esa pérdida del yo. Por ejemplo, el fin del estilo considerado como único y personal, sustituido por los productos mecánicos y digitales. Lo que significa que los productos culturales de la época posmoderna estén completamente moldeados y extensos para las comunicaciones entre sociedades. Aunque por otra parte el autor reitera la desaparición del sujeto individual, su consecuencia formal es el desvanecimiento progresivo del “estilo” personal, que ha engendrado la actual práctica casi universal de lo que podríamos llamar como: un modo de juzgar o adoptar una postura intermedia o irracional, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas.

En el siglo XX culmina la modernidad, y es precisamente que en ámbitos como la literatura, el arte, la arquitectura, la música y por supuesto en la economía y la política se expresa la posmodernidad, y por tanto se hace patente el fracaso de los ideales de la modernidad: libertad, igualdad, progreso y democracia. La posmodernidad nos ofrece debates visiones y críticas. Grandes discursos ante la realidad cada vez más compleja, Lyotard (1993) cuestiona los ideales alcanzados por el posmodernismo y se centra en la condición del “saber”, en las sociedades más desarrolladas llamadas posindustriales. Podríamos decir que la naturaleza del saber esta transformada, el conocimiento queda en manos de los productores del saber quiénes traducen e interpretan el conocimiento para reproducirlo en maquinas como forma de producción. Por tanto. “Es razonable pensar que la multiplicación de maquinas de información afecta y afectará la circulación de conocimientos, se sabe que al normalizar miniaturizar y comercializar los aparatos se modifican ya hoy en día las operaciones de adquisición, clasificación, posibilidad de disposición y de explotación de conocimientos. El saber es y será producido para ser vendido, y es y será consumido para ser valorado en una nueva producción” (Lyotard: 1993, P.p.14-17).             

Bibliografía

1. Anderson, P. (2000). Los orígenes de la posmodernidad. (1ª .Ed.). Barcelona, España: Anagrama. 
2. Córdova, M. (2000). Modernidad, cultura y devenir en el mundo actual. (1ª. Ed.). México: Noriega.
3. Farías, C. (2000). La posmodernidad y el lenguaje del arte: propuestas de fin de siglo. (1ª. Ed.). México: Noriega. 
4. Gonzales, L. (2007). Ensayos sociológicos sobre la comunicación educativa global y la globacultura (1ª. Ed.). México: Colección Mástextos.
5. Jameson, F. (1991). El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. (1ª Ed. en castellano). España: Paidos.     
6. Lyotard, F. (1990). La Condición Posmoderna. (1ª Ed.).México: Red Editorial Iberoamericana (REI).

 

* Estudiante del décimo semestre de la Unidad Académica de Sociología de la Universidad Autónoma de Guerrero, colaborador del cuerpo académico "Educación, Cultura y Sociedad" Clave PROMEP: UAGRO-CA-114.