Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 10, No. 1. enero-junio de 2014. ISSN: 1870-7505

 

LA URGENCIA DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA EN LOS TIEMPOS ACTUALES

  1. Daniel Camargo Durán *

La Historia nos ha demostrado con argumentos sobrados e infinitamente comprobados, que las grandes transformaciones sociales, religiosas, educativas, institucionales, culturales y políticas están cimentadas en una filosofía que respalda y defiende la postura asumida por las tendencias productoras de tales cambios. Visto esto, podemos deducir que la filosofía conforma los cimientos que fortalecen la casa (la razón) y las ideas que de ella se desprenden, la techumbre.

No obstante, apostando por una educación basada en el dominio de las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s), actualmente se ha pretendido dejar de lado el quehacer filosófico dentro de los centros educativos. Por lo tanto, mi objetivo en este sucinto escrito consiste en argumentar la importancia de la Filosofía aún dentro de estos acelerados tiempos en donde la tecnología, con sus ligeros pies, parece estar ganando la carrera contra el desarrollo de las ideas que, por ser más lento, tiene mejor perspectiva del paisaje que le rodea.

La Filosofía, definida etimológicamente, es el amor  a la sabiduría; es por ello que los presocráticos, también conocidos como filósofos de la materia- y posteriormente los tres grandes de Grecia, a saber, Sócrates, Platón y Aristóteles se preguntaban por cuestiones tan fundamentales como el origen del universo, el conocimiento, la verdad y la moral. Por lo tanto, el ejercicio de la filosofía no consiste en la práctica automática de una disciplina cualquiera. No… Enseñar filosofía es enseñar a pensar.

Meditemos en esto: Cuando estaba por cumplir los quince años de edad, la joven Sofía Amundsen recibió dos cartas anónimas con las siguientes preguntas: “¿Quién eres?”, “¿De dónde viene el mundo?” Y, para responderse tales cuestionamientos fue preciso hacer un viaje –acompañada de Alberto, quien fungía como su maestro y amigo- a través de toda la historia de la Filosofía. (Gaarder, 2004) Entonces, si la Filosofía es capaz de responder cuestiones tan trascendentales en la vida del ser humano, ¿Por qué pensar que su aportación a los tiempos presentes ha perdido su valor?

En otro orden de ideas, fue la serpiente la que, en el Génesis bíblico, enseñó al hombre a filosofar al sembrar la duda en Adán y Eva después de comer el fruto prohibido. Entonces, ¿Quién es aquí el villano de la historia? ¿El que regaló al hombre la filosofía o el que lo mantenía maniatado en una ciega obediencia, tentándolos de antemano con la existencia del árbol prohibido en medio del huerto? Como se puede apreciar, no se puede llegar a una respuesta inteligente sin filosofar, es decir, sin un pensamiento profundo y razonado. (Biblia Reina-Valera, 1987, Gn. 3:1-24)

La filosofía, pues, existe desde el origen de la humanidad, en vista de que el Hombre la ha utilizado para explicar la existencia de los fenómenos que le rodean. No es aventurado decir que la Filosofía, como disciplina ha creado la cultura, en vista de que en ella se cimientan los valores actuales que manejamos a diario sin que seamos conscientes de ello. A este propósito, Yurén Camarena señala:

“La filosofía constituye la parte nuclear de una educación valoral o educación centrada en valores… La enseñanza de la filosofía incluye la educación en valores en la medida en la que la interacción docente-alumno esté cargada de valor”. (Yurén,  1999,  p 31-42)

También puede apreciarse que, textos tan antiguos como el I Ching chino, que datan de siglos antes de Cristo, daban una importancia primordial a la formación en valores -de hecho, a nivel personal puedo afirmar que este texto es uno de los mejores libros de filosofía que leído a lo largo de mi vida- cuando cita:

“La muralla se desploma de vuelta al foso.
Ahora no emplees ejércitos.
En la propia ciudad proclama tus órdenes.
La perseverancia trae humillación”. (Wilhelm,  2012, p 129)

Podrá preguntarse el lector ¿Qué significa todo este galimatías? Es válido, ya que el I Ching es un texto muy complejo y, consciente de ello, adjunto una explicación:
La muralla que se desploma anuncia la llegada del desastre, y lo mejor será ajustarse a la situación en lugar de pretender rehusarse a ella con una resistencia violenta. Ahora viene, lo que es para mí la esencia del texto: “En la propia ciudad proclama tus órdenes”; esto es, primero hay que poner en orden nuestro ser interno, nuestra filosofía personal, nuestros valores, antes de tomar acciones precipitadas que conduzcan a la humillación.

No obstante, pese a todas las aportaciones que esta disciplina, otrora considerada la madre de todas las ciencias, ha otorgado al saber humano, actualmente se le valora muy poco y, paulatinamente se le ha ido desplazando de los centros universitarios a favor de una educación basada en competencias tecnológicas y digitales.

Es lamentable que el ser humano tenga tan corta memoria y olvide tan pronto que la Filosofía, como ciencia ha fomentado el avance y los progresos del ser humano en casi todas las disciplinas políticas, científicas y sociales a través de la pregunta, (Sócrates señalaba: “La duda es el principio de la verdad”) pero sobre todo, mediante el razonamiento intelectual.

Es la Filosofía la que ha llevado a los mortales a analizar y reflexionar sobre el mundo que les rodea, la que ha alimentado su curiosidad durante siglos, la que les ha llevado a entender la realidad de los fenómenos sociales, políticos, educativos y culturales que les rodean… Entonces, ¿cómo puede calificarse de obsoleta  e inoperante la aportación de una ciencia con el peso y trayectoria de la filosofía en la educación actual, que presume de moderna y sofisticada? ¿Cómo sería la educación actual sin la enseñanza de la filosofía en las aulas? A este propósito, puedo citar un fragmento del contenido de la carta que, en la novela “Gargantúa”, de Rabelais, Grandgousier escribe a su hijo:

Así como son débiles las armas por fuera cuando la cordura no las guía desde el cerebro, vano es también el estudio cuando no se practica en tiempo oportuno, no se hace con voluntad y no se dirige a su objetivo verdadero. (Rabelais, 2013,        p 59)

No obstante, aunque el quehacer de una ciencia como la Filosofía parezca tan complicado, en realidad, cualquier persona del promedio, sea campesino, obrero,
empleado o patrón, puede filosofar, (A quien dude de ello, le remito a la lectura de Bertolt Brecht “Preguntas de un obrero que lee”) y esto es, porque el mundo en el que vivimos no nos deja descansar y no deja de provocarnos y desafiarnos con problemas que hay que resolver y de exigirnos que actuemos con sabiduría si es que no queremos ser devorados por las tendencias que imperan en nuestro entorno.

Sencillamente, no podemos renunciar a la filosofía porque ella incluye la enseñanza del argumentar y de buscar razones y porque, en su ejercicio contribuye a que el estudiante realice la reforma del entendimiento y de la vida; también incluye la educación en valores, misma que anima a los educandos a practicar interacciones efectivas con los demás, fundamentadas en las instrucciones que generosamente les proporciona a lo largo de su vida escolar.

Sabido es que todo cambio cultural demanda enormes esfuerzos, pero es una idea asaz absurda el considerar inconveniente la enseñanza de la Filosofía en las universidades. Es por esta razón que, quien esto escribe invita al lector a la reflexión concienzuda y filosófica para actuar en defensa de nuestra ciencia, nuestra Filosofía, ya que, sin su respaldo y dentro de esta era tecnológica, acabaremos por perder todo rastro de razonamiento y buen juicio y nos convertiremos paulatinamente en máquinas al servicio de un sistema que se beneficie de nuestra obediencia automática y programada.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Biblia de Referencia Thompson. Versión Reina-Valera. Revisión de 1960. (1987).Estados Unidos de América. Editorial Vid
  • Gaarder, J. El Mundo De Sofía. (2004). México. Editorial Patria/Siruela.
  • Rabelais. Gargantúa y Pantagruel. (2013). México. Editorial Porrúa. Colección “Sepan Cuántos”.
  • Wilhelm, R. I Ching. El Libro De Las Mutaciones. (2012). México. Editorial Sudamericana.
  • Yurén Camarena, Ma. Teresa (1999). “Enseñar a filosofar: una tarea urgente”. En Formación, Horizonte al Quehacer Académico. México, Universidad Pedagógica Nacional. Co. Textos No 11. Pp. 31-42.

Autor:

* Daniel Camargo Durán. Licenciado en Psicología. Ha ejercido la docencia en los niveles de Primaria hasta Licenciatura. Actualmente, cursa una maestría en Ciencias de la Educación