Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 10, No. 2. julio-diciembre de 2014. ISSN: 1870-7505

 

CATOLICISMO GLOBALIZADO COMO INSTRUMENTO POLÍTICO

  1. Daniel Camargo Durán*

 

Globalización. Éste parece ser, en los recientes años, un término que se ha puesto de moda. En todo lugar se habla de ella, en vista de que ha ganado terreno en diversas materias, a saber, la ecología, la política, la economía, la cultura, las comunicaciones y… ¿Por qué no? La religión. (Si se quiere permanecer, hay que estar actualizado).

Sin embargo, no corresponde a este apartado el dilucidar cómo funciona la religión globalizada y, aparte, no pretendo ocuparme en este sucinto ensayo de todas las religiones existentes –tarea que sería asaz fastidiosa y exhaustiva- sino únicamente de aquella que más preponderancia tiene dentro de las familias mexicanas: El Catolicismo.

Así pues, pretendo, dentro de este espacio, exponer las motivaciones e inquietudes que dieron origen a este escrito, así como la ruta que pretendo seguir dentro del mismo para compartir la verdad a la que he llegado después de intensos momentos de estudio y análisis de las fuentes consultadas.
En primer lugar, cabe destacar que el escrito que al lector presento, hijo es de dos motivaciones intrínsecas: el deseo de saber, de estar informado y, por otro lado, la aversión desmesurada que me inspira la religión católica, misma que trataré de justificar en el transcurso de estas páginas.

Pero… ¿Qué es lo que se quiere demostrar? ¿Hasta dónde se quiere llegar? ¿Por qué es tan importante el estudio de este tema en nuestro atareado siglo XXI? Bueno, vayamos sin prisas, que cada pregunta tendrá su respuesta. Primeramente, lo que se quiere, es evidenciar –aún más- las deleznables artimañas de las que esta organización se ha valido a lo largo de su historia para permanecer vigente, las cuales dudo que hayan sido por intervención del Espíritu Santo. Por otro lado, considero que ya es hora de que nos despojemos de las máscaras y demos a cada cosa su justa dimensión, -“transvaloración”, lo llamaba Nietzsche (Nietzsche,  1993,  p 114)- y, en último lugar, conviene que el lector esté enterado de que aquello que  los jerarcas católicos mal han llamado “evangelización” a lo largo de la historia, no es otra cosa que la domesticación de la conciencia moral de los creyentes al servicio del poder, catolicismo globalizado, en otras palabras.

Ahí va, pues, mi trabajo con la confianza de que no lo encontrarán inútil y con la convicción de que, tarde o temprano, algún valor ha de reconocérsele, pues ya lo dijo Óscar Wilde: “No hay obra, por mala que sea, de la que no se obtenga algo bueno”. Así, de esta forma, dejo esta obra expuesta a la crítica ajena, pues, ya sean éstas positivas o no, servirán para enriquecerla para que, de esta manera, el aprovechamiento que se derive de esta exposición sea aún mayor.

Por lo pronto, entrego al lector esta obrilla, misma que para mí es muy importante, puesto que constituye mi verdad, la cual espero que sea analizada, criticada, pero en el fondo, respetada.

II

Cada acontecimiento que se da cita en este mundo material tiene su origen, incluso el mundo mismo en el que vivimos, aunque incierto, tiene un origen. Nada se salva: Todo está supeditado a una causa o un origen; por lo tanto, se deduce que antes del Catolicismo globalizado –que es el fenómeno que nos ocupa- existió la religión, pero… ¿Qué es la religión y por qué tuvo que hacerse necesaria en la vida de los mortales?

Vayamos por partes y comencemos explicando que, el hombre, desde su origen, comenzó preguntándose el por qué de los fenómenos que solía presenciar: ¿Por qué la lluvia? ¿Qué fuerza provoca los temblores? ¿Por qué los relámpagos en el cielo? entre otras preguntas. Al no encontrar una respuesta lógica a sus cuestionamientos, a nuestros antepasados se les hizo fácil responsabilizar a entidades divinas de aquellas cosas que escapaban a su control y escaso razonamiento. Posteriormente, comenzó a creer en ellas y a rendirles culto y veneración. (Hobbes,   2013,  p 87-89)

No obstante, para completar el cuadro hacía falta algo más: Entre los dioses que manejaban las fuerzas de la naturaleza y los seres humanos que las sufrían, debía haber un punto intermedio, alguna fuerza o poder que pudiera ser utilizado para comunicarse con los dioses. Y así aparecieron los primeros magos y sacerdotes que se decían dotados de poderes especiales que les permitían comunicarse con las entidades divinas. La obra estaba consumada. La religión había nacido.Entonces, antes de continuar, habrá que definir qué es la religión y, a este propósito, conviene responder:

La religión es el resultado del esfuerzo del ser humano por contactar con el “más allá”. La experiencia religiosa proporciona explicaciones globales e interpretaciones acerca del mundo. La gran mayoría de religiones creen que el mundo y la humanidad fueron creados por una fuerza o ser superior. En las religiones monoteístas (religiones que creen en un solo ente creador), dios está considerado por unanimidad como el padre, consejero y preservador del mundo. (Disponible en: http://nationalgeographic.es/viaje-y-culturas/culturas-y-civilizaciones/que-es-la-religion)

Una vez nacida la religión, era indispensable volverla necesaria en la vida de las personas. Hacía falta una estrategia ingeniosa para lograr este propósito, misma que llegó no pasado mucho tiempo. Nietzsche señala que, los conceptos de “culpa”, “temor”, “pecado” y “mala conciencia” tuvieron mucho que ver en ello ya que, el hombre empezó, a través de estas herramientas a contraer deudas con los dioses: mientras mayor eran la culpa y el pecado, más poderoso era el dios.  (Nietzsche,  1992,  p 102-110)

La relación, aunque no muy sana, estaba ya hecha. Ahora, a dar el siguiente paso. Era necesario escribir su propia historia. Es aquí donde conviene dejar a las demás religiones de lado –a sabiendas de que todas tienen el mismo origen: la culpa y el temor-  para enfocarnos únicamente en el catolicismo, que conforma el objeto de nuestro estudio.

III

El catolicismo, como religión, se inició en el año 323 E.C., con el Concilio de Nicea, cuando el emperador romano Constantino decidió unirse a los nazarenos –que los romanos y griegos llamaban cristianos- porque vio que ya no podía contra ellos. Constantino por mucho tiempo intentó destruir a los nazarenos, pero, cuando se dio por vencido, decidió unificarlos a todos creando una religión universal.

Ya que todos se pusieron de acuerdo, se decidió bautizar a la religión como “católica”, (universal) porque unificaría a todos aquellos que creían en el Mesías como su salvador. Y así quedó conformada la Iglesia Católica con los sellos que la definen: Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. 

Ya consumada su instauración, este organismo, en su difusión del “amor cristiano”, escribió muchas de las páginas más sangrientas en la historia de la humanidad, a guisa de ejemplo, citemos el siguiente caso:

A mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado papal Arnoldo Amalrico le puso sitio a Beziers, con la exigencia de que le entregaran a doscientos de los más conocidos de los herejes que ahí se refugiaban, a cambio de perdonar la ciudad. Los ciudadanos de Beziers decidieron resistir y no entregar a sus protegidos, pero la ciudad cayó en manos de los sitiadores y éstos, con católico celo, se entregaron a la rapiña y al exterminio, ¿Pero cómo distinguir a los culpables de los inocentes? La orden de Amalrico fue: “Mátenlos a todos que ya después el Señor verá cuáles son los suyos”. Y así, sin distingos, herejes y católicos por igual, iban cayendo todos degollados. ¡Y todo esto, aprobado por el Papa Inocencio III! (Amalrico le escribió una carta posterior al Papa donde le relató los hechos ocurridos en Beziers). (Vallejo,  2007,  p 6-7)

Y esto es sólo el principio: recordemos algunos episodios memorables en la vida de esta infame bestia carnicera: Las Cruzadas, La Noche de San Bartolomé, la mal llamada Santa Inquisición, el oscurantismo en la Edad Media, el apoyo que en su tiempo el Papa Pío XII dio al fascismo de Hitler y Mussolini y finalmente citaré, para no extenderme más, un período en nuestra historia que bastante bien conocemos los nacidos en tierras americanas, en el que la Iglesia Católica imprimió su repugnante sello: La Conquista.

IV

Lamentablemente, y desde siempre, se ha enseñado en las escuelas a respetar y admirar a Cristóbal Colón, no obstante, en ningún libro se dice la verdad de lo que significó el “Descubrimiento de América”, ni lo que resultó para los nativos la llegada y posterior conquista de los españoles.

Después del arribo de Colón a tierras americanas, llegó el período histórico conocido como La Conquista, en donde nuestros antepasados indígenas fueron despojados de todas sus riquezas materiales y obligados a trabajar como esclavos al servicio de sus nuevos amos. No obstante, no sólo las riquezas materiales interesaban a los conquistadores. Había que esclavizar también sus conciencias para tenerlos totalmente sometidos. El método utilizado por los conquistadores fue la evangelización, misma que estuvo a cargo de sacerdotes al servicio de la corona española. Eduardo del Río (Rius), lo describe de la siguiente manera:

El método más popular para cristianizar indios eran los bautismos “en bola”: Un sermón ininteligible para los indios, una aspersión de agua bendita y listo: ya eran “cristianos”… Y así fue la cosa: volvieron cristianos a los pobres indios por la fuerza y la amenaza, traumatizando de paso a medio México.  (Rius, 1992,           p  200-205). El mismo autor cita, dentro de la obra que tuve a bien consultar, un fragmento del Chilam Balam de Chuyamel que comparto a continuación:

Así fue como entró a nosotros la tristeza, que entró a nosotros el cristianismo. Porque los muy cristianos llegaron aquí con el verdadero dios. Pero ése fue el
principio de nuestra miseria, el principio del tributo, el principio de la limosna, la causa de que saliera la discordia oculta, el principio de las peleas, el principio de los atropellos, el principio de los despojos de todo, el principio de la esclavitud por deudas, el principio de las continuas reyertas, el principio del padecimiento… ¡Fue el principio de la obra de los españoles y de los padres! (Rius, 1992, p 204)

Finalmente, y pese a la oposición de algunas civilizaciones como los bravos chichimecas, el catolicismo nos fue impuesto, con efracción, como la religión oficial a costa de defender la propia vida. Hacía falta, sin embargo, un sello que identificara a la nueva religión con los cristianos indígenas. Muy pronto se consumaría la obra maestra de nuestros conquistadores.

Allá, en el Cerro del Tepeyac, donde nuestros antepasados acostumbraban adorar a la Madre Tonantzin, los jerarcas católicos crearon una divinidad cuya aparición e historia asociaron con dicho cerro y con la posterior construcción de un templo. Una virgen morena: la Guadalupana, que prontamente se identificó con los sometidos indígenas debido al color de piel.

Y hasta el día de hoy, muchos mexicanos son felizmente guadalupanos por la gracia de Dios y la Virgen de Guadalupe y, cada año se hacen procesiones en su honor, donde los feligreses enarbolan con orgullo el estandarte de su sometimiento espiritual. No obstante, cada quien es libre de profesar la creencia religiosa que desee. (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2012, Artículo 24)

Una vez instalada, la religión Católica comenzó a escribir su propia historia en nuestro México, pasando por algunos episodios amargos como las Leyes de Reforma o la Rebelión Cristera. Sin embargo, ha sabido librarse de los escollos que la historia ha puesto en su camino y se ha instalado con firmeza en nuestros días, formando parte, como un actor más, de nuestra realidad política.
V

Hasta ahora, hemos repasado grosso modo la historia de la religión católica y, con esto, nos acercamos cada vez más al objeto de nuestro estudio. Conviene pues, conocer ahora, qué es la globalización y cómo se ha servido de ella el catolicismo para permanecer vigente, no sólo como instrumento moral y/o espiritual, sino también, político.

La autora Maricela Moreno Cruz, en su ensayo “La globalización: su concepto e impacto en los sistemas jurídicos”, cita las siguientes palabras de Joseph Stiglitz para definir el concepto que nos ocupa:

La globalización en sí misma no es ni buena ni mala, depende de quién la dirija y controle: la globalización puede traer graves daños o traer grandes beneficios.


La globalización consiste, básicamente, en la integración más estrecha de los países y pueblos del mundo, provocada por la reducción de los costos del transporte y la comunicación, y el desmantelamiento de barreras artificiales a los flujos de bienes, servicios, tecnología, conocimientos -en menor grado-, y personas a través de las fronteras. (Moreno, M. (1995). Disponible en: http://www.derecho.unam.mx/investigacion/publicaciones/revista-cultura/pdf/CJ3_Art_13.pdf)

Así pues, se entiende la globalización como un proceso que acerca, no sólo a los mercados sino también a las personas, y a los sistemas políticos, religiosos, culturales, entre otros, con ayuda del desarrollo de nuevas tecnologías (la televisión satelital, el internet, etc.)

No obstante, pese a su acelerado crecimiento, el modelo de globalización no ha logrado erradicar la pobreza, el hambre y la desigualdad social. Y, por consiguiente, no se ha podido evitar que otros sistemas, como el religioso, que es el que nos ocupa, obtengan provecho de tal modelo.

El Diario “El País” señala que, en el 2013, el otrora Papa, Benedicto XVI, señaló que la Iglesia Católica se hallaba en un momento pletórico en cuanto a número de seguidores, siendo más universal que nunca y la más universal de todas las religiones. (20-02-2013. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/20/actualidad/1361380816_742247.html).

Es un hecho que, la globalización afecta a todas las religiones, pero ninguna está tan globalizada como el catolicismo y, por consiguiente, el estar en esta posición le ha dado poder para actuar sobre las masas y no solamente como un instrumento moral, sino también, político.

Compartiré ahora, algunas notas de una investigación hemerográfica que realicé con respecto a este tema durante mis años de estudiante de licenciatura. He aquí algunas noticias relevantes, para que pueda el lector dimensionar los alcances del catolicismo globalizado:

  • En octubre del 2006, la Iglesia Católica pretendió restringir el acceso a la información, para concederla sólo a quienes tuvieran ideas recíprocas con el otrora arzobispo primado de México –ahora cardenal- Norberto Rivera.
  • En el mismo mes, Leonardo Rodríguez Alcaine, secretario general de la CTM se manifestó en contra de las intervenciones de la Iglesia en materia política. Algunos legisladores apoyaron el argumento.
  • En diciembre de 1996, Norberto Rivera se lanzó a la ofensiva contra la educación laica proponiendo el Evangelio como libro de texto –esto, en flagrante violación al artículo 3° Constitucional- y, posteriormente anunció que pretendía difundir este mensaje dentro del ejército.
  • En febrero de 1997, la Secretaría de Gobernación, consciente del poder de la Iglesia Católica, le exhorta para que se mantenga al margen de los procesos electorales que se llevarían a cabo en julio de ese mismo año.
  • Por finales de marzo de ese mismo año, el arzobispo Rivera atenta contra la memoria de Juárez, amén de violar la ley al burlarse de los símbolos patrios.
  • En abril de 1997, el arzobispo Rivera señaló que no se requieren cambios en la Constitución para impartir el Evangelio en centros escolares.
  • En junio de 1997, la Iglesia Católica, en su revista “Nuevo Criterio” hace abierta violación a la ley, puesto que exige cambios en el sistema político, además de lanzar ataques contra el PRI, acusándolo de recurrir al “discursodel miedo”. Las declaraciones de la citada revista, serían posteriormente analizadas por la secretaría de Gobernación. (Camargo, D. 1997)

Y, siguiendo la escuela que dejó Norberto Rivera, han surgido, en años más recientes, personajes de la talla de Juan Sandoval Íñiguez (cuyas inexplicables riquezas exhibieron la impunidad que se vive en nuestro país), Onécimo Cepeda,  (un sacerdote de doble moral), entre otros  que han convertido a la Iglesia Católica en un circo vergonzoso, vulgar y chabacano.

No obstante, y volviendo a las aseveraciones del otrora Papa Benedicto XVI, es por demás sabido que el catolicismo no atraviesa por un buen momento en cuanto al número de seguidores, dado que, los recientes casos de pederastia y enriquecimiento ilícito han mermado el prestigio de esta institución y provocado una notable disminución del número de católicos en el orbe.

En segundo lugar, el catolicismo no es la religión más universal, como lo afirmó el sumo pontífice; si bien será la más distribuida geográficamente, no es la más universal. Este honor pertenece al islamismo, que es la religión que cuenta con un mayor número de feligreses, aunque la gran mayoría distribuidos en el continente asiático.

Sin embargo, esta universalidad se vio lesionada cuando, un año después de las citadas declaraciones, el Papa Benedicto XVI renunció a su cargo como sumo pontífice; algo inusual, pues esta situación tenía siglos de no darse. La fe de muchos católicos se puso en duda. Era el momento de probar una nueva estrategia.

En el continente europeo, el catolicismo ha perdido muchos seguidores en los últimos años, empero América representa la cuna del catolicismo, por lo que era conveniente conservarla como tierra fértil de su doctrina… Pero, ¿Cómo mantenerla espiritualmente maniatada? Fácil: El siguiente Papa habrá de ser latino. Y así fue. Un golpe genial. El catolicismo se globalizó. No cabe duda que en la Iglesia Católica se conoce mucho de mercadotecnia.

La televisión mexicana, también ha contribuido a la tarea de difundir el catolicismo globalizado dentro de su programación: En Televisa se presenta el programa “La Rosa de Guadalupe”, que muestra situaciones cotidianas que se arreglan, todas ellas, con la intervención divina de la Virgen de Guadalupe; y TV Azteca no se queda atrás con el programa “A cada quien su santo”, que presenta una temática similar.

El catolicismo se aprovecha del temor globalizado para asegurar seguidores, por ello nos ha vendido, a lo largo de su sangrienta e ignominiosa historia ideas como “el infierno”, “el pecado original”, “la culpa”, “la mala conciencia”, entre otras, lo que nos demuestra que las ideas de nuestros conquistadores siguen vigentes: “Aseguren sus almas primero, y todo lo demás será suyo por añadidura”.

VI

Concluyo aquí, señalando que, a través del modelo de la globalización, muchas organizaciones se han hecho notar, y la religión católica no es la excepción, pero conviene, pues, concluir con las siguientes preguntas: Una vez que la religión católica –y no sólo ésta, sino todas las demás- se ha globalizado a través del miedo, ¿cuál será el camino a seguir? ¿Está abierta la posibilidad de que el catolicismo globalizado sea capaz de combatir tendencias que a últimas fechas se han desarrollado con tanto poderío como el New Age, o tan antiguas como el Islam? A estas alturas, no importa cuál sea la respuesta. La religión globalizada, sea cual sea la denominación, sólo añade grilletes a la conciencia moral del hombre.  De nada sirve una tierra libre cuando el espíritu vive en cadenas.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Camargo, D. (1997). Reportes Hemerográficos de octubre de 1996 a junio de 1997. Tema: Las actividades de la Iglesia Católica Mexicana.
  • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (2012). México. Editorial Época.
  • Del Río, E. (Rius). (1992). 500 años. Fregados Pero Cristianos. México. Edit. Grijalbo.
  • Del Río, E. (Rius). (1999). El Supermercado de las Sectas. México. Edit. Grijalbo.
  • Del Río, E. (Rius). (2006). Horóscopos, Tarot y Otras Tomadas de Pelo. México. Edit. Grijalbo.
  • Del Río, E. (Rius). (2010) ¿Sería Católico Jesucristo? México. Edit. Grijalbo.
  • Hobbes, T. (2013). Leviatán. México. Edit. FCE.
  • Nietzsche, F. (1993). El Anticristo. México. Editores Mexicanos Unidos.
  • Nietzsche, F. (1992). La Genealogía de La Moral. México. Alianza Editorial.
  • Schopenhauer, A. (1998). El Mundo Como Voluntad y Representación. México. Editorial Porrúa. Colección Sepan Cuántos.
  • Vallejo. F. (2010). La Puta de Babilonia. México. Editorial Planeta Mexicana.

    Autor:

    * Daniel Camargo Durán. Licenciado en Psicología. Ha ejercido la docencia en los niveles de Primaria hasta Licenciatura. Actualmente, cursa una maestría en Ciencias de la Educación