Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 5, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2009. ISSN: 1870-7505

 

La enseñanza del turismo en los programas de estudio de escuelas de destinos turísticos.

M.C. Teresa de Jesús Rivas Pérez I
Dr. Hernando Avilez Pined
a II

Desde hace más de setenta años que Acapulco abrió sus puertas al turismo, significó para el puerto la necesidad de crear una estructura de servicios capaces de acoger y satisfacer a los visitantes, y paralela a esta necesidad creció  también la de crear una infraestructura de servicios que satisficieran las necesidades de la población. Así sin haberse planeado, el puerto fue creciendo, tratando de satisfacer por un lado la demanda de servicios de sus turistas, por otro la demanda de servicios de su población y otro más por la demanda de puestos de trabajo para mano de obra atraída por ese vertiginoso crecimiento. Para la década de los setentas Acapulco había alcanzado el punto más alto de su desarrollo como destino turístico, colocándose entre los primeros lugares a nivel nacional en la captación de turismo extranjero; sin embargo en la siguiente década el puerto fue perdiendo atractividad para ese tipo de turismo, aunado a esto se  abrieron otros destinos turísticos de sol y playa que competían con Acapulco, que poco a poco fue rezagándose en todos los aspectos que puede ofrecer un destino a consumidores dispuestos a pagar por servicios novedosos y de calidad.

La década de los setentas fue también una de gran interés en la apertura de escuelas para estudiar turismo, así vimos como se consolidó la de la Universidad del Estado de México, la de Guadalajara, la de Chiapas, la de California, y desde luego la de Guerrero. Por mencionar las publicas, sin dejar de mencionar a las instituciones privadas. Todas ellas prepararon exitosamente a sus primeras generaciones, cuyos egresados eran acogidos por las empresas prestadoras de servicios turísticos no sólo nacionales, también del extranjero.

En el año de 1980 se publicó la World Conservation Strategy que es el antecedente para la posterior publicación del informe de la World Commision of Environment and Development (WCED, 1987.) conocido como el  “Informe Brundtland”, con el cual se dio impulso al concepto y práctica del desarrollo sustentable y se estableció el concepto en la política de la agenda (A21)  con el fin de hacer que el desarrollo sustentable asegure la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades; a pesar de esto la boyante industria del turismo a nivel mundial y local hizo caso omiso de las recomendaciones, tanto que se auto nombraba la “industria sin chimeneas”, haciendo alusión a la industria, sobre todo la de transformación, que a simple vista evidencía la contaminación que genera. 

Un análisis somero de la actividad turística nos indica hoy en día que no es la industria sin chimeneas que se consideró en los setentas y ochentas ya que el elemento más valioso del que se hace uso y que conforma el producto turístico[III] son los recursos naturales de un lugar y como podemos constatar en infinidad de destinos turísticos, la belleza y riqueza de los mismos basada en sus recursos se ha ido degradando y en el peor de los casos perdiendo y extinguiendo [IV], en nombre de un mal entendido “desarrollo”.

Aún cuando hoy en día sabemos que la parte más valiosa del producto turístico [V] son los recursos (naturales y culturales) con que cuenta, que sin ellos será muy costoso y difícil poder desarrollar un destino turístico.  Podemos construir aeropuertos, hoteles, terminales marítimas y terrestres, carreteras, tender líneas de comunicación,  equipar edificios, construir y equipar escuelas, etcétera; pero difícilmente podremos hacer aparecer un río o una playa, crear una cultura de la noche a la mañana, construir un ecosistema o un paisaje natural. Lo que no aprendimos durante estos años pasados de bonanza turística fue a cuidar y preservar esos recursos que han hecho de muchos destinos turísticos lugares exitosos, pero también destinos en decadencia por la degradación y pérdida de esos recursos.

Desde las escuelas de turismo se impulsó sobre todo el desarrollo económico y no el desarrollo sustentable, a nuestros estudiantes de les ofrecieron planes de estudio pletóricos de materias que los prepararon para obtener el mayor beneficio económico de la actividad, pero escasamente de materias que les inculcarán el cuidado de sus recursos, que en última instancia son el mayor atractivo de los destinos turísticos.

En los dos últimos periodos del gobierno federal, se ha  manejado en el discurso la idea de hacer del turismo  una actividad prioritaria [VI], sin lograr aterrizarla en hechos observables, excepto en algunos selectos destinos turísticos y desafortunadamente no de manera integral, favoreciendo a las comunidades receptoras de los beneficios generados por dicha actividad.

Es evidente la falta de conocimiento, sensibilidad y compromiso o peor aún voluntad por parte de quienes toman decisiones; la realidad nos lleva a darnos cuenta que a pesar de ser México uno de los países pioneros en turismo en América Latina,  no se han logrado los objetivos de   “mejorar las condiciones de vida de las poblaciones receptoras a través de la creación de empleo y el desarrollo regional” (originalmente establecidos en los primeros destinos integralmente planificados) (Hiernaux: 1989 p.112), en cambio hemos logrado agotar gran cantidad de los recursos propios de esos destinos o bien han perdido costumbres y tradiciones que otrora fueron parte de sus atractivos.

 No pretendemos con esto etiquetar al turismo por sus aspectos negativos, ni mucho menos. Siendo conscientes de la importancia económica que ésta actividad representa para las comunidades receptoras, de la riqueza de atractivos localizados en territorio nacional y de la urgencia de su cuidado y preservación; aunado a lo anterior el    carácter amigable por naturaleza  de los mexicanos y la urgencia de elevar su calidad de vida; consideramos necesario, imprescindible y urgente incluir la temática de “turismo y ambiente” como una materia de estudio obligatorio en los niveles básico y medio -cuando menos- en los estados o municipios con actividad turística  (en una etapa inicial),  y posteriormente hacerlo extensivo a otros estados del país. Sólo de esta manera las generaciones jóvenes, quienes en un futuro cercano llevarán la batuta y tomarán decisiones, contarán con una formación que les permitirá –conociendo la importancia que tienen los recursos- tomar esas decisiones de una manera racional y sólo así llegar a una verdadera actividad turística sustentable. No bastan los discursos, ni las etiquetas ni los eventos oficiales de relumbrón, hacen falta acciones verdaderas para hacer de México una potencia en turismo.

Aunada a la anterior razón podemos argumentar que la capacitación no basta y que el mayor porcentaje de empresas prestadoras de servicios turísticos en México son pequeñas y medianas, que dependen de la capacitación que brindan los organismos oficiales, por que sus presupuestos no son suficientes para pagar programas de capacitación esporádicos, mucho menos permanentes, como lo hacen las grandes empresas, que no son la mayoría.  Hace falta concienciar a las nuevas generaciones de habitantes de destinos turísticos,  de la enorme responsabilidad que representa para ellos habitar en lugares privilegiados, que deben ser preservados pero al mismo tiempo que sus recursos son los atractivos que mueven su economía por lo tanto es vital su conservación y cuidado.

Si bien es cierto que en México los municipios no administran  los recursos para educación,  son los estados y la federación quienes llevan la batuta; sin embargo  para los estados que aún no cuentan con una Ley Estatal de Educación,  el artículo 13, párrafo II de la Ley General de Educación  faculta   a los estados a  “proponer a la Secretaría contenidos regionales que hayan de incluirse en los planes  y programas de estudio para la educación primaria, la secundaría, la normal y demás para la formación de maestros de educación básica” 

Guerrero cuenta con la LEY DE EDUCACIÓN DEL ESTADO DE GUERRERO [VII], que  en su ARTÍCULO 48.- PÁRRAFO TERCERO, nos dice: “Las autoridades educativas de la entidad propondrán para consideración y , en su caso, autorización de la Secretaría de Educación Pública contenidos regionales que -sin mengua de carácter nacional de los planes y programas citados- permitan que los educandos adquieran un mejor conocimiento de la historia, geografía, costumbres, tradiciones y demás aspectos propios de la Entidad y Municipios respectivos.

El incluir en los planes y programas de estudio la materia de turismo y ambiente, garantizará a los destinos receptores -en el mediano plazo- contar con ciudadanos sensibilizados y capaces de entender que parte importante de la oferta turística de un destino la constituyen sus recursos y la complementa el recurso humano y que éste se localiza precisamente en la localidad receptora.

Poder hacer realidad este proyecto no es imposible, en México existen cerca  de 300 escuelas públicas de nivel medio y superior que ofrecen estudios en turismo  (existe cuando menos una en cada ciudad importante del país y un número similar de escuelas privadas [VIII]; como sabemos la escuela pública incluye de manera obligatoria el cumplimiento del “servicios social”  por un periodo aproximado de un semestre, que en la mayoría de los casos se realiza fuera de las escuelas, prestando servicios en la comunidad. Mediante la firma de convenios entre las instituciones de educación y las secretarías estatales de educación y las demás que sea necesario, los estudiantes prestadores de servicio social, podrían compartir sus conocimientos en materia de turismo y cuidado de los recursos con las nuevas generaciones de habitantes de las comunidades de destinos turísticos.

Para esto será necesario diseñar los contenidos y editar los materiales para la enseñanza del turismo, de acuerdo al grado y nivel en que se implementen las clases, así como preparar previamente a los prestadores de servicio para compartir sus conocimientos con los educandos de los diferentes grados de las escuelas participantes. 

No es una idea descabellada ni imposible de llevar a la práctica, ya se han hecho intentos  el algunos lugares como el municipio de Acapulco y otros del estado de Guerrero, pero ha faltado el apoyo de las autoridades correspondientes para que sea un programa consistente y podamos ver sus resultados, así como los beneficios que traería tanto para la población como a la misma actividad en general, que en un mediano plazo podría entonces si considerarse sustentable. Es evidente la falta de políticas en torno a la educación y el turismo, así como la falta de coordinación entre las autoridades de estas áreas en detrimento de la población y de sus recursos en general, trayendo como consecuencia la pérdida de la oportunidad de lograr una actividad turística sustentable.

 

Bibliografía

Identificación de Potencialidades Turísticas en Regiones y Municipios. Serie de Documentos Técnicos en Competitividad 8. SECTUR. México, 2003
Hiernaux N., D. Teoría y Praxis del Espacio Turistico. UAM-Xochimilco México, 1989.
PND 2000-2006, PND 2007-2012
PST 2000-2006, PST 2007-2012

I. M. C., Docente Investigadora de la UAT-Madestur-UAG, Perfil Promep

II. Dr. en Educación,  Docente Investigador de la UAT-UAG, Perfil Promep

III. De acuerdo a la tipología de los destinos turísticos propuesta por la OMT

IV. Basta observar los cambios en las zonas de litoral en México y la perdida de sus recursos, los manglares entre otros

V. Tipología de destinos turísticos OMT/ Doctos técnicos SECTUR

VI. PND 2007-2012,  PST 2007-2012

VII. Ley de Educación del Estado de Guerrero

VIII. Ver Guía Universitaria 2007 Reader’s Digest y WWW. SECTUR.GOB.MX