Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 8, No. 2. Semestre julio-diciembre de 2012. ISSN: 1870-7505

 

Turismo y Recursos Naturales

Teresa de Jesús Rivas Pérez1
Hernando Avilez pineda2
Ma. Elvia Chavarría Solís3
J. Ángel Compean Jaimez4

 

Resumen

El turismo tiene como elemento principal a los recursos turísticos (naturales y culturales), que son capaces de atraer a visitantes que llegan hasta el sitio en donde se encuentran, complementados por instalaciones y servicios. La importancia de esos recursos y su cuidado y conservación para poder asegurar su existencia para las futuras generaciones es el tema que se aborda en el presente trabajo.

Palabras clave: recursos turísticos, turismo, recursos naturales, recursos culturales.

Introducción

En nuestra anterior entrega hablamos sobre el cuidado del ambiente y la necesidad del desarrollo de conciencia ambiental en la población mexicana, sobre todo en  los niños y jóvenes de este país; ya que son ellos quienes nos sucederán en el mediano plazo, sobre todo como ciudadanos comunes, y en la toma de decisiones de aquellos que lleguen a posiciones en algún nivel del gobierno.

En la presente entrega le damos continuidad, debido a su importancia, y consideramos que el tema  debería ser mantenido en el interés de los lectores y de todos los habitantes de este país, simplemente por la vital importancia que tiene el cuidado del medio ambiente para el ser humano, ya que no es posible subsistir por sí mismos aislados de él, como lo señaló E. Odum en su obra Ecología.

Desarrollo.

Como se ha comentado por los diversos autores sobre desarrollo de destinos turísticos el producto turístico se compone por recursos y atractivos, equipamiento e infraestructura, servicios y actividades recreativas; que son capaces de atraer a grupos de consumidores (SECTUR, 2000)

Los recursos representan el componente más valioso, ya que a diferencia de los demás componentes que pueden ser construidos  y puestos en marcha para dar servicio a los consumidores en un determinado plazo, a partir del inicio de la construcción de un desarrollo turístico, los recursos (naturales y culturales) se construyen a lo largo de muchos años, como el caso de los recursos culturales; y en el caso de los recursos naturales, la misma naturaleza los ha aportado para uso del hombre, y no pueden ser construidos, pero si corren el riesgo de ser destruidos.

Es a partir del descubrimiento de sitios con características especiales  que se desarrollan los destinos turísticos; sitios que se comienzan a conocer, primero por la gente local, y posteriormente por visitantes de otros lugares, que llegan atraídos por las bellezas, facilidades e instalaciones del lugar, pero sobre todo por la variedad y riqueza de los recursos que ofrecen y que están disponibles para el disfrute de los visitantes;  tales como playas, paisajes, manifestaciones culturales de todo tipo, gastronomía local.

Lo ideal sería que a la vez que se hace un uso racional de los recursos que ofrecen estos lugares privilegiados a sus innumerables visitantes, también los locales se beneficien de  esas visitas, además de los inversionistas que aporta el capital para poner en uso estos lugares turísticos; en otras palabras que todos salgan beneficiados y  que los recursos se sigan conservando para las futuras generaciones.

Pero, ¿cómo lograr la sustentabilidad turística en México? No es tarea fácil, y tampoco  puede ser lograda de la noche a la mañana.  En algunos países  se ha estado trabajando al respecto desde la década de los años 80, en que se publica el documento “Nuestro futuro común”. Desde entonces son muchas las acciones que se han iniciado, no sólo en México, en muchos países, basta recordar las cumbres y reuniones llevadas a cabo a lo largo de los últimos 30 años, en la búsqueda de mejorar las condiciones del planeta y preservar los recursos;

El desarrollo del turismo se ha dado en México de manera acelerada en los últimos 50 años, a partir de que se descubre la riquezade sus recursos (naturales y culturales) nacionales  y son puestos al servicio de ávidos consumidores que llegan a disfrutar de ellos; y que gracias a estas visitas muchos destinos se han transformado de idílicos pueblos costeros (1) a verdaderos resorts.  Incluyendo en esta trasformación cambios en las condiciones de vida de las poblaciones, en su estructura física y social y hasta en la  idiosincrasia de sus pobladores, y en algunos casos la pérdida de esos recursos que en algún tiempo fueron su principal atractivo.

Sin embargo estos cambios no se han dado por una planificación orientada al cuidado de los recursos y del ambiente, como lo señalaron Molina y Rodríguez en la década de los 80. “en las sociedades capitalistas subdesarrolladas, como las de Latinoamérica, el modelo social de organización está condicionado y orientado al logro de objetivos económicos, principalmente del exterior… al responder a la naturaleza de los intereses del capital proveniente del centro, “la planificación para el desarrollo” no podía menos que ser economicista” (Molina y Rodríguez, 2005).

Y continúan preguntándose ¿Qué preocupación y hasta qué grado, podía tener el capital neocolonialista por evaluar el impacto ecológico de la explotación irracional de los recursos naturales renovables y no renovables? 

Hoy podemos responder. Ninguna, en ningún aspecto; al grado tal que “expertos” recomendaron buscar en los países en desarrollo la reubicación de industrias que producían contaminación, afirmación que fue inmediatamente enmendada por funcionarios de las Naciones Unidas (ONU) diciendo que la capacidad ambiental de los países desarrollados era menor que  la de los países en desarrollo; por lo que siguiendo con esta lógica ha resultado más económico para esos países trasladar sus industrias contaminantes a países en desarrollo, que transformar sus tecnologías en sus propios territorios (ibid, pp: 48),  en detrimento de los recursos de los países receptores de tales actividades, entre ellas el turismo.

Hasta hace poco más de tres décadas se hablaba de recursos renovables y no renovables sin pensar que en algún momento  en el futuro inmediato podrían estar en peligro; sin embargo con el incremento de los problemas causados por sobre población y por la contaminación, producto de una sociedad irracionalmente industrializada,  se ha ido cambiando la percepción con respecto a la duración de los mismos.

Si bien se conoce que recursos no renovables como el carbón mineral, el petróleo y el hierro pueden llegar a agotarse y que es urgente descubrir nuevos elementos que los sustituyan (y que no contaminen); no se es consciente del uso irracional que se les ha dado y que se les sigue dando, al grado que su desaparición puede estar más cercana de lo que se cree.

Por otro lado, con relación a los recursos renovables  como los bosques, los animales, los cuerpos de  agua y en general los recursos vivos; que también han estado soportando un estado de sobre explotación, que en muchos casos no ha permitido su recuperación, como ha sucedido con los bosques en las selvas sudamericanas,  los manglares en los trópicos; de especies animales en esos mismos lugares y de aguas dulces para bastecer a las poblaciones. Aún siendo recursos renovables, el peligro de agotarlos es latente, y se acrecentará  mientras el ser humano no adapte sus necesidades a la resiliencia de tales recursos, que les permita completar de manera natural su ciclo biogeoquímico y asegurar su permanencia.

Es aquí donde se hace necesaria la intervención del estado de una manera comprometida con su propia población y no con los intereses del exterior. Un estado que entienda la necesidad de educar a la población en el sentido del cuidado de sus propios recursos, no con programas ficticios de conservación de recursos y cuidado del ambiente, que sólo incrementen la estadística pero no cambien la situación real. Un estado que haga uso de su legislación en la misma medida para todos, y que no se ensañe con el ignorante y el pobre que no saben cómo defenderse; pero que pase por alto los delitos ambientales cometidos por los señores del dinero a nombre del desarrollo o la creación de empleos.

Es necesario implementar en los programas educativos de todos los niveles, de manera permanente,   el tema del cuidado de los recursos y en general del ambiente. Sólo de esta manera se formarán ciudadanos responsables y cuidadosos de la riqueza natural y cultural de México y no se correrá el riesgo de seguir perdiendo lo que ahora nos identifica y enorgullece.

Conclusiones

Si verdaderamente se quiere permanecer en el competidísimo ámbito de los países receptores de turismo, se debe actuar principalmente en el cuidado de los recursos que se ofrecen. No se puede competir cuando no se tiene un producto con que hacerlo, no basta solamente la promoción para vender un producto. Tampoco es aceptable seguir malbaratando recursos y mano de obra con la falacia de mejores condiciones de vida para las poblaciones, a cambio de trabajo mal pagado y explotación y extinción de recursos, en beneficio de inversiones volátiles. Una cita de Goulet explica la idea claramente.  “Los actores del desarrollo-agencias internacionales, ong´s, empresas, gobiernos…persiguen el crecimiento económico como si fuera un fin. Al hacerlo sacrifican el desarrollo humano… produciendo un medio ambiente dañado, culturas destruidas, personas que tengan que sufrir sin necesidad”

Citas:
(1) Muestra de ello entre otros lugares se pueden mencionar Acapulco (en primerísimo lugar), Puerto Vallarta, Zihuatanejo, Puerto Escondido.

Bibliografía

Goulet, D. (1999)  Ética del desarrollo: guía teórica y práctica IEPALA. Madrid.
Molina Rodríguez, S. (2005)  Planificación Integral del turismo. Un enfoque para Latinoamérica. Cuarta reimpresión. Trillas. México.
Odum, E. P. (1972). Ecología.  Nueva Editorial Interamericana. 3ª edición. México
SECTUR. (2000) 3 Cómo desarrollar productos turísticos competitivos. Manual para emprendedores, pequeños empresarios y responsables de la administración turística. Programa de competitividad. Serie de documentos técnicos.

 

Autores
1.- Maestra.- Unidad Académica  de Turismo. Universidad Autónoma de Guerrero, correo electrónico: teripe1@yahoo.com.mx
2.- Doctor.- Unidad Académica de Turismo. Universidad Autónoma de Guerrero, correo electrónico: alemania196387@hotmail.com
3.- Doctora.- Unidad Académica de Turismo. Universidad Autónoma de Guerrero, correo electrónico: hap375@hotmail.com
4.- Maestro.- Unidad Académica  de Turismo. Universidad Autónoma de Guerrero. angelcompean@live.com.mx