Revista Digital de Tecnologías de la Información y Comunicación. Vol. 3, No. 1. Trimestre enero-marzo de 2007. ISSN: 1870-7505

 

CIUDAD, RIQUEZA Y CONOCIMIENTO

Jesús Castillo Aguirre*

 

Introducción

A lo largo de seis décadas las ciudades en América Latina han crecido de manera exponencial. El crecimiento de los grandes centros urbanos ha determinado que sea en éstos donde se generen los más altos porcentajes de la producción nacional, es decir, de la riqueza de los países. Pero además de ello, y por esta misma circunstancia, las ciudades se han constituido en el sitio donde se generan las capacidades de innovación, esto es, de personas de alta cualificación, innovadores y con capacidad de generar y de aplicar ideas. Estas capacidades sociales demandan de un sistema educativo que produzca profesionistas con autonomía de pensamiento y con capacidad para adquirir conocimientos. Este nuevo papel de las ciudades, en el contexto de un nuevo tipo de economía sustentada en la internacionalización de los mercados, debe desarrollar las capacidades sociales que corrijan los efectos negativos de una economía de redes sin ninguna referencia a valores sociales no medibles en el mercado, como la conservación del medio ambiente y de la identidad cultural.

En este trabajo se desarrollan algunas ideas sobre este nuevo papel de las ciudades, considerando la importancia que tienen la educación y el conocimiento en el contexto de la globalización en los países de América Latina.

La economía del crecimiento urbano

A partir de la segunda mitad del siglo XX, la ciudad, como hábitat social, comienza a ser entendida en términos más complejos en cuanto espacio, lugar y objeto de políticas de desarrollo. Ello porque las ciudades surgen como los lugares donde ocurren “efectos e impactos del crecimiento y el desarrollo, con sus dimensiones de modernidad, desigualdad, posibilidades y crisis” (Jordán, Ricardo y Daniela Simeone;2003). A lo largo de casi seis décadas en América Latina las ciudades han concentrado la mayor cantidad de población y actividades económicas, aumentando las necesidades de mejores y más complejas políticas urbano-territoriales.

Desde la década de 1990, a las altas tasas de urbanización de la población y a la concentración de las actividades económicas, un elemento adicional se agrega a la problemática de las ciudades: el proceso de internacionalización de los mercados, conocido como globalización, proceso que les imprime una dinámica distinta. En esta realidad, las ciudades de la región presentan nuevas complejidades y posibilidades que a su vez implican desafíos y oportunidades tales como: la elevada urbanización que las vuelve espacios donde se concentra la pobreza; el importante rol económico de las ciudades y los territorios que demandan una planificación y gestión urbana y territorial que incremente la competitividad y la productividad y la eficiencia de los asentamientos urbanos; y la preocupación por la calidad de vida y el medio ambiente urbano (Balbo, Marcello; 2003).

En América Latina y el Caribe, la concentración de la población en las áreas urbanas tiene un promedio de 75 por ciento, lo que la convierte en la región del mundo con el mayor porcentaje de población urbana. El desarrollo de ciudades y metrópolis trajo consigo una serie de graves problemas urbanos: escasez de servicios públicos, degradación ambiental, pobreza, hacinamiento, segmentación social y criminalidad, cuya solución representa un enorme desafío para los gobiernos municipales (Bárcena, Alicia y Daniela Simeone; 2003.

Una de las transformaciones más importantes ocurridas en años recientes en Latinoamérica está representada por el paso de la ciudad de campesinos, a través de la urbanización de las poblaciones rurales, a una ciudad de pobres, como consecuencia del proceso de “urbanización de la pobreza”. Bajo el impulso de la urbanización, la pobreza ha ido concentrándose más en las ciudades en donde residen dos pobres de cada tres habitantes. Esta situación tiene relación con otros factores, como la tendencia a flexibilizar el mercado de trabajo, lo que determina el aumento de la desocupación, el trabajo precario y la fuerte disminución paralela de la ocupación estable. La incidencia de la pobreza en la región se calcula en 43 por ciento de la población total (Balbo, Marcello;2003).

Riqueza y territorio

El renovado rol económico de las ciudades y los territorios está vinculado al proceso de globalización económica, proceso en el que el contexto territorial es un elemento decisivo en la generación de competitividad de las unidades económicas. El motivo es que, por un lado, las empresas dependen en buena medida de su entorno operativo para ser competitivas y, por otro, la liberalización de las condiciones del comercio internacional limita considerablemente las acciones de los estados nacionales a favor de las empresas localizadas en su territorio. Son los gobiernos locales (municipales o regionales) los que pueden contribuir más eficazmente a mejorar las condiciones de producción y de competencia de las empresas de las que depende, en último término, el bienestar de la sociedad local (Castells, Manuel y Jordi Borja;2004).

La competitividad de las empresas en la nueva economía depende de la generación de condiciones de productividad en el ámbito territorial en el que operan, como una infraestructura tecnológica adecuada, un sistema de comunicaciones que asegure la conectividad de territorio a los flujos globales de personas, información y mercancías, y la existencia de recursos humanos capaces de producir y gestionar en el nuevo sistema tecno-económico. Pero también las empresas requieren de condiciones de vida satisfactorias en lo que respecta a vivienda, servicios urbanos, salud y cultura, que favorezcan una fuerza de trabajo educada en un colectivo de individuos y familias equilibradas, productivas y dentro de un orden.

El conocimiento como valor económico

La producción y gestión del hábitat y de los equipamientos colectivos, que están en la base de la productividad económica en la nueva economía informacional, son responsabilidad, fundamentalmente, de los gobiernos locales y regionales. La articulación entre empresas privadas y los gobiernos locales, en el marco de las relaciones globales reguladas por negociación entre estados nacionales, es la trama institucional y organizativa fundamental de los procesos de creación de riqueza (Castells, Manuel y Jordi Borja;2004). La nueva economía “está centrada en el conocimiento y en la información como bases de producción, como bases de la productividad y bases de la competitividad, tanto para empresas como para regiones, ciudades y países” (Castell,Manuel; 2000). En esta nueva economía, además, las actividades económicas dominantes están articuladas globalmente y funcionan como una unidad en tiempo real (Castell; 2000).

Como señala Castell, las ciudades “son claves tanto como productoras de los procesos de generación de riqueza en el nuevo tipo de economía, como productoras de la capacidad social de corregir los efectos desintegradores y destructores de una economía de redes sin ninguna referencia a valores sociales más amplios, más colectivos o no medibles en el mercado, como por ejemplo la conservación de la naturaleza o la identidad cultural” (Castell;2000). En la ciudad se producen las personas de alta cualificación, que son innovadores y capaces de tener ideas y aplicarlas. Tales personas requieren de un sistema educativo capaz de producir gente con autonomía de pensamiento y con capacidad de autoprogramación y de adquisición de conocimientos el resto de su vida; requieren además de servicios públicos municipales de calidad para que todo lo demás funcione y sobre todo para que mejore la calidad de vida, pues “existe un efecto retroactivo de calidad de vida sobre productividad y de productividad sobre calidad de vida. Es un efecto virtuoso: calidad de vida urbana y metropolitana y su efecto sobre la productividad y la creación de riqueza” (Castell; 2000).

El nuevo papel de las ciudades es ser medios productores de innovación y de riqueza, con capacidad de integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de vida en un sistema interactivo, en un sistema que produzca un círculo virtuoso de mejora, no sólo de la economía y de la tecnología, sino de la sociedad y de la cultura (Castell;2000).

La nueva gestión de las ciudades y los territorios

En la relación entre la dinámica de desarrollo regional y la ciudad, es importante la comprensión de los fenómenos urbanos y territoriales, para el diseño de políticas públicas que refuercen las capacidades de los centros urbanos para enfrentar las demandas de la globalización. La aparición de una “nueva geografía” organizada en torno de sistemas urbano-territoriales con encadenamientos y articulaciones empresariales complejas, exige una gestión y administración muy diferente a los modelos que se han aplicado. Entre las características centrales del proceso de asentamientos humanos, está la consolidación de las principales áreas metropolitanas y capitales nacionales como ciudades internacionales, así como la integración de territorios y sistemas urbanos al intercambio mundial, lo que se expresa en una evolución hacia patrones territoriales y urbanos cada vez más diversificados. En este contexto, la ciudad de hoy en Latinoamérica surge desde una dimensión multifactorial para elevar la eficiencia y efectividad de los gobiernos urbanos, en aspectos tales como la generación de empleo productivo, la disponibilidad de tierras, la modernización de la infraestructura productiva y el equipamiento urbano, así como de los servicios para la producción. El desafío que enfrentan las actuales políticas urbanas de la región, es promover tanto la productividad y modernización de las ciudades como la inclusión social y mitigación de la pobreza (Jordán, Ricardo y Daniela Simioni;2003).

Es de recalcar que la globalización y el desarrollo local se comprenden como “dos fuerzas que configuran el mundo de hoy: lo global, como una permanente y creciente integración económica, cultural y política de los países del mundo, y lo local como aquella tendencia hacia mayores niveles de autodeterminación y delegación de gestión y poder a comunidades y localidades subnacionales. Todo ello en el contexto de fuertes contrastes entre crecimiento y recesión, equidad y desigualdad, exclusión e integración, y pobreza y riqueza” (Jordán y Simioni;2003).

Ante tal complejidad de la economía, la urbanización se consolida como resultado de las economías de aglomeración presente en las ciudades. Estos procesos de concentración de población y de las actividades económicas incrementa la productividad, que es condición de competitividad. En contraste, resulta necesario indicar a su vez las crecientes deseconomías que se generan en los procesos mencionados y que están básicamente referidas a los impactos en las condiciones de habitabilidad y sustentabilidad de las ciudades (Jordán, Ricardo;2003).

Ricardo Jordán señala, citando al Banco Mundial, que las zonas urbanas generan un 55 por ciento del producto nacional bruto en los países de ingreso bajo, el 73 por ciento en los que tienen ingreso mediano y el 85 por ciento en los de ingreso alto. La principal razón de esta alta concentración de la producción y el consumo en las ciudades son las potentes economías de la concentración, de escala e internas, que se verifican en las ciudades, principalmente en las metrópolis. Las ciudades son, en esta medida, la plataforma de equipamientos e infraestructuras que soportan las actividades económicas y productivas, y permiten grados crecientes de especialización y por tanto, de rentabilidad empresarial. De ahí la importancia de la forma en que los gobiernos urbanos resuelven las demandas sociales y los desafíos que impone el desarrollo económico. En ese sentido, el principal objeto de gestión por parte de la política urbano-territorial es precisamente el manejo de estas economías de concentración y de las condiciones en las que éstas se desenvuelven (Jordán, Ricardo;2003). Estas condiciones incluyen el aspecto de la relación con la gestión de la sustentabilidad ambiental de las ciudades de la que nos ocuparemos en otro trabajo.

Conclusiones

La transformación del hábitat urbano como el lugar donde tienen lugar tanto los efectos como los impactos del crecimiento y el desarrollo, implica también dimensiones de modernidad, desigualdad, posibilidades y crisis. En las ciudades latinoamericanas, junto a la modernidad han surgido serios problemas que derivan de su crecimiento vertiginoso cuyos gobiernos municipales o regionales no disponen de los recursos para planear el crecimiento urbano. El reto es aun mayor cuando se demanda de políticas públicas que fortalezcan las capacidades de los centros urbanos para enfrentar las demandas de la globalización. Siendo una de esas capacidades la cualificación de personas en un sistema educativo, que permita asumir los retos con una perspectiva de oportunidad para mejorar las condiciones de habitabilidad y de generación de riqueza en donde el conocimiento adquiere un valor económico fundamental.

BIBLIOGRAFÍA

Jordán, Ricardo y Daniela Simeone, (Compiladores), (2003), Gestión Urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, ONU-CEPAL-Cooperación Italiana. En: www.eclac.cl/publicaciones.

Balbo, Marcello, (2003), La nueva gestión urbana, en Jordán, Ricardo y Daniela Simeone, Jordán, Ricardo y Daniela Simioni (Compiladores) (2003), Gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, ONU-Comisión Económica para América Latina y el Caribe-Cooperación Italiana, en: www.eclac.cl/publicaciones/MedioAmbiente

. Bárcena, Alicia y Daniela Simeone, El papel de la CEPAL en el avance de la cooperación regional en temas de asentamientos humanos: gestión urbana y sostenibilidad, en Jordán, Ricardo y Daniela Simeone, (Compiladores), (2003), Gestión Urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, ONU-CEPAL-Cooperación Italiana. En: www.eclac.cl/publicaciones

.Castells, Manuel y Jordi Borja (2004), Local y Global. La gestión de las ciudades en la era de la información, Ed. Taurus Pensamiento, España, Séptima Edición.Castell, Manuel, La nueva ciudad en la Economía, Conferencia pronunciada en el Salón de Ciento del ayuntamiento de Barcelona, el 21 de febrero de 2000, en el acto de clausura del Máster “La ciudad: políticas proyectos y gestión” (http//:www.fbg.ub.es) organizado por la Universidad de Barcelona y dirigido por Jordi Borja.

Castillo Aguirre, Jesús, (2006), Ciudad, basura y pechugueros, tesis doctoral, Universidad Autónoma de Guerrero.

*Doctor en desarrollo regional. Docente de la Licenciatura de Economía de la Unidad Académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero.